Lucía Carballal presenta en la sala grande del Teatro Valle-Inclán un consistente drama sobre una familia sefardí para discurrir sobre la memoria
Foto de Bárbara Sánchez Palomero
Es muy difícil no mantener en la memoria algunas de las obras de Wajdi Mouawad que han aflorado en los teatros españoles en los últimos años, y que han tratado con insistencia la cuestión familiar y sus circunstancias religiosas. Sin ir más lejos, hace poco se presentaba Todos pájaros, y, un mes antes, Madre. Claves similares se nos aproximan en estos momentos; aunque algunos códigos nos resulten más cercanos. Sigue leyendo →
Pablo Remón somete a los muy teatristas a una experiencia sublime con el clásico de Chéjov multiplicado
Foto de Vanesa Rabade
¿Qué hacemos con esto? ¿Doblete o no doblete? ¿Se imbrican o las imbricamos? ¿Teatro para muy teatreros? En Madrid (y en otras grandes capitales) algunos teatristas asistimos en un día a ver dos espectáculos seguidos. Entre ellos, queramos o no, dialogan; porque uno vive siempre la experiencia estética con ansias. Sales de un Lorca y te vas otro. Lo mismo con Shakespeare. Con Chéjov. Están exprimidos. Sigue leyendo →
Lucía Carballal escribe y dirige un texto donde, a través de los avatares de unos guionistas de series, refleja el enfrentamiento generacional con todas las nuevas proclamas puestas sobre la mesa
Foto de Luz Soria
El historiador griego Polibio puso en marcha el nuevo concepto de oclocracia, es decir, el gobierno de la muchedumbre, de esas masas desinformadas que se dejan llevar únicamente por las emociones. Esa falta de prudencia y de raciocinio mesurado que tanto faltan hoy en día se ven reflejados con astucia en esta obra de Lucía Carballal, quien, por primera, vez se pone a dirigir. Y en ambas facetas diré que sale muy bien parada; incluso con momentos brillantes e inteligentes; aunque solo durante cincuenta minutos. Después el asunto decae, ya no hace tanta gracia, se encuentra en tierra de nadie, lo importante ya se ha dicho y se busca alargar un espectáculo que se siente obligada a que dure más con alguna escena de relleno. Sigue leyendo →
Carolina África lleva el célebre texto de Peter Shaffer al Teatro Infanta Isabel. Un caso real sobre un muchacho, que estaba sometido por los dogmas familiares y que llegó a punzar los ojos de varios caballos
Fotografía de Geraldine Leloutre
Vayamos mucho más allá de los desnudos integrales que siempre se asocian a esta obra. Natalio Grueso ha querido llevar el texto que Peter Shaffer escribió en 1973 a nuestro presente más inmediato, es decir, con los móviles en la mano y el canturreo de algunos jingles publicitarios muy reconocibles. No obstante, se ha olvidado de darles credibilidad a una madre que parece surgida de una secta ultracatólica; y a un padre «impresor» (lo afirma como si perteneciera a la larga estirpe del gremio), que parece obsesionado por el mal que supone el uso de pantallas, y que sortea sus frustraciones sexuales acudiendo a locales de intercambio. Tanto Manuela Paso como Jorge Mayor me parecen desnortados para nuestra época tan secularizada. Los contemplo anticuados en las formas, inverosímiles, y creo que es lo más flojo de este espectáculo. Sigue leyendo →
David Serrano adapta y dirige la célebre obra de Martin McDonagh protagonizada por Ricardo Gómez y Belén Cuesta
Foto de Javier Naval
La historia que Martin McDonagh estrenó en 2003 es, en sí misma, una fábula que encierra otras muchas fábulas que recorren los miedos y las angustias más atroces con el esplendoroso motivo de la catarsis. Función primordial de la fantasía y de la imaginación que, en muchos casos se desprecia, con ánimo sobreprotector. Pues recordemos que muchos de los célebres cuentos de los hermanos Grimm, de Perrault o de Andersen, por poner algunos ejemplos, tienen un final demoledor que se le ha usurpado a los niños de las últimas décadas. Forma parte de la actualidad el debate sobre la influencia en los jóvenes de la violencia en las películas o en los videojuegos (algunas investigaciones demuestran que sí puede influir en la percepción que se tiene de la violencia, sobre todo en algunos individuos concretos). Esta cuestión la vimos reflejada precisamente también en los Teatros del Canal con La tristeza de los ogros, obra con ciertos paralelos con El hombre almohada. El marco —aceptemos que estamos en un país totalitario no identificado— es el propio de un thriller de aquellos que se ocupan de asesinos en serie peculiares, de sicópatas con obsesiones recurrentes, como en Seven, en Zodiac o en True Detective (se podrían nombrar cientos). Sigue leyendo →
Pablo Remón sobredimensiona a Lorca para ofrecernos una versión fabulosa a través de su biografía sentimental
Foto de Vanessa Rabade
Avancemos que Pablo Remón acaba de presentarnos un montaje culmen, producto de todo un proceso de desarrollo dramatúrgico que se ha ido macerando en unos pocos años. Tras La abducción de Luis Guzmán, 40 años de paz, Barbados, etcétera, El tratamiento, Los mariachis y Sueños y visiones de Rodrigo Rato (firmada esta última también por Roberto Martín Maiztegui) llega esta Doña Rosita, anotada para acertar con un equilibrio conceptual, técnico y sentimental que nos sitúa ante una función que debe servir para ejemplificar una forma de hacer teatro en nuestra contemporaneidad, y una manera de versionar. La deconstrucción que aplica el dramaturgo sobre el texto de Lorca ―recordemos que fue su penúltima obra teatral (1935), aunque su origen data de 1924―, va más allá de la reordenación de los tres actos y de la intervención metateatral; puesto que ha insertado una emotiva trama personal (con las claras características de la autoficción). Francesco Carril, que viene de interpretar la estupenda Hacer el amor (que alguien la reponga), es un actor imprescindible de la escena actual y aquí se convierte en un trasunto del autor para efectuar un trabajo cargado de ironía y de pertinacia romántica. La cuestión que se nos plantea al principio no carece de lógica y tiene que ver con la vigencia de este drama; es decir, qué supone para nosotros hoy y qué nos puede aportar si se decide actualizarlo. Sigue leyendo →
Una larga y extravagante función que combina la invocación de históricas mujeres luchadoras con el mundo laboral de los londinenses años ochenta
Foto de marcosGpunto
Que esta obra de los años ochenta pase por actual para algunos espectadores es más producto de una propaganda ciega ante la realidad, que parece negar la posición real de las mujeres en la sociedad presente. Por eso, en verdad, el texto se ha quedado viejo en su denuncia. Pero vivimos tiempos en los que todo se pretende explicar a través de un chivo expiatorio, que hace mucho que despareció: el patriarcado ―no confundir con el machismo, que de ese aún queda mucho. Seguramente se ha querido recuperar esta función de Caryl Churchill, porque el feminismo imperante en estos instantes remite a ese de los setenta y ochenta, el marxista, el que niega la biología y solo acepta la influencia social y cultural en nuestro comportamiento. Entender la complejidad del mundo contemporáneo supone tener en cuenta la tecnología, la economía, la inmigración, el ocio, la cultura del espectáculo y muchos etcéteras que nos alejan de una respuesta certera. Top Girls es una propuesta reduccionista y sesgada que, desde el supuesto socialismo de la autora, aparta por omisión la existencia no precisamente fácil de todos esos varones (la mayoría) que deben luchar afanosamente por salir adelante en una sociedad muy exigente. Al menos hay que reconocer que nos enfrentamos a un argumento extraño, puesto que su estructura viene definida por actos verdaderamente distintos. Tanto es así, que el largo primer acto (casi una hora de duración), es una perfomance abierta que podría reducirse mucho o, todo lo contrario, desbordarse hasta lograr una consistencia y una autonomía. Sigue leyendo →
La obra que hace años puso en marcha el espíritu Kamikaze regresa con el mismo vigor
Foto de Emilio Gómez
En realidad, todo empieza por aquí. Es esta la verdadera pieza fundacional de los Kamikaze, y esta debería ser considerada el auténtico disparo de salida y no Idiota, con la que han reinaugurado El Pavón. Con La función por hacer encontramos los primeros elementos fuertes de un estilo que impregnará el resto de obras de la compañía (Misántropo, Hamlet…) y que tiene que ver, entre otras cosas, con el punto de vista, con cambiar la perspectiva sobre algunos clásicos para que nosotros podamos integrar con modernidad ese acontecimiento artístico. Claramente, insisto, supone un símbolo, al fin y al cabo, este es un proyecto sobre el propio hecho teatral, sobre la entidad de los actores y de los personajes, sobre la participación del público en el hecho creativo, es, en definitiva, una ontología sobre el arte dramático. Sigue leyendo →
Carmen Machi se transforma en Creonte para ofrecer una perspectiva inédita del clásico griego
Foto de Luis Castilla
La tragedia de Sófocles expone la dialéctica entre la ley y la familia, aunque el verdadero trasfondo es la religión. Nunca debemos olvidar que en la antigua Hélade la creencia en diversos dioses y supersticiones formaban parte preeminente de aquella sociedad. A veces se cae en el error de pensar en los griegos como ilustrados racionalistas. Hasta qué punto el derecho que construye la política de Tebas está comandado más por el deseo de los dioses que por una reflexión acerca de la justicia. Sigue leyendo →