Malvivir

Aitana Sánchez-Gijón y Marta Poveda dan brío inconmensurable a la picaresca española a partir del texto que firma Álvaro Tato

Malvivir - Foto de David RuizMi desconfianza inicial partía de las fotos. En el mal gusto de presentar así a unas pícaras en un cartel tan anticuado. Y no es que siempre los textos del barroco tengan que ilustrarse desde el realismo más sucio; sino que aquí se nos avanza una mezcla de vestuario que parece una insensatez. Porque da la impresión de que Tatiana de Sarabia ha intentado acercar al público actual a las pícaras de entonces y las ha vestido como si fueran una especie de superheroínas con unos trajes verde esperanza bastante ajustados que las convierten en unas bufonas de alguna baraja de Fournier, y luego como detectives, como si fueran Blacksad o El gato con botas. Sigue leyendo

Hacer noche

Bárbara Bañuelos continúa su andadura por el teatro performativo y autoficcional para descubrirse a través de un paciente con diagnóstico siquiátrico

Hacer noche - FotoBárbara Bañuelos (aka Bárbara Fournier) nos convoca de nuevo para seguir hablando de ella desde el sentido de culpa propio de una pecadora posmoderna. Una continuación de su Mi padre no era un famoso escritor ruso tomando como «chivo expiatorio» a un tipo que podría ser bastante sugerente, como uno de esos individuos tan invisibles y marginales que nos rozan a diario o que hormiguean en la ciudad con nocturnidad, pero sin alevosía. No obstante, insisto en que aquí hemos venido a hablar otra vez de Bárbara Bañuelos. Es lo que ocurre cuando se traslada a la escena esa pantomima televisiva donde las entrevistas, en pos de la amabilidad que tanto requerimos para las estrellas y los famosos, se trasforman en «conversaciones». Por eso, Risto Mejide, Mercedes Milá, Pablo Motos o Sánchez Dragó llevan decenios autoentrevistándose a través de otros. Ya saben, para darle confianza al protagonista, el entrevistador cuenta algo de su vida. En Hacer noche, la artista nos vuelve a dar pinceladas de su vida con ese candor dubitativo repleto de bonhomía que la caracteriza. Sigue leyendo

Ladies Football Club

Sergio Peris-Mencheta insufla ritmo de musical a la historia de las pioneras del fútbol femenino durante la Gran Guerra. Un espectáculo superficial que no aborda temas de gran calado en circunstancias tan complejas

Ladies Football Club - Foto de Pablo Lorente
Foto de Pablo Lorente

¿Se puede contar la historia de unas pioneras del fútbol femenino sin fútbol? ¿Se puede contar el relato de las munionettes en plena Gran Guerra sin muertos? ¿Y sin barro, y sin hierba, y sin toses, y sin lesiones, y sin agotamiento extenuante, y sin pena por las terribles noticias? Sí, se puede. Al fin y al cabo, Sergio Peris-Mencheta ya nos narró la leyenda de los Lehman Brothers sin criticar los desafueros de aquellos iluminados. También al pobre Lope de Vega le desmochó su Castelvines y Monteses, dejando el argumento en nada. La asepsia política de este Ladies Football Club es propia de las funciones infantiles. Sigue leyendo

Canción para volver a casa

T de Teatre se sube a las tablas para interpretar un texto fallido de Denise Despeyroux sobre el reencuentro de unas viejas amigas

Canción para volver a casaDenise Despeyroux lleva muchos años escribiendo obras teatrales caracterizadas en su mayoría por la inclusión de la extrañeza humorística a través de las seudociencias, el esoterismo y el misterio. Siempre ha tomado con distancia estas prácticas, aportando un sentido satírico; aunque uno ya tiende a pensar que alguna confianza debe tener en ellas. Sin ir más lejos, hace pocos meses presentó La omisión del si bemol 3, donde se mofaba del famoso efecto Mozart. Lo que resulta decepcionante en Canción para volver a casa es que estructuralmente el texto sea tan endeble, que lo cómico apenas se fomente o se ambiente con adecuación y que el destino de la propia pieza y de los personajes sea tan increíble como ineficaz. ¿Qué ha pasado? Yo qué sé. Sigue leyendo

Los farsantes

Pablo Remón vuelve a la autoficción para recrear el mundo del cine y del teatro, con sus éxitos y con su precariedad laboral. Un montaje muy largo con un elenco muy resolutivo en las escenas más cómicas

Los farsantes - Luz Soria
Foto de Luz Soria

Después de haber visto todas (creo) la obras que se han representado de Pablo Remón, pienso que Los farsantes resulta anodina, larga y sin fundamento. Después de El tratamiento (2018) que, en esencia, iba de lo mismo; pues uno esperaba que alguien que ha hecho maravillas, como Doña Rosita, anotada, subiera algún escalón más. Pero no, seguimos con la autoficción, el consabido metateatro y las sempiternas quejas del sector artístico. España entera quiere ser actriz. Sigue leyendo

Praga, 1941

La Joven presenta su primer monólogo, una adaptación de los diarios de Petr Ginz, un talentoso muchacho de catorce años que vivió en la Praga ocupada por los nazis

Praga 1941 Escena 1 Raúl Pulido (Foto-Ilde Sandrin)
Foto de Ilde Sandrin

Cuando hablamos de una «masa» ingente de muertos, un amasijo infame, uno se abruma y se siente impotente para discriminar entre cada una de las individualidades. Conocer alguna historia concreta y particular, aunque sea nimia, nos sirve para acentuar mucho más lo terrible de la hecatombe. Y sí, estamos ya bastante acostumbrados a contemplar obras sobre el nazismo; pero también es cierto que no paran de angustiarnos, porque comprendemos que no es imposible que algo así vuelva a ocurrir. Hace unos meses, en las Naves del Matadero, se representó Un hombre de paso, donde se relataba —como ya había desarrollado Juan Mayorga en su obra Himmelweg— aquella farsa de los nazis en el campo de concentración de Terezín (Theresienstadt), cuando embellecieron el lugar y le dieron un aire de normalidad que convenció a la Cruz Roja en una de sus visitas. Ahora nos situamos, para llegar al mismo lugar, al mismo horror, desde la perspectiva de un adolescente llamado Petr Ginz. Sigue leyendo

Ser o no ser

La película de Ernest Lubitsch, estrenada en 1942, salta al Teatro La Latina para lanzarnos una farsa contra la invasión nazi. El actual contexto bélico en Ucrania nos hace observarla desde otra perspectiva

Ser o no ser - Foto de Sergio Parra
Foto de Sergio Parra

Todo un atrevimiento es llevar a la escena una obra tan célebre como esta de Ernest Lubitsch. Principalmente porque el film logra establecer una fina línea entre la alta comedia, el vodevil, el metateatro, la sátira política (en aquel 1942, a muchos críticos no les pareció oportuna esta comedia) y esa mascarada general que debe propiciar el descubrimiento de verdades tan incómodas como absurdas. Con todo ello, Juan Echanove ha considerado que podría lograr un montaje satisfactorio y, en gran medida, lo ha logrado; a pesar del ritmo. Puesto que la función, tanto en el preámbulo como en el último acto, después de un brevísimo descanso algo molesto debido a cuestiones técnicas, se hace lenta. Esto lo percibimos en las múltiples idas y venidas, entre el cuartel de la Gestapo y el teatro de los Tura. Lo que implica cambios de espacio que se suceden en el desenlace que, si bien resultan graciosos, se resisten a una conclusión menos cargante. Además, se fuerza el colofón de una manera excesivamente puntillista y que viene reforzada por la propia repetición del famoso monólogo shakesperiano. Por lo tanto, se echa en falta en la versión de Bernardo Sánchez una mayor concisión. No puede ser que la obra de teatro dure casi media hora más que la película, por mucho que sean lenguajes distintos. Seguramente, haya sobredimensionado un espectáculo para el que no se cuenta con una producción suficiente. En cualquier caso, continúa siendo atrayente ese paralelo farsesco entre la teatralización del nazismo (con toda esa amalgama de saludos esperpénticos y su simbología totalitaria) y el oficio de unos cómicos polacos llevando esa nueva estética a la ficción. Sigue leyendo

La coartada

Bernabé Rico dirige con firmeza esta adaptación del thriller firmado por Christy Hall, en el que sobresalen las interpretaciones de María Castro, Daniel Muriel y Miguel Hermoso

La coartada - FotoEl thriller sicológico posee una serie de reglas tan estrictas que, pasados ya los años, resulta bastante difícil salirse de ciertos esquemas. Christy Hall pretende con su obra To Quiet the Quiet, traducida aquí por La coartada, jugar con un personaje «no fiable» como es su protagonista, Ana. Que ella sea la que debe aportarnos la información pertinente para que captemos por dónde va el asunto es trabajar desde algo insostenible. Esto se debe a que ella, como descubriremos según avanza la función, no está en sus cabales. Sigue leyendo

El viento es salvaje

Fedra y Medea son tamizadas por Las Niñas de Cádiz a través de una propuesta desenfada repleta de guiños chirigoteros

El viento es salvaje - FotoAhora mismo, existe una dramaturgia reconocible en España (podría ampliarla a lo peninsular, como se verá) que contiene claras fuentes populares y que se muestra con vigor femenino. Podemos contar tres compañías que, desde distintos puntos, confluyen en modos, como son los del teatro físico, aumentado por el folclore, la ironía, las mezcolanzas con el lenguaje más moderno, la sátira no excesivamente descarnada y una expresividad rayana en el esperpento. Así se han manejado hasta ahora la Teatro en Vilo (véanse su Interrupted o Man Up, por ejemplo), A Panadaría (véase Las que limpian) y desde 2018 Las Niñas de Cádiz. Estas últimas, poseen cordón umbilical con La Zaranda por vía Jose Troncoso, que aquí colabora. Si ellas, además, ponen foco en los clásicos grecolatinos, podemos pensar también en los portugueses de Companhia do Chapitô (véanse su Edipo o Electra). Sigue leyendo