Hacer el amor

Francesco Carril y Ángela Boix se adentran en el ensayo de su propia relación amorosa a través de una función verdaderamente extraña

Foto de Danilo Moroni

Ya el silencio de él deambulando pensativo mientras ella lo observa es bermaniano. Después comprobaremos que la función entremezcla varias partituras; pero que la batuta del cineasta sueco y su concepción de las relaciones amorosas marca un ritmo identificable. Anécdota sobre Ingmar y Liv Ullmann, sus compatibilidades y su fin. Son ejemplos del vigor y del fulgor. Luego, también, leerán unos fragmentos del guion de Saraband (publicado en español junto a Secretos de un matrimonio ―esto no tiene nada que ver con ese montaje perpetrado por Darín), como un Johan y una Marianne que en su vejez recuerdan el pasado, una vez ya se ha disuelto su enlace. Pero, aparte de estas claves, ¿por dónde podemos asir esta propuesta? Olvidémonos ―por mucho que el tapiz blanco y la iluminación de Lola Barroso nos lo haga recordar― de La clausura del amor (quizás podamos pensar más en Sé de un lugar, aquella obra de Iván Morales que se representó precisamente en la misma Sala Cuarta Pared en 2014). Esto va de la repetición cotidiana de amarse, de querer amarse, de querer repetir con la misma persona cada día, esto va de agotar el deseo y ansiar novedad. Esto va de «ensayar el amor» y la ruptura, de practicar el amor y sus posibilidades, y sus imposibilidades. Por eso Francesco Carril y Ángela Boix (como ellos mismos en otro giro de la autoficción) amasan y deshilachan esta materia tan dúctil, tan frágil, tan simbólica. Sigue leyendo →

Las bárbaras

Lucía Carballal ha escrito un texto sobre esa generación de mujeres que rondan los sesenta en el autoexamen de su vida

Foto de marcosGpunto

Viene muy a cuento uno de los últimos artículos del novelista Alberto Olmos titulado «Pero, ¿qué tenéis todos contra las amas de casa?». Y no, ninguna de las protagonistas de esta obra lo es en puridad. Lucía Carballal ha puesto su mirada de dramaturga en tres mujeres que rondan los sesenta años. La autora ya se ha convertido en una fija de la escena teatral española. En los últimos años ha encadenado, entre otras, Los temporales, Una vida americana o La resistencia, y ha demostrado, ante todo, ser una gran constructora de diálogos. Las bárbaras se adentra en un mundo femenino muy particular y es el de aquellas que han podido vivir «plenamente» en libertad, que han podido escoger y tomar sus propias decisiones sin el tutelaje o la imposición de sus padres (ni de sus maridos). Sigue leyendo →

Bella figura

El Teatro Nacional São João produce este montaje a partir del texto firmado por Yasmina Reza en el que vuelve a diseminar las cuitas de la clase media

No decir ya nada y empeñarse en caer una y otra vez en la misma cuestión es un camino que me resulta tan tedioso como la vida de esos individuos que deambulan por su burguesía fracasada. La redundancia en los diálogos con los que Yasmina Reza nos interpela en Bella figura llegan a ser exasperantes. Qué arranque, qué seudodesarrollo circular de unos tipos que no nos aportan nada. Cabreos tontorrones de amantes que no entienden su papel subalterno y encuentros fortuitos con una pareja y la madre de él para establecer la consabida suspicacia en las comparativas. Nada original, ni tampoco gracioso como, al menos, ocurría con los grandes éxitos de la dramaturga: Un dios salvaje o Arte (esta última más inteligente que la primera, pues aquella se parece más a esta que nos compete). Al principio, contamos con Boris, un João Melo que nos surte con displicencia de hombre a punto de arruinarse; pero que aún sostiene cierto hálito vital que lo lleva a reunirse con su querida. El personaje de Andrea (ya lo dice su etimología) parece contener una energía más lúcida y espontánea ―también es cierto que trabaja como manceba en una farmacia que le pone a mano drogas de lo más variadas―; propia de alguien que va de menos a más, que no necesita aparentar tanto porque pertenece a esa «masa mediocre» que se contenta con lo que posee, una vez tiene garantizada la supervivencia. Maria Leite acoge su papel con gran frescura y pundonor, y es uno de los elementos discordantes. Es indudable que para el resto puede tener un aire de fulana, por su vestimenta, por su ligereza en las formas; y aunque sea simbólicamente sí que juega con esa postura. La necesidad de «venderse» un poco si se quiere salir de los barrios del extrarradio donde vive. Sigue leyendo →

Kebab

Un duro texto de la rumana Gianina Cărbunariu sobre los jóvenes europeos que deben buscarse la vida fuera de sus países

Poco a poco vamos conociendo más ampliamente la obra de Gianina Cărbunariu, una dramaturga rumana de 42 años que ya es un referente del teatro político en su país. En España ya se han representado De vânzare / For sale (su mejor espectáculo de los vistos), Elogio de la pereza, que fue presentado en CDN la temporada anterior y, ahora, Kebab. La historia con la que nos topamos en Nave 73 es realmente dura y nos habla de las condiciones a las que se ven sometidos unos jóvenes emigrantes rumanos. Enseguida comprendemos que podrían ser perfectamente españoles que han viajado a Irlanda para buscarse la vida. Es un tipo de función que nos recuerda mucho al cine de Ken Loach o al de los hermanos Dardenne; pero por el cariz que toman los acontecimientos en la obra que nos compete, podemos pensar en la última película de Jaime Rosales, Hermosa juventud, donde una pareja de veinteañeros se ve abocada a grabar porno amateur. Inicialmente conocemos a Madalina (Matti), una ingenua muchacha que está viajando a Dublín para reunirse con su novio. En el avión conoce a Bogdan, un compatriota que lleva el mismo destino y que tiene la intención de completar sus estudios de artes visuales. Sigue leyendo →

La fuerza del cariño

Lolita y Marta Guerras se ponen al frente de una adaptación algo complaciente que firma Magüi Mira

No paramos de encontrarnos versiones teatrales de obras que se han hecho verdaderamente populares en el cine. Este es otro caso más de aquella cinta tan oscarizada que dirigió James L. Brooks en 1983 (con un guion que él mismo realizó a partir de la novela de Larry McMurtry). Es luego cuando el dramaturgo Dan Gordon, en 2007, la convierte en libreto. En el imaginario y en el recuerdo de muchos espectadores estará la mentada película, y rápidamente considerarán que la intervención de Magüi Mira adquiere otro cariz muy distinto. No es plan de establecer todas las diferencias, y lo adecuado será juzgar lo que vemos en el Teatro Infanta Isabel. Y lo primero es que el ritmo lleva los sones del rock and roll y que sobre esa ola cabalga alocadamente Marta Guerras, una Emma porrera, insensata e incapaz de mantener una conversación seria y comedida con su amadísima madre. Hay que reconocer y afirmar tajantemente que la actriz va ganando en agilidad escénica y aquí está excelente con esa habilidad que tiene para hablar rápido y gesticular tan expresivamente. Ya dejó una fantástica sensación con su anterior trabajo, Mecánica, y aquí vuelve a demostrar que es una interprete muy sagaz, muy suelta y con una gran capacidad para tocar la fibra sensible. Yo creo que en esta propuesta arrastra mucho el protagonismo hacia sí, a pesar de que el público vaya a prestar una atención preponderante en Lolita. La veterana actriz posee un atractivo innegable y, además, en las últimas temporadas está encadenando también buenas actuaciones (véase Fedra). Sigue leyendo →

En casa

Mario Gas retoma el proyecto de Homebody/Kabul reduciéndolo a la primera parte que vuelve a interpretar Vicky Peña

Foto de Elisenda Canals

Esta propuesta es lo que se exhibe, es decir, el monólogo de una mujer madura en su hogar de Londres. O sea, no podemos contextualizar y recontextualizar sobre el hecho de que en 2007 Mario Gas presentara la obra completa, la que configuró Tony Kushner con esos vasos comunicantes entre oriente y occidente ―es verdad que inicialmente fue pensada para una sola protagonista―. De aquella Homebody/Kabul solo queda ahora la primera parte y nosotros debemos juzgar el montaje que se enseña en la Sala Verde de los Teatros del Canal. Ella nos habla desde 1998; pero nosotros nos situamos en un presente en el que Afganistán sigue bajo el bombardeo estadounidense (justo esta semana hemos tenido noticia de cómo sigue la guerra allá). En este sentido sí que le podemos dar otra perspectiva a lo escuchado; pues han ocurrido muchas cosas desde entonces. Uno intenta adivinar rápidamente cuál es el verdadero tono de la función; porque el relato pausado que viene trufado por todo el anecdotario de su anodina cotidianidad resulta poco atractivo. Ella tiene chispazos de alegría y de buen humor, nos interpela de vez en cuando como si anhelara nuestra aquiescencia; pero afirma haberse tomado las pastillas de su marido para la depresión en lugar de las suyas. Así que debemos aceptar que estamos ante una máscara, ante un fingimiento, ante una huida hacia adelante. Una señora deprimida con una guía de Kabul. Un repaso histórico para recordarnos que por allí estuvo, entre otros, Alejandro Magno. Sigue leyendo →

Arma de construcción masiva

José y sus hermanas nos ofrecen su segunda entrega sobre su peculiar visión de la realidad española en materia educativa

Foto de Xevi Pardo

Después de la mala experiencia con Los bancos regalan sandwicheras y chorizos, de la compañía José y sus hermanas; ahora tocaba mantener la esperanza de descubrir esa supuesta «frescura» y «radicalidad» necesaria que la crítica y gran parte del público sostenían. En primera instancia, Arma de construcción masiva posee una factura más amateur que la anterior y resulta mucho menos provocadora. En lugar de evolucionar, de aprovechar su energía ―que la tienen―, para madurar una propuesta más consistente y compleja parece que han involucionado. Desde luego, una cosa son las tesis desde las que se parten y otra muy distinta el discurso que se logra vertebrar. Porque parece que se van a inmiscuir en cuestiones como las leyes educativas o en aspectos sumamente políticos que afectan a nuestro país; pero luego resulta que la esencia de la obra son seis semblanzas cargadas de anécdotas, de experiencias personales y de avisos o puntualizaciones en sus habituales carteles en la pantalla y que no se extienden (sea, por ejemplo, hablar de Finlandia y su «maravilloso» sistema educativo). Es decir, la premisa apunta a la crítica; pero el argumentario queda vacío. Y el atisbo de estructura lógica que nos llevara a comprender que de aquellos barros estos lodos, se frena sin mayor abundamiento. Me refiero a la defensa inicial que se realiza del pedagogo anarquista Ferrer i Guardia con su Escuela Libre (como bien nos recordó Alberto San Juan en su Mundo obrero) para después abandonar ese camino. O sea, que perder la oportunidad de percutir con absoluta insolencia sobre las injusticias que se dan en la enseñanza ―la principal, la segregación; ya sea entre pública o concertada; ya sea entre barrios ricos y barrios pobres―. Sigue leyendo →

Madre Coraje y sus hijos

Blanca Portillo protagoniza la extraordinaria propuesta del Centro Dramático Nacional en la despedida de Ernesto Caballero como director

Alcanzar la excelencia es un asunto bien complejo en la práctica teatral, y casi más si se trata de adaptar un clásico que ha sido «atacado» desde tantos flancos y que posee esa carga política que puede desvirtuarla si se incide en ciertos aspectos expresionistas. Ernesto Caballero nos entrega una Madre Coraje y sus hijos que debe ser imperdible para cualquier buen aficionado al teatro (los de Atalaya también nos ofrecieron un buen espectáculo hace unas temporadas). Ha logrado modernizarla estéticamente hasta el punto de situarnos en las puertas de un tiempo próximo y, a la vez, despojado de elementos que podamos identificar claramente. Sería un efecto de distanciamiento brechtiano potenciado por la apertura total del espacio en una escenografía que se basa en la iluminación. Pero el punto verdaderamente sobresaliente es su elenco. La Portillo clava otra pica más sobre la dramaturgia española. Su protagonismo se expande a lo largo de la trama con verdadero encantamiento, con una trabajosa matización en un entorno duro y basto, se manifiesta como una bruja deambulando con su carromato para demostrar su astucia. Ella grita, se desgañita, incluso; se pone tierna, si hace falta. Sofistica su hipocresía y nos da una amarga lección de pragmatismo. La guerra le va muy bien para su negocio ―cuánto sabemos hoy de eso―, es su modo de supervivencia, la manera que tiene de proteger a sus hijos y a sí misma. Sigue leyendo →

El sirviente

Una versión desangelada para este drama sicológico sobre las relaciones de dominación entre un mayordomo y su señor

Aumenta sin parar la lista de adaptaciones teatrales que tienen como referente en el imaginario del espectador su versión fílmica. Es imposible no recordar la cinta dirigida por Joseph Losey en 1963, con el guion de Harold Pinter (sobre la novela de Robin Maugham). Y la comparación será inexcusable cuando el público observe la disposición de esos personajes sobre las tablas, en este caso, del Teatro Español. Pero desde el principio uno «huele», «escucha», «palpa» y descubre que el hecho dramático está ausente, de que suena a viejo, a caduco y, sobre todo, a impostado. La palabra es sutileza, característica imprescindible para llevar al teatro El sirviente; y en esta propuesta no solo está lejana, sino que está sustituida por unos diálogos expresados, en la mayoría de los casos, de manera plana. El montaje se adentra en una atmósfera difusa entre la comedia y el thriller sicológico. Que el preludio sea una escena tan simplona, con unos personajes que parecen incapaces de quitarse el corsé en toda la función, no ayuda al despegue. Porque Richard, el amigo editor del protagonista, encargado de buscarle una buena mansión y que encarna Carles Francino, queda disuelto en lo anodino. Casi en la misma línea se mueve Sally, la novia, a quien Lisi Linder interpreta con algo de superficialidad. Sigue leyendo →