Los bancos regalan sandwicheras y chorizos

La joven compañía José y sus hermanas irrumpe en el Teatro Español con una propuesta sesgada sobre la historia reciente de nuestro país

España es el país más fascista del universo. A veces dan ganas de no comentar la jugada para no dar pábulo al panfleto de turno; pero es que resulta que la obra ha tenido premio y que el mismísimo Teatro Español (dirigido por Carme Portaceli) le ha dado cabida en su programación (casi dos semanas en cartel). Llegados a este punto, de nada vale afirmar que es el primer montaje de la joven compañía José y sus hermanas. Se han apuntado de cabeza al tipo de teatro que ahora impera en la modernidad, que ya es moda, tendencia y que está más que visto. La performance postdramática resulta tan fácil de pergeñar como esos artefactos infames del arte conceptual a los que parece no exigírseles un cuidado técnico, un acabado minucioso. El engrudo, la mezcolanza, el pastiche o el pulp grumoso que rebosa insaciable. Crítica política grotesca y desbarre para epatar al personal. La trama para los despistados ―observé muchos biempensantes veinteañeros que no dudaron en ponerse en pie al final― es extraordinaria. Tras un prólogo que aventura una especie de discurso de biopolítica foucaultiana sobre la arquitectura despampanante del Institut del Teatre en Barcelona, donde han estudiado los componentes del elenco, y las supuestas elucubraciones entre fantasmagóricas, satíricas y hasta borgianas sobre la posibilidad de que Franco esté enterrado en otro lugar; y otros aspectos sobre las fosas de la dictadura, la tesis queda clara: «Nadie sobrevive a un cáncer de 40 años». Los demás países sí han podido sobreponerse, ya que fue mucho menos tiempo. Y total, por un Holocausto aquí, y un genocidio allá, unos cuantos millones de muertos arriba o abajo, tampoco es para tanto. Lo grave es Franco. Y ahora, en España (es raro que nunca digan Estado español), todo es Franco, y fascismo, mucho fascismo. Y Lorca, porque Lorca fue un mártir, y es un santo porque fue un gran escritor que en la actualidad seguimos leyendo. Y un gran dramaturgo del se representan sus obras sin parar. Y la Transición es la canción de Cuéntame y una niña montando en bicicleta. Y el capitalismo, claro. Y «nosotras» y «vosotras» (ya saben, el heteropatriarcado). Y, por supuesto, lecciones de historia ―muchas de ellas con la ridícula soberbia similar al «#Millennialsdescubren»―. El resto estamos a que nos enseñen qué ha pasado; ya que no sabíamos nada. Entre datos históricos que a todos nos deberían sonrojar ―eso es evidente―, la perspectiva sesgada, pueril y torticera ―no falta la parodia de un concurso televisivo para que averigüemos quién ha dicho alguna frase de esas que nos demuestran que, desde luego, continuamos conviviendo con auténticos retrógrados y nostálgicos― rompe con la oportunidad de aportar una gran denuncia sobre nuestros males. Además, se adereza el espectáculo con ciertas sátiras al mundo rural, a la falta de educación, al cazurrismo de los gritos y de los chismes a voces que rezuman un clasismo insoportable (la charanga y la pandereta. Cómo no). Aderezado con flamenco y con la copla más folclórica de nuestro país. No obstante, como estos montajes necesitan ser calificados de rompedores y han de mezclar lo inmiscible, el reggaetón irrumpe irónicamente. La falacia de tomar la parte por el todo. La retahíla de la sinécdoque. Si el espectador está suficientemente atento ―y lo ha tenido que estar durante estos últimos años―; la proclama que recibimos en el teatro es exactamente la misma que llevamos escuchando del separatismo catalán (al que aquí no se menciona; puesto que no se reconoce como fascismo. Aunque lo sea de primera categoría). El «toda España es fascista» y nos tenemos que marchar. «España no es una democracia, es un estado totalitario». «Hemos sido invadidos por andaluces, extremeños y murcianos». Así que, en un contexto así, no hacer una lectura de la performance al albur de los acontecimientos es imposible. Insisto en que el tema del franquismo requiere un resarcimiento absolutamente inequívoco con las víctimas y que ya está llegando muy tarde. Pero hacerlo así es una paradoja mortífera. Por otro lado, es de justicia reconocer que el elenco posee dotes y desparpajo. Francesc Cuéllar (aunque le toque hablar ridículamente en femenino) comanda gran parte de la narración. El tipo se maneja con apostura sobre las tablas y discurre con convencimiento. También encontramos grandes capacidades artísticas en la gestualidad y en el baile de Marta Díez; o a la hora de cantar en Glòria Ribera (fuerte carácter y energía sobre el escenario) o en la sensibilidad final de Carme González. Muy entregada, sobre todo al principio, Gemma Polo, junto a su compañero Alejandro Curiel (su exigencia en lo performativo desde el cuerpo es mayor que en el resto). E, igualmente, Carolina Manero. En el sentido de la soltura, del gamberrismo imprescindible en aquellos que quieren dar un buen aldabonazo dramatúrgico desde el inicio, es palpable que José y sus hermanas tiene mimbres. Eso sí, la propuesta Los bancos regalan sandwicheras y chorizos viene cargada con unos textos de Silvia Ferrando que me resultan en su síntesis y en su intención perversos por su sesgo. Ya sabemos que la solución a todo esto es la «Revolución de las sonrisas».

Los bancos regalan sandwicheras y chorizos

Una creación colectiva de José y sus hermanas

Textos: Silvia Ferrando, El Conde de Torrefiel, Federico García Lorca, Jean Anouilh y Séneca

Dramaturgia y dirección: Silvia Ferrando

Reparto: Francesc Cuéllar, Alejandro Curiel, Marta Díez, Carme González, Carolina Manero, Gemma Polo y Glòria Ribera

Asesoramiento de espacio e iluminación: Roger Orra y Patricia Albizu

Asesoramiento vestuario: Alejandra Lorenzo

Pieza escénica adscrita al programa TALENT (IT del Institut del Teatre de Barcelona)

Teatro Español (Madrid)

Hasta el 16 de junio de 2019

Calificación:

Un comentario en “Los bancos regalan sandwicheras y chorizos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .