Dans la mesure de l’impossible

Tiago Rodrigues continúa con sus narraciones en escena para trasladarnos las anécdotas de cuatro cooperantes internacionales

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Foto de Magali Dougados

Si este montaje de Tiago Rodrigues fuera un poema épico, uno se dejaría llevar por el oleaje de los versos y por el ritmo que imprimiría la rima, se dejaría cautivar por la nebulosa que remitiría a espacios intangibles y a tiempos abstractos que confluirían en una sensación, un valor o, quizás, en una esperanza; pero esto no es poesía, es relato puro y duro, es respuesta a preguntas de carácter periodístico, no cuestionamientos de cariz artística, es decir, que vayan más allá de lo real. Aunque, por otro lado, que se nos nieguen los detalles geológicos (y geoestratégicos) o las diatribas políticas, tan fundamentales en los conflictos armados, nos evita el padecimiento. Convierte todo en un engrudo de buenos y de malos, donde, por supuesto, de lo poco que se puede concretar certeramente, es la inmaculada acción de la Cruz Roja, la cual no se nombra, pero resulta evidente. Como también ocurre con Médicos sin Fronteras. Tampoco se nombra a Occidente, aunque no hace falta esforzarse mucho para aceptar esa tremenda paradoja de perpetradores y, a la vez, de salvadores. Y esto lo digo yo aquí; porque alguna conclusión se debe extraer de un espectáculo tan monótono, a pesar de la dureza de algunas historias. Sigue leyendo

Entre chien et loup

La directora Christiane Jatahy no aprovecha las virtudes estéticas de la película Dogville, de Lars von Trier en esta adaptación deconstructiva

Entre chien et loup - Foto de Magali Dougados
Foto de Magali Dougados

Aceptaremos que Christiane Jatahy cinematografía en el teatro una de las películas más teatralizadoras (a mí también me fascina La comuna, Peter Watkins) de la historia del cine. Uno se pregunta si sencillamente (y esto hubiera supuesto una comprensión de las complejidades internas del argumento en relación a la estética) la dramaturga hubiera trasladado la película Dogville con los procedimientos similares a los del film. Pero como ya ocurrió en la última propuesta que nos presentó Jatahy el año pasado (O agora que demora), parece empeñada en no meterse a fondo en sus propias obras, en discurrir por los márgenes, en darle más importancia al marco que a la pintura, en insistirnos, artísticamente en sus técnicas y en reforzar de manera insolente sus proclamas políticas que, por muy loables que sean, nos merecemos como espectadores un trato más maduro y lógico con nuestra propia forma de entender una obra de arte. Sigue leyendo

887

El quebequés Robert Lepage nos trae este espectáculo estrenado en 2015, donde su biografía se entrevera con sus habituales ingenios escenográficos

887 - Foto de Erick Labbé
Erick Labbé

La maestría de Robert Lepage regresa al Festival de Otoño y lo hace con un espectáculo que demuestra nuevamente su dominio escenográfico; pero, en esta ocasión, el sustento narrativo me parece que no llega a impactarnos suficiente ni en lo emotivo, ni en lo político, ni, tampoco, en lo esencialmente biográfico. Paradójicamente, los recuerdos sobre su vida casi no se centran en su faceta artística, lo que nos podría haber descubierto cómo ha llegado a esa visión del teatro tal peculiar que tiene. Por lo tanto, hasta qué punto nos debemos dejar cautivar, como niños, por el mecanismo que se mueve mágicamente delante de nuestros ojos o por el proceder de unos artilugios que nos descubren con sutileza la confluencia entre lo artesanal y lo tecnológico; si todo ello no está al servicio de un relato que perviva en nuestro memoria pasado el tiempo. Sigue leyendo

Elogio de la estupidez

Darío Facal firma una comedia generacional que pretende dar cuenta de cómo unos personajes llenos de ignorancia y sin desarrollo vital posible ocupan su tiempo con distintas ocurrencias

Elogio de la estupidez - Foto de Coral Ortiz
Foto de Coral de Ortiz

Afirmar que esta obra se inspira en Bouvard y Pécuchet es mucho decir. Porque sí, aquellos personajes flaubertianos se conocieron de improviso y tuvieron el enamoramiento de la amistad. Eran unos ignorantes en multitud de materias y, movidos por una fuerza sobrevenida, se pusieron a investigar con afán de dominio; pero abocados al fracaso. Querían saber. No así nuestros Agustín y Mario, que Darío Facal los ha dibujado como a otros perdedores más que se suman a la lista de nuestra España. ¿Y de Erasmo de Rotterdam y su célebre ensayo? Pues únicamente el título; puesto que la ironía que se destila en este montaje va por vía naíf y no aspira a la crítica política.

Elogio de la estupidez es como esas comedias de situación que encapsulan a sus protagonistas en una especie de mundo aparte. Véase Friends —¿cómo pudimos admirar esa serie?—. Ahora que hemos vuelto a la ingenuidad, y muchos jóvenes prefieren quedarse en casa los fines de semana y renunciar al botellón, y se encierra uno muchísimo en la red social favorita hasta quedar ahíto, la función esta, al menos, sirve como ejemplo de la nadería contemporánea. Llamarla nihilista me parecería un piropo. Esto, definitivamente, no es Beavis and Butt-Head. Sigue leyendo

Soeurs

El dramaturgo Wajdi Mouawad presenta en los Teatros del Canal otra pieza más de la trilogía que inició con Seuls

SOEURS
Foto de Pascal Gely

A Wajdi Mouawad se le admira con fervor en España por su Incendios; pero a mí el espectáculo suyo que más me ha fascinado es Seuls, aquella pieza que presentó en Madrid en el 2015 y que combinaba fastuosamente la autoficción con los trucajes del vídeo-mapping por influencia del maestro Robert Lepage, quien también viene a España en esta edición del Festival de Otoño. Pensé que con esta segunda parte de la trilogía emprendida con aquel monólogo —después del fiasco que me supusieron Les larmes d’Oedipe y Inflammation du verbe vivre—. Tampoco debo olvidar su estupenda Notre innocence o Un obús en el corazón. Aunque este Soeurs, montaje que tiene ya siete años, me parece que nos deja con la miel en los labios, con la sensación de que en el fondo hay unas historias interesantes, fértiles, que se quedan sin desarrollar; y que nos podrían confirmar que son más que retazos o estereotipos de relatos ya consabidos, explorados y explotados. Es decir, si, por un lado, Mouawad vuelve sobre la cuestión de la guerra en el Líbano, el dolor del exiliado, como él mismo lo ha sido, y no desarrolla una nueva biografía para un nuevo personaje, poco tenemos entonces en escena. En esta función, no nos queda más remedio que rascar sobre algunas metáforas y sobre algunas de las paradojas que se plasman humorísticamente. Sigue leyendo

Espaldas de plata

Xavo Giménez dirige en el Teatro Fernán Gómez una insuficiente pieza de su propia autoría sobre las cuitas morales de un publicista

Espaldas de plata - FotoÚltimamente, en la extensión del puritanismo, y de todos esos pruritos morales que pican como sarpullidos insolentes, cada ciudadano, afincado en esas cuitas, ha ido manifestando vox populi cuáles son sus líneas rojas con una furia extraordinaria. Gentes que niegan el pecado original y su vinculación al catolicismo parecen buscar una purificación de su alma y un perdón de sus pecados que los tiene viviendo en la angustia permanente. ¿He dicho ya que se reúnen en una supuesta izquierda? Sigue leyendo

El pantano

Hamlet se transforma en una tragedia rural ideada por el director teatral Fernando Ferrer

El pantano - FotoSi el dramaturgo argentino versionó con mucho sentido hace unos años El rey Lear con La fiesta del viejo; ahora hace lo propio con Hamlet. Digamos que ha reconvertido el clásico de Shakespeare en un drama rural que, por necesidades, se nos muestra aderezado por elementos propios del Romanticismo. Porque esta es quizá la mayor pega que le encuentro a esta actualización, y es que se nos remita a «voces» en el pantano, a presencias, si se quiere. Y que este hecho venga relatado, más que representado, fundamentalmente en el segundo acto de los tres que componen este montaje de hora y media. Es decir, no se nos introduce con suficiencia en un ambiente fantasmagórico que justificase lo misterioso y lo paranormal. Sigue leyendo

True West

Tristán Ulloa y Kike Guaza se encarnan en los hermanos que protagonizan esta historia con tintes de western, escrita por el actor y dramaturgo Sam Shepard, y que dirige Montse Tixé en el Matadero

True West - Foto de Javier Naval
Foto de Javier Naval

Si Sam Shepard, en esta obra que estrenó en 1980, quería dejar patente el espíritu del «verdadero oeste» americano; entonces hemos de deducir que lo halla en la competencia violenta entre hermanos. Conquistar esa inmensidad salvaje, llegar el primero, enriquecerse como nadie y dejar que aquel espacio sin leyes definidas, si Dios lo consiente, configuran un mito que llega hasta el presente.

Uno se hace en el otro, uno invade el territorio del rival para realizarse y liberarse de sus más claras ataduras. Uno queriendo demostrar su inteligencia, su imaginación a través de la pura vivencia, para imponerse a la fantasía artificial del guionista. Mientras que, a la inversa, el apocado, el buenecito, el caritativo que ha ayudado tanto a su padre, anhela quitarse el corsé, y no solo se agarra a la botella imperiosamente; sino que se convierte en un pasota y en un ladrón. Lo interesante es que no les vale para autorrealizarse y avanzar en su vida desde una purificación esperanzadora, sino que se acaban autodestruyendo, con la aquiescencia de su madre que, de alguna forma, se lo veía venir, pues de tal palo tales astillas. A la postre, debemos pensar que Lee ha infectado a Austin, pues este último no necesita desbravarse de esa manera tan infantil. Porque sí, ambos, en gran medida, son unos inmaduros, que nos lanzan casi al slapstick propio del Chaplin en alguno de sus papeles como borrachín. Y es ahí cuando logran hacernos reír. Sigue leyendo

Laponia

Cristina Clemente y Marc Angelet han escrito una comedia que introduce una gran diversidad de temas en el clásico género del enfrentamiento de parejas

Laponia - Foto de Nacho Peña
Foto de Nacho Peña

Puede que esta obra conlleve unos prejuicios que provoquen reticencias en cierto público. Pero esto es lo que implica que el Teatro Maravillas se enmarque con la etiqueta de «comercial». No obstante, Laponia es una obra que está entre lo mejor que se puede ver ahora mismo —y en los últimos tiempos— dentro de ese género burgués del enfrentamiento entre parejas que tanto abunda en las salas —incluidas las de cine—; de hecho, la propia Tamzin Townsend ya se puso al frente de Un dios salvaje, de Yasmina Reza. La lista de referencias es larga: Los vecinos de arriba, de Cesc Gay, Anfitriones, de Inge Martín, Demonios, de Lars Norén o la catastrófica El peligro de las buenas compañías, de Javier Gomá. Podría seguir; aunque creo que es suficiente como para hacernos una idea de nuestro marco de referencia. Se debe afirmar con rotundidad que el texto de Cristina Clemente (de quien he visto Andrea Pixelada) y Marc Angelet posee ingenio y que se adentra en cuestiones morales de gran enjundia. Sigue leyendo