DioS K

Adaptación de la novela Karnaval de Juan Francisco Ferré sobre el enjuiciamiento al ex director del FMI, Dominique Strauss-Kahn

Foto de Javier Naval
Foto de Javier Naval

Ni lo que vemos en la Cineteca del Matadero es una obra basada en la novela Karnaval de Juan Francisco Ferré, ni esta es una recreación ficcionada de la vida de ese malhadado que dirigió el FMI, llamado Dominique Strauss-Khan, aka DSK. ¿Qué es entonces lo que nos encontramos en escena? Ya lo señala el propio novelista en los últimos capítulos: el mito de Dionisos. Por lo tanto este DioS K, es el nacido dos veces; recordemos que fue descuartizado por los titanes en siete pedazos, que lo podemos relacionar con las bacanales y con todos los ritos de iniciación órficos en la órbita de los misterios eleusinos. Tan relacionado con el origen del teatro y la purificación catártica. Aquí, la pasión según Antonio Rojano de aquel que volverá a nacer.

De forma más prosaica todos conocemos la historia de DSK sobre su affaire con aquella limpiadora negra en un lujoso hotel de Nueva York. Quiero decir que conocemos la ficción, porque esta es otra cuestión para adentrarse en la obra. Ya indica Ferré en su esencial ensayo Mímesis y simulacro: «Cómo seguir siendo realista sin poner en cuestión una realidad alterada por la lógica dislocadora de los medios tecnológicos de producción y reproducción que han transformado de raíz la realidad y, de paso, nuestra capacidad de comprensión y nuestras ideas esenciales sobre la misma».

Asistimos a un juicio, al vía crucis de un hombre sentenciado que, dada su posición, nunca iba a tener el apoyo de la opinión pública. Si lanzamos el cui prodest, la respuesta puede ser Sarkozy o Lagard (aunque en realidad fueron muchos más, y de otras altas esferas). Hoy en día, debemos aceptar que la verdad nos queda más lejos que nunca y que a esos estratosféricos niveles la guerra es perpetua. ¿Pudo cometer el delito por el que fue acusado? Por supuesto. ¿Pudo, alguien que seguramente fuera seguido durante las veinticuatro horas del día, cometer tamaño error (y tamaña tropelía) motivado por su salaz soberbia? Por supuesto que también.

En el simulacro y en la deconstrucción que han configurado Antonio Rojano (La ciudad oscura) y Víctor Velasco (ya coincidieron en Ascensión y caída de Mónica Seles), concitan en pantalla a varios de los referentes filosóficos e intelectuales que pasean por la novela (en la recreación de un documental absolutamente inventado. Todo es invención). Una panoplia de postestructuralistas afrancesados como Zizek o Paul B. Preciado (así firma el filósofo burgalés antes conocido como Beatriz Preciado) y, por supuesto, Jean Baudrillard, que sin aparecer en Karnaval es uno de los pensadores más citados por parte de J. F. Ferré en el ensayo antes reseñado. También tenemos a novelistas como Philip Roth, Amelie Nothomb y Houellebecq. En un determinado momento Harold Bloom aparece para hablarnos de Julio César y el propio Shakespeare le discute todas sus opiniones, para después aconsejar al pobre DK (escena irónica y que reenganchará de nuevo al espectador) sobre qué hacer, mientras abronca al señor Bloom. Todo esto, de alguna manera, recuerda a Waking life, la película de Richard Linklater, pero en tono inquisitorial. Tengamos en cuenta que no va a ser fácil encontrar a un público numeroso que acoja con cercanía a todos estos autores y, mucho menos, que escuchándolos no le parezcan flatus vocis.

Que Alberto Jiménez sea el encargado de representar el papel de DioS K, nos remite curiosamente a la obra de Arrabal El Arquitecto y el Emperador de Asiria que él mismo representó. Ambos textos, bien distintas, comparten puntos de encuentro como la concepción mítica del ciclo vital, la manifestación del caos, el juego y el Emperador, aislado de la humanidad, oculto tras una máscara como el Mago de Oz (en la función tenemos a la Bruja Buena del Norte). En Karnaval también nos encontramos con esto al final: «Y entonces el Emperador envió a sus servidores a la Plaza de los Tiempos para recoger los restos del dios K». Múltiples relaciones de ideas con las que tenemos que lidiar. Y de eso se encarga corporalmente Alberto Jiménez (debemos reconocer que al principio no se le oye bien) que se entrega plenamente, hasta el agotamiento y hasta la intemperie otra vez. Enfrente se va a ir encontrando a toda una serie de mujeres desde Wendy, una prostituta, hasta Nicole, su esposa, pasando por la víctima y una inspectora de policía. Todas ellas interpretadas por Mona Martínez, que se mueve más en el terreno de los espectros que van atenazando y provocando al protagonista; y que se metamorfosea en todas esas personalidades, a veces, tan antagónicas. Aporta, ciertamente, toda la sensualidad posible frente a ese animal que ruge en la selva, mientras suenan los tambores.

Posiblemente muchos espectadores vayan a salir desconcertados de la sala. Algo parecido ocurrió hace unos meses cuando nos visitaron Ricci / Forte con su Darling. En aquella obra se pretendía deconstruir la Orestíada mediante un gran espectáculo performativo. Y esto es lo que le falta, decididamente, a DioS K. Una apuesta firme por crear algo visualmente grandioso, una bacanal, una auténtica orgía, porque lo que vemos no consigue transmitir las implicaturas intelectuales y metafísicas del texto que han pergeñado. Este personaje requiere fulgor espectacular, un dinamismo atroz y no esta desnudez cementada del suelo de esta cineteca. Esta obra tiene mimbres y estructuras para batirse el cobre internacionalmente, de la misma forma que otras funciones se presentan con todo su aparataje en los diferentes festivales. El teatro español suele ser timorato con propuestas que no llevan el tradicional sello patrio, léase Lope o Lorca a la hora saltar las fronteras. Lo fantástico sería que Antonio Rojano y Víctor Velasco pudieran dar una vuelta de tuerca a todo esto para conseguir cuajar una muestra teatral que abra otras vías artísticas destinadas a enseñarnos un gran acontecimiento dramatúrgico.

DioS K

Dramaturgia: Antonio Rojano (basada en la novela Karnaval de Juan Francisco Ferré)

Dirección: Víctor Velasco

Reparto: Mona Martínez y Alberto Jiménez

Dirección de escena y espacio sonoro: Víctor Velasco

Escenografía, vestuario e iluminación y vídeo: Juan Sebastián Domínguez

Ayudante de escenografía, vestuario e iluminación: Paula Castellano

Locuciones: Bruno Ciordia, Paco Déniz e Inés Piñole

Ayudante de dirección: Óscar Nieto

Fotografía: Javier Naval

Cineteca – Matadero (Madrid)

Hasta el 20 de marzo de 2016

Calificación: ♦♦♦♦

Texto publicado originalmente en El Pulso.

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5 thoughts on “DioS K

  1. Pingback: Windsor | kritilo

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