La ciudad oscura

Antonio Rojano ha escrito un metarrelato acerca de la reciente historia de España a ritmo de carrera hípica

Foto de marcosGpunto
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La literatura del siglo XX más los recursos tecnológicos de nuestro mundo actual prestan al dramaturgo Antonio Rojano cada una de las herramientas necesarias para escribir un texto dramático dentro de un texto dramático. Otra vez la metaliteratura, sí; pero esta vez en un engranaje complejísimo, lleno de múltiples capas narrativas, de modos interpretativos y de tropecientas escenas que se imbrican en un mecanismo destinado a la entropía. A Rojano (Córdoba, 1982) lo descubrimos el pasado verano con su obra Ascensión y caída de Mónica Seles, ahora se ha superado con otra historia enrevesada en la que Fernando Soto, en una actuación rotunda y viril, se erige como trasunto del autor para escribir al alimón con su hija una obra de teatro. Podría ser el marco del relato, pero este tal escritor se cuela en los intersticios de su propia fantasía para ser un tal Álvaro Rojas, jockey compañero de profesión del suicida. A la vez, Irene Ruiz es doblemente hija, Dakota, la mayor parte del tiempo, en una interpretación que crece en cada acto con su bilingüismo esnob y su rencor desasosegante.

Tenemos caso, hay asesinato. La historia de ficción surge en el hipódromo. Los policías, un Mario Tardón paradójico, entre guasón y sensiblero, y Ana Otero, sacando hasta el final la máxima fuerza que le puede imprimir a su personaje se encuentran, entre medias, con un descendiente de Rosenberg (uno de los mayores ideólogos del nazismo) que Paco Lahoz vive con descomunal verborrea en un discurso propio de Amanecer Dorado y que, a día de hoy, suena enormemente creíble. Cierra el elenco Pilar Gómez, en labores de intendencia, en una variedad de papeles que sirven para apuntalar algunas valiosas escenas-bisagra.

Es muy complicado resumir una función que parte de prácticas parasicológicas en el Valle de los Caídos y que cabalgando enlaza el 23F y sus consiguientes teorías conspirativas con un presente aún más conspiranoico. Una ficción que se construye a sí misma y que sirve de proceso catártico al autor, imaginamos que también al autor real. Donde lo familiar trasciende a lo político, a lo policial, a lo poliédrico; y donde cada parte está compuesta de escenas con doble cara destinadas a nuestra propia interpretación y que esta contribuya a desgajar cualquier atisbo de verdad.

La ciudad oscura que dirige Paco Montes deja pasar por delante de nuestros ojos las influencias cinematográficas (Dark City, filme distópico de 1998 dirigido por Alex Proyas) y literarias. Solo fijándonos en las referencias más cercanas podemos adivinar el influjo del Mendoza del «Caso Salvota» y los thrillers de Lorenzo Silva, como también los relatos metaliterarios de Vila-Matas o las investigaciones poéticas de Bolaño. Todo ello en un mejunje prodigioso que se provee de los nuevos lenguajes sin exceso, únicamente como parte de nuestra propia comunicación ya natural: mensajes de WhatsApp, de Facebook, de Twitter (incluye uno firmado por Mario Tardón en hipérbole metateatral) o el email (con regustos humorísticos y crípticos), unidos a la televisión dentro de una escenografía que juega tanto al desembalaje como al proceso constructivo con esas zonas por montar, igual que la obra que está escribiendo el padre y la hija, y de la misma forma que se ha ido pergeñando la función definitiva dentro del ciclo «Escritos en la escena» que organiza el Centro Dramático Nacional y que ha permitido a Antonio Rojano mecanografiar y exponer después de una intensa experimentación.

La cantidad de misterios y giros dramáticos que se suceden en casi hora y media, requieren del espectador una atención máxima de principio a fin, cualquier despiste puede hacer que pierdas el confuso hilo narrativo que el dramaturgo ha concedido regalarnos con uno de los textos más contemporáneos que se pueden disfrutar en la escena española. No se lo pierdan.

 

 

La ciudad oscura

Autor: Antonio Rojano

Dirección: Paco Montes

 

Reparto: Pilar Gómez, Paco Lahoz, Ana Otero, Irene Ruiz, Fernando Soto, Mario Tardón

Asesora de dramaturgia: Aitana Galán

Vídeo: Alfonso Pazos

Ayudante de dirección: Juanma Romero Gárriz

Teatro María Guerrero – Sala de la Princesa (Madrid)

Hasta el 29 de marzo

 

Calificación: ♦♦♦♦♦

Texto publicado originalmente en El Pulso.

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5 thoughts on “La ciudad oscura

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