El ángel exterminador

Blanca Portillo dirige una versión sobre la cinta de Buñuel más festiva y espectacular que surrealista

Foto de Sergio Parra

Hace un par de años asistíamos a una versión de esta misma obra recogiendo el título de aquel cuadro de Gericault, La balsa de Medusa, en el que se inspiró Buñuel; un montaje mucho más coqueto, aunque seguramente más efectivo que este que nos presenta Blanca Portillo. Tanto su perspectiva como la versión de Fernando Sansegundo sobredimensionan el film de 1962 para trasladarlo a la actualidad en un teatro, el Español, en absoluto idóneo para que los espectadores lleguen a adentrarse en la asfixia absurda de sus protagonistas. Para empezar, señalaremos varios hándicaps que entorpecen la función. Primero, los personajes quedan lejos, más de lo debido; puesto que se recluyen tras dos mamparas que el escenógrafo Roger Orra, a quien hay que valorar por el espacio grandioso —todo un salón de diseño contemporáneo, luminoso y amplio—, ha situado en el medio de las tablas y que me parecen un error garrafal por dos razones. Sigue leyendo

El pintor de batallas

Adaptación de la novela de Pérez-Reverte sobre las experiencias de un fotógrafo de guerra

La fotografía no para de cobrar importancia en nuestra sociedad. Se la ha encumbrado —sin mucha teoría fuerte detrás— como objeto artístico en sí (no paramos de conocer exposiciones de fotos de aquí y de allá). Pero más relevancia ha tomado —puesto que vivimos rodeados de instantáneas— nuestra incapacidad para situarnos detrás del objetivo, para comprender el contexto en el que se ha tomado y para descodificar todo aquello que implica su composición, ya sea intencionada o azarosa. Los malos entendidos y las visiones torticeras están a la orden del día. Nunca está de más recordar que una fotografía es un signo y, concretamente, un icono. Lo reflejado no es en sí la realidad. La fotografía es un arte de doble manipulación: la de nuestro propio ojo y la del aparato. En El pintor de batallas conocemos a un fotógrafo de guerra llamado Andrés Faulques, un tipo que se ha retirado a vivir a un faro. Allí se dedica a pintar un mural enorme, con claras alusiones a su pasado en todos esos conflictos bélicos en los que ha trabajado. Sigue leyendo

Numancia

Pérez de la Fuente amplifica la historia de los numantinos con un espectáculo que mira a nuestro mundo actual

Numancia - FotoEn general, los estudiosos del teatro cervantino «salvan» los Entremeses y esta obra que aquí tenemos, titulada Numancia o Cerco de Numancia o La destrucción de Numancia, que pudo tener en su momento tres actos (algo novedoso para la época), pero que el texto que manejamos lleva cuatro jornadas. El argumento consabido daría como mucho para un episodio; es grandiosa y significativa la anécdota de los numantinos, pero cuesta imaginársela como relato autónomo y consistente. Precisamente por este hecho, la versión que nos presenta Juan Carlos Pérez de la Fuente podría recortarse leventemente con tal de no extender un acontecimiento ejemplar, que por falta de personajes individuales con los que identificarse debe sobredimensionarse estéticamente mediante manifestaciones alegóricas. Sigue leyendo

DioS K

Adaptación de la novela Karnaval de Juan Francisco Ferré sobre el enjuiciamiento al ex director del FMI, Dominique Strauss-Kahn

Foto de Javier Naval
Foto de Javier Naval

Ni lo que vemos en la Cineteca del Matadero es una obra basada en la novela Karnaval de Juan Francisco Ferré, ni esta es una recreación ficcionada de la vida de ese malhadado que dirigió el FMI, llamado Dominique Strauss-Khan, aka DSK. ¿Qué es entonces lo que nos encontramos en escena? Ya lo señala el propio novelista en los últimos capítulos: el mito de Dionisos. Por lo tanto este DioS K, es el nacido dos veces; recordemos que fue descuartizado por los titanes en siete pedazos, que lo podemos relacionar con las bacanales y con todos los ritos de iniciación órficos en la órbita de los misterios eleusinos. Tan relacionado con el origen del teatro y la purificación catártica. Aquí, la pasión según Antonio Rojano de aquel que volverá a nacer. Sigue leyendo

El arquitecto y el emperador de Asiria

Pese al esfuerzo de Corina Fiorillo en la dirección, el espectador se agota a la media hora. El resto es pura repetición

Foto de Carlos Furman
Foto de Carlos Furman

La temporada anterior se valoró muy positivamente en este diario la última obra de Fernando Arrabal, Pingüinas, tanto por el despliegue espectacular como por la originalidad del texto. En esta ocasión, con El arquitecto y el emperador de Asiria, una obra que se recupera tras casi cincuenta años, no se puede afirmar que su pretendida procacidad y su insistente afán provocativo sean capaces de suscitar en el espectador de hoy la agitación de entonces. Volvemos a contemplar sobre el escenario los temas predilectos del teatro pánico arrabaliano, pero mientras que en el inicio uno puede quedar estupefacto ante la incomprensión y ante el desparpajo de dos seres deslavazados, luego se cae en una reiteración inocua.

Las interpretaciones acerca del cometido de los dos protagonistas han sido variadas. Por un lado está el autonombrado Emperador de Asiria, un déspota que parece haber caído de un avión a una isla prácticamente desierta. Fernando Albizu vuelve a desplegar esas dotes para moverse por el escenario con la comodidad de alguien absolutamente seguro de lo que quiere interpretar. No hace falta más que recordar su actuación en la fallida Trágala, Trágala de hace unos meses, para comprobar hasta qué punto implementa con sus capacidades textos inconsecuentes. Sigue leyendo

Carlota

Carmen Maura vuelve a subir a las tablas del María Guerrero a propósito de Carlota

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Resulta insólito encontrar una obra de teatro escrita en castellano que trate el género negro, con humor negro, en la negritud de Londres. En la versión dirigida por Mariano de Paco, los tintes cinematográficos están presentes desde el principio con unos títulos de crédito y una música de toque Hitchcock que propician una entrada en la obra trepidante, graciosa, inusitada (hablando en inglés como si en realidad fuera en castellano). Esa es la gran maestría de Mihura: imponer un tono desde el mismo inicio, que no suelta en ningún momento, con una coherencia tan aplastante y tan duradera que no es capaz de evitar enrollarse en sí mismo con su propio desenlace. Este es un defecto que también encontramos en Maribel y la extraña familia, por ejemplo. A Miguel Mihura le falta determinación para zanjar el asunto y en Carlota lo comprobamos aún más cuando en las habituales explicaciones detectivescas de este tipo de obras (fundamentalmente en las novelas), el barajeo de nombres, de posibilidades, de hipótesis, de conclusiones llegan al paroxismo, máxime si la función se presenta a modo de flashback mientras el cuerpo de Carlota se enfría a la espera de un asesino manifiesto. Sigue leyendo

Doña Perfecta

El Teatro María Guerrero (Madrid) acoge de nuevo la confrontación entre la costumbre rural y la modernidad urbana

DOÑA-PERFECTA-2-Foto-Andrés-de-GabrielBenito Pérez Galdós escribió la novela Doña Perfecta con la firme intención de construir un mundo alegórico donde se vieran representados esos frenos de la España decimonónica que no la dejaban avanzar. Después la convirtió en obra teatral y ahora Ernesto Caballero la repone tras la buena acogida de la anterior temporada. Sigue leyendo