Asesinato de un fotógrafo

Pablo Rosal continúa con su personalista andadura dramatúrgica elaborando otro ejercicio de estilo a través de los estereotipos habituales de las novelas de detectives

Asesinato de un fotógrafo - FotoEmpecemos por el final o por el todo o por esto que aquí ocurre. Asesinato de un fotógrafo es un ejercicio de estilo. Y, sinceramente, creo que solo es un ejercicio de estilo. Otro más, como su exitoso Los que hablan. Porque hay un tipo de público que necesita aparentes rarezas teatrales en este mundo de engrudos y de llamadas de atención permanente. Pero, ¿nos quiere decir algo Pablo Rosal? O simplemente juguetea con el género negro, con el cliché. Hace poco, Puñales por la espalda. Glass Onion desplegaba todo su poderío tecnológico para realizar un producto repleto de remisiones culturalistas en un collage descomunal que, con la apariencia del film extremadamente comercial, que engancha a todos aquellos que ansían descubrir quién es el asesino, nos descubría el cinismo de nuestro mundo contemporáneo. Sigue leyendo →

Hay alguien en el bosque

Las violaciones que sufrieron las mujeres bosnias durante la guerra se reflejan en este montaje de teatro documento en La Abadía

Hay alguien en el bosque - FotoParece claro —y probablemente ocurra lo mismo en Ucrania, cuando la invasión termine— que la última guerra en los Balcanes va quedando en el olvido europeo. Y eso que, gracias a una película con gran relevancia, titulada Quo Vadis, Aida? (2020), que transcurre durante 1995, se volvió a poner en tela de juicio el papel de la ONU en Sbrenica. La brutalidad que observamos en algunas escenas —principalmente en una donde son fusilados decenas de hombres— es asfixiante. Por eso resultó muy conveniente el documental que Teresa Turiera-Puigbò y Erol Ileri realizaron en 2020 en el 25º aniversario de la Firma de los Acuerdos de Paz de Dayton. Dar cuenta de los miles de violaciones que se produjeron es fundamental para que sigamos siendo conscientes de todas las acciones cruentas que se producen en un conflicto bélico. Sigue leyendo →

Coraje de madre

Helena Pimenta lleva a las tablas del Teatro de La Abadía esta obra de George Tabori, en un espectáculo que nos destina a Auschwitz a través de una peculiar comicidad

Coraje de madre - FotoCuando leemos un título así, que, en otras veces se ha traducido como Mi madre Coraje, pensamos inevitablemente en el célebre drama de Brecht. Y aunque George Tabori, quien estrenó esta obra en 1979 en Múnich, viene de esa tradición del teatro épico alemán; también procedía del Hollywood de los años dorados. Dramaturgo y novelista, también había sido reportero y espía, y para esta ocasión, con su ansia por ofrecer un pensamiento acerca de lo ocurrido en el pasado alemán, tomó la grandiosa anécdota de su progenitora salvando la vida por un hecho de lo más azaroso.

Se solapa este montaje con el que tiene lugar en el Teatro Fernán Gómez, Mefisto for Ever (basada en la novela de Klaus Mann, el hijo de Thomas Mann, con quien Tabori confraternizó en Estados Unidos). Que no por explotado hasta la saciedad, el tema —el nazismo, antes y durante la guerra— deja de ofrecernos su horror como una permanente llamada de atención ante cualquier devaneo exagerado que podamos contemplar hoy en nuestra sociedad; pues las sociedades mejor avenidas y con más educación pueden emprender caminos tortuosos que llevan al desastre con tan solo acentuar la envidia, la ira macerada o la simple misantropía.

Lo que ha hecho Helena Pimenta ha sido sacarles el jugo a sus dos principales intérpretes; primero porque Isabel Ordaz es idónea para este papel, por sus propios modos de actuar. Es una mujer que sabe establecer una forma extraña de expresión, muy peculiar, consistente en aunar una especie de comicidad de locuela con una melancolía soterrada que va aflorando. Este carácter, que ya ha desplegado en otras representaciones (El beso, de hace un par de temporadas), sirve aquí para entregarnos a una señora enmascarada por esa personalidad entremezclada de fortaleza, de pragmatismo y hasta de algunas dosis de ingenuidad; puesto que cualquiera en esas circunstancias de los años cuarenta en Budapest siendo judía viviría en la constante inquietud.

Claro que el punto de vista que se adopta aquí propicia distintas capas de ficción que favorecen reconstruir el pasado para, de alguna manera, liberarse de las heridas a través del humor, de la paradoja y del esperpento. Por eso el propio Tabori, situándose como narrador y como hijo, desde Londres, en aquella época, en ese verano de 1944, va hilando el relato mientras su madre lo vivifica para nosotros y lo intenta rehacer con sus propios recuerdos. Porque dentro de lo macabro y de lo apabullante que resulta la situación, la historia posee cierta sencillez. Y esto es lo que, quizás, lleve al espectador a determinar que no se va más allá, que el hecho es otro episodio más de tantos que hemos conocido. Este, al menos, reduce la amargura más que otros.

Pere Ponce, en los primeros instantes, me parece algo embarullado, como si lanzara a borbotones sus elucubraciones iniciales acerca de cómo empezar la semblanza. Luego, su tono cobra otro cariz; ya que establece un delicioso diálogo con su madre, que está lleno de complicidad, y de repeticiones dicho por el otro, y de esa distancia que impone el humor judío, capaz de buscar la gracia o el choque en los momentos más penosos. Puesto que describir cómo ella viaja hacinada en unos de esos vagones de ganado que emplearon para trasladar a esas pobres gentes (4031 en esa ocasión) a Auschwitz, y cómo un hombre abusa sexualmente de ella es algo controvertido. Uno no sabe cómo tomarlo, si ella misma lo describe como un acto casi humilde, sorpresivo, como si la vida tuviera estas cosas y que, dadas las condiciones, tampoco era para tanto. Tiene su aquel, visto como se ve, muchos años después. En cualquier caso, hay que recalcar que la madre y el hijo, Ordaz y Ponce, van llevándonos en su toma y daca con clara sintonía, con una fluidez extraordinaria y con una observación del mundo que resulta ejemplar.

Sí que nuestra protagonista logra llegar al clímax dramático casi al final. El silencio se esparce por la sala, cuando se quita varias máscaras de supervivencia, con ese humor judío al que me he referido, con esa, incluso, leve socarronería. Para llegar a ese punto ha debido ser capturada por Klapa e Iglódi, unos policías guiñolescos, caracterizados aquí como una pareja de patéticos cómicos de la esfera del cine mudo o escapados de alguna viñeta, con ese bombín y con esos pantalones cortos que le ha calzado la diseñadora de vestuario Mónica Teijeiro, quien he realizado un trabajo muy preciso para potenciar lo militar y, a la vez, estos rasgos tendentes al slapstick. David Bueno y Xavi Frau se esmeran con el gesto manipulando un cachivache que vale de cepo. Porque esta pieza, además de ser acompañada por un piano, que ofrece candor a las escenas más acibaradas, contiene objetos que se emplean para ilustrar el itinerario de esta mujer (no se sube a un tranvía, lo sujeta en sus manos). Después, ya en el campo de concentración, es Sacha Tomé quien se mete en el rol de un joven oficial alemán para desarrollar un carácter avieso, de esos que pueden inclinar la balanza hacia un lado u otro por puro antojo. Su naturalidad consigue asustar en ese diálogo final: «…¿qué hay de difícil en resistirse a la tentación de matar?».

De esta manera, Coraje de madre se va transformando en una propuesta que te atrapa a través de una rara atmósfera de cotidianidad frente a ese gigante espejo que deforma la realidad, donde van apareciendo los monstruos. Mientras, nosotros nos mantenemos en la duda de sonreír o de atemorizarnos, a la espera de que la fortuna conceda su beneplácito.

Coraje de madre

Autor: George Tabori

Dirección: Helena Pimenta

Reparto: Isabel Ordaz, Pere Ponce, David Bueno, Xavi Frau y Sacha Tomé

Adjunto a la dirección: José Tomé

Traducción: Víctor-León Oller

Escenografía: José Tomé y Marcos Carazo

Vestuario: Mónica Teijeiro

Iluminación: Nicolás Fischtel

Espacio sonoro: Ignacio García

Asesora de movimiento: Nuria Castejón

Ayudante de dirección: Noé Denia

Producción: Teatro de La Abadía, Ur Teatro y Teatre Principal de Palma de Mallorca

Colabora: Centro Sefarad-Israel

Título original: My Mother’s Courage / Mutters Courage © de George Tabori. Gustav Kiepenheuer Bühnenvertriebs GmbH, Schweinfurtstrasse 60, 14195, Berlín. Todos los derechos reservados

Teatro de La Abadía (Madrid)

Hasta el 19 de marzo de 2023

Calificación: ♦♦♦♦

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El mar

Xavier Bobés y Alberto Conejero nos retratan al entusiasta maestro republicano Antoni Benaiges, fusilado por milicias falangistas al inicio de la guerra

El mar - FotoNo hace más que unas semanas, en el Teatro Fernán Gómez, asistíamos a otra representación, Historia de una maestra, que se ocupaba en buena parte de las innovaciones en política educativa ocurridas tras la proclamación de la II República en 1931. Ahora, en La Abadía, con El mar. Visión de unos niños que no lo han visto nunca vuelvo a tener la sensación de que la perspectiva sesgada de aquellos años ha creado una fenomenal idealización más por lo que pudo llegar a ser, que por lo que verdaderamente dio tiempo a demostrar. Y es que en este espectáculo de teatro documental y de objetos, bonito y dinámico, ilusionante por cómo se nos transmite, con la energía que pone Sergi Torrecilla, quien insufla versalmente el espíritu de este maestro procedente de Cataluña llamado Antoni Benaiges, mantiene un grado de optimismo exagerado. Dicho esto, me parece que el avance rápido de la introducción, con su periplo por distintos lugares, nos permite alcanzar su destino definitivo, Bañuelos de Bureba (Burgos) para centrarnos en el meollo. Sigue leyendo →

Cartas vivas

Las vidas de Carmen Laforet y Elena Fortún saltan al Teatro de La Abadía a través de su correspondencia

Cartas vivas - FotoEn el libro De corazón y alma (1947-1952) se recopilan las cartas que Elena Fortún (1886-1952) y Carmen Laforet (1921-2004) se enviaron. A partir de esos textos, la dramaturga Paula Paz ha sabido afinar un hilo conductor para trasladarnos las cuitas y confidencias de dos mujeres que vivieron avatares comunes en una época realmente dura. Una casi maestra de la otra; y ambas igualmente sinceras a la hora de confesarse. Sigue leyendo →

Decadencia

La obra de Steven Berkoff es una sátira a los ricos protagonizada por Maru Valdivielso y Pedro Casablanc

Decadencia - FotoCoincide en el tiempo esta propuesta con una de las películas que más elogios está recibiendo este año. Me refiero a El triángulo de la tristeza, de Ruben Östlund, una cinta algo sobrevalorada, desde mi punto de vista, donde se cae en cierto maniqueísmo con algunos personajes planos y estereotipados. La cuestión es que satiriza a los multimillonarios y a otras faunas de nuevo cuño como los influencers. A Decadencia la comparación con el film le viene mal; porque la obra de Berkoff, escrita en 1981, cuando la Thatcher ya estaba en el poder y había comenzado a ejecutar sus tropelías (el disturbio de Brixton viene aquí muy a cuento), ha envejecido rápido —si es que debemos considerar que, en algún instante, esta poseyó modernidad—. El propio autor llevó su texto a las pantallas dejándose acompañar por Joan Collins. Sigue leyendo →

Electra

Fernanda Orazi utiliza este mito clásico para recrearse en una forma paródica de hacer teatro

Electra - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

¿Y si los clásicos no nos dicen nada? ¿Y si somos incapaces de observar ciertas obras del pasado sin trasladarles la mirada escéptica y desencantada que nos ha impuesto ya definitivamente la posmodernidad? ¿Significa algo para nosotros Electra si esta no provoca la catarsis? Se lleva tanto tiempo estableciendo una perspectiva tan distanciadora, tan irónica y tan lateral sobre obras ya constituidas, que se ha negado el acceso a la verdad en la ficción. Sigue leyendo →

Vive Molière

La compañía Ay Teatro hace revivir al dramaturgo francés a través de sus personajes más célebres en un espectáculo brioso

VIve Molière - Foto de David Ruiz
Foto de David Ruiz

Con los montajes que firman Álvaro Tato y Yayo Cáceres se pierde y se gana, y el público, amplio y gozoso, ya sabe que ahí, sobre la escena, será embaucado por un ritmo trepidante; aunque deberá renunciar a una incidencia mayor en los motivos, en los conceptos, en las historias. Todo, quizás, no se puede, si de lo que se trata es de antologizar o de trocear o de popularizar teatros que fueron, por aquellas, populares; pero que a nosotros se nos pueden abalanzar algo escurridizos por falta de contexto. Esta misma temporada ya hemos podido comprobar todo esto con Malvivir y, ahora, con Vive Molière, volvemos a disfrutar del portentoso engranaje de cuadros que vienen de diferentes obras del dramaturgo francés más célebre en este cuarto centenario de su nacimiento, el cual nos ha deparado un buen ramillete de propuestas (le ha ido mucho mejor que a Galdós, por ejemplo), como el montaje de Flotats o el Tartufo, de Caballero. Por otra parte, coincide en la cartelera madrileña esta pieza con otra titulada Del teatro y otros males que acechan en los corrales que, con un estilo muy distinto, también comparte marco metateatral y homenaje al barroco. Y precisamente los de Morboria nos dieron cuenta ya hace meses de El enfermo imaginario, que se vuelve a recordar en el desenlace sobre las tablas de La Abadía. Sigue leyendo →

Ana contra la muerte

El Teatro de La Abadía nos muestra el desgarro de una madre ante la enfermedad de su hijo en esta obra del uruguayo Gabriel Calderón

Ana contra la muerte - FotoEl nivel que había demostrado la temporada anterior Gabriel Calderón con Historia de un jabalí fue máximo. Y uno esperaba que esa complejidad de capas que se entreveraban en la ficción perviviera de alguna forma como una extensión de su estilo. No obstante, el primitivismo estético funcionaba en aquella mucho mejor que en esta que ahora tenemos delante. La manera artesanal de proceder a través de esa especie de tablado desmontable traído desde la Alta Edad Media, con su telar enrollable al fondo y con ese levísimo prólogo que nos invita a la función casi desde el susurro posee calidez, indudablemente, pero constriñe la acción a lo declamatorio, a lo narrativo, a la cuentística, a la tradición oral que renuncia en demasía a la representación. Sigue leyendo →