Cuidado con el perro

Eva Redondo presenta en la Sala Cuarta Pared su visión personal sobre la brutalidad intrínseca de los hombres

Sinceramente no sé hasta dónde nos van a llevar ciertas visiones de la vida y ciertas aplicaciones dramatúrgicas que, si bien no tienen relevancia social, sí me producen estupor como componente de ese público que espera que lo presupongan inteligente. Por una parte, algunas dramaturgas se han acogido a la tenebrosa concepción de que los varones somos unos violadores en potencia, unas bestias dispuestas al sometimiento constante de la mujer, unos perros con los caninos bien afilados a los que les hierve la sangre salvaje de sus ancestros; las féminas son seres de luz, a las que, como mucho, se les puede achacar el silencio y la complicidad; aunque, en todo caso, será comprensible en una ambiente tan sumamente opresivo como este del heteropatriarcado. Sigue leyendo

Electra

Los portugueses de la Companhia do Chapitô parodian la venganza de esta mujer en un viaje repleto de cucharas

Justo una semana después de que la Companhia do Chapitô nos sorprendiera con su Edipo, asistimos ahora, en la misma Sala Cuarta Pared —dentro del Festival de Otoño a Primavera— a la versión sui géneris de Electra (presentada en 2016). Un espectáculo que se apoya sustancialmente en los mismos principios que la anterior, siquiera con algo más de seriedad, con un vestuario más definido y con algunos ruidos pregrabados que sustentan sus acciones. Aquí el elemento dramatúrgico que predomina son evidentemente las cucharas. Con estos cubiertos son capaces de caracterizar a cada uno de los protagonistas. Así, Jorge Cruz se la coloca sobre la nariz por delante de la frente para simular el casco habitual de los hoplitas (el kranos) o Nádia Santos colocándolas como pendientes a su Clitemnestra o Tiago Viegas como si fueran la corona de la sacerdotisa Ifigenia. Sigue leyendo

Edipo

Los portugueses Companhia do Chapitô parodian esta tragedia clásica en un espectáculo que nos lleva a la carcajada

La presencia del mito que nos trasladó Sófocles con el ciclo sobre Edipo no ha dejado de estar presente en nuestra cultura, ya sea a través del arte o de los complejos freudianos varios. En los últimos tiempos hemos observado en escena diversos acercamientos, desde la austera versión de Alfredo Sanzol o a la metateatral aproximación sobre el tema del parricidio que Sergio Blanco abordó en Tebas Land. Ahora recibimos en Madrid, por fin, dentro del Festival de Otoño a Primavera, esta exitosa mirada que presentan los portugueses de la Companhia do Chapitô. Un giro radical que se despoja de todos los purismos y los prejuicios, y que deconstruye la tragedia con el estilete de la parodia. Para ello, tres únicos actores a la intemperie, con el único instrumento escenográfico de su cuerpo. Jorge Cruz, Nádia Santos y Tiago Viegas, tan engrasados en este mecanismo coqueto de sesenta minutos, que sus metamorfosis en cada uno de los personajes, animales e, incluso, objetos fluye maravillosamente. Sigue leyendo

La noche del Sr. Smith

Un drama sobre la inmortalidad y la memoria representada a través de una fábula futurista

Ante todo es innegable que la Compañía del Sr. Smith posee un estilo que es reconocible, como pudimos observar con su anterior trabajo La piel del lagarto, y que se caracteriza por una inclinación a lo fabulístico, al desarrollo imaginario de otros mundos posibles, cierto infantilismo que termina por ser naíf y un humor juguetón sobre la crítica de nuestras costumbres. La noche del Sr. Smith nos sumerge en la mente quebrada de un enfermo de Alzheimer que, desde el hospital, lucha contra la tergiversación de sus recuerdos. Esa paradoja por la cual estos pacientes «se convierten» en niños, ancianos que regresan a la infancia, a sus primeras experiencias —seguramente reconfiguradas por nuestro engañoso cerebro— encaja perfectamente con el tono un tanto sensible y aniñado con el que procede el resto del elenco. Sigue leyendo

En La Ley

Un drama que escenifica una sociedad distópica dirigida por mujeres que se acogen a una nueva moral

Foto de Irène Zóttola

Hace solo un par de meses pudimos ver El fin de la violencia, un vía crucis apocalíptico escrito por Sergio Martínez Vila, un texto con mayor densidad y pretensión que este que nos encontramos ahora. Tanto aquel como En La Ley, viven unidos conceptualmente por el desastre. Aquí, a primeras de cambio ya persuade el hecho de que la Sala Cuarta Pared se haya transformado escenográficamente para introducir al espectador —circularmente— en ese espacio remoto dentro de un bosque, donde apenas suena el canto de los pájaros. Nos hallamos en el 2047, y si hacemos caso a las predicciones de Ray Kurzweil, ya habremos, entre otras cosas, alcanzado la singularidad. Y es que me parece importante, hoy en día, que las obras de ciencia-ficción afinen un poco más en su visión futura; si no quieren desfasarse tanto como aquellas de los años setenta. Es fácil acordarse de Cuando el destino nos alcance, donde una bicicleta estática servía para producir electricidad, como ocurre precisamente aquí. Sigue leyendo

El fin de la violencia

Catorce piezas que se enhebran en un montaje apocalíptico sobre las posibilidades de la desobediencia

Foto de Juan Sanz

Se podría afirmar que la obra que nos presenta en la Cuarta Pared Sergio Martínez Vila es milenarista; aunque sus personajes no esperan la venida de Cristo, sino que se ven impelidos a la rebelión. Subtitulada: «Un manual escénico de desobediencia civil», se vertebra en catorce estaciones como un vía crucis sincrético. Digamos que el proyecto es ambicioso, quizás demasiado para los medios con los que ha contado. Tres actores que interpretan múltiples papeles en escenas muy diversas, tanto en contenido como en estilo. El conjunto, ya lo adelanto, es vigoroso, exigente y profundo; pero, como vamos a ver, resulta desigual para lo que promete. La pega inicial que le veo —como a casi todos los acérrimos seguidores de la narraturgia— es que la narración comienza abrumándonos y, después, continúa —en cuanto puede— más por el camino del sermón proselitista. Por lo tanto, el prólogo inicial no me parece en nada sugerente, sino excesivamente explicativo e innecesario, puesto que ya habrá tiempo de que nos enteremos de que el sol no ha salido en ningún lugar de la Tierra. Sigue leyendo

Modelos animales

Nieve de Medina relata su aventura en el mundo de la dramaturgia en un viaje de autoficción

modelos-animales-fotoEl problema es contar. El problema es que el teatro se convierta en un espacio donde te cuentan una historia, donde cada cuento de cada escritor se pueda escuchar en un espacio escénico bajo la pátina de eso que se hace llamar narraturgia; es decir, volver a los orígenes, cuando las gentes analfabetas, pero ávidas de historias, exigían al chamán que se pusiera a contar; básicamente lo que después haría el coreuta. Parece que se ha optado por renunciar a las coherentes formas del teatro —y este no es un asunto de purismo, sino de respeto a la cultura del respetable (a los niños se les cuentan los cuentos y se les dan las explicaciones que sean pertinentes)— para trasladar los relatos con su narrador, sus descripciones y el resto de elementos propios de lo narrativo. De todo esto hay bastante en Modelos animales, la obra que presenta en la Sala Cuarta Pared Pablo Iglesias Simón, basándose en un relato del libro de Aixa de la Cruz que lleva el mismo título. Y no es que Nieve de Medina se plante en el medio del escenario y nos cuente el cuento tal cual, no (eso ya lo hizo hace un mes Katelijne Damen en Orlando). Sigue leyendo

La cantante calva en el McDonald´s

La Compañía Hongaresa celebra dos decenios sobre los escenarios con la peculiar mirada al clásico de Ionesco

Hla-cantante-calva-en-el-mcdonald-fotoan pasado veinte años desde que se estrenara esta intervención brusca en el texto de Eugene Ionesco. Por aquel 2006 ya se había popularizado la exitosa expresión de George Ritzer: Mcdonalización de la sociedad (título de su ensayo) y el tiempo no hacía más que darle la razón. El taylorismo y el concepto de «jaula de hierro» propiciado por Max Weber se aplican a nuestro modus vivendi de forma avasalladora. En dos décadas diríamos que el asunto se ha complejizado aún más y que la susodicha hamburguesería seguramente no sea ya el epítome de nuestro mundo hiperenlazado. La red y el ansia por compartir nuestras anodinas experiencias han trasladado el foco de atención hacia los mentideros virtuales en ciento cuarenta caracteres. La cantante calva en el McDonald´s ha envejecido levemente, aunque su modelo sigue ahí para recordarnos que nuestra vida puede ser happy (sobre todo happy meal). Sigue leyendo

La piel del lagarto

El hogar de unos reptiles refleja los ritmos inconsecuentes de nuestra vida moderna

La piel del lagartoPara esta fábula a la que asistimos, contamos con una familia de lagartos y una libélula que pasaba por allí. Si nos acogemos a las metáforas que se ponen en juego, debemos aceptar que, al igual que nosotros, se comportan más por imitación, pero que esa piel tan impermeable les evita cambiar con facilidad; parece que tienen que esperar a que mude por sí sola y aprovechar el momento, si uno es lo suficientemente avispado, para transformarse. Lo que la Compañía del Sr. Smith nos cuenta es la historia de un lagarto adulto que, de forma parecida a lo que ocurría en aquella película que protagonizaba José Coronado, La vida de nadie, se dedica a pasar el rato en un descampado, por vergüenza a reconocer que se ha quedado sin trabajo; lo interpreta Javier Laorden con un buen despliegue de actitudes y entrega física. Su mujer, la lagarta, es algo casquivana y no tiene pudor en buscarse afanosamente un amante el día de su cumpleaños; Isabel Alguacil ofrece un perspicaz encanto a la par que ambiguo. Luego tenemos a los adolescentes, el muchacho lagarto, Alejandro Pastor, se empeña con un ímpetu in crescendo, como si estuviera movido por la impotencia y sus ansias por alcanzar otro estatus. Finalmente, Alba Loureiro se lleva el personaje más redondo y complejo, con el cambio en sí mismo como revulsivo: diferentes nombres, diferentes personalidades, diferentes apariencias hasta que se encuentre a sí misma. Una youtuber dispuesta a ofertarse en cuerpo y alma a cualquier visitante. Mutatis mutandis, lo que viene a ser una familia estándar de nuestra contemporaneidad urbanita. Después, Salvador Bosch, Sr. Smith, la libélula, es quien mejor ofrece una ruptura por un lado, temporal y metafóricamente agónica, puesto que solo vive un día; y, por otra parte, moral, pues debe convencerles de que no se la coman. Todo ello envuelto con alegría y cierto estoicismo. Sigue leyendo