Silencio

En el Teatro Español se dramatiza de manera elocuente el discurso que el dramaturgo Juan Mayorga leyó para su ingreso en la RAE titulado Silencio

Silencio - Foto de Javier Mantrana (2)
Foto de Javier Mantrana

El metateatro se ha trillado con efusión durante el último siglo y Juan Mayorga ha sido uno de sus practicantes más avisados. Él ha indagado más que el teatro dentro del teatro, el reverso de la ficción o el escorzo de la creación dramatúrgica. Así ha ocurrido, por ejemplo, en Himmelweg, en El chico de la última fila o en El cartógrafo. En esta última, Blanca Portillo fue protagonista. Así que el tímido dramaturgo, que tuvo que exponer dubitativamente su proteico discurso de ingreso a la RAE, tan sagaz, interesante y luminoso, como erudito y elocuente, ha sido astuto, y se ha buscado el mejor alter ego posible. Un texto autorrecursivo («La situación es teatral… Es muy probable, sí, que quien ahora lee o finge leer estas palabras no sea el que las escribió, sino un representante») que se transfigura en escena para recrear la magia del teatro. Sigue leyendo

El cuaderno de Pitágoras

Carolina África aprovecha su experiencia como voluntaria en un centro penitenciario para configurar un panorama metateatral sobre los reclusos

El cuaderno de Pitágoras - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

Retirar la sordidez de la cárcel y aproximarse a esos presos y quedarse con el destello de esperanza a pesar de todo. Este acercamiento posee el peligro de edulcorar un hábitat de reclusión y de disciplinamiento, también de castigo moral y social. Y aunque se ofrecen unas pizcas de crítica, el asunto va más en mirar hacia adelante, y en pasar un bache. Y en este sentido, hay que celebrar que Carolina África, aprovechando su experiencia personal con un grupo de presos, haya decidido darles protagonismo con buenas dosis de compasión; pero también de madurez pragmática. Sigue leyendo

La gran Cenobia

Luis Sorolla y David Boceta envuelven a Calderón de la Barca en el contexto de la consabida imposición del relato con una tragedia poco representada

La gran Cenobia - Foto Sergio ParraApenas se ha representado esta tragedia histórica de Calderón de la Barca —una propuesta de la RESAD, donde participó David Boceta, y nada más que se sepa—, que la Compañía Nacional de Teatro Clásico, con esta hornada de jóvenes repescados de diferentes de distintas promociones —reconozcamos que la coyuntura hace de esta idea algo muy conveniente y con sentido—, pretende entroncar el tema romano que vertebra, de algún modo, la temporada (Antonio y Cleopatra, Numancia y Lo fingido verdadero). Sigue leyendo

INLOCA

Matarile sobredimensiona su Trilogía de la fragilidad con un montaje destinado a la pausada interpretación postmontaje

INLOCA - Foto de Bárbara Sánchez Palomero
Foto de Bárbara Sánchez Palomero

A pesar de las malas sensaciones que me llevé con El diablo en la playa, primera parte de la Trilogía de la fragilidad, acepté que las visiones de Ana Vallés podían encontrar terrenos más fértiles. Desde mi punto de vista, no ha sido así; aunque las consideraciones son algo más positivas. INLOCA posee más sustancia y se propician acciones más sugerentes, y que uno puede recomponer en ese rizoma al que vamos abocados. No obstante, es porfiada la insistencia en el desparrame, en no querer acotar, en confiar en exceso en los hechos por sí mismos y, sobre todo, en el poder revelador de un corolario repleto de citas filosóficas. Sigue leyendo

Magüi Mira Molly Bloom

La veterana actriz se apropia del espíritu procaz del personaje joyceano para configurar un espectáculo de aire liberador

Magüi Mira Molly Bloom - Foto de Ángela Ortiz
Foto de Ángela Ortiz

James Joyce estuvo realmente obsesionado con que su novela Ulises se publicara el 2 de febrero de 1922, es decir, el día que cumpliría cuarenta años. Por lo que nos hallamos en la órbita de las celebraciones y, a lo mejor, se logran más lectores de esos que aún disfrutan con el alpinismo literario. Apenas hace un mes, Henar Frías interpretaba su peculiar visión del soliloquio que cierra la obra del irlandés. Las traducciones son más traidoras que nunca y las perspectivas tan múltiples que las comparaciones sencillamente nos valen para confirmarlo. Sigue leyendo

Principiantes

El mundo de Raymond Carver se vivifica en una atmósfera taciturna para cuestionar el concepto de amor

Retrato por el Fotografo Pablo Lorente
Foto de Pablo Lorente

Entiendo que la apuesta va directa a la ambientación en su sentido más amplio en la dramaturgia. Crear una atmósfera trazada por la iluminación de Valentín Álvarez, quien confía en la frialdad melancólica del anochecer, en el fustigamiento silencioso de la violencia soterrada con los azules y algunos rojos que se cuelan en las evocaciones. Destinar la función, digo, a una respiración elíptica, no al modo de Chéjov (las influencias son consabidas), pues este da un oxígeno a los personajes que les permiten entoñar su runrún emocional en una cotidianidad mundana. En Carver, los individuos son evocados por la pulsión existencialista, por el sin sentido de la sociedad de consumo americana en los años setenta, por esa zozobra del fracaso recurrente cuando, en realidad, se vive cómodamente. Beatriz San Juan concita a esos seres alrededor de una mesa, delante de los paisajes que se plasman en una gran pantalla y que Miquel Àngel Raió ha ideado. Estados Unidos es un país despoblado, en general, y el narcisismo de la clase burguesa hace tiempo que configuró la lejanía y el distanciamiento familiar Sigue leyendo

Las hermanas de Manolete

Gabriel Olivares dirige el texto de Alicia Montesquiu sobre las mujeres que rodearon al torero cordobés

Las hermanas de Manolete - FotoEn la intrahistoria de nuestro país todavía puede ver más intrahistoria, y si le ponemos imaginación, todo pudo ser de otra forma e, incluso esta, pudiera hallarse más cerca de la realidad. Alicia Montesquiu, quien viene de actuar en La lluvia amarilla, ha retirado del foco a la gran figura del toreo para desvelar los trazos oscuros y para especular estéticamente sobre todo lo que ocurrió a su alrededor. El contenido de esta función es un tanto reducido; aunque se manifiesten distintas vilezas de calado. Por ello, el armazón que ha creado la dramaturga ha sido sobredimensionado por Gabriel Olivares. El director lleva años desarrollando una faceta más artística en paralelo a su visión más comercial. Con el TeatroLab se ha dispuesto a la investigación teatral a través del Método Suzuki y la técnica de viewpoints. Sigue leyendo

El enfermo imaginario

El Teatro Fernán Gómez acoge el atractivo espectáculo barroco de Morboria sobre la última obra de Molière

El enfermo imaginario - Ana del Palacio
Foto de Ana del Palacio

Hace un año, también con la excusa de ir preparando los actos conmemorativos por el cuatrocientos aniversario del nacimiento de Jean-Baptiste Poquelin (apenas quedan unos pocos días), Josep Maria Flotats estrenó una nueva versión de El enfermo imaginario en el Teatro de la Comedia. Su montaje tiraba —como en él es habitual— hacia el neoclasicismo del XVIII, con una depuración de las formas (en todos los sentidos estéticos) y un comedimiento auspiciado por la didáctica y una ironía más prudente. Sin embargo, los de Morboria se lanzan, de una forma mucho más coherente, al Barroco. La crítica social, el sarcasmo, los contrastes, un vestuario recargado y expresionista, una escatología desenfrenada (en ambos sentidos, pues la muerte está presente en las ensoñaciones iniciales) y, a la postre, una manifestación farsística de la hipocondría y, sobre todo, del embaucamiento. Sigue leyendo

Ojos que no ven

Natalia Mateo ha transformado en obra teatral su cortometraje para configurar una oscura tragicomedia navideña

Ojos que no ven - FotoLas trifulcas familiares con visos costumbristas, con ese retrato de las cuitas pequeñoburguesas, son un género altamente explotado en el cine y, también, en el teatro. Fácil es acordarse, por ejemplo, de Agosto, de Tracy Letts; aunque más interesante es traer a colación No todo el mundo puede ser huérfano, de los Chiens de Navarre, pues ellos ofrecieron una conmovedora ruptura sarcástica a la cuestión. Ojos que no ven, de Natalia Mateo parte de su propio cortometraje homónimo. Aunque se perciben detalles peculiares, que veremos, la autora se ajusta al estereotipo y, por supuesto, nos destina a la catarsis esperable para que la purga nos concite. Por eso, en este sentido, no podemos ir más allá, por mucho que las interpretaciones posean, en general, una sintonía del todo satisfactoria. Si la idea principal del corto se mantiene, los cambios y las aportaciones son muchas y variadas; con lo que debemos aceptar que es casi una obra nueva. Sigue leyendo