Antonio y Cleopatra

Ana Belén y Lluis Homar despliegan encanto y humor para abrir la temporada en el Teatro de la Comedia

Antonio y Cleopatra - Foto de Sergio ParraQue conozcamos de sobra el desenlace, no quita para que la batalla dialéctica nos dé un impresionante morbo. El resto de personajes pueden quedar en la sombra y en silencio. Los avatares bélicos propician el movimiento de las piezas en la partida erótica, y el erotismo es una máscara aviesa por sujetar un poder muy quebradizo. ¿Quién hace más teatro? ¿Cleopatra o Marco Antonio? Nuestra mirada romántica nos hace crédulos ante tales arrumacos en los primeros instantes; pero ahí se dirime mucho más. En concreto, la supervivencia política. La reina de Egipto había hecho lo propio con Julio César y ahora no tendría inconveniente en volver a «venderse» a otro romano. Sigue leyendo

Billy’s Violence

La Needcompany presenta en el Matadero su antología de violencia shakesperiana en un montaje de claro cariz nihilista

Billys Violence - FotoDesde que me enganché a las películas coreanas de Kim Jee-woon, Park Chan-wook y Bong Joon-ho, y a los vídeos de Britney Spears, me siento anestesiado ante la contemplación de la violencia. Ocurre lo mismo cuando terminas de ver The Act of Killing (pero en la versión del director. No hay que andarse con zarandajas), que un indonesio arriba o abajo te aporta poco. En el arte conceptual el truco consiste en basarlo todo en la cartela, el resto es poner a funcionar la imaginación del espectador; cuanto más culto, más implicaturas y, quizás, más fascinación al observar lo que en la propia obra no se da; eso, si cae en la trampa. Parece conveniente atender al prólogo, por aquello de sacar algo en claro. Maarten Seghers se transmuta en bufón y en director de orquesta, para pulular y componer las músicas y los ruidos, los sonidos que nos induzcan a sostener en la mayoría de los casos la agresividad. Avanza que en la época del bueno de Billy (para los amigos), Londres, como Sevilla, era un lugar repleto de rufianes, de pícaros, de ladrones y de asesinos que sabían emplearse a fondo en cualquier callejón macilento. Sigue leyendo

Turistas

Marina Seresesky firma este cuento evangelizador protagonizado por Chani Martín y Pepa Zaragoza en el Teatro Fernán Gómez

Turistas - FotoCuando Javier Fesser presentó sus Historias lamentables en 2020 pudo seguir desarrollando esa vetas absurdistas y kafkianas que resultaban tan inverosímiles como catastróficamente posibles en un mundo donde hay gente «pa to». En dicha película, aparecía Chani Martín interpretando a un disciplinado turista de esos que madrugan para coger primera línea de playa —probablemente uno de esos sujetos que se quejarían a diario por tener que levantarse tan temprano para ir a trabajar—, vestido con el uniforme de playero y con algunas características que hallamos también en este Braulio de la pieza que nos compete. Sería como contemplar primero en pantalla grande al metódico espécimen bandeado por la mala suerte; y después observarlo engrandecido frente a una esposa permanentemente infravalorada. Sigue leyendo

Tartufo

Pepe Viyuela protagoniza una propuesta de Ernesto Caballero donde se pretende cuestionar la vigencia de clásico como este de Molière

Pase gráfico de "Tartufo" en el Reina Victoria

A vueltas con las adaptaciones y que si los clásicos esto y aquello. Vayamos por el principio, todos los clásicos han perdido su contexto y muchos de ellos incluso el lugar de representación. Observamos una simulación. Cuando algunos se agarran a la supuesta pureza, prácticamente nunca se hace el esfuerzo por situarse en la piel de los espectadores de entonces. Nosotros estamos aquí y contemplamos, con nuestro bagaje personal, lo que nos ponen por delante. Otra cuestión es confundir al autor clásico con la pretendida creencia de que todo lo que escribió ya es un clásico en el sentido que manejamos hoy en día (calidad y permanencia). Por ejemplo —tal y como se ha podido comprobar no hace mucho—, ¿nos dice algo la versión que realizó el francés del Anfitrión de Plauto? El Tartufo de Ernesto Caballero es una propuesta con varias miradas, y ninguna de ellas desea ajustarse a lo pudo ser. El Teatro Reina Victoria no es Versalles, ni tampoco Felipe VI es Luis XIV, por mucho que compartan linaje. Sigue leyendo

Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio

Eva Rufo y Esther Ortega nos transmiten las vivencias de Helen Keller y su maestra en un espectáculo inconcreto

Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio - Foto de MaríaLaCarteleraDesde luego, a priori resultaba muy intrigante descubrir cómo se podía llevar a escena la vivencia de la famosa Helen Keller, aquella mujer que se quedó sorda y ciega después de pasar una tuberculosis (parece la hipótesis más razonable) a los diecinueve meses de haber nacido. La película El milagro de Ana Sullivan contribuyó en su momento a que su ejemplo se volviera más acuciante, especialmente para todos esos estudiantes de estudios relacionados con la pedagogía. Evidentemente, la estética, en su sentido más amplio (arte y sensaciones), parece el camino más apropiado para incidir en los lenguajes que nos puedan aproximar a esa entelequia que supone especular, no ya sobre el pensamiento y las percepciones de una persona corriente, tan manipulada por la vista, sino de alguien que requiere necesariamente acudir al tacto y al olfato para alimentar su imaginación. Sigue leyendo

The Quest

Cédric Eeckhout nos suelta su insignificante monólogo sobre sus propios desamores y las desavenencias en la Unión Europea

The Quest - Andrea MessanaA mí me tranquiliza mucho que este proyecto esté patrocinado por ING a través de Tax Shelter, y también que esté sufragado por un montón de instituciones públicas europeas como nuestro Centro Dramático Nacional, porque así me puedo permitir concederle el beneficio de la duda al facedor de este entuerto, quiero decir, chorrada. Entiendo que este último calificativo puede estar un poco fuera de tono; pero más fuera de tono me parece desaprovechar la oportunidad para ahondar en las quiebras políticas de este superestado inédito en su formato llamado Unión Europea. Tanto aparataje y tanta simulación —muy endeble dramatúrgicamente, eso sí— para que el discurso ni siquiera atisbe o roce el meollo de la cuestión; es decir, quiénes mecen la cuna, quiénes están consiguiendo nuestro adormecimiento de esta pax europea, mientras llegan los bárbaros de oriente montados en briosos caballos de ceros y unos. Sigue leyendo

Dribbling

Ignasi Vidal ha creado un thriller futbolístico que da juego para contemplar la oquedad de nuestras adoradas estrellas

Dribbling - FotoRevisando el reciente tomo Teatro y deportes en los inicios del siglo XXI, compilado por José Romera Castillo, uno confirma que el fútbol apenas ha concitado la atención de los dramaturgos españoles; y eso que estamos hablando de una práctica deportiva que posee una repercusión social y mediática descomunal. Más paradójico resulta, si uno observa las tendencias políticas de la mayoría de las dramaturgias contemporáneas —claramente sesgadas hacia la izquierda— y si nos fijamos de dónde procede el futbol y los futbolistas; es decir, la clase obrera —Inglaterra es el gran ejemplo—. Una manera de ascender socialmente ha sido el deporte, ya fuera el boxeo, en sus tiempos, o el propio fútbol. También es cierto que la intelectualidad literaria ha despreciado, desde su elitismo, abordar el tema; aunque muchos escritores declararan sus filias futboleras. Recordemos que fue cuestión de debate, cuando dos entrenadores, como fueron Jorge Valdano y Ángel Cappa, pusieron sobre la mesa aquello de la filosofía futbolística, del arte en el fútbol y el estudio trascendental que suponía un deporte que se iba sofisticando tanto en el campo, como en las áreas económicas, empresariales, sociales y hasta morales. Quizás, como suele ocurrir, el sueldo de las estrellas ha evitado que se mire a todos aquellos que se quedan por el camino ilusionados por los cantos de sirena y los castillos en el aire. Si el jugador no se convierte en nuestro fetiche favorito, se transforma en el perdedor que alivia nuestra envidia o, peor, en un tipo invisible que ni siquiera tuvo una oportunidad real, cuando ya había abandonado los estudios. Y sí, los futbolistas, además, están cosificados y eso, por lo visto, hoy se considera algo terrible; porque no son tomados como personas. Muchos de estos asuntos se tocan en Dribbling, obra firmada por Ignasi Vidal. Afirmemos tajantemente que el autor ha escrito un texto perfilado con detallismo, con diálogos muy medidos en la información que se nos va transmitiendo y que consigue aunar un lenguaje que se destina más a los adolescentes (véase el uso del rap, que siempre parece juvenil y que en Francia tiene mucho predicamento), con otro que iría directo a la conciencia de los padres y de las madres, y a la sociedad en conjunto. Este hecho, claro, restringe en cierta medida la complejidad por la que se desea discurrir. Se va demasiado al grano, se es demasiado claro para lo que suelen embarrarse estos affaires, principalmente en el ambiente de la posverdad. O sea que, si nos pusiéramos un poco más estrictos, habría que señalar que aquí los ríos de tinta supuestos se sintetizan para no abrumar al espectador. Esto, en alguna medida, es una rémora; sobre todo, si queremos darle más consistencia al desenlace que no revelaré; pero que es del todo aceptable. Álvaro Rico, hace de Javi Cuesta, un futbolista top de 25 años que juega en un equipo parisino —imaginemos al PSG—, que arrastra una reticente lesión de rodilla que lo mantiene apartado del campo y que, mientras se recupera, aprovecha para salir de farra a las discotecas de moda con sus colegas. Nada que no nos hayan narrado en múltiples ocasiones los periódicos deportivos devenidos en papel cuché, últimamente amplificados por las redes. Lo verdaderamente interesante del argumento que ha pergeñado Vidal es la intercalación de la sicología deportiva y su veta existencial, con un thriller derivado a una denuncia por acoso sexual. En este último sentido, podemos recordar lo ocurrido con Benzema y el supuesto chantaje o el «Caso Arandina». No obstante, aunque el machismo que se destila es llamativo y los comentarios sobre la chica acosada son despreciables, la obra posee otras capas de mayor calado, entre ellas, también el estatuto de la inocencia y de la verdad. Rico empieza un tanto taciturno para estar enfrascado en su lujoso apartamento (debemos imaginarlo así, porque Alessio Meloni ha creado una escenografía una tanto confusa, entre lo simbólico, con el césped vertical y el espacio pentagonal que resulta polivalente, y el naturalista despacho del agente); pero luego va encontrando su sitio. Un muchacho algo ingenuo para llevar metido en ese mundo desde la adolescencia. Se muestra creíble su fragilidad. Reconozcamos que una vez se plantea el nudo, el clímax se intenta sostener con vigorosidad dialéctica y que las escenas no dan tregua entre discusiones acaloradas y discursos de sinceridad insoportable. Desde este punto de vista, la obra, a pesar de utilizar un lenguaje a veces brusco y soez, y hasta subido de tono —no se dan cortapisas y se va directo al grano— es muy apropiada para la gente más joven, sobre todo para varones tan alejados de los intereses teatrales. Les molaría, sin duda. Que Nacho Fresneda haya encontrado el cariz de lógico cinismo con esos aires de interesada paternidad postiza, resulta absolutamente beneficioso. Mefistófeles con trajes a medida. Un Jorge Mendes situándose en igualdad de condiciones con su pupilo y dispuesto a emplear las tretas mafiosas. Un tipo ambicioso, con su propia lesión de rodilla impertérrita como un capitán Ahab sin escrúpulos y con su objetivo manifiesto. Ambos intérpretes se adaptan excelentemente al ambiente general del que hablaba al principio. Es cierto, insisto, que no nos adentramos en honduras mayores, en posicionamientos existenciales que den cuenta de lo que supone el decaimiento y la pérdida de motivación para seguir viviendo con esa exigencia; o en análisis socioculturales que critiquen con mayor afán a la sociedad de consumo. Todos estos aspectos se sobreentienden; pero la obra tiene una duración breve. Ignasi Vidal ha redactado frases cortantes que resuenan en el imaginario colectivo y ha dirigido la pieza con ritmo pujante. Entre los temas que se tratan creo que, a parte del endiosamiento que lleva al muchacho a perder el control (y esto no justifica sus acciones; aunque nos permite entenderlo), está la cuestión de las ínfulas del padre. Este no sale; pero es un personaje en la sombra. El típico ejemplo del hombre que necesita proyectar su anhelo fracasado en el éxito espectacular de su hijo (algo similar le pasa a nuestro representa, pues es un paralelo). La presión del día a día, la perdida de una juventud sana y normal, son una carcoma que destruye a estos chicos inmaduros y solos, rodeados de tiburones que se quieren aprovechar de ellos. Y por encima de todo: los trileros marcando el juego. Los aficionados al fútbol pueden contemplar esta obra con las revelaciones de Florentino Pérez resonando en la cabeza. Seguro que nuestro protagonista será observado de otra manera. Dribbling despliega cuitas candentes de nuestra sociedad actual y nos lleva a plantearnos hasta qué punto merece la pena el deporte de élite.

 

Dribbling

Texto y dirección: Ignasi Vidal

Reparto: Nacho Fresneda y Álvaro Rico

Escenografía y vestuario: Alessio Meloni

Diseño iluminación: Felipe Ramos

Ayudantía dirección: Roberta Pasquinucci

Dirección de producción: Nadia Corral

Distribución: Fran Ávila

Teatro Marquina (Madrid)

Hasta el 3 de octubre de 2021

Calificación: ♦♦♦

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Despierta

Ana Rayo presenta esta autoficción para relatar la muerte de su madre y para aleccionarnos sobre el machismo imperante

Despierta - Foto de Jesus UgaldeCuando en los últimos tiempos uno acude a espectáculos teatrales marcados por el marchamo del actual feminismo, no queda más que esperar si se respetará la inteligencia del espectador o si, por el contrario, se desbarrará con el proselitismo insufrible que restringe la crítica o el matiz al máximo; es decir, tendrá leccioncita o no. Desgraciadamente, en Despierta, cuando parecía que no; pues al final resulta que sí, que Ana Rayo y su personaje de sí misma han venido a instruirnos y a concretar las sencillas recetas en el conflicto hombre-mujer (y viceversa). Una obra en la línea de Españolas, Franco ha muerto que, precisamente, se representó en el mismo espacio. Ah, y si algún teatrero aún tenía esperanzas de que la autoficción fuera arrumbada esta temporada, comprobará que seguimos dramatúrgicamente en lo mismo, en el yoísmo, en el yo-yo, y que yo y que yo. En este caso la actriz lleva el yo hasta en el apellido y supongo que, psicoanalíticamente hablando, influirá en su subconsciente. Sigue leyendo

Edipo

Paco Bezerra y Luis Luque firman en el Teatro Español una adaptación deshilachada del mito clásico

Edipo - Foto de Jesús UgaldeVolver a la figura clave del teatro sofocleo implica darle nuevos aires, ahondar en perspectivas inéditas y resignificar el símbolo esencial para demostrar que seguimos impresionados por su repercusión. Como han hecho otros tantos en los últimos tiempos, desde Sanzol hasta Sergio Blanco pasando por los portugueses Companhia do Chapitô o Gabriel Olivares con mayor o menor relevancia. Por ejemplo, debemos evaluar si el tabú del incesto sigue consternándonos de forma similar o si hasta nuestra supuesta liberalidad es capaz de quebrar un hecho tan oscuro. Paco Bezerra, quien ya intervino en otro clásico como Fedra, ha tramado un relato muy desigual en su intensidad y en su cohesión, que ha repercutido en la fallida dirección de Luis Luque. A lo mejor se buscado reconciliar a demasiados públicos con intereses diferentes. Sigue leyendo