Tormenta

Iván López-Ortega ofrece una propuesta estética muy atractiva sobre esta obra de cámara de August Strindberg

Desde luego, si el espacio Salón de los Balcones – Andrea D’Odorico ha de ocuparse de piezas que no alcancen la hora de duración (deseable sería propiciar el doblete con las otras salas del Teatro Español), esta obra de August Strindberg, dramaturgo sueco que dialoga con su compatriota Ingmar Bergman (Tras el ensayo), me parece más que idónea. Además, viene comandada por el polifacético actor Iván López-Ortega, quien se encarga de disponernos un espectáculo muy atractivo en varios de sus elementos artísticos. En primer lugar, porque ha llevado este drama de 1907, proveniente del «teatro de cámara», hacia unos postulados oníricos. Fácilmente uno se imagina adentrándose en el País de las Maravillas de Alicia. Una gran casa de muñecas ─apta para que los propios intérpretes se inserten─ se sitúa en el fondo. El juego que favorece es fenomenal. No solo por los brazos que se cuelan por las ventanas como sinécdoques para remitirnos una vida privada, sino por su parte trasera, donde aparece un saloncito preparado para el té y el ajedrez. Frente a la mansión todo un campo verde en miniatura, con sus arbolitos y sus coches que se desplazan por el camino de entrada. Allí los «gigantones» se mueven con cierta dificultad y algo de torpeza. De alguna manera se aproxima ─así lo comprobaremos en el desenlace─ a El sueño, del propio autor. Recordemos que Fanny y Alexander termina con la lectura de esta obra. Es decir, la «tormenta» aquí se convierte en un estado profundo de confusión y se distancia del naturalismo. Es, por lo tanto, una metáfora que nos descubre la ansiedad oculta de nuestro protagonista. En segundo lugar, la atmósfera posee un extraño humorismo, rayano en el absurdo. Esto se comprueba en las intervenciones tanto de Óscar Fervaz como de Paula Muz. El primero encarna a un cocinero un tanto estrafalario que surge por aquí y por allá con espontaneidad. La segunda, quien de inicio se presenta tocando un clarinete humeante, marca un rictus de estupefacción inquietante para convertirse en la criada confidente de su señor. Ambos contribuyen a dar sentido al movimiento que se genera con la residencia en contraste con la seriedad que establecen los demás.

Quien ha regresado a ese hogar es un anciano que decidió separarse de su mujer y perder el contacto con su hija. Un retiro en soledad, alejado de cualquier distracción, convenciéndose a sí mismo de que es posible una existencia así. Joaquín Notario toma este papel para otorgarle una conjugación de firmeza y de zozobra, pues una serie de acontecimientos van a romper con esa presumida tranquilidad. Es la llegada de su hermana, con una Lara Grube muy precisa y solvente, cuando el conflicto se dispara. Por lo visto, la esposa se hospeda en la mansión con su nueva pareja, al parecer un tipo dominante que regenta un club de juego ─y otras actividades poco confesables─. Rocío Suárez de Puga le aporta una delicadeza algo impostada a su Gerda, pero verosímil. Su exmarido había dispuesto que cuando alcanzara una edad poco adecuada para mantener un matrimonio con alguien mucho más joven, se apartaría. De eso ya han pasado diez años.

La confluencia de pesares de unos y otros nos concede diferentes momentos de gran interés, incluida la escurridiza tensión sexual entre las dos féminas. El señor tiende más a la nostalgia y al dolor que siente por no tener cerca a su hija, a la que cree oír corretear por los pasillos. Por supuesto, se ve envuelto en esa tormenta que se acerca, mientras nosotros atendemos a un final que nos exige recomponer todo lo acontecido. No mucho más se puede extraer de una escueta propuesta; no obstante, está elaborada con mucha intencionalidad. Merece que le prestemos nuestra atención.

Tormenta

Autor: August Strindberg

Dirección y plástica escénica: Iván López-Ortega

Reparto: Joaquín Notario, Lara Grube, Rocío Suárez de Puga, Paula Muz y Óscar Fervaz

Música original: Iván López-Ortega

Videoescena: Margo García

Ayudante de dirección: Sergio Iglesias

Ayudante de plástica: Axel de Miguel

Técnica en función: Sasha Kuzina

Producción: Iván López-Ortega

Teatro Español (Madrid)

Hasta el 3 de mayo de 2026

Calificación: ⭐⭐⭐⭐

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