Mendoza

Los colochos acercan Macbeth a Méjico en un montaje que involucra al público en esta historia sobre la ambición de poder

Resulta del todo conveniente trasladar la ambición de poder, el mundo mágico y la conciencia torturada que encontramos en el Macbeth de Shakespeare al territorio mejicano. Raramente el espectador español puede situarse en la revolución de 1910, más bien observa la atmósfera de los narcos que hoy pueblan series y películas que nos llegan de allá. Ese ambiente que, por ejemplo, descubrimos en la sátira de Luis Estrada, El infierno (2010). Aquí somos concitados a una especie de corro para asistir a una pelea de gallos. Los colochos lo han organizado todo escenográficamente de tal manera que la sencillez material es sustituida por un movimiento grupal sorpresivo, como si nos viéramos en el bosque acechados por guerrillas. Somos envueltos por la tensión, por el pavor de todos esos personajes que viven en la sospecha. Aquí no hay, evidentemente, tres brujas, sino una chamana que porta una gallina canosa. Mónica del Carmen se esconde bajo una máscara para invocar a las fuerzas invisibles en un apóstrofe sacrificial y esotérico. Sigue leyendo

The Tempest

La compañía griega Push Your Art adapta el clásico de Shakespeare con un montaje dinámico y atractivo

Las interpretaciones que se ciernen sobre La tempestad son múltiples y cuesta identificarse plenamente con alguna. Lo que sí es cierto es que resulta misteriosa y anacrónica para el tiempo en la que se compuso. Es fácil caer en la tentación esotérica, cuando aceptablemente puede tomarse como una comedia destinada al divertimento del respetable y a la manifestación de cómo se gana y se pierde el poder. Aunque indudablemente la magia de Próspero, perfeccionada en esa isla a la que fue exiliado forzosamente, posee una importancia determinante. Podríamos tomar esta obra como un largo epílogo, pues partimos in medias res, y el acontecimiento, con un embrollo más liviano que en otras composiciones de Shakespeare, sirve realmente para devolver las cosas a su sitio adecuado; es decir, que el gran protagonista recobre el ducado de Milán, y que su hija lo herede. Por supuesto, que los mensajes que subyacen a toda esta alegoría, donde se echa mano de la masque para que el asunto sea más divertido, son variadas. Sigue leyendo

Escena – Fin de temporada 2016-17

Un repaso por lo mejor y lo más destacado del curso que termina dentro del panorama teatral

Ha llegado la hora de valorar lo más estimable del cada vez menos convulso mundo teatral. No llega la renovación de público (ni políticas públicas efectivas, ni acciones privadas lo suficientemente potentes) y el riesgo se resiente. Las influencias gubernamentales trastocan iniciativas como el Frinje, que solían mostrar proyectos persuasivos, para ser sustituidas por nada. Sigue leyendo

Hamlet

Una versión del clásico de Shakespeare que profundiza en la dimensión metateatral de la interpretación

Foto de Dmitrij Matvejev

La posición de la que parte Oskaras Koršunovas es la del propio actor, que bajo ese imposible de considerar su mente como una tabula rasa que debe ocuparse de experiencia, del encuentro y del descubrimiento de su cuerpo en el personaje. «¿Quién eres?», se gritan sin parar los ocho intérpretes frente a un espejo, como si estuvieran calentando la voz antes de entrar a escena; pero también reconociéndose, como el salvaje que se encuentra por primera vez con su propio rostro. El director lituano, que ya estuvo por Madrid en el 2015 con su versión de La gaviota (la recordamos con satisfacción, sobre todo por las dificultades técnicas) realiza un planteamiento fronterizo de Hamlet, cercano, por momentos, al working progress —el vestuario que ha preparado Agne Kuzmickaite combina la ropa de calle (negra) con vestidos acordes al devenir del asunto, como el traje blanco de Ofelia— al empaste metaliterario del príncipe que duda, interpretado por un actor que constantemente debe volver sobre sí para autoafianzar su avance, su plan actoral, sometido por el impulso del personaje que lo ha poseído. Sigue leyendo

Shake

La comedia shakesperiana Noche de reyes, adaptada en clave bufonesca en un ejercicio excesivo de síntesis

Foto de Mario del Curto

La propuesta de Dan Jemmett para esta adaptación de Noche de reyes es radicalmente una visión humorística de la cuestión, tanto, que cualquier trasfondo de seriedad, a pesar de ser una comedia, queda diluida. No sería justo, por lo tanto, compararlo con ese descomunal espectáculo que trajeron los Propeller allá por junio de 2013. Aquí nos quedamos con cinco actores que se reparten ocho personajes y que en tan solo dos horas han reducido una trama bizantina que apenas se esboza. Seguramente lo conveniente es olvidarse de Shakespeare y quedarse, como el título, únicamente con Shake. En esa gracieta del título ya tenemos mucho de lo que nos vamos a encontrar. Incluso el argumento importa poco, puesto que se convierte en una simpleza sobre la que se sustentan los gags y esa atmósfera distanciadora y algo displicente. Sigue leyendo

Ricardo III

Nuevo montaje shakesperiano a cargo de Yolanda Pallín y Eduardo Vasco sobre el malvado monarca

ricardo-iii-fotoPor las investigaciones de los últimos años parece que el bardo inglés deformó más de lo debido la espalda de nuestro protagonista, abundando en su degradación y ofreciendo razones a su misantropía congénita. Desde luego no es un asunto baladí pasar de una escoliosis aguda a una joroba, un brazo inválido y una cojera humillante. También es cierto que en la versión de Yolanda Pallín, más parece alguien que ha sufrido un ictus o una herida de guerra. El caso es que Arturo Querejeta se echa toda la función al lomo y construye su personaje como si fuera un James Cagney henchido de sadismo, alguien que debe valerse todo lo que pueda de la astucia, de la paciencia y de aprovecharse arteramente de su físico, ya sea para generar cierta compasión, como para pasar desapercibido. ¿Quién se puede imaginar a ese individuo como rey? Eso sí, el asesinato formará parte de sus costumbres cotidianas, pura sicopatía. Ricardo III es la disección del malvado que toma motivo en el mal mismo. No es solo ambición o venganza o ira, es un modo de ser; y esto es lo que nos debe espantar. Resuenan sarcásticas las voces del elenco, como una opereta en la que se insistirá más adelante, con aquello del «sol de York» (un juego de palabras sun/son), ante el cuerpo aún caliente de Eduardo, príncipe de Gales, asesinado por el propio Ricardo (igual que a su padre), en el comienzo de la obra. Sigue leyendo

La comedia de los enredos

Una propuesta rácana y sin fuste para esta obra bizantina de un Shakespeare primerizo

la-comedia-de-los-enredos-fotoNo todas las obras de los genios son geniales y esta, desde luego, no lo es; por mucho que la firme William Shakespeare. La comedia de los enredos es una de las primeras obras del inglés, también la más corta. Basada en Los menecmos de Plauto, pero duplicando el número de gemelos para destinarnos a un lío propio de las novelas bizantinas y, como tal, con un desenlace prediseñado que no sorprenderá a nadie. Lo interesante, si es llevado de la manera adecuada, es el nudo aparentemente inextricable de una jornada en Éfeso. Contamos, en esta adaptación de Carlota Pérez-Reverte, con dos innovaciones respecto del original. Por un lado, la aparición de dos jueces dispuestos a prologarnos la historia por si algún despistado se pierde (más una aparición postrera para rehilar lo acontecido), que poseen gracia y desparpajo. Sigue leyendo

Sueño de una noche de verano

Darío Facal presenta esta famosa comedia de Shakespeare con una renovada apuesta por la parodia

Foto de Elisa Abión
Foto de Elisa Abión

Durante esta temporada ya hemos tenido oportunidad de asistir a una versión de Sueño de una noche de verano. Los coreanos, dirigidos por Jung-Ung Yang, se inclinaron por una mezcolanza animista más propia de un divertimento callejero que de una aproximación trascendente de la comedia shakesperiana. Darío Facal, afortunadamente, ha vuelto a renovar con su mirada de farsa (conecta muy bien estéticamente con el montaje de Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín que nos regaló hace poco unos meses) las historias de amor, naturaleza y metateatro que bordó el bardo con gran genio. Pero… ¿quién es, en verdad, el protagonista? Muchos y ninguno. Hasta tres hilos argumentales se ponen en funcionamiento, muy bien recortados para que la fluidez sea máxima durante la hora y media larga que dura el montaje. Por un lado, contamos, en Atenas, con la presencia de Hipólita (llevada por Carmen Conesa con serenidad; luego, como Titania, aportará un toque erótico a través de su vestimenta) y Teseo (Alejandro Sigüenza sigue a su compañera con la altivez bondadosa propia de su personaje y, después, bien malicioso en el papel de Oberón), el duque y la reina de las amazonas están a punto de casarse, pero antes de que se celebren los fastos, deben mediar en un conflicto de compromisos maritales fallidos. Egeo, un caballero, no puede aceptar que su hija, Hermia, desee a Lisandro en menoscabo de Demetrio, de quien está enamorada Helena. Dos parejas destinadas al equívoco dentro del bosque en el que las hadas y los duendes hacen de las suyas, mientras Cupido cumple con su labor. En otro plano participan, como ya se ha comentado, en el interior de la frondosidad, los reyes Titania y Oberón en disputa. Sigue leyendo

Trabajos de amor perdidos

Una comedia, escrita por Shakespeare en su primera etapa, sobre los conflictos entre la razón y el amor

Trabajos de amor perdidos 007No es fácil enmendarle la plana a Shakespeare, si es que debe hacerse, aunque con todo derecho, pienso yo, cualquier autor puede intervenir en las obras archiconocidas de otros. En esta ocasión se nos ofrece un Trabajos de amor perdidos recortado, simplificado, edulcorado y hasta tergiversado en su final para darle otro aire. ¿Se logra el cometido? En cuanto a la reducción, pues, ciertamente, es más compleja la tesis defendida y el lenguaje empleado por el bardo que la trama en sí, un enredo no tan logrado como en otras de sus posteriores comedias, por ejemplo, Medida por medida, pero con dos horas es suficiente. La premisa de la que partimos es clara. El Rey de Navarra ha decidido, junto con sus caballeros, retirarse al estudio filosófico durante los próximos tres años, para lo que ha impuesto una serie de estrictas normas, entre las que se encuentra permanecer sin contacto alguno con las mujeres. Sigue leyendo