En el Teatro Español se dramatiza de manera elocuente el discurso que el dramaturgo Juan Mayorga leyó para su ingreso en la RAE titulado Silencio

El metateatro se ha trillado con efusión durante el último siglo y Juan Mayorga ha sido uno de sus practicantes más avisados. Él ha indagado más que el teatro dentro del teatro, el reverso de la ficción o el escorzo de la creación dramatúrgica. Así ha ocurrido, por ejemplo, en Himmelweg, en El chico de la última fila o en El cartógrafo. En esta última, Blanca Portillo fue protagonista. Así que el tímido dramaturgo, que tuvo que exponer dubitativamente su proteico discurso de ingreso a la RAE, tan sagaz, interesante y luminoso, como erudito y elocuente, ha sido astuto, y se ha buscado el mejor alter ego posible. Un texto autorrecursivo («La situación es teatral… Es muy probable, sí, que quien ahora lee o finge leer estas palabras no sea el que las escribió, sino un representante») que se transfigura en escena para recrear la magia del teatro. Sigue leyendo
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