La tragedia de Lope, El caballero de Olmedo, encuentra un paralelo con un motero del presente en esta propuesta protagonizada con brillantez por Juan Cañas

Muestra, ante todo, este espectáculo a un intérprete como Juan Cañas, que cautiva al público y que es capaz de cantar varias tonadillas a la guitarra, de recitar los versos de Lope sin solemnidad; pero con hondura lírica, de entreverar sus propias composiciones con las del guitarrista del XVII Luis de Briceño; y de moverse por el reducido espacio que ha pergeñado Juan Sebastián Domínguez, que tiene lo justo y necesario como para que nos situemos imaginariamente en ese camino aciago entre aquellos pueblos vallisoletanos: Medina del Campo y Olmedo. Sin descontar, por supuesto, una iluminación que propicia en la noche la sensación de fantasmagoría entre la niebla que inunda todo. Ya me parecería suficiente que la propuesta solo se hubiera centrado en la obra clásica; pues observar a un bululú reconfigurar cada escena posee una gran concisión. Sigue leyendo


A Mayorga le gustan los cuentos clásicos, también, hacerse preguntas sobre la realidad y curiosear en posibilidades fabulísticas. En el propio Teatro de La Abadía, que ahora él dirige, presentó hace varios años 

Tampoco me extraña que se haya llegado al punto de exceso que se alcanza en Canción del primer deseo, pues las dos anteriores obras (
En las últimas temporadas, Juan Carlos Rubio nos ha ido entregando algunas de las obras más recientes de David Mamet, como