La función por hacer

La obra que hace años puso en marcha el espíritu Kamikaze regresa con el mismo vigor

Foto de Emilio Gómez
Foto de Emilio Gómez

En realidad, todo empieza por aquí. Es esta la verdadera pieza fundacional de los Kamikaze, y esta debería ser considerada el auténtico disparo de salida y no Idiota, con la que han reinaugurado El Pavón. Con La función por hacer encontramos los primeros elementos fuertes de un estilo que impregnará el resto de obras de la compañía (Misántropo, Hamlet…) y que tiene que ver, entre otras cosas, con el punto de vista, con cambiar la perspectiva sobre algunos clásicos para que nosotros podamos integrar con modernidad ese acontecimiento artístico. Claramente, insisto, supone un símbolo, al fin y al cabo, este es un proyecto sobre el propio hecho teatral, sobre la entidad de los actores y de los personajes, sobre la participación del público en el hecho creativo, es, en definitiva, una ontología sobre el arte dramático. Sigue leyendo →

Masked

Iria Márquez dirige esta pieza sobre una disputa fratricida en la Cisjordania de los años 90

masked-2El conflicto entre los palestinos y los israelíes no para de entregarnos visiones y perspectivas sobre un enfrentamiento que no llega a tener fin. La temporada anterior pudimos contemplar Tierra de fuego, sobre el mismo tema, aunque podríamos llegar a afirmar que la estructura de tensiones que se aborda en Masked se puede relacionar mejor con Los justos de Camus. Porque si el contexto es claramente determinante, lo que a mí me parece que cobra gran trascendencia es la cuestión moral, tensionada por aspectos idealistas como el concepto de hermano, de familia, de honor o de pueblo. Aquí contamos con tres hermanos palestinos representando diversas adaptaciones al medio durante la Primera Intifada. Más bien la obra es un reto para el espectador, este debe descubrir quién miente, quién es el más noble de estos jóvenes consternados por sus propios dilemas. Naím ha bajado de las montañas, donde se resguardaba junto a otros miembros de la resistencia, para reunirse con Khalid en la carnicería donde trabaja. Ambos se ponen al día, manteniendo una conversación que se nos muestra extraña, como inconexa. El hermano menor limpia afanosamente el suelo y las encimeras, mientras el mediano se refresca para aliviar el cansancio. Conocemos detalles de sus vidas, pero hasta que no entra en acción Daoud, el mayor, no comprendemos que las sospechas que se ciernen sobre él son de una gravedad extrema: quizás sea un colaborador israelí. Sigue leyendo →

La venganza de don Mendo

Una propuesta sin empaque sobre la popular astracanada de Muñoz Seca

Foto de Antonio Castro
Foto de Antonio Castro

Cada poco tiempo es conveniente que los nuevos públicos, las nuevas generaciones, se enfrenten a esas comedias clásicas o, como en este caso, a una astracanada convertida automáticamente en popular. El problema fundamental que nos encontramos con las parodias es la lejanía de lo parodiado; si bien, no es óbice para que funcione el artefacto, sí que es preciso resaltar ciertos aspectos humorísticos para que el verdadero objetivo, consistente en hacer reír, se logre. Está claro que ya no triunfa el teatro poético al estilo de Marquina, con esas obras basadas en hechos históricos (deformados al gusto del patriótico respetable) que tanto abundaban en las tablas de principios del siglo XX, por consiguiente, es necesario buscar otros efectos. Curiosamente, en 1977 se presentó en esta misma sala del Teatro Fernán-Gómez una exitosa puesta en escena de La venganza de don Mendo, dirigida por Gustavo Pérez Puig, a la que podemos acceder a través de internet. Y si antes comentaba que es pertinente revisitar nuestro clásico, también es adecuado comparar e intentar descubrir de qué manera se acogían estos montajes, ya sea desde la creación o desde la recepción. Y lo que se deduce es que la producción llevada a cabo por Salvador Collado y dirigida por Jesús Castejón, en principio, necesita más jolgorio, más exageración, más brío y, principalmente, más ambición escénica. Sigue leyendo →

La piedra oscura

Reponen la exitosa obra de Alberto Conejero sobre la fatídica historia del último amante de Lorca

la-piedra-oscura-foto«¿Cómo vais a vivir el resto de los días?», pregunta retóricamente Rafael Rodríguez Rapún ya muy avanzada la función. Solo frente a un inocentón que no frisa los veinte y que le ha tocado del bando nacional, que apenas lee de corrido y que su vida en la Cantabria de los años treinta había transcurrido en el tajo y la tozuda labor en el campo, solo, digo, frente a un timorato muchacho, Sebastián, como el santo patrón de los gays, que sujeta el fusil con el mismo temblor con el que expele sus palabras, se puede mantener un diálogo áspero, una conversación anodina y hasta una charla emotiva y trascendental para la memoria, la literatura y la dignidad de este país. La pieza de Alberto Conejero ha logrado concitarnos nuevamente frente a esa colección de tópicos que arrastramos desde que se han vuelto a tratar ciertos temas. Regresamos a la guerra civil, a los bandos, y nos trae de vuelta a ese mártir en que hemos convertido a Federico García Lorca. Son motivos que nos conmueven, que reconocemos cercanos y que atravesamos con esa sensación misteriosa del desvelamiento. ¡Cuántas historias nos quedan por conocer y cuántos relatos aguardan en las cunetas! La piedra oscura pudo ser un drama del poeta, similar a El público, donde trataría de forma algo más sencilla el tema de la homosexualidad, según comenta Ian Gibson. Apoyándose en este hecho, Conejero ha recreado los últimos momentos de Rapún inventándose un encuentro con un joven soldado en un hospital militar. Dos vectores de enganche propician el devenir de la función. Sigue leyendo →

El cielo que me tienes prometido

Ana Diosdado se despidió con este insustancial choque entre Teresa de Jesús y la princesa de Éboli

Foto de Guillermo M. Díez
Foto de Guillermo M. Díez

La dramaturga falleció en octubre de 2015, pocos meses después de que hubiera presentado esta obra sobre el breve encuentro entre Teresa de Jesús y la princesa de Éboli. Lo que parece ser un drama de circunstancias, creado ad hoc para el quinto centenario del nacimiento de la mística, muy menor respecto a otros textos y creaciones de la autora, se convierte en el punto álgido del homenaje póstumo. Da la impresión de que se tenía en mente a cierto público abulense, proclive a fagocitar cada una de las propuestas que revaloricen a la santa carmelita; porque, como vamos a ver, el producto que se nos presenta ahora en el María Guerrero no cuaja en casi ninguna de las facetas. La primera cuestión que hay que dirimir es por qué un enfrentamiento, ya de por sí carente de trascendencia en la vida de Teresa, se reduce aún más en una función que no pasa de la hora y veinte minutos, dedicándole apenas media hora. Más aún, el núcleo se desvigoriza porque el larguísimo preámbulo transcurre en una conversación de cierta hondura entre la santa y Dios, y otra entre esta misma y la criada de la princesa que, como tal, se expresa con la inocencia y la tozudez de alguien sin las letras que nos pudieran deparar una charla con mayor recorrido. Sigue leyendo →

Teresa o el sol por dentro

Personal relato de Rafael Álvarez, El Brujo sobre la santa en un espectáculo inclasificable

teresa-o-el-sol-por-dentro-fotoBajo el epígrafe «Ingenio y mística», El Brujo ha perfilado dos espectáculos auspiciados por las conmemoraciones y por una época de transición y crisis como fueron los albores del Barroco. Si hace unas semanas presentaba Misterios del Quijote con su peculiar visión del clásico cervantino, ahora nos ofrece Teresa o el sol por dentro, una semblanza sui géneris sobre la vida de la santa. La pericia de Rafael Álvarez para llevar a su terreno un tema, a priori, áspero, complejo y hasta inapelable, como la experiencia iluminativa de nuestra célebre mística, ronda la genialidad. El Quijote era propicio para el humor, pero que la platea de los Teatros del Canal se rompiera de risa con las confesiones cristológicas de Teresa de Jesús, alcanza un punto herético. Fundamentalmente hay que destacar el equilibrio que el artista ha logrado con esta función. Sus elementos primordiales se compactan de maravilla y, además, se conjugan dialécticamente en un ritmo que va in crescendo hasta dejarnos más que satisfechos con la propuesta. Comienza, como es habitual, con una presentación extensa, en este caso, una contextualización histórica donde salta de acá para allá a través de los hitos más destacables del siglo XVI más otras intertextualidades que él espolvorea y que nos pueden dirigir por cualquier vericueto, ya sea alguna similitud política con la actualidad o alguna costumbre llamativa con la que debamos sentir afinidad. Sigue leyendo →

Idiota

La Compañía Kamikaze reabre el Teatro Pavón con este thriller psicológico de Jordi Casanovas

Foto de Vanesa Rabade
Foto de Vanesa Rabade

Ahí estábamos, frente a los cuatro insensatos que han tenido por deseo emprender esta aventura de dirigir El Pavón Teatro Kamikaze. Cuatro audaces, cada uno con una camiseta de un color distinto como si quisieran representar los cuatro elementos: Israel Elejalde, Miguel del Arco, Aitor Tejada y Jordi Buxó nos dan la bienvenida. Cuentan con un repertorio que garantiza la calidad de esta próxima temporada y se presentan con una obra digamos que, por diversas cuestiones, algo ajena a sus presupuestos. Idiota, el texto teatral escrito por Jordi Casanovas, se inserta dentro de eso que se ha denominado thriller psicológico y que fundamentalmente ha triunfado en el cine con títulos como Cube (1997) o The Game (1997), por ejemplo, y por nuestros lares Concursante (2007) o, en las tablas, El método Grönholm (2003) (de alguna manera, orientado más al drama, La fundación, de Buero Vallejo); además, últimamente, en la televisión, si nos fijamos en serie cercanas, hemos podido ver Quantico. Sigue leyendo →

Pedro y el capitán

Un interrogatorio fatídico que nos remite al contexto de las dictaduras en el Cono sur

pedro-y-el-capitanComentaba Mario Benedetti cuando escribió esta obra que se preguntaba cómo alguien normal podía convertirse en un torturador. Aquí contamos con el susodicho torturador y con el torturado, con el militar y el militante comunista; aunque no se contextualice de forma expresa, nadie puede escapar al imaginario de las dictaduras argentina y uruguaya. Ambos actores se han esforzado en emular un acento que nos aproxime a esas latitudes. Pero volviendo a lo que apuntaba el poeta, no creo, primero, que ese tipo de individuos capaces de fustigar a un compatriota de tal manera sean, a priori, tipos normales, sino más bien seres predispuestos a ahondar en sus más viles instintos y con una amplia capacidad para aplacar su empatía. Mucho más interesante me parece indagar sobre la actitud de Pedro.

Al principio lo encontramos cubierto por una capucha de arpillera, murmurando en su inquietud. En un hecho casi insólito, aparece el capitán, José Emilio Vera con su bigote afilado y repeinado como aquellos que aspiran a la higiene moral, y se salta la fila de espectadores que aún aguardan a tomar asiento, pega un par de gritos secos, cesa la música, se apaga la luz y comienza su soliloquio remallado con el cinismo que atesoran los pobres empoderados. En ese primer acto, el intérprete (con ciertas similitudes a su papel en Addio del passato) establece un tono que le favorece y con el que consigue desplegar su chulería, su verborrea porteña, su argumentario falaz ante la sombra de la tortura que le espera a su víctima. Sigue leyendo →

El pequeño poni

Una obra de Paco Bezerra sobre el caso real de un niño maltratado en su colegio por el uso de una mochila

El pequeño poni - FotoEl acoso escolar ha existido siempre, eso es cierto, pero hoy, gracias a unos sistemas de comunicación altamente sofisticados y al empeño del mercado (y la desidia de los padres) por convertir a los infantes en acérrimos consumidores, el daño se ha multiplicado. En este caso la excusa es una mochila con unos ponis en la espalda de un niño de diez años, aunque podría ser por un peinado, un color de piel, una estatura, una anchura, una voz o cualquier otra característica de la que otros puedan mofarse. Porque la cuestión no radica, inicialmente, en la maldad, sino en un proceso de maduración que tiene por principio la pura imitación como referente de lo bueno y adecuado. Enseguida llega la asunción de que uno es débil (¿quién no se reconoce como débil?) y de que la forma más fácil y directa es ponerse por encima de aquellos con los que uno puede conseguir puntos frente a los demás. Un chaval maltratado es un conejillo de Indias con el que aquellos colegiales necesitados de atención sobresalen en un mundo que perciben adversamente. Luego están esos consentidores, aquellos que por miedo se apuntan al carro (¿se les puede exigir valentía a chicos tan pequeños?). Este es un elemento fundamental. No es lo mismo pedir cuentas a los acosadores en un colegio que en cursos avanzados de un instituto. La responsabilidad de los adultos posee una relevancia formidable. Sigue leyendo →