Contra democraţiei

El Teatrul Odeon de Rumanía presenta el texto político de Esteve Soler sobre la esquizofrenia del sistema

Foto de Mihaela Marin
Foto de Mihaela Marin

Regresa el ciclo «Una mirada al mundo» al Centro Dramático Nacional, esta vez ha comenzado con dos obras muy distintas, dentro del Programa Teatrul Odeon de Rumanía. Aunque curiosamente, lo que nos encontramos es un texto escrito por el barcelonés Esteve Soler (1976), Contra la democracia (2010) (subtitulada «7 obretes de Grand Guignol») y que pertenece a una trilogía en la que se incluyen: Contra el progreso (2008) y Contra el amor (2009). Teatro político y, por lo tanto, problemático en el sentido de que compete y acucia al poder. ¿Está en las butacas sentado el público a quien debe dirigirse primordialmente esta proclama? La respuesta tajante es No. Este es un teatro inútil, este es un teatro de por un oído me entra y por otro me sale. Es un teatro integrado en el sistema y este se ríe de los planteamientos de cualquier dramaturgo que ose plasmar su mensaje en los carriles diseñados ad hoc para canalizar las indignaciones. Hablamos de Madrid, de 2016, del Teatro Valle-Inclán, de unas setenta personas, de espacios libres, de precios poco populares, de un respetable del que sería muy sencillo realizar un estudio sociológico. ¿Se habrá planteado Soler que, quizás, en una angustiosa ironía, su teatro vale para justo lo contrario de aquello para lo que se destina? Sigue leyendo →

Yo, Feuerbach

Pedro Casablanc vuelve a marcar un hito interpretando a un malhadado actor que regresa a los escenarios

yo feuerbachYa el propio título de esta obra escrita por Tankred Dorst en 1990 es una autoafirmación, tanto en el sentido de reivindicarse como en el de reconocerse en esa multiplicidad de identidades que lleva consigo. Feuerbach es un veterano actor, no lo suficientemente anciano como para retirarse, pero sí con la experiencia necesaria como para comprobar que la vida de los intérpretes conlleva duros y paradójicos recorridos en la montaña rusa de la dramaturgia. Se presenta a una prueba, frente a un aclamado director, Lettau, que le hace esperar junto a su ayudante, un joven al que representa Samuel Viyuela, con la displicencia de alguien encaramado a un puesto que, en principio, por su cultura (como comprobaremos), le viene grande y que no tiene por qué rendir pleitesía a un don nadie. Adereza la tensión en los momentos adecuados con buenas dosis de altivez y consistencia escénica. Esa espera, algo extensa para un espectáculo así, nos lleva a concluir, que es muy superior la interpretación y el concepto que el texto en sí; que resulta redundante y hasta moroso en algunas partes iniciales. Pedro Casablanc nos ofrece cierta continuidad actoral respecto a esa extraordinaria performance que fue Hacia la alegría, en donde el redescubrimiento del cuerpo cobraba tanta importancia; aquí, de una forma también explosiva, es la mente lo que se debe recuperar. Sigue leyendo →

El plan

Ignasi Vidal escribe y dirige esta premiada historia sobre tres desempleados el día que cambiará sus vidas

el-plan-fotoEntre los principios que debe cumplir un texto literario que aspire internamente a la verosimilitud está la coherencia. El plan, la obra escrita por Ignasi Vidal, posee muchas virtudes que luego detallaré, pero contiene, también, un pecado que lo rebaja del sobresaliente al notable. En concreto, la incoherencia radica fundamentalmente en el hiato que se establece entre el propio devenir de la función y el desenlace; donde se revela un hecho que, sin exponerlo aquí, sería creíble si el personaje responsable de tal impacto hubiera ofrecido un perfil que se pudiera denominar humano, incluso, en sus versiones más psicopáticas. Otro aspecto que redunda en la falta de verosimilitud es el hecho de que se quieran concentrar en una misma mañana de un día cualquiera ─pareciera que la imposición de las tres unidades sigue vigente─ acontecimientos trascendentales a cada uno de los personajes. Ellos, una terna de parados, antiguos compañeros de una fábrica que echó el cierre y que cuentan con una amistad de más de quince años, se reúnen habitualmente y hoy tienen un plan con otros colegas. Sigue leyendo →

Go down, Moses

Romeo Castellucci plasma sobre la escena su concepción de la maternidad a través del mito mosaico

Foto de Guido Mencari
Foto de Guido Mencari

Epatar ante todo. Desplegar todos los recursos para generar un espectáculo subyugante y dejar a medio hervir la platea en la inauguración del XXXIV Festival de otoño en primavera. ¿Cuánto es necesario que le aportemos a la obra en cuestión con nuestras interpretaciones, con nuestro bagaje cultural, con nuestras paranoias subjetivas? Castellucci trabaja con los materiales del arte conceptual, pero te somete a su observación como si fueras el visitante de un museo. Este Go down, Moses (Desciende Moisés) expone varios cuadros lo suficientemente inconexos como para que tengamos, si queremos, que unirlos en una especie de relato algo endeble, lo cual requiere una descodificación. Inicialmente, un grupo de alborotados burgueses se reúnen en una exposición donde la acuarela de Durero, Liebre joven, da el pistón de salida. Tomemos cuenta. La liebre como símbolo de la fertilidad, pero, a la vez, como alimento prohibido, según le indicó Yahvé al propio Moisés (por ser rumiante, afirmaba el Ser Supremo. Sí, una liebre rumiante, dice la Biblia). Segundo cuadro: una turbina en acción provocando un gran estruendo, capaz de despedazar largos mechones femeninos. Tomemos cuenta. El poder de la máquina actual y su capacidad destructora, del sacralizado progreso barruntando su escalada prometeica, de la invalidación de la mujer como única dadora de vida, del futuro posthumano y desespiritualizado. Tercer cuadro. Cual pintura hiperrealista de Antonio López: un cuarto de baño. La mamá del profeta despatarrada, desangrándose y con el bebé como Carlos V. Sigue leyendo →

Serlo o no

Acercamiento baldío a la cuestión judía de la mano de un Flotats tan juguetón como intrascendente

serlo-o-no-fotoCuando acudimos al teatro a ver la última creación de un afamado y respetado director bajamos nuestros niveles de exigencia. Parece que algunos artistas son infalibles y que nunca se equivocan; o, incluso, que jamás pueden fracasar estrepitosamente (aunque los ejemplos serían múltiples). ¿Por qué alguien como Josep Maria Flotats, capaz de llevar a escena verdaderos enfrentamientos dialécticos de gran calado intelectual como La cena y, sobre todo, el Encuentro de Descartes con Pascal Joven, nos ofrece esta patochada? Es más, ¿por qué alguien como Jean-Claude Grumberg, un dramaturgo y exitoso guionista ─no olvidemos que ha sido coguionista en varias películas de Costa-Gravas (por ejemplo, Amén), un cineasta que se toma bastante en serio los temas políticos─ haya firmado este intrascendente cuentecillo moral? Serlo o no plantea una reunión insólita (por el tipo de conversación que sostienen) entre dos vecinos; uno vive arriba, un judío setentón, trasunto del dramaturgo, con cierta retranca bondadosa que Josep Maria Flotats despliega con encanto y con ese refinamiento tan propio de los afrancesados; el otro, se hospeda en un bajo, un joven atontolinado, un Simplicissimus, un analfabeto de esos que hallan cosas en la televisión y en «internet», y al que Arnau Puig sabe encarnar magníficamente con esa vagancia y sospecha propia de los que son teledirigidos. Evidentemente, no hay combate y, por la actitud del señor, tampoco enseñanza honrada. Sigue leyendo →

Rasgar la tierra

Un drama sobre cómo las relaciones personales se agrietan ante un inesperado conflicto moral

rasgar-la-tierra-fotoEn el proceloso mundo de la creación uno, a veces, se encuentra itinerarios artísticos que no acaba de entender; cómo un dramaturgo, Josep Maria Miró, puede parir una obra que da la impresión de ser un esbozo, cuando tres años antes había escrito un texto extraordinario, cuajado y absolutamente persuasivo como es El principio de Arquímedes (2011); del que aún recordamos con viveza, su construcción, la evolución de un tema con tantas aristas o la vertebración de la trama. Ahora, en Rasgar la tierra, seguimos identificando detalles característicos del autor, pero de una forma timorata, desde el punto de vista literario. La función pretende abordar una mezcla de conflictos laborales dentro de una Casa de cultura en un pueblo, con una controversia de alcance moral con un joven recién llegado. La acción, in medias res, nos lanza los efectos de un descubrimiento en la tensión que muestran los dos máximos responsables de la pequeña institución. Una carta anónima contiene una información verdaderamente relevante (suponemos) sobre Miguel, un tipo algo misterioso que se ha ofrecido a colaborar gratis con la organización de un festival juvenil. Sigue leyendo →

La comedia de los enredos

Una propuesta rácana y sin fuste para esta obra bizantina de un Shakespeare primerizo

la-comedia-de-los-enredos-fotoNo todas las obras de los genios son geniales y esta, desde luego, no lo es; por mucho que la firme William Shakespeare. La comedia de los enredos es una de las primeras obras del inglés, también la más corta. Basada en Los menecmos de Plauto, pero duplicando el número de gemelos para destinarnos a un lío propio de las novelas bizantinas y, como tal, con un desenlace prediseñado que no sorprenderá a nadie. Lo interesante, si es llevado de la manera adecuada, es el nudo aparentemente inextricable de una jornada en Éfeso. Contamos, en esta adaptación de Carlota Pérez-Reverte, con dos innovaciones respecto del original. Por un lado, la aparición de dos jueces dispuestos a prologarnos la historia por si algún despistado se pierde (más una aparición postrera para rehilar lo acontecido), que poseen gracia y desparpajo. Sigue leyendo →

Una mujer en la ventana

Petra Martínez vuelve a encarnarse, treinta años después, en una anciana despidiéndose de su hogar

una-mujer-en-la-ventana-fotoSupongo que estas historias tan cercanas, tan íntimas y sencillas en su cotidianidad requieren un espectador igualmente próximo, que se esfuerce empáticamente por comprender la melancolía que se va apoderando de esta mujer que poco a poco asume que mañana deberá abandonar su hogar de tantos años. Igual te puedes adentrar con ella en ese recorrido objetual y emotivo, en ese ir y venir entre lo que podrá llevarse y lo que no, en esa traslación imaginativa a lo que será su nueva vida en la residencia y, también, en lo que había sido su existencia hasta ese momento; pero, en contra, puedes quedarte en la superficie, porque el personaje te parezca anodino, corriente y moliente, una mujer más en la vejez, en una atonía sociocultural; puesto que se nos habla desde una época ─hace más de treinta años─ de la que no conocemos en qué circunstancias vivía. Pienso que afirmar aquello de que el tema está muy vigente, es otro de esos tópicos que casi se podría aplicar a cualquier obra. Aquí la cuestión está en los matices, en lo peculiar, en qué nos quiere transmitir esta mujer que nos motive a conocer sus sentimientos, sus temores. Porque está muy bien que uno asuma la tristeza de alguien en sus días postreros en su piso y sus cosas, aunque esa demora en el repaso de los utensilios, la ropa y otros enseres parece, incluso, que cosifica a la propia protagonista. Sigue leyendo →

Incendios

Mario Gas presenta este clásico contemporáneo sobre el horror de la guerra y la verdad familiar

incendios-fotoIncendies (Incendios) ha logrado en poco tiempo convertirse en una de esas obras con destino al canon, cuando es precisamente una reelaboración sui géneris del Edipo. La estructura y la disposición de los elementos dispares que muestra el texto nos hacen pensar más en una novela o en una película que en una tragedia. La multiplicidad de escenas, el obligado solapamiento de situaciones, las dos principales tramas imbricándose con saltos en el tiempo, requieren un montaje escénico tan ágil como el que nos enseña Mario Gas en el Teatro de La Abadía. A pesar de la parrafada inicial un tanto caótica de Ramón Barea, en la piel del notario Hermile Lebel, pone sobre la mesa algunas claves. El actor, ajustándose equilibradamente a su personaje, por un lado timorato y por otro pundonoroso, se esmera en aproximarnos hacia una cotidianidad que, en realidad, esconde una catástrofe vital. Dos hermanos gemelos aguardan a la entrada del despacho para conocer las últimas voluntades de su madre, una mujer libanesa que llevaba tiempo en absoluto silencio esperando la muerte. Descubrir la biografía de esta mujer es lo que metafóricamente produce esos «incendios» en aquellos afectados por lo ocurrido y, sobre todo, el encargo inaudito: buscar a su hermano (que desconocían tener) y a su padre (del que no sabían nada). Sigue leyendo →