David Fernández «Fabu» y Nerea Moreno se ponen al frente de un espectáculo de estética cutrelux en el Teatro Fernán Gómez
Cuando uno se empeña en performar un desenfreno debe cuidarse de no sucumbir en la autodestrucción. Los propios artífices anulan su engranaje evidenciando que sus tramas se agotan antes de que la comida esté lista. Ellos se han impuesto cocinar de principio a fin una paella de verdad, aunque algún valenciano afirmaría que es arroz con cosas; porque abusan de las verduras de manera insolente (también el cutrerío va por ahí). Noventa minutos de cocción se hacen tan excesivos para un argumento tan endeble, que más de media hora se rellena con canciones a modo de cabaret ramplón y grotesco con irónico el «Show must go on»; puesto que hay que esperar y continuar. Sigue leyendo
No es desde luego muy preciso hablar de los hijos de La Zaranda, pues esta compañía gaditana bebe de unas tradiciones y de una decadencia socioeconómica muy concreta y pertinaz que ha propiciado unas formas de expresión, un arte, un deje; pero convengamos en que el estilo zarandesco tiene hoy distintos herederos que arrastran los pros y contras de aquella compañía. En la mayoría detecto más los procedimientos formales que la consistencia política y o el componente alegórico que, en aquellos, alcanza la excelencia en varios de sus montajes.
Esther F. Carrodeguas, quien, desde mi punto de vista, ha patinado con su último espectáculo, 




