1984

El Teatro Galileo acoge la adaptación de la célebre novela de Orwell a través de una absorbente atmósfera

De la mayoría de las versiones cinematográficas de novelas se suele afirmar que son reduccionistas; puesto que, lógicamente, no pueden abarcar todos los matices que implica la literatura. Por una vez habría sido deseable lo contrario, es decir, que la adaptación teatral recortara las reiteraciones de la obra original y que la mejorara —de las películas que plasman el trabajo de Orwell, creo que ninguna supera los ciento veinte minutos. Sigue leyendo

Mammón

Los Teatros del Canal acogen la comedia irrefrenable sobre la avaricia que han creado Nao Albet y Marcel Borràs

Todos los elementos que han propiciado el cine postmoderno, el que no ha tenido reparos con la cultura popular, con la ironía pertinaz, con el juego metaliterario, con la crítica social en forma de sarcasmo y con todos esos divertimentos que mezclan la alta con la baja cultura aprovechándose de la combinación de técnicas antiguas y modernas; también han encontrado, aunque muchísimo menos, su vertiente teatral. Mammón es un artefacto magnífico que recoge esa veta deconstructiva de fingir que no se cuenta lo que sí se cuenta, de bordear el tema, de marcar distancia y regodearse en el marco del cuadro, como si se quisiera despistar al espectador para, al final, haber consumado el hecho. Si ya había quedado demostrado el talento en la interpretación de Nao Albet (véase El público) y de Marcel Borràs (véase Las bodas de Fígaro), con la creación dramatúrgica van a por todas. Y han sido inteligentísimos para llevar a cabo su proyecto tan simple en medios y, a la vez, tan espectacular. En el trasfondo del relato está el concepto de avaricia. Partimos de la intención de montar un magno espectáculo (al aire libre en Madrid con sangre por todos los lados y una escenografía impresionante) que represente el mito de Mammón. Sigue leyendo

El tratamiento

Pablo Remón firma esta espléndida comedia sobre el mundo del cine a través de un proceso de autoficción

Foto de Vanessa Rabade

Lo normal era llegar a un montaje como este, donde se lograran aunar certeramente cada uno de los elementos que han ido definiendo el estilo de Pablo Remón. A saber, una propensión, desde mi punto de vista, desmedida por la narración, una incisiva ironía que se alimenta de nuestra historia cercana y de aspectos de la cultura popular próximos a su generación (nos acordaremos de la serie V o de los Héroes del silencio o del Titanic), una fabulación que deja correr la imaginación hasta chocar con lo absurdo y un despliegue de técnicas propias de un guionista profesional (como es él). Quizá El tratamiento, por su temática, llega demasiado pronto para un dramaturgo que apenas ha estrenado cuatro obras. Es en sí una paradoja, mientras que la función rezuma impás, crisis, devaneo existencial y remembranza desde la madurez (cuarenta añitos de nada); la realidad es que no para de cosechar éxitos (véase la reciente película No sé decir adiós o sus anteriores trabajos teatrales). Sigue leyendo

Consentimiento

Un drama de parejas donde la validez de la justicia se pone a prueba en una indagación de las insidias humanas

Foto de marcosGpunto

El envoltorio de comedia ajustada a los cánones más que manidos de la lucha entre sexos que Nina Raine ha utilizado para indagar en el alma humana, está cargado de trampas y es conveniente no caer absolutamente en ellas. Señalemos que la estructura fundamental está compuesta por dos matrimonios con hijos y otros dos individuos dispuestos a entenderse amorosamente. El primer truco de la dramaturga es cargar las tintas sobre los varones. Ellos son personajes redondos, complejos en la simpleza de esos machos estereotipados que ya no deberían engañar a ninguna fémina. Tipos con poder, pertenecientes al mundo judicial (abogados, fiscales), encantados con su cómoda vida familiar convencional, adornada por las inexcusables aventuras. Seres que en el fracaso sacan la furia y el lloriqueo de unos púberes malcriados. Ellas, sin embargo, no sobredimensionan su esbozo. Así, María Morales (Raquel) es un «poco» abogada, apenas aporta su visión del asunto cuando tiene oportunidad; pero su papel no tiene demasiado recorrido. Su interpretación mantiene la solidez habitual. Sigue leyendo

Cronología de las bestias

Lautaro Perotti nos presenta un drama sobre cómo el autoengaño es capaz de paliar el dolor más intenso

Cuando al principio se crea esa atmósfera extraña y macilenta en aquel hogar creado por la escenógrafa Monica Boromello; donde el espacio protege a sus habitantes —pero a la vez los somete una peligrosa intemperie que se adentra—, es fácil recordar el film La próxima piel (2016) de Isaki Lacuesta e Isa Campo. Aquí también aparece años después (diez) un muchacho que había desaparecido. Beltrán se agazapa tras un sillón con una pistola en la mano. Patrick Criado cumple excelentemente con su papel de joven desorientado, fingidor y, además, furioso al verse envuelto en una especie de pírrica oportunidad para salir adelante. Digamos que el concepto que maneja Lautaro Perotti en la Cronología de las bestias es magnífico; porque nos permite intuir una doble interpretación que se entrelaza. Desde el punto de vista moral, ese chico es casi una epifanía, es una pieza que encaja excepcionalmente en un lugar idóneo para «solucionar» un rompecabezas irresoluble y sufriente. Sigue leyendo

E.V.A.

Las T de Teatre celebran sus veinticinco años con un drama entrañable sobre las heridas del pasado y la visión renovada para el futuro

Foto de David Ruano

La confluencia de motivos e ideas ha permitido que las T de Teatre se hayan hecho un autohomenaje tras estos veinticinco años desde la creación de esta exitosa compañía. El texto escrito por Marc Artigau, Cristina Genebat y Julio Manrique se configura con una aproximación al thriller, al drama existencial con tintes de comedia; aunque tenemos que reconocer que las dosis de humor son más leves que en otras ocasiones —si recordamos Aventura! o Premios y castigos. Las cuitas personales de las cuatro protagonistas se nos presentan entremezcladas para confluir en un final que nos reconcilia emocionalmente con su devenir. Es precisamente en el desenlace cuando uno puede justificar algunas escenas un tanto anodinas que parecen ocupar un lugar de relleno para que no se descomponga el puzle. Pero si fuera trepidante, perdería la hondura hacia la que nos dirigen. Desde luego, la fantástica escenografía de Alejandro Andújar, un gran cajón rectangular que favorece espacios nuevos y perspectivas inéditas provocando una sensación cinematográfica, apuntalada por los vídeos que se proyectan en el gran frontón superior que ha preparado Francesc Isern, resulta atractiva y provoca nuestra atención. Entre las virtudes de esta historia entrecruzada están los diferentes puntos de vista que se nos plantean. Sigue leyendo

Lulú

María Adánez da vida al prototipo mítico de la femme fatale en un montaje carente de ambición dramatúrgica

Únicamente por razones de producción puedo justificar un montaje tan desatinado en ritmo y persuasión como el que presenta el tándem Bezerra-Luque, a los que avalan trabajos como El señor Ye ama los dragones, El pequeño poni o Dentro de la tierra. No resulta aceptable que se quiera finiquitar en poquito más de una hora un planteamiento que prometía desmontar el mito de la femme fatale recurriendo a un cuento de ambiente rural y contemporáneo trufado de símbolos que se iban configurando en una asequible alegoría. Consumen el tiempo como si se les hubiera negado algo de margen y no quedara más remedio que lanzar a sus personajes a resumir y explicar una historia que no llega a representarse en su totalidad. Y reconozcamos que la propuesta parece inicialmente muy interesante y atractiva. Puesto que se logra una atmósfera propicia gracias a la sencilla (más de lo habitual), pero efectiva escenografía de Monica Boromello, con un fondo repleto de manzanos que dan profundidad; y, sobre todo, con la iluminación de Felipe Ramos, que acierta a configurar los ambientes idóneos para resaltar lo luminoso en contraposición a la penumbra que se aproxima. Sigue leyendo

Los empeños de una casa

La sala Tirso de Molina del Teatro de la Comedia acoge este festejo teatral que sor Juana Inés de la Cruz presentó en 1683

Resulta muy conveniente para nuestra época recuperar la figura de sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), una mujer excepcional, una intensa lectora y una ávida intelectual que nos dejó alguna obra teatral, como la que aquí se representa, y una interesante colección de poemas, entre otras composiciones. Los empeños de una casa pertenece a su teatro profano, un texto destinado al divertimento de la nobleza y del clero que fue encargado por el contador del virreinato. Los recursos retóricos son los propios del Barroco, con esa riqueza léxica y esa propensión a retruécano y al dilogismo. Es fácil identificar los enredos que se predisponen como todas esas comedias de Lope de Vega o de Calderón. En este sentido carece de originalidad y hasta se diría que algún personaje queda un tanto desdibujado, como es el caso de don Juan, que interpreta Miguel Ángel Amor con bastante furia y que apenas se esboza (aparece de improviso y se empareja sin mucho comedimiento). Sigue leyendo

El público

El japonés Kei Jinguji presenta su versión sobre esta obra surrealista de Lorca con un acentuado trabajo grupal

Será inevitable para los espectadores españoles que tengan presente la dramaturgia que Rigola desplegó de El público, no hacer comparaciones con esta versión de los japoneses de Ksec Act, dirigidos por Kei Jinguji. Son miradas tan distintas, fundamentalmente en el planteamiento escenográfico, pero también en la cadencia y en la interpretación; que pareciera que estamos ante dos obras que no tienen nada que ver. Mira que en aquella el grito a veces era excesivo; pero en esta los nipones ejercen una dicción honda, fuerte, como si estuvieran en plena lucha, tanto con sus interlocutores como con ellos mismos. Esta manera engarzada en la tradición japonesa de expresarse choca con las formas, digamos que estandarizadas y hasta corrientes, que se usan en el teatro contemporáneo europeo. En ese aspecto, resulta exagerado cómo se ataca cada frase agónicamente. Por otra parte, si el texto de Lorca ya es complejo, recordemos que está inacabada y que se sustenta en un andamiaje de capas superpuestas, de teatro dentro del teatro, de intimismo y de recuerdo adolescente, de crítica social y de ese embate del dramaturgo contra las convenciones morales que no le dejan vivir libremente su homosexualidad y contra las convenciones teatrales que han reducido este arte a puro entretenimiento burgués. Sigue leyendo