Sovrimpressioni

Daria Deflorian y Antonio Tagliarini se inspiran en la película de Fellini, Ginger y Fred, para autoficcionar su propio devenir

Sovrimpressioni - FotoLo habitual en este tipo de trabajos es que la capa de working progress o la metateatral confluya con una realidad, como un solapamiento que nos lleve a observar una relación de ideas, una metáfora de la metáfora. Algo así, observamos la pasada temporada con Richard III Redux, donde actriz y personaje se llegaban a fundir en el propio proceso teatral. Quiero decir que, cuando nosotros visionamos, por ejemplo, Función de noche, la protagonista es Lola Herrera, con todo lo que sabemos de ella por ser alguien célebre, y, a la vez, la Carmen Sotillo que está representando en escena, quien, a su vez, se puede concretar en una y en otras mujeres de la época. Sigue leyendo

Electra

Fernanda Orazi utiliza este mito clásico para recrearse en una forma paródica de hacer teatro

Electra - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

¿Y si los clásicos no nos dicen nada? ¿Y si somos incapaces de observar ciertas obras del pasado sin trasladarles la mirada escéptica y desencantada que nos ha impuesto ya definitivamente la posmodernidad? ¿Significa algo para nosotros Electra si esta no provoca la catarsis? Se lleva tanto tiempo estableciendo una perspectiva tan distanciadora, tan irónica y tan lateral sobre obras ya constituidas, que se ha negado el acceso a la verdad en la ficción. Sigue leyendo

Sobre la vida de los animales

Lola Blasco traduce al lenguaje dramático alguna de las conferencias noveladas dictadas por Elizabeth Costello, el alter ego del escritor J. M. Coetzee

Sobre la vida de los animales - Foto de Javier Naval
Foto de Javier Naval

Vaya por delante que el planteamiento en sí de Lola Blasco no me ha interesado lo más mínimo y que los jugueteos de Pepa Gamboa en la dirección para que la protagonista no resulte más monótona de lo que ya parece, me han dejado con la idea de que abordar un tema así bien hubiera merecido otro personaje. La materia animalista viene, en principio, marcada en los últimos decenios, desde el punto de vista filosófico, por los argumentos utilitaristas de Peter Singer en su conocido ensayo Liberación animal, y de las réplicas de unos y otros, donde se entreveran la política, la economía, la nutrición, la industria alimentaria, la ética, la tradición, la estética y un largo etcétera que nuestra Costello sortea. El debate está muy lejos de agotarse. Los antiespecistas, los ecologistas, los vegetarianos, los veganos y hasta los cazadores despliegan buenas razones para acometer la cuestión. Sigue leyendo

La vida es sueño

Los ingleses Declan Donnellan y Nick Ormerod ofrecen una visión desenfadada de este clásico, a través de una modernización que rebaja la hondura filosófica del dramaturgo español

La vida es sueño - Foto de Javier Naval
Foto de Javier Naval

Donnellan y Ormerod llegan con todo su bagaje modernizador de clásicos a emprenderla con nuestro Calderón, y creo que es un manierismo, un estilo repetido, que devalúa las cuitas barrocas. Sus dramaturgistas, en buena lid, corrompen la duda imperante en el autor español para trasladarnos hacia un mundo onírico que, en cierta forma, anhela la evasión ante la zozobra del devenir. Para ello nos sitúan en un contexto que podríamos hallar en los años cuarenta, durante el final de la Segunda Guerra Mundial, a caballo entre Europa y Estados Unidos. Puesto que la comicidad del vodevil se adentra de manera muy sorpresiva e inédita sobre las tablas, para producir un choque que es de lo más meritorio. Y esto lo podemos asumir, porque tenemos integrado en nosotros el drama, nos lo sabemos y, si mantenemos la mente abierta, podemos encontrar derivas por las que colarnos imaginariamente.

La musicalidad, el juego de puertas y de guiños payasescos propios del slapstick (incluido el lanzamiento por la ventana del lacayo) vienen remarcados una y otra vez, como una reiteración surrealista, por el tema «Cuánto le gusta», de Carmen Miranda. Esa atmósfera de diversión se conjuga con la parálisis y la estupefacción del máximo protagonista: Basilio. Sigue leyendo

Vive Molière

La compañía Ay Teatro hace revivir al dramaturgo francés a través de sus personajes más célebres en un espectáculo brioso

VIve Molière - Foto de David Ruiz
Foto de David Ruiz

Con los montajes que firman Álvaro Tato y Yayo Cáceres se pierde y se gana, y el público, amplio y gozoso, ya sabe que ahí, sobre la escena, será embaucado por un ritmo trepidante; aunque deberá renunciar a una incidencia mayor en los motivos, en los conceptos, en las historias. Todo, quizás, no se puede, si de lo que se trata es de antologizar o de trocear o de popularizar teatros que fueron, por aquellas, populares; pero que a nosotros se nos pueden abalanzar algo escurridizos por falta de contexto. Esta misma temporada ya hemos podido comprobar todo esto con Malvivir y, ahora, con Vive Molière, volvemos a disfrutar del portentoso engranaje de cuadros que vienen de diferentes obras del dramaturgo francés más célebre en este cuarto centenario de su nacimiento, el cual nos ha deparado un buen ramillete de propuestas (le ha ido mucho mejor que a Galdós, por ejemplo), como el montaje de Flotats o el Tartufo, de Caballero. Por otra parte, coincide en la cartelera madrileña esta pieza con otra titulada Del teatro y otros males que acechan en los corrales que, con un estilo muy distinto, también comparte marco metateatral y homenaje al barroco. Y precisamente los de Morboria nos dieron cuenta ya hace meses de El enfermo imaginario, que se vuelve a recordar en el desenlace sobre las tablas de La Abadía. Sigue leyendo

El peso de un cuerpo

La dramaturga Victoria Szpunberg ha puesto su experiencia personal para plasmar el trato a los ancianos enfermos en nuestro país

El peso de un cuerpo - David Ruano
Foto de David Ruano

Que Victoria Szpunberg haya querido trasladar su propia vivencia a través de una incursión onírica, nos sitúa en ese kafkiano camino hacia una resolución que se anticipa con creces y que está repleta de dolor. La Ley de Dependencia es una broma de mal gusto, como otras tantas normas y derechos adquiridos que se inmaterializan en nuestra sociedad de consumo. El «vuelva usted mañana» es un martillo pilón en el sistema burocrático.

Cuando el padre sufre un ictus y la hija que vive con él ha de hacerse cargo de un cuerpo moribundo que no parece que vaya a encontrar una salida conveniente, todas las cuitas sobre la mejor muerte se agolpan, mientas aún queda la esperanza de que salga de esta. El peso de un cuerpo es la historia de un ensañamiento moral y social, donde no da la impresión de que tengamos las cosas claras. Sigue leyendo

París 1940

Josep Maria Flotats vuelve a encarnar en el Teatro Español a Louis Jouvet a través de unas clases de interpretación

Paris 1940 - Foto de Coral Ortiz
Foto de Coral Ortiz

El metateatro del que tanto se abusa en los últimos tiempos no es del tipo que se exprime en esta obra. Aquí hablamos del teatro dentro del teatro. La materia es la propia enseñanza del teatro y de su práctica realizada desde la ficción por unos intérpretes que hacen de actores. Si nos fijamos en propuestas de las últimas temporadas, podemos encontrar una comedia poco fructífera como Carsi y, sobre todo, una obra muy peculiar que nos debe servir como contraparte de este París 1940 (recordemos la versión que ofreció Toni Servillo con su Elvira), me refiero a Premios y castigos, de Ciro Zorzoli. Esta nos propone un auténtico entrenamiento gimnástico, lleno de repeticiones de gestos, de voces, hasta la automatización. Todo muy risible. Con otro ambiente muy distinto, el Louis Jouvet que interpreta Josep Maria Flotats, con elocuencia, aunque con ciertas dudas en sus movimientos de subidas y bajadas al escenario, busca el «sentimiento» como único fin auténtico para el actor, su certera fuerza vital para desarrollar un rol. Sigue leyendo

Los columpios

Los Nuevos Dramáticos, un grupo de niños y de niñas, se unen a José Troncoso para reflexionar lúdicamente sobre el futuro que les espera

Los columpios - Foto de Bárbara Sánchez Palomero
Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Partamos de lo importante que es dejar que los niños participen creativamente en una obra de teatro; y que lo hagan de una manera profesional, donde se les pueda tener en cuenta. La chavalería que salta a escena, que tiene entre ocho y diez años (más o menos), si nadie se la ha arrebatado —siempre ha ocurrido y hoy sigue pasando, aunque de otras formas—, mantendrán su entera espontaneidad. Cómo se manejan estos muchachos ante preguntas trascendentales puede llegar a ser fascinante y creo que, ante todo, este montaje, tan bien traído por el Centro Dramático Nacional nos somete a una contemplación que seguramente ya no poseamos los adultos. Esa visión está bien enmarcada, es floreciente, ocurre precisamente en esa edad, en ese atisbo de la preadolescencia; cuando se va discurriendo con un sentido diferente, cuando el desarrollo de la personalidad va definiendo gustos y preferencias, y la proyección hacia el futuro está repleta de las lógicas apariencias, de lo que les llega del mundo, de los medios de comunicación, de sus familiares, de creerse que la totalidad es como se les presenta la vida en la cercanía. Sigue leyendo

Barbados en 2022

Pablo Remón ha decidido reescribir su obra de 2017 para intentar revitalizar un texto que discurre en mero descubrimiento de las palabras

Barbados en 2022 - Vanessa Rabade
Foto de Vanessa Rabade

Como nos viene a demostrar Pablo Remón, aquella propuesta que presentó en el 2017 en el ambigú del Teatro Pavón Kamikaze, titulada Barbados, etcétera, favorece, no solo una revisión, sino una plena reconstrucción; pues supone un artefacto que se fagocita mientras crece ad infinitum en un éter de vacuidad. En el fondo, aunque no sea estrictamente la misma obra, no hay gran diferencia, pues el mecanismo sigue funcionando igual; siquiera se da una estilización que nos aleja de la genuina pulsión metateatral que poseía aquella. Aquí, en el Condeduque todo parece más alejado; pero también más masificado, pues la escenografía de Monica Boromello nos remite al caos desde el que propenden esos humanoides que se presentan delante de nosotros: la caja escénica es ocupada por la ruina, con los focos por el suelo, arenilla, humo, escombro; excepto, por una elipse para la acción coronada por una gran luminaria que los sitúa en una especie de planetario que nos induce a pensar en una galaxia desconocida. Sigue leyendo