Clean City

Desde Grecia llega este espectáculo de teatro-documento, en el que cinco inmigrantes relatan sus penosos avatares

Foto de Christina Georgiadou

Sabemos perfectamente lo que ocurre, aunque miremos para otro lado. Las cosas no pueden ser muy distintas a España; por eso, este panorama que llega de Grecia encuentra paralelos formidables a nuestro alrededor. Clean City es un espectáculo de carácter periodístico, un teatro-documento, un teatro de denuncia que se envuelve con cierta ironía, cierta esperanza y una lectura, por parte de las protagonistas, ambigua entre las ganancias y las pérdidas. Un aspecto fundamental para entender que las «democracias» mundiales no terminan de garantizar los derechos de los extranjeros. Sigue leyendo →

La golondrina

Guillem Clua firma este melodrama sobre las consecuencias de un atentado terrorista a una discoteca de ambiente

A veces la cartelera teatral propicia unos inesperados diálogos a pocos metros de distancia. Si en el Teatro María Guerrero Espejo de víctima de Ignacio del Moral aborda ―sobre todo en la segunda pieza― el dolor y el comportamiento de una chica mutilada a causa de un atentado; en el Teatro Infanta Isabel, Guillem Clua expone su parecer sobre una cuestión muy parecida. En La golondrina se nos desarrollan esencialmente dos capas profundas que se resumen rápidamente: el amor y el odio. Y en el medio la amistad, la empatía y la extrañeza, o la música, desde el punto de vista profesional como un campo de conocimiento; pero, también, de disciplina vital. Visto así, la obra posee claros puntos de interés, desde luego. Aunque el tono puede distanciar a parte del espectador, fundamentalmente por dos características que la significan: lo cursi y el humor a destiempo. Para entender esto es necesario situarnos en el argumento que se propone. Se ha tomado como referencia el ataque terrorista ocurrido en la discoteca de ambiente gay Pulse (Orlando), acaecido en el verano de 2016, y en el que murieron tiroteadas 50 personas (la mayoría de origen hispano). Aunque en el montaje no se acaba de concretar ese hecho particular y el contexto estadounidense no queda expresado de manera evidente. La sensación es que ficticiamente ha pasado en nuestra sociedad, y quizás se matizaría su comprensión si supiéramos que es allí. Sigue leyendo →

Espejo de víctima

Espectáculo compuesto por dos textos firmados Ignacio del Moral que indagan en las incómodas posiciones de aquellos que han sufrido un duro golpe

Dos episodios, dos ejemplos, para un tratado de victimología y así comprender el devenir de nuestra sociedad. Ignacio del Moral ha escrito dos filigranas con diálogos inexcusables que te agarran de principio a fin. Una sesión doble en el Teatro María Guerrero, en su Sala de la Princesa, para que uno salga zarandeado por la tensión desatada y porque las cuestiones desbordan por las aristas. Además, los actores dan buena cuenta de su experiencia en las tablas y de esa finura en las distancias cortas. La primera pieza lleva por título La lástima. Es el encuentro entre una periodista y el político del momento, el cual aguarda en su despacho a que le confirmen que será candidato. Que él marque con falsa modestia su recorrido vital y nos aborde con sus máximas sobre su filosofía («Yo creo que el día en que uno muere es justamente el día menos importante de su vida») y valores de reconvertido protestante con la insistencia en la simetría («¿No el gusta la asimetría?») o el valor del trabajo bien hecho; nos pone bajo la sospecha del estereotipo; pero puedo dar fe de que el baile entre víctima, culpable, victimario, victimista, pusilánime y otras variedades por afilar se combinan en cada asalto como si tuviéramos delante dos almas insondables que de complejas uno solo espera alejarse de ellas y esperar a que ellas mismas se fundan teleológicamente en un pacto abisal. La inteligencia de ambos ―no necesariamente unida a una moral aceptable― contiene sutiles dosis de erotismo que no galvanizan en lo sexual, sino en un agón no apto para débiles de conciencia. Sigue leyendo →

Mi niña, niña mía

Natalia Menéndez dirige esta obra sobre las vidas de dos mujeres destinadas a encontrarse tras el horror del Holocausto

Foto de Sergio Parra

No son pocos los textos españoles que se ocupan de algún aspecto relacionado con el Holocausto nazi y es fácil relacionar esta obra que nos compete con Himmelweg de Juan Mayorga, al menos en una serie de cuestiones. En ambas ―aunque con personajes antagónicos―, el teatro sirve como forma de «salvación», ya sea para sobrevivir ante el horror de la muerte a tu alrededor o, como en aquella, para evadirte de tu propia responsabilidad sangrienta. Además, de ello, se repite el consabido engaño y simulación ―tantas veces repetido en tantos lugares― frente a la comprobación de la Cruz Roja de que aquel campo de concentración de Terezin era un campo de trabajo, y que en él se cumplían con los derechos humanos. Una farsa sin parangón. Goizalde Núñez se mete en la piel de una joven judía (luego llegará a ser actriz) que observa cómo de un día para otro ella y muchos más son introducidos a lo bruto en trenes atestados de inocentes. Se establece en el montaje un inicio elocuente, espectacular y hasta misterioso (la noche se envuelve en un manto y el sonido crea la atmósfera de temor). A través del monólogo, confundido con el pensamiento, se nos van relatando cada una de sus penosas situaciones. Todas esas rutinas, especiales para las mujeres (véase, por ejemplo, la película de Gillo Pontecorvo, Kapo), para después verse en el peligro constante del abuso sexual. Sigue leyendo →

El desdén con el desdén

La obra de Agustín Moreto se traslada a los años 60 para recrear el mito de Diana en un espectáculo de diálogos estratégicos

Lo que se lleva haciendo con la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico es sencillamente fenomenal, porque aúna en su haber una buena cantidad de virtudes. Primero el buen hacer, después la frescura de las modernizaciones (sin muchos excesos), un didactismo en el mejor sentido (esto conecta verdaderamente con los adolescentes y nuevos públicos) y, además, un respeto y homenaje a nuestras mejores plumas. Baste recordar, por ejemplo, La villana de Getafe, Pedro de Urdemalas, La dama boba o Los empeños de una casa; para darnos cuenta de que El desdén con el desdén suma un nuevo acierto. Desde luego, la versión de Carolina África no chirría en ningún momento y el verso vuela de principio a fin en ese nuevo contexto de los años 60 del siglo pasado. Y la dirección de Iñaki Rikarte parece inmejorable; puesto que explota al máximo una obra que, desde mi punto de vista, a nuestros ojos actuales, puede resultar un poco cargante al final por falta de subtramas. Eso no quita para sea enormemente divertida y entretenida para los espectadores en general. El argumento es una batalla psicológica donde la estrategia se debe imponer absolutamente a los deseos irrefrenables. Ir de farol hasta el extremo de arriesgarse a perder todo en el último segundo por vencer. Sigue leyendo →

Federico hacia Lorca

La Joven Compañía conmemora en este Año Lorca en Madrid la semblanza sobre el poeta con un potente espectáculo

Existe una frontera y no es sutil, en la que un adolescente se siente convertido en un niño, cuando se le presenta ese teatro que lo toma por objetivo y que le lanza mensajes directos y se cree cautivo de discursos que parecen estar ahí para adocenarlo. Sigue leyendo →

Jauría

Miguel del Arco dirige este drama repleto de emocionalidad sobre el caso de La Manada que ha recreado Jordi Casanovas con las declaraciones de los protagonistas

Foto de Vanessa Rabade

Internamente, el drama que se plantea sobre el caso de La Manada logra una tensión de alto calibre teatral con la concatenación de los hechos presentados. Pero Jauría es mentira, es ficción, por mucho que las frases que escuchamos hayan sido expresadas por sus firmantes. Tomar lo interpretado por real es la equivocación a la que no puede llegar ningún espectador y a la que no se puede llevar a ningún alumno en las sesiones escolares que se tienen preparadas (si se desea algo de nobleza didáctica). Alcanzar conclusiones certeras sobre la justicia española, o sobre el comportamiento de ellos o de ella, es falta de criterio y es caer en el amarillismo propio de los medios de comunicación.  Lo que se cuenta en Jauría es muy verosímil; porque tiene lógica en su disposición, en su ordenamiento; aunque este sea sesgado (tiene todo el derecho su autor a serlo). Ya que se acentúan de una manera muy distinta los matices de cada protagonista (ahí está la creación, la invención). En esta obra se aplica la técnica del verbatim, tal y como se utilizó también con la anterior función (Port Arthur) que configura este programa doble sobre teatro documento en El Pavón. Pero en esta todos estamos volcados en nuestra particular composición de lugar, amasada durante estos años, donde las especulaciones y las diversas discusiones sobre lo fue o no, sobre la condena y su gravedad nos atenazan con prejuicios y posicionamientos ideológicos. Sigue leyendo →

Port Arthur

Representación teatral del interrogatorio al que fue sometido Martin Bryan, el asesino de 35 personas en 1996 en Australia

Seguramente sea porque no es algo de lo que se haya hablado en los últimos años, ya se sabe, alguna conmemoración, algún recuerdo; desde luego, algunos países, aunque su cultura pueda ser muy similar a la nuestra, nos quedan muy lejos. Lo cierto es que la masacre de Port Arthur ocupa el tercer lugar de un ranking bastante luctuoso: personas asesinadas por un solo individuo en un tiroteo. Que el hecho en cuestión nos quede algo lejos, que carezcamos de información suficiente para contextualizar el caso y bastantes datos como para darle la trascendencia que aquello tuvo ―incluidas varias teorías conspirativas, como que, en realidad, el acusado fuera un cabeza de turco de un atentado que tendría como fin acabar con la venta de armas en Australia―, hace de esta obra teatral un acontecimiento falto de atractivo a priori. A posteriori, si uno acepta investigar sobre el caso puede llegar a la conclusión de que, en efecto, la tragedia es impactante y que suscitó el esperado debate sobre la posesión de armas en nuestras antípodas y la subsiguiente aprobación de leyes restrictivas. Indudablemente, el protagonista, Martin Bryan, es un clarísimo ejemplo de espécimen de asesino en serie (más allá de que realmente lo fuera o no), al que habitualmente estamos acostumbrados. Sigue leyendo →

El idiota

Una ajustada versión de la novela de Dostoievki sobre la posibilidad de un «hombre bello» para la sociedad

Gerardo Vera no tuvo suficiente con abordar al Dostoievski de Los hermanos Karamázov, una obra con mayores tensiones internas y trascendentes que esta que ahora nos compete. Porque El idiota, cuando su argumento se reduce al acontecimiento teatral y la trama se vertebra con un movimiento tan eficaz como poco asentado en la maduración de los sentimientos, da una sensación ―sobre todo si nos fijamos en el tramo final― de convertirse en un vaivén oscuro y bizantino sobre las impotencias del amor haciéndola más romántica de lo que verdaderamente es. Se puede comprender la elección de Fernando Gil para encarnarse en el príncipe Myshkin, desde una perspectiva paradójica; quiero decir, colocar al actor más alto y grande para interpretar al personaje más endeble. Pero ciertamente no me parece lo más coherente. Por ejemplo, si nos detenemos en dos de las adaptaciones cinematográficas más sobresalientes, la de Kurosawa y la del ruso Ivan Pyryev, el efecto de observar a unos jóvenes veinteañeros, machacados por la epilepsia y caracterizados naturalmente por la fragilidad y una bonhomía exultante por momentos. Fernando Gil, desde luego, realiza un trabajo excepcional y se entrega a fondo con una forma de expresión vocal que permanentemente nos indica que es un individuo que se piensa todo lo que va a contar. Sigue leyendo →