Clean City

Desde Grecia llega este espectáculo de teatro-documento, en el que cinco inmigrantes relatan sus penosos avatares

Foto de Christina Georgiadou

Sabemos perfectamente lo que ocurre, aunque miremos para otro lado. Las cosas no pueden ser muy distintas a España; por eso, este panorama que llega de Grecia encuentra paralelos formidables a nuestro alrededor. Clean City es un espectáculo de carácter periodístico, un teatro-documento, un teatro de denuncia que se envuelve con cierta ironía, cierta esperanza y una lectura, por parte de las protagonistas, ambigua entre las ganancias y las pérdidas. Un aspecto fundamental para entender que las «democracias» mundiales no terminan de garantizar los derechos de los extranjeros. Lo ilegal y lo alegal se conjuga con pragmatismo de tintes kafkianos, para el aprovechamiento de unos, la mirada para otro lado de los gobernantes y la penuria de los afectados. Lo que proponen Anestis Azas y Prodromos Tsinikoris es un juego de paradojas. O acaso no somos inducidos a tomar como paradigma a un grupo de mujeres, todas ellas universitarias o con estudios postobligatorios, que no representan más que a una minoría minoritísima de inmigrantes. Es decir, su civismo va a encontrar mejor acomodo; aunque es cierto que existen grupos —el caso más palpable son los neonazis de Amanecer dorado— que directamente las van a rechazar (y a agredir). Porque hemos de reconocer que en nuestra relación con los extranjeros —y podemos convertirnos en uno si se dan ciertas circunstancias no demasiado inverosímiles—, se entremezclan multitud de aspectos que van configurando el prejuicio (ya lo acentuó Adela Cortina al establecer el concepto de aporofobia). La cultura, la edad, el sexo, el color y otras variables determinan nuestra perspectiva: comprensible, ingenua, buenista, solidaria, cínica, repudiable, etcétera. Existencialmente para estas mujeres concretas, ver cercenadas sus altas expectativas de desarrollo vital, intelectual, artístico… para terminar realizando tareas —duras, pesadas, repetitivas y mal pagadas—; que no requieren una preparación tan esforzada; es, también, un golpe tremendo en su espíritu. Mucha impotencia se tiene que sufrir cuando los títulos universitarios quedan degradados o anulados, o cuando las trabas legales te impiden acceder a un puesto de trabajo para el que estás absolutamente preparada. Volver a empezar una vez han pasado los años y las necesidades perentorias son una gran traba, muchas veces no es una opción. La injusticia cotidiana con los inmigrantes es un hecho que no tiene verdadero referente en el discurso político de nuestros días. Están infrarrepresentados y, además, tienen poca capacidad para unirse y luchar. Cada una de estas cuestiones flotan en el montaje; no obstante, no se profundiza excesivamente; sino más en los aspectos sociológicos. En este sentido, la dramaturgia (a cargo de Margarita Tsomou) y la dirección de la obra dan lo que pueden con cinco relatos —en gran medida similares—, expuestos por actrices no profesionales —aunque alguna tenga dotes artísticas para el canto, por ejemplo— y con una estructura plana que se desgasta por la falta de interacción entre ellas. La inclusión de algunas canciones y una especie de sirtaki con un par de invitadas espontáneas del público que no saben muy bien qué hacer allí arriba en las tablas aparte de contribuir al rito de sororidad, rellena una propuesta de apenas hora y cuarto. Destaca por su sarcasmo Rositsa Pandalieva, que se marchó de Bulgaria para huir de la miseria y de un marido insoportable. Su humor acibarado es un punto a tener en cuenta en una función repleta de acontecimientos dolorosos. Luego, la más joven de todas, Fredalyn Resurreccion —algo más privilegiada por el concepto que se tiene sobre lo serviciales que son las filipinas y su alto estatus dentro del servicio doméstico—, muestra sus dotes musicales y de expresión corporal con el «She Works Hard For The Money», de Donna Summer. También demuestra sus virtudes vocales Valentina Ursache, otrora concertista de profesión, nos regala una emocionante canción. Terrible es la historia de Mabel Matchidiso Mosana, una sudafricana que sufrió el irracional apartheid y, después, en el democrático país heleno, la contemplación racista hacia el negro. A pesar de todo, le sabe poner alegría a su interpretación. Cierra el quinteto la mayor de todas, Drita Shehi, procedente de Albania, quien llegó a trabajar de profesora universitaria hasta que tuvo que emigrar y asumir que no le quedaba más remedio que sustituir la tiza por el plumero. Viene la función aderezada con varios vídeos, ya sean de la típica publicidad machista de hace años y de la intervención de una experta en ideología de género y otros barullos posmodernos. Eleni Stroulia entrega una escenografía visualmente potente, con varios cubículos que pretenden dar cuenta de los habituales espacios, donde estas mujeres hacían las tediosas actividades del hogar. Clean City se queda algo corta en la denuncia, porque a los relatos les falta contexto y reelaboración dramática en escena. Precisamente el teatro, cuando trabaja en el terreno de la ficción, favorece la persuasión en este sentido. Por otro lado, es cierto que ofrece mensajes diáfanos que son útiles, a través de una aproximación claramente realista, y es ahí donde encontraremos su validez.

Clean City

Dirección, investigación y texto: Anestis Azas y Prodromos Tsinikoris

Dramaturgia: Margarita Tsomou

Intérpretes: Mabel Matchidiso Mosana, Rositsa Pandalieva, Fredalyn Resurreccion, Drita Shehi y Valentina Ursache

Escenografía y vestuario: Eleni Stroulia

Iluminación: Eliza Alexandropoulou

Música: Panagiotis Manouilidis

Vídeo: Nikos Pastras

Coproducción: Onassis Cultural Centre (Atenas) y Goethe- Institut, en el marco del proyecto EUROPOLY. EUROPOLY es un proyecto de los Goethe-Institut en Europa en colaboración con Münchner Kammerspiele, Onassis Cultural Centre (Atenas), Festival Internacional de Teatro Sirenos de Vilna, Teatro Maria Matos (Lisboa) y Tiger Dublin Fringe

Apoyo en gira: Onassis Cultural Centre (Atenas)

Teatros del Canal (Madrid)

Hasta el 13 de abril de 2019

Calificación: ♦♦♦

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