Laura Garmo traslada la adaptación de esta novela de Carmen Kurtz sobre la desconexión amorosa de una pareja en los años cincuenta
Foto de Javier Naval
La novela de Carmen Kurtz (1911-1999), El desconocido, con la que consiguió el Premio Planeta en 1956 (entonces todavía guardaba prestigio), posee modernidad tanto en la forma como en el contenido. El fragmentarismo, las analepsis o el atisbo del monólogo interior benefician a un argumento que bebe temáticamente de aquel tedium vitae que padecieron Emma Bovary o Ana Ozores; pero que se introduce en las complejidades de los años cincuenta en España. A ello se le añaden las citas de la Odisea, pues el referente de Penélope esperando el regreso de Ulises ofrecen un paralelo estimable. Sigue leyendo →
Roberto Martín Maiztegui aborda el proceso de madurez de un joven que aspira a convertirse en guionista
Foto de Bárbara Sánchez Palomero
Hace pocas semanas comentaba que el fragmento de Roberto Martín Maiztegui era el más interesante dentro de esa obra colectiva en la Cuarta Pared, Todo lo que veo me sobrevivirá, donde se hablaba del mundo mismo de la actuación a partir de un joven que quiere estudiar interpretación. Aquí, en alguna medida, se insiste en esa cuestión sobre el ámbito de la ficción audiovisual. Como madrileño nacido en 1986 parece que la impronta de alguien que ha marcado tanto la estética ficcional de estos últimos años como Pablo Remón ─a quien agradece su ayuda y con quien firmó el libreto de Sueños y visiones de Rodrigo Rato─ es persistente. Sigue leyendo →
La compañía ex_límite continúa su andadura teatral con otra propuesta enormemente sugestiva sobre los límites de la realidad a través del arte
Foto de Carla Maró
La gente que está metida aquí viene demostrando su desparpajo y su humor, su desvarío y su pujanza juvenil, en los últimos tiempos. La compañía ex_límite, que tiene su guarida en la sala del mismo nombre en Usera, ha ido entregando proyectos de cierta dimensión como Cluster. Ahora se lanzan con Ficciones, y rápidamente debemos pensar en Borges, el cual también aparece en escena. Dentro del susodicho libro de relatos debemos extraer Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, toda una exacerbación del idealismo frente al materialismo, donde la cabalgata de personajes reales e inventados es tan imparable como nuestra función. «Los espejos y la cópula son abominables porque multiplican el número de los hombres», afirma en su cuento el escritor argentino. Sigue leyendo →
El texto desasosegante del dramaturgo argentino Santiago Loza deambula por el humor absurdo para tratar sobre el desamor
Foto de Manuel Fiestas
Demasiados elementos atrayentes se unían en este montaje como para salir decepcionado. Tiempo hacía —quizás desde Furiosa Escandinavia— que la sala Margarita Xirgu del Teatro Español no hospedaba una producción rompedora, anclada, aún, al texto. Digamos, inicialmente, que el espectador sentirá pronto la extrañeza, y saldrá con ella a la calle. Se conjugan el absurdo y el nihilismo, la desazón y la rabia, el humor rayano en la estupidez y el solipsismo. Me gustaría aproximarme al concepto de homo sacer que trabajó el filósofo Giorgo Agamben, y que nos remite en la actualidad, a la no-persona, al forajido, al marginal y, en definitiva, al vagabundo. Afirma el escritor italiano: «una figura límite de la vida, un umbral en el que se está, a la vez, dentro y fuera del ordenamiento jurídico». Sigue leyendo →
La Sala Exlímite se convierte en un acogedor bar, donde discurren las biografías autoficcionadas de ocho magníficos intérpretes
Foto de Luz Soria
Creo que llegados a este momento es necesario hacer una salvedad, pues la autoficción aparece abusivamente en los escenarios de nuestro país en los últimos tiempos. Y es un estilo que se aprovecha, en ocasiones, para el egocentrismo (véase El bramido de Düsseldorf, de Sergio Blanco), para acotar el teatro documento (véase Curva España, de los Chévere), para tratar la muerte (véase Un país sin descubrir de cuyos confines no regresa ningún viajero, de Rigola). Pero si nos aproximamos más a la cuestión generacional que nos compete, entonces encontramos referencias inequívocas como Catástrofe, de Antonio Rojano, Hoy puede ser mi gran noche, de Teatro en Vilo o Hacer el amor, donde aparece la propia Ángela Boix. O, todavía más, la que debemos tener como gran modelo: Los Remedios, que es producción de la Compañía Exlímite y que se podrá ver (deben verla) el próximo mes de marzo en el Teatro María Guerrero. Es significativo de esta obra, que posea un contexto tan claro, el barrio; pero también una época, una ciudad, un país, unas clases sociales. Todas estas cuestiones resultan esenciales para desarrollar un proyecto crítico y limitante, un enjuiciamiento de culpas y de responsabilidades, un acto de ironía e, incluso, sátira de un tiempo sobrevenido para una juventud que debe zafarse de toda una serie de atribuciones y de exigencias. Bien, pues todo esto es lo que falta —y se echa de menos—, en Cluster. Recordemos que la autoficción juega de manera extrema al hiperrealismo, a cierto objetivismo inequívoco, a documentar con insistencia aspectos vitales genuinos, verdaderos, personales, etcétera. Sigue leyendo →
Un repaso por lo más meritorio y sobresaliente de este reducido periodo teatral que nos ha tocado vivir
Foto de Vanessa Rabade
La temporada ha quedado demediada. Esto ya no tiene remedio. Días aciagos para el teatro que dejan su futuro en suspenso. Los sucedáneos virtuales demuestran que la anosmia no es solo un síntoma clarificador de esta pandemia que nos acogota; sino la evidencia de que el drama requiere de olores, de sudores, de tensiones carnales y, fundamentalmente, de ese compromiso indeleble entre los intérpretes y un público que se entrega al pacto mefistofélico. Por lo tanto, solo queda hacer ya el habitual repaso a lo más destacable de la escena teatral madrileña (española por extensión y por recepción. Internacional, a la postre). Sigue leyendo →
Francesco Carril y Ángela Boix se adentran en el ensayo de su propia relación amorosa a través de una función verdaderamente extraña
Foto de Danilo Moroni
Ya el silencio de él deambulando pensativo mientras ella lo observa es bermaniano. Después comprobaremos que la función entremezcla varias partituras; pero que la batuta del cineasta sueco y su concepción de las relaciones amorosas marca un ritmo identificable. Anécdota sobre Ingmar y Liv Ullmann, sus compatibilidades y su fin. Son ejemplos del vigor y del fulgor. Luego, también, leerán unos fragmentos del guion de Saraband (publicado en español junto a Secretos de un matrimonio ―esto no tiene nada que ver con ese montaje perpetrado por Darín), como un Johan y una Marianne que en su vejez recuerdan el pasado, una vez ya se ha disuelto su enlace. Pero, aparte de estas claves, ¿por dónde podemos asir esta propuesta? Olvidémonos ―por mucho que el tapiz blanco y la iluminación de Lola Barroso nos lo haga recordar― de La clausura del amor (quizás podamos pensar más en Sé de un lugar, aquella obra de Iván Morales que se representó precisamente en la misma Sala Cuarta Pared en 2014). Esto va de la repetición cotidiana de amarse, de querer amarse, de querer repetir con la misma persona cada día, esto va de agotar el deseo y ansiar novedad. Esto va de «ensayar el amor» y la ruptura, de practicar el amor y sus posibilidades, y sus imposibilidades. Por eso Francesco Carril y Ángela Boix (como ellos mismos en otro giro de la autoficción) amasan y deshilachan esta materia tan dúctil, tan frágil, tan simbólica. Sigue leyendo →
Sergio Martínez Vila ha escrito un violento drama acerca del abuso insolente de los poderosos sobre unos migrantes sirios
Foto de Laura Ortega
«La obra contiene escenas y expresiones que pueden herir la sensibilidad del espectador», avisa el Centro Dramático Nacional. Afortunadamente, hace tiempo que Sergio Martínez Vila pretende exactamente eso, herirnos en nuestra conciencia con propuestas de carácter político que nos atañan desde los sucesos contemporáneos con sus efectos. Quien haya seguido a este autor en los últimos meses habrá asistido a dos obras como El fin de la violencia o En La Ley, antecedentes claros de sus orientaciones ideológicas. En el montaje que se presenta en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero, nos encontramos con una familia enriquecida por la venta de armas a países tan incumplidores de los derechos humanos como Arabia Saudí. La familia en cuestión aprovecha cualquier celebración —en este caso, el cumpleaños del hijo— para ejecutar sus juegos macabros. Sigue leyendo →
Un drama que escenifica una sociedad distópica dirigida por mujeres que se acogen a una nueva moral
Foto de Irène Zóttola
Hace solo un par de meses pudimos ver El fin de la violencia, un vía crucis apocalíptico escrito por Sergio Martínez Vila, un texto con mayor densidad y pretensión que este que nos encontramos ahora. Tanto aquel como En La Ley, viven unidos conceptualmente por el desastre. Aquí, a primeras de cambio ya persuade el hecho de que la Sala Cuarta Pared se haya transformado escenográficamente para introducir al espectador —circularmente— en ese espacio remoto dentro de un bosque, donde apenas suena el canto de los pájaros. Nos hallamos en el 2047, y si hacemos caso a las predicciones de Ray Kurzweil, ya habremos, entre otras cosas, alcanzado la singularidad. Y es que me parece importante, hoy en día, que las obras de ciencia-ficción afinen un poco más en su visión futura; si no quieren desfasarse tanto como aquellas de los años setenta. Es fácil acordarse de Cuando el destino nos alcance, donde una bicicleta estática servía para producir electricidad, como ocurre precisamente aquí. Sigue leyendo →