La estrella de la dramaturgia francesa, Alexis Michalik, irrumpe en los Teatros del Canal con una obra cargada de inverosímil sensiblería

Supongo que este es el tipo de teatro que haría las delicias de Albert Boadella. Blanca Li ha sabido abrir la mirada para llegar a todos los públicos, y dar cabida a un montaje que, después, en buena lid, será explotado por un teatro comercial, como ya se anuncia. Una historia de amor es la peor obra que he podido contemplar en los Teatros del Canal. Yo entiendo que afirmar esto de un espectáculo que es firmado y dirigido por un «niño maravilla», pues supone un gran atrevimiento y, seguramente, sea un gesto de soberbia elitista. Lo reconozco. Sigue leyendo



Ridiculizar a gente ridícula puede convertir tu obra en ridículo y a tu planteamiento en altamente insignificante. Si degradas tanto el objeto a criticar —para posicionarte moralmente por encima, hemos de suponer—; entonces has diseñado un rival o un enemigo con el que batirte que, en su rebote polémico, te deja a ti como creador subido a un minúsculo peldaño. En resumidas cuentas, la estructura fundamental que debemos tener en cuenta para asimilar y comprender esta función es la que, en su momento, dispuso Hegel con aquello de la dialéctica del amo y del esclavo. A saber, los dueños de la casa donde nos encontramos —Rafa Lladó, responsable de la escenografía, redunda con ese espacio de aire dieciochesco, repleto de espejos y terciopelos rojos, en el romanticismo y en el decadentismo que transmite la obra— han decidido dar una fiesta de cumpleaños y, a la vez, despedir a su sirvienta (por razones difusas). Según la tesis hegeliana, el efecto de superioridad de los señores frente a su criada se ha perdido con el tiempo. Además, se han despojado de sus habilidades y se han convertido en unos inútiles.
¿Merece la pena adaptar la obra de Lorca para, en lugar de aportarle un aire nuevo, otra temperatura, quizás, con mayor consonancia presente, desvirtuarla hasta hacer de ella un acontecimiento entre dos aguas? La necesidad de duplicar la actualización de un clásico, pues toda obra del pasado es actualizada ipso facto por la mirada de un espectador nuevo, conlleva, en muchas ocasiones, la descompensación anacrónica de los hechos, y el descoloque de unos símbolos que requieren de un contexto sociocultural muy concreto. Si nos venimos al ahora, ¿qué es la esterilidad de una mujer? O debemos tomar la verosimilitud a medias y a gusto del consumidor. Microondas, lavadoras (a pares) y un tren AVE arrollando ovejas; pero ni avances sociales inconmensurables, ni secularización sin parangón, ni pruebas médicas que zanjen las dudas y planteen las posibilidades que hoy existen.
De primeras uno debe pensar en la sátira de Jonathan Swift, Una humilde propuesta —pudimos ver de ella una adaptación teatral dirigida por 
El último gran montaje sobre esta comedia palatina que Lope debió componer en 1613, fue la que dirigió