Sueño

Una tragicomedia trenzada a través de dos tramas demasiado dispersas sobre el amor y la muerte

Foto de Luis Castilla

Cuesta mucho creer que los mimbres para pergeñar esta obra sean los propios de la comedia y que Shakespeare sea el máximo inductor. Seguramente uno se pone a investigar, a probar procedimientos, a consultar a los que saben cómo llevar el humor a las tablas; pero al final sale lo que sale: un drama con alguna pizca de retranca. Quizás debamos aceptar que el patetismo del protagonista resulta algo cómico, al fin y al cabo su vida parece ser que ha terminado siendo anodina. El espectador, que antes ha asistido a diversas actuaciones de Jesús Barranco en los alrededores de La Abadía y que se convierte, por lo tanto, en un instigador al buen ánimo para entrar reído y alegre, asume enseguida que su estado de fruición se va a desvanecer con un montaje caliginoso y plomizo en su primera media hora. Un vejete aguarda su último hálito en un hospital, pulula por allí una chica, La loca, que lee fragmentos destinados al olvido entre tartamudeos, mientras suena Beethoven en su tocadiscos. Sigue leyendo →

La ternura

Parodia basada en las comedias de Shakespeare con un enredo sobre leñadores y princesas

Vuelve Alfredo Sanzol por los fueros donde mejor se desenvuelve. Y es que la seña primordial del dramaturgo navarro es su peculiar veta humorística, que vendría caracterizada por el desparrame, por la exageración y por el choque abrupto dentro de una situación habitual. Así comenzó su auténtico éxito en el 2008 con Sí, pero no lo soy, una obra descacharrante en la que se inmiscuía en las cotidianas rarezas de nuestro mundo contemporáneo; iba del particularismo local al azote general con auténtica destreza. En esta misma línea —bajo la estructura de sketchs engarzados—, presentó Días estupendos, concentrada en las aventuras veraniegas de unos jóvenes en un ambiente que termina por ser entrañable. A estas debemos sumar Delicadas y En la luna, con las que cerraríamos esta etapa marcada por su afán a la hora de interrelacionar historias con ese humor tan característico, que ha mantenido en trabajos posteriores cuando ha emprendido tramas con desarrollos más lineales, apartados de lo poliédrico (Aventura! o La calma mágica). Sigue leyendo →

Shake

La comedia shakesperiana Noche de reyes, adaptada en clave bufonesca en un ejercicio excesivo de síntesis

Foto de Mario del Curto

La propuesta de Dan Jemmett para esta adaptación de Noche de reyes es radicalmente una visión humorística de la cuestión, tanto, que cualquier trasfondo de seriedad, a pesar de ser una comedia, queda diluida. No sería justo, por lo tanto, compararlo con ese descomunal espectáculo que trajeron los Propeller allá por junio de 2013. Aquí nos quedamos con cinco actores que se reparten ocho personajes y que en tan solo dos horas han reducido una trama bizantina que apenas se esboza. Seguramente lo conveniente es olvidarse de Shakespeare y quedarse, como el título, únicamente con Shake. En esa gracieta del título ya tenemos mucho de lo que nos vamos a encontrar. Incluso el argumento importa poco, puesto que se convierte en una simpleza sobre la que se sustentan los gags y esa atmósfera distanciadora y algo displicente. Sigue leyendo →

He nacido para verte sonreír

Pablo Messiez sube a escena una dolorosa despedida maternofilial escrita por Santiago Loza

Foto de Sergio Parra

¿Qué le ocurre a ese muchacho de mirada perdida que parece disfrutar del bolero que suena en la radio? No sabemos dónde está su pensamiento, pero desde luego no convive con su cuerpo, algo espástico, dubitativo, lento y antojadizo. Nacho Sánchez se recuesta en un mutismo expresivo que marca distancia. El actor, después de su memorable interpretación en La piedra oscura, se cuela en este personaje para otorgarle una gestualidad compasiva a través de un rostro casi congelado en un mundo lejano. Nos seduce desde el principio y nos conmueve hasta el final. Desconocemos qué pudo ocurrirle durante su adolescencia para que ahora un trastorno mental lo incapacite para la comunicación normal. Se deja caer que era capaz de sumirse horas y más horas en lecturas interminables de libros voluminosos y profundos («Eran libros ásperos. Aburridos. No sé cómo llegaste a leer ese tipo de cosas. No toda lectura es saludable. Yo tendría que haberte quitado los libros a tiempo. Sigue leyendo →

A House in Asia

En los tiempos de la postverdad la captura de Bin Laden se convierte en un relato con múltiples perspectivas de acceso

Foto de Nacho Gómez
Foto de Nacho Gómez

Un acontecimiento como el que nos presenta la Agrupación Señor Serrano en el Teatro de La Abadía únicamente puede valorarse desde los parámetros de la postverdad, elegida palabra del año por el diccionario Oxford de 2016 y que viene a denotar: «que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad». Nada nuevo más allá del propio término, cualquier publicista y propagandista entiende cuál es su materia prima. No creo, desde luego, que con A House in Asia sus creadores pretendan alcanzar la verdad, algo que es manifiestamente imposible en los casos más relevantes de nuestro mundo actual. Su mirada artística es un acercamiento irónico a unos hechos que, pasado el tiempo, han marcado un hito sobre la credibilidad de los adalides de la libertad y, curiosamente, de la libertad de prensa, aquella que es atacada por el recién investido presidente y defendida por Meryl Streep en su famoso discurso en la gala de entrega de los Globos de Oro. La prensa, por cierto, que no ha conseguido demostrarnos qué ocurrió realmente con Bin Laden y que, sencillamente, quedó en entredicho considerando sagrada la actitud de Barack Obama. Sigue leyendo →

Premios y castigos

El director argentino Ciro Zorzoli nos muestra cómo se puede llevar al paroxismo el entrenamiento actoral

premios-y-castigos-fotoLa peripecia que nos presentan T de Teatre en La Abadía es un capítulo más que debemos añadir a la lista de intromisiones metaliterarias que han trufado la literatura del siglo XX y de parte de este XXI. Ciro Zorzoli ha ideado un planteamiento en apariencia sencillo, en el que apenas intuimos una trama, y que consiste en lanzar a una compañía a desvelar sus métodos de trabajo, en este caso, su entrenamiento. Tenemos que situarnos no más atrás de 1905 ─fecha en la que estrenó Barranca abajo, el drama rural del uruguayo Florencio Sánchez que ensayarán más adelante─; aunque sus ropas pudieran trasladarnos a épocas más pretéritas. Ante un inmenso tapiz, bordeado por mesas, sillas y algún cachivache, aguarda Carolina Morro (a la sazón, asistente de dirección del espectáculo «real»), que le ha tocado el papel de Muleta. Apenas debe moverse de su sitio y emitir un par de palabras, y adoptar un rictus de seriedad casi hipnótico. La gracia del asunto, muy original, radica en el posicionamiento extremo de la profesión actoral, de tomar esta como un ejercicio gimnástico, de igual manera que podría observarlo un entrenador de salto de trampolín o, también, una pareja de bailarines de salón dispuestos a ganar una competición a base de caricaturizar los pasos. Sigue leyendo →

Yo, Feuerbach

Pedro Casablanc vuelve a marcar un hito interpretando a un malhadado actor que regresa a los escenarios

yo feuerbachYa el propio título de esta obra escrita por Tankred Dorst en 1990 es una autoafirmación, tanto en el sentido de reivindicarse como en el de reconocerse en esa multiplicidad de identidades que lleva consigo. Feuerbach es un veterano actor, no lo suficientemente anciano como para retirarse, pero sí con la experiencia necesaria como para comprobar que la vida de los intérpretes conlleva duros y paradójicos recorridos en la montaña rusa de la dramaturgia. Se presenta a una prueba, frente a un aclamado director, Lettau, que le hace esperar junto a su ayudante, un joven al que representa Samuel Viyuela, con la displicencia de alguien encaramado a un puesto que, en principio, por su cultura (como comprobaremos), le viene grande y que no tiene por qué rendir pleitesía a un don nadie. Adereza la tensión en los momentos adecuados con buenas dosis de altivez y consistencia escénica. Esa espera, algo extensa para un espectáculo así, nos lleva a concluir, que es muy superior la interpretación y el concepto que el texto en sí; que resulta redundante y hasta moroso en algunas partes iniciales. Pedro Casablanc nos ofrece cierta continuidad actoral respecto a esa extraordinaria performance que fue Hacia la alegría, en donde el redescubrimiento del cuerpo cobraba tanta importancia; aquí, de una forma también explosiva, es la mente lo que se debe recuperar. Sigue leyendo →

Incendios

Mario Gas presenta este clásico contemporáneo sobre el horror de la guerra y la verdad familiar

incendios-fotoIncendies (Incendios) ha logrado en poco tiempo convertirse en una de esas obras con destino al canon, cuando es precisamente una reelaboración sui géneris del Edipo. La estructura y la disposición de los elementos dispares que muestra el texto nos hacen pensar más en una novela o en una película que en una tragedia. La multiplicidad de escenas, el obligado solapamiento de situaciones, las dos principales tramas imbricándose con saltos en el tiempo, requieren un montaje escénico tan ágil como el que nos enseña Mario Gas en el Teatro de La Abadía. A pesar de la parrafada inicial un tanto caótica de Ramón Barea, en la piel del notario Hermile Lebel, pone sobre la mesa algunas claves. El actor, ajustándose equilibradamente a su personaje, por un lado timorato y por otro pundonoroso, se esmera en aproximarnos hacia una cotidianidad que, en realidad, esconde una catástrofe vital. Dos hermanos gemelos aguardan a la entrada del despacho para conocer las últimas voluntades de su madre, una mujer libanesa que llevaba tiempo en absoluto silencio esperando la muerte. Descubrir la biografía de esta mujer es lo que metafóricamente produce esos «incendios» en aquellos afectados por lo ocurrido y, sobre todo, el encargo inaudito: buscar a su hermano (que desconocían tener) y a su padre (del que no sabían nada). Sigue leyendo →

Escena – Fin de temporada 2015-16

Un repaso por lo más destacado del mundo teatral en este último curso

Foto de Ros Ribas
Foto de Ros Ribas

Toca hacer recuento después de que haya terminado la temporada para muchos teatros, aunque una cantidad importante de salas continúe en la brega. Y como ha ocurrido en los últimos años, el arte dramático nos ofrece un reflejo y una perspectiva con los que poder analizar a nuestra sociedad. Por un lado, la crisis mantiene la destrucción en el sector con el cierre de espacios tan emblemáticos como Guindalera o proyectos como la Kubik. Por otro lado, se debe hacer una profunda reflexión sobre el momento creativo que vive el teatro en España que, en cierta medida, tiene mucho que ver con su público, tanto con el que asiste asiduamente como con aquel que o ha ido abandonando (por cansancio) o que nunca llegará a formar parte del respetable por falta de persuasión. Ni que decir tiene que este tema es verdaderamente esencial y antes morirá el teatro por falta de espectadores que por carencias económicas. Sigue leyendo →