Enigma Pessoa

Pablo Viar propone una mirada algo naíf sobre el famoso escritor lisboeta a través de retazos de su vida

Cuando uno admira a un artista, en este caso un poeta, y se ha imbuido en sus obras; más allá de su biografía, construye un itinerario vital ficticio, una especie de recreación romántica absolutamente particular. Reconozco que, seguramente por esperar un montaje que encajara más o menos con esa imagen que uno ha creado en su cabeza, este espectáculo me ha decepcionado mucho. Es más, apenas he llegado a creerme que ese de ahí, ese tipo de bigote que deambula por el escenario, sea el gran escritor lisboeta. Ante un texto que se titula Enigma Pessoa se espera que se demuestre que realmente aquel es un misterio ―como así lo es―, para después intentar desvelarlo ―aunque sea imposible―. Las incógnitas que atenazan la personalidad de este paradójico y polifacético autor están plenamente relacionadas con sus heterónimos, con esas máscaras (Pessoa, ‘persona’, ‘máscara’). Más de setenta, por lo visto, que fue adoptando a lo largo de su existencia y que, incluso, empleaba fuera de la ficción literaria. Sigue leyendo →

Tierra baja

Lluís Homar nos brinda una actuación portentosa encarnándose en los cuatro personajes principales de esta tragedia

¿Cómo una tragedia rural, tan oscura y macilenta, tan llena de odios y posesiones abyectos puede tornarse sutil y embellecida en su brutalidad? Para ello es conveniente aproximarse con mucho cuidado, acariciando las palabras mansamente, paladeando cada oración para que el acontecimiento se vaya macerando como si nos adentráramos en un confuso hecho común. Y todo para ir al grano, para arrancarnos de la vista a los secundarios, para iniciarnos con una niña ―la Nuri― que de su pura inocencia no entiende nada; pero mira, observa, escucha y pide cariño a raudales. Lluís Homar, en solitario, despliega un inmenso arco interpretativo remarcado por la precisión en cada frase que entona con el fin de que el puro contexto interno sitúe al personaje y no sea necesario ataviarlo, ni describirlo con torpeza. Aquí todo es de una cadencia medida que se debe escuchar. El amo Sebastià, el cacique, con esa brusquedad insolente de quien se solivianta por sus cabos sueltos. Se emplea con nerviosismo, con gritos secos y órdenes tajantes, con expresiones de amor agónicas. Su amante, Marta, la hija de un molinero que ha fallecido hace tiempo, no puede ser su esposa. No es posible que alguien de su importancia contraiga matrimonio con una sierva. Sigue leyendo →

Algún día todo esto será tuyo

Una mirada estrafalaria sobre la historia de El Corte Inglés para cerrar la trilogía sobre las miserias ibéricas

Era del todo esperable esta última parte para cerrar la trilogía titulada: Crónicas ibéricas. Ahora ya podemos concluir que la panda del Club Caníbal ha elaborado un itinerario de humorismo castizo español tan original como apegado a una tradición que va desde Valle-Inclán hasta Berlanga y José Luis Cuerda, pasando por especímenes como Tip y Coll, los Hermanos Calatrava y, en los últimos tiempos, el grupo entorno a Joaquín Reyes y su Muchachada Nui. En definitiva, hipérboles desaforadas, motivos grotescos, ruralismo, surrealismo muy próximo al absurdo y un sin fin de remisiones patrias que satirizan una cultura muy tendente al tremendismo y a la autodestrucción. Es necesario señalar que la comedia con trasfondo crítico carece de fuerza en el teatro desde hace mucho y lo que hace esta gente resulta paradigmático y elocuente. En conjunto, si dejamos la navaja a un lado, es una construcción magnífica de desvergüenza oxigenante. Reconocerse en su burla y, a la vez, sentirse horrorizado de que algunos de tus compatriotas hayan tenido comportamientos tan ruines es toda una satisfacción. Sigue leyendo →

Escena – Fin de temporada 2017-18

Un recuerdo de lo mejor que hemos podido admirar en los escenarios durante este curso

Nuevamente llega la hora de pegar un repaso a esta temporada que, como no podía ser de otra manera, ha dejado obras meritorias destinadas al recuerdo y otras, que nos servirán de contrapunto en su fallo. Me quedaré con las primeras y no haré más escarnio con las segundas; aunque ambas dialogan en el meollo de nuestra escena teatral contemporánea. Se sigue echando en falta menos complacencia con el poder y con los «nuevos» discursos políticamente correctos. El teatro actual, en general, o es pacato o es directamente de un populismo ―muy aplaudido, por cierto―, que daña a la inteligencia. Mostrar, por parte de aquellos que tienen pretensiones, aquello que tu público espera conceptualmente, es una traición a la controversia. De lo poquito que ha destacado en cuanto al cuestionamiento de carácter político ha sido Juegos para toda la familia de Sergio Martínez Vila que, a pesar de que no termina de redondearse, nos deja un poso de inquietud. Sigue leyendo →

Una hora en la vida de Stefan Zweig

Antonio Tabares combina el drama y el thriller para concitarnos a los últimos momentos del gran escritor austriaco

El conocimiento popular sobre Stefan Zweig en nuestro país ha ido por rachas. Desde luego, las bibliotecas particulares de muchos lectores acumulan las ediciones aquellas de los años cincuenta y sesenta; pero no ha sido hasta los noventa cuando su «popularidad» ha aumentado. Me atrevería a sostener que Fernando Sánchez Dragó, con sus programas de televisión, ha sido uno de los máximos responsables de su recuperación; y luego, claro, por la encomiable labor de la editorial Acantilado. Por lo tanto, fue leído, se nos olvidó y ahora lo volvemos a tener en alta consideración. Además de todo ello, para acceder con mayor sintonía a la función que nos compete, resulta de lo más conveniente visionar el film de Maria Schrader, Stefan Zweig: Adiós a Europa, precisamente porque no se ocupa de los últimos instantes, sino de los últimos años. Antonio Tabares, al que conocemos por su exitosa obra La punta del iceberg (también con adaptación fílmica), ha pretendido combinar la semblanza dramática de ese 22 de febrero de 1942 en Petrópolis (Brasil), en el que Zweig y su segunda esposa, la joven secretaria Lotte Altmann, se suicidaron con extraña melancolía estoica, alejados de su auténtico hogar, en pleno proceso de descomposición; con una especie de thriller. En este segundo aspecto, se introduce ficticiamente un personaje llamado Fridman, que aparece por sorpresa en la casa de la susodicha pareja. Sigue leyendo →

Tiempo de silencio

El Teatro de La Abadía acoge una adaptación minimalista y lírica sobre la más célebre novela de los años 60

Foto de Sergio Parra

Si algún aspecto ha determinado la presencia en el canon de una de las obras más importantes de la segunda mitad del siglo XX en la literatura española, han sido, sin duda, las virtudes técnicas de la novela que Luis Martín-Santos publicó en 1962. Y esa es la primera cuestión que se debe dirimir a la hora de acercarnos a esta versión teatral (por lo visto, Jesús Fernández-García escribió también una en 1976). ¿Qué justicia literaria se le puede hacer a Tiempo de silencio si no se osa trasladar con procedimientos dramatúrgicos ad hoc las peripecias retóricas del novelista? Quedarnos con el argumento es básicamente lo que hizo Vicente Aranda cuando la llevó al cine en 1986. El escritor se atreve a profundizar en un estilo que se lleva fraguando desde la novelística modernista anglosajona con Joyce (nuestro Ulises no es Tiempo de silencio; en todo caso es Larva, de Julián Ríos) como máximo adalid; pero, además, con Virginia Woolf y, después, con autores americanos como Faulkner, para desembocar en el «Boom» latinoamericano. Hablamos de flujo de conciencia, del empleo casi azaroso de los diferentes narradores, de los saltos en el tiempo adelante y atrás, de la percusión del estilo indirecto libre, del retorcimiento lingüístico extremo con juegos de palabras sumamente crípticos, etc. Sigue leyendo →

Dos nuevos entremeses, nunca representados

Ernesto Arias monta estas dos piezas cervantinas con el ambiente propicio del Barroco más burlesco

Foto de Sergio Parra

No podemos más que celebrar que estas dos nuevas piezas se sumen a los Entremeses que recuperó José Luis Gómez, quien también protagonizó su particular Celestina, auténtico vaso comunicante con el ambiente picaresco y marginal que exponen estas piezas que Ernesto Arias dirige en el Teatro de La Abadía. Avancemos que el montaje está repleto de aciertos que permiten sublimar unos textos que en su trama esencial son bastante sencillos; pero que tanto literaria como sociológicamente poseen un valor incuestionable. Con tal de alargar hasta la hora y veinte minutos unas historias que no darían, desde luego, para tanto, se han tomado una serie de decisiones teatrales —aquí hay que felicitar tanto al director como a Brenda Escobedo, responsable de la dramaturgia—, decisorias y plenamente exitosas (el público queda entusiasmado ante el despliegue artístico). Primeramente somos llevados a la nocturnidad, al frío de la calle en que duermen los grupos marginales de aquel Barroco tan devastador. Se logra un silencio de casi un minuto que configura un amasijo de cuerpos, como una Balsa de Medusa, un escorzo antes de que la acción se ponga en marcha. Se genera un clímax idóneo y pertinente para adentrarnos en un Madrid taciturno. Sigue leyendo →

Terrenal. Pequeño misterio ácrata

Mauricio Kartun aprovecha el mito de Caín y Abel para fabular humorísticamente sobre la dialéctica política de la humanidad

Foto de Fernando Lendoiro

He de reconocer que lingüísticamente no he podido llegar a todo —creo que el resto del público español tampoco. Nada más comenzar Terrenal. Pequeño misterio ácrata, después de unos compases de claqué a modo de bienvenida, uno empieza a sospechar que la risa debiera ser más frecuente, que los chistes, los dilogismos y las insinuaciones de todo cariz debieran llevarnos a una ampliación de los significados; pero algunos términos se nos van y las exageraciones en el acento reducen también nuestra agudeza. Es una lástima. Aun así, ahí tenemos, delante de nosotros, el mito prosaico de Caín y de Abel, la lucha maniquea del nomadismo frente al sedentarismo, de la ensoñación idealista frente a la contabilidad materialista, la víctima y el victimario, la bondad socialista contra la maldad capitalista. ¿El origen de la usura judía? Dejando de lado todo lo propiamente argentino que no podemos asimilar plenamente, nos quedaremos con lo universal. Lo certero, desde luego, son los diálogos inventados por Mauricio Kartun, tan punzantes y perfilados, hiperbólicos en demasía, tanto como para que la obra se trastabille en la minucia, en la recalcitrante incomprensión, de la misma forma que hacían el Gordo y el Flaco; porque de cualquier cosa se puede discutir cuando el odio te reconcome. Así, como dos payasos, uno, vendedor de isocas (lombrices) en la zona de los pescadores; el otro, cultivador de morrones (pimientos).  Sigue leyendo →

La ruta de don Quijote

Arturo Querejeta se mete en la piel de Azorín para recrear aquella colección de crónicas sobre el héroe cervantino

¿No es todo un atrevimiento pergeñar un espectáculo sobre un libro así? ¿Alguien lee hoy a Azorín? Relegado a un olvidadizo cuarto puesto, tras Unamuno, Baroja y Machado, en la Generación del 98, se pasa casi por alto en los planes de estudio y uno desconoce qué obra debería revitalizar su figura. El de Monóvar ha envejecido muy mal y su seudónimo es la única huella que sobrevive. Al igual que ocurrió en el 2005 (y luego en 2015), con todos esos fastos sobre El Quijote (mucho merchandising y poco lector); en 1905 también se conmemoró la publicación de la magna obra, aunque con un sentido más político e ideológico. Fue más una búsqueda de emblemas que vinieran a reconstruir el andamiaje derrumbado tras el desastre. Cervantes y don Quijote fueron un tema que excedió lo puramente literario. Puede que resulte una visión demasiado posmoderna, pero el montaje que se presenta ahora en La Abadía cobra mayor valor dado el contexto y la coyuntura que vive España y la discordia catalana. Sigue leyendo →