El peso de un cuerpo

La dramaturga Victoria Szpunberg ha puesto su experiencia personal para plasmar el trato a los ancianos enfermos en nuestro país

El peso de un cuerpo - David Ruano
Foto de David Ruano

Que Victoria Szpunberg haya querido trasladar su propia vivencia a través de una incursión onírica, nos sitúa en ese kafkiano camino hacia una resolución que se anticipa con creces y que está repleta de dolor. La Ley de Dependencia es una broma de mal gusto, como otras tantas normas y derechos adquiridos que se inmaterializan en nuestra sociedad de consumo. El «vuelva usted mañana» es un martillo pilón en el sistema burocrático.

Cuando el padre sufre un ictus y la hija que vive con él ha de hacerse cargo de un cuerpo moribundo que no parece que vaya a encontrar una salida conveniente, todas las cuitas sobre la mejor muerte se agolpan, mientas aún queda la esperanza de que salga de esta. El peso de un cuerpo es la historia de un ensañamiento moral y social, donde no da la impresión de que tengamos las cosas claras. Sigue leyendo

Pieces of a Woman

Kata Wéber y Kornél Mundruczó mezclan cine y teatro para hablar de la pérdida terrible que sufre una mujer

Pieces of a Woman - Foto de Natalia Kabanow
Foto de Natalia Kabanow

Durante el 2020, la película Fragmentos de una mujer, protagonizada por Vanessa Kirby, ganadora de la Copa Volpi en Venecia, tuvo muy buena aceptación entre la crítica y el público; pero, a tenor, de lo observado en el Teatro María Guerrero, podemos considerar que su plasmación dramatúrgica supera con creces aquel film. Lo que puede resultar más interesante es contemplar ambas obras a la par, con sus enormes diferencias en el contenido y en la forma, y eso que sus pergeñadores son los mismos, es decir, el matrimonio formado por la dramaturga Kata Wéber y el director Kornél Mundruczó. Aquella se sitúa en Boston, y la familia protagonista es sofisticada, con alto poder adquisitivo y donde uno es capaz de entender a qué moda y a qué valores se adscribe esa joven para desear que su bebé nazca en casa con los riesgos que eso conlleva en el caso de que se presenten dificultades. Ese es un debate. Mientras que nosotros nos encontramos en Varsovia, en un pequeño apartamento, donde una pareja de lo más corriente aguarda la llegada de su primer hijo. Para saber por qué han decidido tenerlo allí, tendría que hacerme una idea del sistema sanitario polaco. Pero uno no tiene la sensación de que se un empeño de la esfera woke. Sigue leyendo

Cometa soy yo

Una nueva entrega navideña del espectáculo comandado por la extraterrestre más castiza del universo, donde se conjuga la música, el circo, el teatro y el baile

Cometa soy yo - FotoDesde hace ya unos años, las Navidades nos traen un espectáculo que mezcla teatro, circo y danza para toda la familia, y que tiene como protagonista a Cometa, una extraterrestre que ya la temporada anterior decidió empadronarse en Madrid. Carla Pulpón es el gran atractivo de este montaje; una actriz que se ha hecho célebre gracias al personaje de Mapi, la protagonista del programa de TVE.

La intérprete posee un desparpajo inconmensurable. Su dominio escénico es sobresaliente, no hay más que ver cómo se maneja con el público, con ese tono chulesco y macarra que tanto divierte al personal y, sobre todo, cuando tiene que sacar a un espectador para que contribuya con su «buen hacer» a la propuesta. Sigue leyendo

Un animal en mi almohada

Vanessa Espín traza un breve y poetizado drama con aires lorquianos sobre una mujer maltratada

Un animal en mi almohada - FotoNo sé si podemos tener en consideración intelectualmente a una dramaturga que toma para sí la siguiente afirmación: «La violencia machista mata más que el cáncer. La violencia machista mata más que el terrorismo de ETA». Aceptar comparación tan espuria puede indicarnos por qué se discurre en esta obra de la manera que lo hace. Es decir, no intentar comprender las implicaciones sociales, culturales, económicas, biológicas, legales, morales y políticas del hecho para atinar con la solución más precisa.

Viene esta propuesta, estrenada hace unos pocos años, a sumarse a una serie de montajes cargados de buenas intenciones, con pretensión de denuncia en relación a la violencia ejercida contra las mujeres en el ámbito familiar. Piezas que se ofuscan tanto en el límpido objetivo, que terminan por ser enormemente simplificadoras. Me refiero, por ejemplo, a Ana, también a nosotros nos llevará el olvido o El grito, con las que encuentro similitudes dramatúrgicas y éticas. Sigue leyendo

París 1940

Josep Maria Flotats vuelve a encarnar en el Teatro Español a Louis Jouvet a través de unas clases de interpretación

Paris 1940 - Foto de Coral Ortiz
Foto de Coral Ortiz

El metateatro del que tanto se abusa en los últimos tiempos no es del tipo que se exprime en esta obra. Aquí hablamos del teatro dentro del teatro. La materia es la propia enseñanza del teatro y de su práctica realizada desde la ficción por unos intérpretes que hacen de actores. Si nos fijamos en propuestas de las últimas temporadas, podemos encontrar una comedia poco fructífera como Carsi y, sobre todo, una obra muy peculiar que nos debe servir como contraparte de este París 1940 (recordemos la versión que ofreció Toni Servillo con su Elvira), me refiero a Premios y castigos, de Ciro Zorzoli. Esta nos propone un auténtico entrenamiento gimnástico, lleno de repeticiones de gestos, de voces, hasta la automatización. Todo muy risible. Con otro ambiente muy distinto, el Louis Jouvet que interpreta Josep Maria Flotats, con elocuencia, aunque con ciertas dudas en sus movimientos de subidas y bajadas al escenario, busca el «sentimiento» como único fin auténtico para el actor, su certera fuerza vital para desarrollar un rol. Sigue leyendo

Los columpios

Los Nuevos Dramáticos, un grupo de niños y de niñas, se unen a José Troncoso para reflexionar lúdicamente sobre el futuro que les espera

Los columpios - Foto de Bárbara Sánchez Palomero
Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Partamos de lo importante que es dejar que los niños participen creativamente en una obra de teatro; y que lo hagan de una manera profesional, donde se les pueda tener en cuenta. La chavalería que salta a escena, que tiene entre ocho y diez años (más o menos), si nadie se la ha arrebatado —siempre ha ocurrido y hoy sigue pasando, aunque de otras formas—, mantendrán su entera espontaneidad. Cómo se manejan estos muchachos ante preguntas trascendentales puede llegar a ser fascinante y creo que, ante todo, este montaje, tan bien traído por el Centro Dramático Nacional nos somete a una contemplación que seguramente ya no poseamos los adultos. Esa visión está bien enmarcada, es floreciente, ocurre precisamente en esa edad, en ese atisbo de la preadolescencia; cuando se va discurriendo con un sentido diferente, cuando el desarrollo de la personalidad va definiendo gustos y preferencias, y la proyección hacia el futuro está repleta de las lógicas apariencias, de lo que les llega del mundo, de los medios de comunicación, de sus familiares, de creerse que la totalidad es como se les presenta la vida en la cercanía. Sigue leyendo

Barbados en 2022

Pablo Remón ha decidido reescribir su obra de 2017 para intentar revitalizar un texto que discurre en mero descubrimiento de las palabras

Barbados en 2022 - Vanessa Rabade
Foto de Vanessa Rabade

Como nos viene a demostrar Pablo Remón, aquella propuesta que presentó en el 2017 en el ambigú del Teatro Pavón Kamikaze, titulada Barbados, etcétera, favorece, no solo una revisión, sino una plena reconstrucción; pues supone un artefacto que se fagocita mientras crece ad infinitum en un éter de vacuidad. En el fondo, aunque no sea estrictamente la misma obra, no hay gran diferencia, pues el mecanismo sigue funcionando igual; siquiera se da una estilización que nos aleja de la genuina pulsión metateatral que poseía aquella. Aquí, en el Condeduque todo parece más alejado; pero también más masificado, pues la escenografía de Monica Boromello nos remite al caos desde el que propenden esos humanoides que se presentan delante de nosotros: la caja escénica es ocupada por la ruina, con los focos por el suelo, arenilla, humo, escombro; excepto, por una elipse para la acción coronada por una gran luminaria que los sitúa en una especie de planetario que nos induce a pensar en una galaxia desconocida. Sigue leyendo

Ana contra la muerte

El Teatro de La Abadía nos muestra el desgarro de una madre ante la enfermedad de su hijo en esta obra del uruguayo Gabriel Calderón

Ana contra la muerte - FotoEl nivel que había demostrado la temporada anterior Gabriel Calderón con Historia de un jabalí fue máximo. Y uno esperaba que esa complejidad de capas que se entreveraban en la ficción perviviera de alguna forma como una extensión de su estilo. No obstante, el primitivismo estético funcionaba en aquella mucho mejor que en esta que ahora tenemos delante. La manera artesanal de proceder a través de esa especie de tablado desmontable traído desde la Alta Edad Media, con su telar enrollable al fondo y con ese levísimo prólogo que nos invita a la función casi desde el susurro posee calidez, indudablemente, pero constriñe la acción a lo declamatorio, a lo narrativo, a la cuentística, a la tradición oral que renuncia en demasía a la representación. Sigue leyendo

Dans la mesure de l’impossible

Tiago Rodrigues continúa con sus narraciones en escena para trasladarnos las anécdotas de cuatro cooperantes internacionales

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Foto de Magali Dougados

Si este montaje de Tiago Rodrigues fuera un poema épico, uno se dejaría llevar por el oleaje de los versos y por el ritmo que imprimiría la rima, se dejaría cautivar por la nebulosa que remitiría a espacios intangibles y a tiempos abstractos que confluirían en una sensación, un valor o, quizás, en una esperanza; pero esto no es poesía, es relato puro y duro, es respuesta a preguntas de carácter periodístico, no cuestionamientos de cariz artística, es decir, que vayan más allá de lo real. Aunque, por otro lado, que se nos nieguen los detalles geológicos (y geoestratégicos) o las diatribas políticas, tan fundamentales en los conflictos armados, nos evita el padecimiento. Convierte todo en un engrudo de buenos y de malos, donde, por supuesto, de lo poco que se puede concretar certeramente, es la inmaculada acción de la Cruz Roja, la cual no se nombra, pero resulta evidente. Como también ocurre con Médicos sin Fronteras. Tampoco se nombra a Occidente, aunque no hace falta esforzarse mucho para aceptar esa tremenda paradoja de perpetradores y, a la vez, de salvadores. Y esto lo digo yo aquí; porque alguna conclusión se debe extraer de un espectáculo tan monótono, a pesar de la dureza de algunas historias. Sigue leyendo