Lulú

María Adánez da vida al prototipo mítico de la femme fatale en un montaje carente de ambición dramatúrgica

Únicamente por razones de producción puedo justificar un montaje tan desatinado en ritmo y persuasión como el que presenta el tándem Bezerra-Luque, a los que avalan trabajos como El señor Ye ama los dragones, El pequeño poni o Dentro de la tierra. No resulta aceptable que se quiera finiquitar en poquito más de una hora un planteamiento que prometía desmontar el mito de la femme fatale recurriendo a un cuento de ambiente rural y contemporáneo trufado de símbolos que se iban configurando en una asequible alegoría. Consumen el tiempo como si se les hubiera negado algo de margen y no quedara más remedio que lanzar a sus personajes a resumir y explicar una historia que no llega a representarse en su totalidad. Y reconozcamos que la propuesta parece inicialmente muy interesante y atractiva. Puesto que se logra una atmósfera propicia gracias a la sencilla (más de lo habitual), pero efectiva escenografía de Monica Boromello, con un fondo repleto de manzanos que dan profundidad; y, sobre todo, con la iluminación de Felipe Ramos, que acierta a configurar los ambientes idóneos para resaltar lo luminoso en contraposición a la penumbra que se aproxima. Sigue leyendo

Pedro de Urdemalas

La pieza de Cervantes inaugura una nueva sala en el Teatro de la Comedia con una versión audaz

pedro-de-urdemalas-fotoUn pastiche fenomenal es el que ha montado Denis Rafter, apoyado en la ingeniosa versión de Jerónimo López Mozo, con las gentes jóvenes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico ─estaría bien denominarlos de otra forma, pareciera que son inexpertos y la mayoría tienen más trote que muchos mayores─. Ante todo y principalmente buscar un entretenimiento sagaz e inteligente, un divertimento repleto de referencias culturales de antes y de ahora (casi imposible pillarlas todas); un artefacto dividido en múltiples escenas que parecen diseñadas como cajones estanco, a veces, solamente comunicadas entre ellas por un fino hilo. Son como sketches en los que no falta un guiño, una remisión irónica, un retruécano, un entrar y salir, un jolgorio, una danza, una música sorpresiva con ánimo de empastar sin romper la armonía (complicado, a veces, con tanta mezcolanza). Sigue leyendo

Emilia

Claudio Tolcachir trae a España su Emilia después del éxito cosechado con La omisión de la familia Coleman

031013.- "Emilia" Escrita y dirigida por Claudio Tolcachir. Actores Gloria Muñoz, Alfonso Lara, Malena Alterio, Daniel Grao y David Castillo. Pase en el Teatro Palacio Valdés de Avilés FOTO: MARIETA

Las sillas sobrevuelan amontonadas sobre un piso en plena mudanza que en sí mismo es un espacio en desarrollo, quebradizo, ruinoso, como sus personajes. Emilia, una de esas señoras que suplen a los padres en las casas de la burguesía y de las familias a las que cuidar a un hijo resulta tedioso, aburrido y agobiante, es una mujer que ha hecho de la crianza de Walter la justificación de su vida. Emilia es Gloria Muñoz (solo la configuración de la mueca de su rostro es suficiente para marcar el tono inicial de la obra) y nos ofrece su memoria, su delicadeza y esa serenidad que abnegadamente no ha sabido transmitir a su muchacho. Puro exceso de amor. Walter, Alfonso Lara, es el encargado de solapar las relaciones, de inventarse un mundo de cariños maduros para el que no está suficientemente preparado. Lara maneja los ritmos con soltura y contención equilibrados, asumiendo que la obra necesita un pilar endeble como el suyo, un fusible que no salte a la primera de cambio y que mantenga al espectador pendiente de las anomalías de su pasado. Sigue leyendo