La soledad del paseador de perros

De cómo una mujer emprende un viaje hacia la liberación que requiere el desamor

La soledad - FotoEs muy sugerente seguir la progresión de una joven dramaturga como María Velasco (Burgos, 1984). Cuando la temporada anterior disfrutamos en Líbrate de las cosas hermosas que te deseo de su manejo de diferentes lenguajes, del riesgo de su expresión y de una historia que se entreveraba con su biografía, se atisbaban mimbres de gran creadora. Pero lo que nos hemos encontrado con La soledad del paseador de perros es un círculo vicioso de redundancias. Es una performance donde la propia escritora se introduce como protagonista, como narradora, como sufriente hasta la desnudez y la exposición pura de su dolor, igual que una performer que se autoinflige la liturgia de su propio quiste. María Velasco esputa su desamor con el recuerdo de un sentimiento ahora inasible y del papel que uno ocupa cuando el diálogo no tiende al equilibrio sino a la destrucción. De acuerdo. ¿Pero cómo llevar la hecatombe de ese tráfago romántico? Pues con un exceso de poema narrativo, de proclama activista, de barroquizante decálogo de enorgullecimiento expiatorio y, sobre todo, de reverberación infinita sobre lo mismo como en un rito inacabable. Serviría, supongo, de ejemplo de narraturgia (como la define Sanchis Sinisterra), pero entonces lo teatral se aleja del espectador como el oyente que escucha recitar poemas de los novísimos en sus tiempos de esplendor. Las evocaciones se pierden, los símbolos se tornan inanes y la comunión entre ese supuesto público avezado y la sacerdotisa en pleno conjuro, se disuelve. Sigue leyendo →

La fiesta

Comedia agridulce sobre la decadencia de un matrimonio, cercado por la miseria y el aburrimiento

La fiesta - Foto

A veces ocurre que todo el pescado está vendido a los quince minutos, que uno apenas espera la tragedia, ni la sorpresa; entonces, el foco, si el espectador no quiere caer en el tedio, apunta hacia otros aspectos, como el montaje, el movimiento de los actores y su actuación, o esos detalles casi inapreciables que un buen director sabe introducir para mejorar un texto que, como pasa en este caso, se agota en sí mismo. Igual podría durar tres horas, la vida entera o veinte minutos. Como esas pobres gentes del neorrealismo italiano o español que recordamos, por ejemplo, de Rocco y sus hermanos o de Surcos, donde las madres y los hijos, las madres y los maridos, sucumben al ritmo de un lenguaje repetitivo y moral, a unas costumbres dominadas por el machismo imperante, a una pescadilla que se muerde la cola cuando la miseria y el hambre marcan el día a día. La fiesta (1999), del dramaturgo italiano Spiro Scimone, expone la lucha dialéctica y vital de tres individuos atrapados por un devenir incierto. Sigue leyendo →

Carne viva

De cómo los recortes en una comisaría de policía nos disponen a una historia rocambolesca ejecutada simultáneamente en tres habitaciones

Carne viva - Foto 1Después de asistir a Ternura negra y a Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales, continuamos por la ruta Despeyroux, y esta vez hemos arribado al mejor destino. Carne viva conjuga todos los elementos de su escritura, es decir, paranormalidades, exageraciones, deformaciones, personajes estrafalarios e ironía desnortada, con una estructura propicia y azarosa alentada a ritmo de thriller policiaco en la era de los recortes. Precisamente nos adentramos en las dependencias de una comisaría, con la peculiaridad de que ahora, parte de ellas, están subarrendadas a una hipnotista y a una profesora de baile.Y nosotros, dependiendo del color de nuestra entrada, comenzaremos la historia por una de las tres estancias de La Pensión de las Pulgas, para después irnos desplazando por el resto hasta cerrar el relato. Lo que allí ocurre es un juego de hipnosis del que uno puede salir trastornado. Los personajes viven sometidos por cuestionamientos que se vuelven inconmensurables ante las disquisiciones de los demás. Nueve individuos muy particulares que van desde la propia hipnotizadora hasta el comisario, pasando por los agentes y los aspirantes a bailarines. De entre todos ellos, nos vamos a encontrar con actuaciones memorables que ahondan en el absurdo de situaciones que no paran de complicarse. Sigue leyendo →

CINE

La tristura presenta un espectáculo sobre los niños robados bajo la pátina de un film en construcción

Foto de Mario Zamora
Foto de Mario Zamora

Melancolía en movimiento. Y viaje hacia principios que se tiñen de nostalgia. ¿Quiénes somos? ¿Quién nos hace ser como somos? ¿Qué nos lleva a buscar respuestas que serán del todo insuficientes? Pablo ha decidido indagar en su pasado. Es uno de aquellos niños robados a finales del franquismo. Desentrañar la madeja va a resultar complicado y habrá de viajar a Italia en busca de un juez jubilado y con unos principios muy claros. Por otro lado, una fotógrafa iniciará también su periplo artístico con un proyecto sobre la identidad de aquellas personas que aparecen en las grandes fotos paradigmáticas de la historia. No es difícil adivinar que ambos hilos se cruzarán. CINE, como las grandes obras artísticas, se sustenta en dos firmes pilares: contenido y forma. La consecución del contenido no es, desde luego, baladí. Su tratamiento es serio, profundo, instigador. Nosotros, en España, estamos a años luz de una consideración «a la argentina» sobre la cuestión. El tema del poder se esputa contra el tema de España, nuestro dolor de España; unamuniano. En cuanto a la forma, La tristura cumple delicadamente con un planteamiento estético auténticamente interesante (aquí también funciona Unamuno): el perspectivismo. Sin llegar al metacine de La rosa púrpura del Cairo, una lámina transparente materializa la cuarta pared. Sigue leyendo →

Muñeca de porcelana

La última obra del prestigioso dramaturgo David Mamet, interpretada exitosamente por José Sacristán

muecaporcelana_fotosergioparra_002La historia del ricachón, del mafioso, del macho alfa bañado en pasta gansa, del millonario caprichoso en perpetua competición con sus congéneres por la fanfarronada mayor, la hemos escuchado y visto en multitud de ocasiones. Es un tópico y uno espera que la peculiaridad le reporte algún interés; pero aquí, en Muñeca de porcelana, David Mamet, que se sabe su oficio como el ebanista que cincela un chifonier con los ojos cerrados, ha empleado sus recursos afilados de guionista y dramaturgo para construir una pieza destinada únicamente al lucimiento de aquel que se ponga en la carne de Mike Ross, ya sea Al Pacino o José Sacristán. Por debajo vislumbramos un guion medido en espacio y tiempo. Una estructura de vaivén que modula nuestras emociones para desembocar en un final que, sea el que sea, a nadie le va a extrañar, puesto que Mamet se rige por los principios de la verosimilitud, aunque nos engañe con sus trucos de cadencia. Sigue leyendo →

En el oscuro corazón del bosque

Una fábula de gatos creada por José Luis Alonso de Santos en el transcurso melancólico de una mudanza

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En la profunda mella que va dejando la crisis en el mundo teatral, uno se encuentra que los espacios escénicos, tanto públicos como privados, van perdiendo sus señas de identidad por momentos. El público se despista y ya no sabe a lo que atenerse. A esto se le deben sumar cuestiones de otro cariz, como parece que, además, ha ocurrido en esta ocasión. La Sala Max Aub de las Naves del Español en el Matadero nos ha ofrecido esta temporada El arquitecto y el emperador de Asiria, Danzad Malditos y, hace bien poco, La estupidez; es decir, una serie de obras marcadas por la búsqueda de otros lenguajes y por la indagación en idearios no convencionales. Sin embargo, nos encontramos con este texto de José Luis Alonso de Santos, llamado En el oscuro corazón del bosque, que nos muestra a dos gatos humanizados, o viceversa, que aguardan a que los dueños del hogar por donde siempre han deambulado terminen su mudanza. Asistimos a conversaciones nostálgicas trufadas de recuerdos, mientras se contraponen las antagónicas personalidades de los dos protagonistas; si la Gata vieja está inquieta y sospesa embarcarse en una aventura amorosa; el Gato viejo, su marido, espera paciente leyendo estoicamente a Marco Aurelio y escuchando a Mozart. En una trama paralela, dos mozos de mudanzas descansan en el jardincillo que da cobijo a todos los intervinientes, y cual novela bizantina se van preparando para la subsiguiente anagnórisis que, dado el tono de la obra, ni se da sorpresa ni nada. Y este, claramente, es el grandísimo problema de esta obra: el tono. Sigue leyendo →

Desde aquí veo sucia la plaza

Una obra sobre los atavismos impenitentes de la historia española sobre la escena del Teatro del Barrio

Foto de Nerea Castresana
Foto de Nerea Castresana

Comencemos por el principio. Desde 2002 no se tira ninguna cabra del campanario del pueblo zamorano de Manganeses de la Polvorosa (no confundir con Manganeses de la Lampreana que se sitúa a 50 km). Cuando se tiraba, el animal caía sobre una manta y después se recuperaba del susto triscando por el monte. De los años 90 para acá, esta tradición se ha convertido en el ejemplo máximo de la burricie española, y a los zamoranos, por extensión, en su paradigma. Hoy en día continúa utilizándose en ciertos dichos. Partiendo de que me parece estupendo que los quintos ya no hagan de las suyas, resultaba y resulta irrisorio que en una nación donde se le arranca la cabeza a gansos, gallos y otros animalejos, donde el toro, en casi todas sus variedades tauromáquicas, es maltratado y, en muchos casos, asesinado, se tome el «salto de la cabra» como el summum de lo cateto. Pero esta solo es la anécdota en la que se apoya Chiqui Carabante para construir un libreto que se adentra en el espíritu de los tiempos ibéricos. Los temas y recovecos en los que se profundiza señalan y significan realidades de nuestra cultura que seguramente provocan risa (y mucha) porque se contemplan en una sala de teatro donde los urbanitas nos regodeamos con la planicie mental de los rurales. Con otro público, ya veríamos lo que iba a ocurrir; porque la obra puede, entonces, llegar a ser algo muy serio. Sigue leyendo →

Ana el once de marzo

Los atentados de Madrid en 2004 reflejados en el sentir de un grupo de mujeres unidas por la coincidencia

ana-11Esta breve pieza que dirige Paloma Pedrero en la Sala Margarita Xirgu del Teatro Español surge de la propuesta que en su día lanzó el director de escena Adolfo Simón a varios dramaturgos para que escribieran acerca de los atentados del 11M. Es, por lo tanto, un texto de circunstancias y destinado a expresar un hecho de gran conmoción para la sociedad de aquella época. El tiempo ha pasado, lógicamente, y aunque sería necesario bastante más, la obra que ahora podemos contemplar se puede juzgar más fríamente. Creo que es muy necesario reproducir las palabras que la dramaturga escribió al hilo de su propia obra: «Siempre las mujeres hemos sido las víctimas primeras de la violencia del mundo. De un mundo diseñado por los hombres para la lucha por el poder y el territorio. Siempre las mujeres hemos sufrido frontalmente las guerras de los hombres, las violencias de los hombres, su cultura descorazonada y radical. ¿Cuántas terroristas islámicas colocaron mochilas en los trenes madrileños? Ninguna está procesada. Y, como siempre, sin embargo, ¿cuántas mujeres murieron, cuántas fueron heridas, cuántas perdieron a su hija, a su padre, a su compañero?». Esto lo leí después de asistir a la función. Sería demasiado fácil rebatir tal cantidad de falacias. Hablemos de teatro. Sigue leyendo →

…y la casa crecía

Una sorprendente escenografía da cobijo a una inocentona comedia que critica a los advenedizos

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Como si las clases medias (sean lo que sean) no hubieran recibido su merecido con creces, por querer encaramarse a la clase superior con la ingenuidad de los crédulos homeopáticos, llega Jesús Campos García para aplastar a sus advenedizos protagonistas con el peso del lujo delicado. Una pareja es seleccionada para alquilar una mansión con el único inconveniente de limpiar y cuidar cada una de las piezas artísticas y decorativas que allí se encuentran. Sorpresivamente, el casón comienza a crecer al mismo ritmo que llegan nuevos artículos desde la aduana. Lo que en un principio estaba destinado al disfrute nobiliario, ahora se torna condena y enredo burocrático con absurdos tintes kafkianos. Y este planteamiento más el despliegue escenográfico son lo mejor de la función; el cómo ha trenzado el argumento, ese es otro cantar. Sigue leyendo →