En el oscuro corazón del bosque

Una fábula de gatos creada por José Luis Alonso de Santos en el transcurso melancólico de una mudanza

oscurocoraznbosque_escena_fotosergioparra_087En la profunda mella que va dejando la crisis en el mundo teatral, uno se encuentra que los espacios escénicos, tanto públicos como privados, van perdiendo sus señas de identidad por momentos. El público se despista y ya no sabe a lo que atenerse. A esto se le deben sumar cuestiones de otro cariz, como parece que, además, ha ocurrido en esta ocasión. La Sala Max Aub de las Naves del Español en el Matadero nos ha ofrecido esta temporada El arquitecto y el emperador de Asiria, Danzad Malditos y, hace bien poco, La estupidez; es decir, una serie de obras marcadas por la búsqueda de otros lenguajes y por la indagación en idearios no convencionales. Sin embargo, nos encontramos con este texto de José Luis Alonso de Santos, llamado En el oscuro corazón del bosque, que nos muestra a dos gatos humanizados, o viceversa, que aguardan a que los dueños del hogar por donde siempre han deambulado terminen su mudanza. Asistimos a conversaciones nostálgicas trufadas de recuerdos, mientras se contraponen las antagónicas personalidades de los dos protagonistas; si la Gata vieja está inquieta y sospesa embarcarse en una aventura amorosa; el Gato viejo, su marido, espera paciente leyendo estoicamente a Marco Aurelio y escuchando a Mozart. En una trama paralela, dos mozos de mudanzas descansan en el jardincillo que da cobijo a todos los intervinientes, y cual novela bizantina se van preparando para la subsiguiente anagnórisis que, dado el tono de la obra, ni se da sorpresa ni nada. Y este, claramente, es el grandísimo problema de esta obra: el tono. El tono de lo escrito y el tono de lo interpretado, porque siempre se puede derivar más si uno se empeña. La gran carga de infantilidad a la que asistimos es incomparable. Lo de los gatos, más allá de que se nos quiera vender cierta profundidad filosófica con eso de que el Gato viejo esgrime las Meditaciones (él no es estoico, desde luego; le enfurecen las críticas de su mujer y no pierde su instinto de cazador), no pasa de la ilusión Disney más edulcorada. Lo de los mozos, directamente, si no fuera porque él, Cara triste (luego Cara no triste) habla de su enamoramiento de una prostituta y de sus costosas visitas al lupanar (lo único realmente humorístico del texto), podría pasar por una sesión del Cantajuegos o del Circo de Teresa Rabal. Y no es porque Cara de ángel esté practicando malabares para su futuro como artista, sino por el tipo de diálogo que mantienen, tan azucarado que ni pasándolo por el tamiz de la fantasía puede llegar a ser atractivo ante un público adulto. No estamos hablando de una subtrama del Sueño de una noche de verano o de una ensoñación fabulística sobre una historia con mayor trasfondo.

Para acometer tal empresa, Luisa Martín y Manuel Galiana se ponen al frente. Ella, con soberbia profesionalidad para enfadarse como bien sabe y para dibujar muecas y bufidos gatunos para apuntalar al personaje; él, en su papel de despedida de los escenarios, resuelve con templanza. Por la parte joven, Mariano Estudillo tiene que lidiar con el papel más inconsistente de la obra, pero él es capaz de sacarlo con soltura; mientras, Marta Guerras es la que mejor redondea su Cara de ángel, mostrándose pizpireta y ágil en sus movimientos. También tenemos a Pedro Miguel Martínez como Gato azul, en lo que podría haber sido una línea de fuga dentro del argumento, pero que simplemente se queda en una tímida intervención de gestos amanerados e ingenuos que se disuelven sin más.

Si algo hay que destacar verdaderamente del montaje es su escenografía. El jardín con el gran árbol que lo acompaña más la fachada de la casa que Llorenç Corbella ha ideado, generan unas expectativas que pronto se ven defraudadas. Desde luego, sabiendo que En el oscuro corazón del bosque es un reestreno, debemos comprender que otorgarle tal presupuesto y programarlo todo un mes ha supuesto la incapacidad de decir no a alguien como José Luis Alonso de Santos.

En el oscuro corazón del bosque

Autor y dirección: José Luis Alonso de Santos

Reparto: Luisa Martín, Manuel Galiana, Marta Guerras, Mariano Estudillo y Pedro Miguel Martínez

Escenografía: Llorenç Corbella

Iluminación: Felipe Ramos

Vestuario: Lorenzo Caprile

Espacio sonoro: Mariano Marín

Ayudante de dirección: Yiyo Alonso

Ayudante de escenografía y vestuario: Marta Leiva

Asesoramiento circo: Carampa

Fotografía: Sergio Parra

Naves del Español – Matadero (Madrid)

Hasta el 17 de abril de 2016

Calificación: ♦♦

Texto publicado originalmente en El Pulso.

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