Un obús en el corazón

Profundo recuerdo de un hombre sobre su madre enferma tras la guerra del Líbano

Foto de Ramón Jiménez
Foto de Ramón Jiménez

Mucho Wajdi Mouawad últimamente con su visita para presentarnos Inflammation du verbe vivre y Les larmes d’Oedipe con las que cerraba su ciclo sofocleo; aunque antes disfrutamos con los Incendios dirigidos por Mario Gas. Suficientes pistas como para acercarnos con solvencia a Un obús en el corazón. Entronca esta obra ampliamente con el gran espectáculo que dirigió e interpretó el libanés en 2013, Seuls; donde además de su propia introspección biográfica, aparece el elemento pictórico, como un arte que también lo cautiva. Aquí, en el cuerpo, la voz y la expresión de Hovik Keuchkerian, interpretando el papel de Wahab, nos encontramos con esa búsqueda de la identidad, del recuerdo endeble, de los cabos que se deben atar, influidos, otra vez, por Sófocles y la crisis del espíritu, por un doloroso encuentro con la verdad. Aunque dos líneas confluyen en este individuo malhadado: la guerra y la muerte de su madre, es esta última la que se lleva el mayor desgarro de un tipo que juega a contarnos una historia; cuando en realidad lo que persigue es poner en disposición su memoria quebrada. Una infancia callejera perturbada por las bombas, por un atentado a un autobús atestado de refugiados; también contribuye a los olvidos selectivos. Sigue leyendo

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Una ópera hablada sobre el azar y el absurdo de nuestro mundo contemporáneo comandada por el argentino Rafael Spregelburd

Foto de Hernán Corera
Foto de Hernán Corera

Por fin podemos afirmar tajantemente que un espectáculo teatral habla de temas y, sobre todo, emplea ciertas formas, que son contemporáneos. Rafael Spregelburd ha creado una ópera hablada, un cabaret posmoderno, un spoken word, una performance informática, en la que reúne motivos y maneras que están a punto de pasar, que van a perder actualidad a poco que transcurran unos meses más. Nunca lo actual ha sido tan efímero. El teatro se convierte en un acontecimiento del aquí y el ahora, plenamente global y, por las paradojas de nuestro tiempo, destinado al olvido por aplastamiento. Spregelburd, al que ya conocemos por su extraordinaria creación La estupidez, se sube a escena acompañado de Zypce, un músico vanguardista en la línea sucesoria de John Cage. Inicialmente, un ventilador «baraja» los días del mes de enero de 2012, y luego el azar nos los devuelve en un orden inesperado. A partir de ahí, treinta y una piezas, que con cierta autonomía, configuran las teselas de un mosaico de una historia completa y, de alguna manera cerrada. Sigue leyendo

Las palabras y la cosa

Encuentro epistolar entre un lingüista y una actriz porno acerca de la sinonimia lúbrica de nuestro idioma

las-palabras-y-la-cosa-fotoSi en algo debemos valorar esta adaptación que Ricard Borràs ha realizado del libro Las palabras y las cosas de Jean-Claude Carrière, es que haya aceptado el reto de trasladar el vocabulario libertino del siglo XVIII francés, al acervo léxico de la tradición española, incluyendo pertinentes anotaciones regionales y otras variantes del catalán, por ejemplo. Digamos, eso sí, para entrar ya en materia, que podría haberse extendido algo más en las referencias literarias; habrían sido idóneas las invenciones de Cela y su Diccionario secreto o de Umbral y Los helechos arborescentes (trufada está la novela de vocablos libidinosos) o el Coños escrito por Juan Manuel de Prada. Aunque no están nada mal las remisiones a La Celestina, El Quijote, La lozana andaluza y, como no, El libro de buen amor, entre otras. La cuestión esencial a la que debemos responder ante tal espectáculo es en qué medida gana el librito del francés subido a la escena. Y para contestar, nos podemos fijar en la estructura de esta pieza que dura poco más de una hora. Podemos dividir el entramado en cada uno de los conceptos que desgrana a través de una retahíla tremenda de sinónimos y expresiones al uso que divierten y sorprenden al respetable, eso es innegable. Sigue leyendo

300 el x 50 el x 30 el

El colectivo belga FC Bergman inunda el escenario con su peculiar visión del diluvio universal

Foto de Sofie Silbermann
Foto de Sofie Silbermann

«Hazte un arca de maderas resinosas, divídela en compartimientos, y la calafateas con pez por dentro y por fuera. Hazla así: trescientos codos de largo, cincuenta de ancho y treinta de alto…». Como no habíamos tenido suficiente con el Moisés de Castelucci, ahora llegan los FC Bergman (su espectáculo dura exactamente lo mismo) a dibujarnos el diluvio a través de un montaje grandioso, maximalista y dispuesto, igual que el dramaturgo italiano, a epatarnos. ¿Habrá algo debajo de los efectos especiales? Nos encontramos con un pescador sentado en una caja frente a una charca. Se levanta el telón y aparece un pequeño pueblo con seis cabañas y un bosque al fondo. La gracia escenográfica del asunto radica en que una cámara de cine, enganchada a unos raíles que bordean la aldea y empujada por tres operarios, va a descubrirnos, a través de una pantalla enorme que ocupa el centro de la escena, el interior de cada habitáculo. Podrían haberlo asentado en una plataforma giratoria, pero, indudablemente, la cámara, como vamos a ver, da mucho de sí (se permiten el tonteo, enfocando al público y a los sufridos empujadores). Sigue leyendo

Go down, Moses

Romeo Castellucci plasma sobre la escena su concepción de la maternidad a través del mito mosaico

Foto de Guido Mencari
Foto de Guido Mencari

Epatar ante todo. Desplegar todos los recursos para generar un espectáculo subyugante y dejar a medio hervir la platea en la inauguración del XXXIV Festival de otoño en primavera. ¿Cuánto es necesario que le aportemos a la obra en cuestión con nuestras interpretaciones, con nuestro bagaje cultural, con nuestras paranoias subjetivas? Castellucci trabaja con los materiales del arte conceptual, pero te somete a su observación como si fueras el visitante de un museo. Este Go down, Moses (Desciende Moisés) expone varios cuadros lo suficientemente inconexos como para que tengamos, si queremos, que unirlos en una especie de relato algo endeble, lo cual requiere una descodificación. Inicialmente, un grupo de alborotados burgueses se reúnen en una exposición donde la acuarela de Durero, Liebre joven, da el pistón de salida. Tomemos cuenta. La liebre como símbolo de la fertilidad, pero, a la vez, como alimento prohibido, según le indicó Yahvé al propio Moisés (por ser rumiante, afirmaba el Ser Supremo. Sí, una liebre rumiante, dice la Biblia). Segundo cuadro: una turbina en acción provocando un gran estruendo, capaz de despedazar largos mechones femeninos. Tomemos cuenta. El poder de la máquina actual y su capacidad destructora, del sacralizado progreso barruntando su escalada prometeica, de la invalidación de la mujer como única dadora de vida, del futuro posthumano y desespiritualizado. Tercer cuadro. Cual pintura hiperrealista de Antonio López: un cuarto de baño. La mamá del profeta despatarrada, desangrándose y con el bebé como Carlos V. Sigue leyendo

Teresa o el sol por dentro

Personal relato de Rafael Álvarez, El Brujo sobre la santa en un espectáculo inclasificable

teresa-o-el-sol-por-dentro-fotoBajo el epígrafe «Ingenio y mística», El Brujo ha perfilado dos espectáculos auspiciados por las conmemoraciones y por una época de transición y crisis como fueron los albores del Barroco. Si hace unas semanas presentaba Misterios del Quijote con su peculiar visión del clásico cervantino, ahora nos ofrece Teresa o el sol por dentro, una semblanza sui géneris sobre la vida de la santa. La pericia de Rafael Álvarez para llevar a su terreno un tema, a priori, áspero, complejo y hasta inapelable, como la experiencia iluminativa de nuestra célebre mística, ronda la genialidad. El Quijote era propicio para el humor, pero que la platea de los Teatros del Canal se rompiera de risa con las confesiones cristológicas de Teresa de Jesús, alcanza un punto herético. Fundamentalmente hay que destacar el equilibrio que el artista ha logrado con esta función. Sus elementos primordiales se compactan de maravilla y, además, se conjugan dialécticamente en un ritmo que va in crescendo hasta dejarnos más que satisfechos con la propuesta. Comienza, como es habitual, con una presentación extensa, en este caso, una contextualización histórica donde salta de acá para allá a través de los hitos más destacables del siglo XVI más otras intertextualidades que él espolvorea y que nos pueden dirigir por cualquier vericueto, ya sea alguna similitud política con la actualidad o alguna costumbre llamativa con la que debamos sentir afinidad. Sigue leyendo

Misterios del Quijote

Aproximación fronteriza del Brujo a la novela de Cervantes en este año de conmemoraciones

Foto de Fran Ferrer
Foto de Fran Ferrer

Continúa Rafael Álvarez, el Brujo en sus incursiones literarias, abordando clásicos a través de sus particulares procedimientos interpretativos. En esta ocasión ha dirigido sus intereses hacia la que debería haber sido la horma de su zapato. Alguien tan interesado en bordear el asunto, en aproximarse con distancia en ese juego de entrada y salida ficcional, en esa propagación de recursos metalingüísticos y metateatrales de ser y no ser actor-personaje, tendría que haber sacado oro de una obra donde aparecen tantos narradores más él, como respetable juglar, que se ha sumado a la lista; pero creo que en esta propuesta se ha quedado con la lanza en astillero. Con el Brujo tenemos garantizadas muchas bonanzas: un público cálido repleto de adoradores que no dudan un instante en aplaudirlo en cuanto pisa el escenario (casi un ritual que es difícil encontrarlo con otros intérpretes) lo que carga el ambiente, un sentido del humor que trabaja en varios planos, bien puede caer en lo efectista, pero chabacano, con regodeos en lo escatológico («chorrina», «chorra y orina», pura invención) o en lo sexual, con aquello de las «mozas, destas que llaman del partido» (el artífice no deja pasar una), como puede ironizar sobre cuestiones políticas de plena actualidad, asuntos sociales (aquí, chistes sobre borrachos y tabernas) y un sinfín de ocurrencias que nos lanza con su acostumbrada espontaneidad. El humor peculiar de Rafael es el hilo inapelable de la obra. También tenemos garantizada la interpelación, nosotros somos su permanente narratario y nos trata con deleite, con sorna y con falsa adulación. Sigue leyendo

Escena – Fin de temporada 2015-16

Un repaso por lo más destacado del mundo teatral en este último curso

Foto de Ros Ribas
Foto de Ros Ribas

Toca hacer recuento después de que haya terminado la temporada para muchos teatros, aunque una cantidad importante de salas continúe en la brega. Y como ha ocurrido en los últimos años, el arte dramático nos ofrece un reflejo y una perspectiva con los que poder analizar a nuestra sociedad. Por un lado, la crisis mantiene la destrucción en el sector con el cierre de espacios tan emblemáticos como Guindalera o proyectos como la Kubik. Por otro lado, se debe hacer una profunda reflexión sobre el momento creativo que vive el teatro en España que, en cierta medida, tiene mucho que ver con su público, tanto con el que asiste asiduamente como con aquel que o ha ido abandonando (por cansancio) o que nunca llegará a formar parte del respetable por falta de persuasión. Ni que decir tiene que este tema es verdaderamente esencial y antes morirá el teatro por falta de espectadores que por carencias económicas. Sigue leyendo

Battlefield

Regresa Peter Brook con un sobrio espectáculo que recoge lo esencial del gran libro hindú

Battlefield - FotoVuelve el dramaturgo inglés junto a Marie-Hélène Estienne y retoma esa epopeya que tanto le ha fascinado siempre: Mahabharata. Pero esta vez se nos muestra un reducido epílogo de la inmensa obra. Battlefield (Campo de batalla) recoge, de una forma parecida a Hécuba cuando hace recuento de su desgracia tras la caída de Troya, las consecuencias de la batalla en la que los Bharata han salido derrotados. Lo que verdaderamente se nos cuenta es el final de un ciclo y el consiguiente comienzo de otro. El rey ciego Dritarashtra ha perdido, mientras que Yudishtira se erige en verdadero protagonista y heredero en un reino devastado. Con partes sustanciales de narración vamos reflexionando sobre la justicia, la voluntad y el fatum. Varias fábulas escenifican las lecciones del abuelo, como si el vencedor tuviera que atender a enseñanzas superiores. Pero todo está en marcha y uno jamás puede desistir de tal responsabilidad, está escrito. Su madre, Kunti, y el rey ciego deben acudir al bosque a concluir su existencia, y el nuevo monarca debe comprender que la justicia y la creación de un mundo renacido pasarán por sus manos. Una cosmogonía, al fin y al cabo, enormemente cercana a las tradiciones de la religión griega que el cristianismo no nos dejó heredar. De manera similar a la metempsicosis, los hindúes establecían la perpetua reencarnación, el samsara. Asistimos por lo tanto al instante de la desintegración y al primer impulso de un devenir que nunca ha cesado. Dicho todo esto, la recepción de tales planteamientos conlleva una serie de problemas dramatúrgicos. Sigue leyendo