Amaeru

Carolina Román plantea en este drama una búsqueda a través del ejemplo de su propia familia, de lo que supone el cariño dado y necesitado. Sus dos intérpretes realizan una labor cuidadosa en los Teatros del Canal.

TEATRO por el Fotografo Pablo Lorente
Foto de Pablo Lorente

Tras más de una hora de función, uno llega a pensar que la nueva propuesta de Carolina Román ha caído en el artefacto kitsch o que directamente se ha confiado a un costumbrismo que, quizás, a ella le conmueva; puesto que es su familia quien la ha inspirado. No obstante, el público actual puede sentir que el tema es demasiado naíf.

Ocurre, sin embargo, que en el final (no puedo revelar demasiado) se da tal cambio en la perspectiva que debemos adoptar, que el espectador tendrá que optar por tomarlo como otro incongruente desenlace al estilo de Los Serrano o como una deriva futurista a lo Desafío total o el capítulo 3 de la primera temporada de Black Mirror. Ese epílogo —no me tengo más remedio que insistir— quiero tomármelo como una revitalización de una obra que, en su contenido principal, redunda en los clichés de un teatro de costumbres que me queda muy lejano.

La forma de reflejar la rutinaria vida familiar nos conecta con otras obras de la dramaturga como Adentro; aunque, si es por el juego de travestismo, nos induce a recordar la exitosa Juguetes rotos. Pero, ahora, pienso que se han dado unos pasos atrás. Ya que, por mucho que se quieran imbricar varias capas, observar cómo intentan representar hasta tres veces las escenas de una telenovela resulta poco pertinente y hace que asuntos de mayor calado no permeen. Sigue leyendo

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Elektra.25

La compañía sevillana Atalaya celebra los veinticinco años de este montaje con una nueva revisión para devolver a los escenarios el mito griego

ELEKTRA25 - Foto de Curro Casillas
Foto de Curro Casillas

Que dos revisiones tan distintas del mito griego coincidan en cartelera nos permite descubrir la validez del argumentario y las posibilidades dramatúrgicas que se sondean en nuestra contemporaneidad. La Electra, de Fernanda Orazi se ajusta a parámetros posmodernos a través de la ironía; mientras, como vamos a ver, la Elektra.25, de Atalaya rebusca en el pasado a través de Heiner Müller y Bertolt Brecht, con un ojo puesto en la película de Miklós Jancsó, Elektra, My Love (1974), para crear toda una serie de fragmentaciones y subsiguientes conexiones que terminan por construir una propuesta altamente expresionista. Sigue leyendo

Dans la mesure de l’impossible

Tiago Rodrigues continúa con sus narraciones en escena para trasladarnos las anécdotas de cuatro cooperantes internacionales

DANS-LA-MESURE-DU-POSSIBLE_TIAGO_RODRIGUEZ_COMEDIE©MAGALI_DOUGADOS-36
Foto de Magali Dougados

Si este montaje de Tiago Rodrigues fuera un poema épico, uno se dejaría llevar por el oleaje de los versos y por el ritmo que imprimiría la rima, se dejaría cautivar por la nebulosa que remitiría a espacios intangibles y a tiempos abstractos que confluirían en una sensación, un valor o, quizás, en una esperanza; pero esto no es poesía, es relato puro y duro, es respuesta a preguntas de carácter periodístico, no cuestionamientos de cariz artística, es decir, que vayan más allá de lo real. Aunque, por otro lado, que se nos nieguen los detalles geológicos (y geoestratégicos) o las diatribas políticas, tan fundamentales en los conflictos armados, nos evita el padecimiento. Convierte todo en un engrudo de buenos y de malos, donde, por supuesto, de lo poco que se puede concretar certeramente, es la inmaculada acción de la Cruz Roja, la cual no se nombra, pero resulta evidente. Como también ocurre con Médicos sin Fronteras. Tampoco se nombra a Occidente, aunque no hace falta esforzarse mucho para aceptar esa tremenda paradoja de perpetradores y, a la vez, de salvadores. Y esto lo digo yo aquí; porque alguna conclusión se debe extraer de un espectáculo tan monótono, a pesar de la dureza de algunas historias. Sigue leyendo

Soeurs

El dramaturgo Wajdi Mouawad presenta en los Teatros del Canal otra pieza más de la trilogía que inició con Seuls

SOEURS
Foto de Pascal Gely

A Wajdi Mouawad se le admira con fervor en España por su Incendios; pero a mí el espectáculo suyo que más me ha fascinado es Seuls, aquella pieza que presentó en Madrid en el 2015 y que combinaba fastuosamente la autoficción con los trucajes del vídeo-mapping por influencia del maestro Robert Lepage, quien también viene a España en esta edición del Festival de Otoño. Pensé que con esta segunda parte de la trilogía emprendida con aquel monólogo —después del fiasco que me supusieron Les larmes d’Oedipe y Inflammation du verbe vivre—. Tampoco debo olvidar su estupenda Notre innocence o Un obús en el corazón. Aunque este Soeurs, montaje que tiene ya siete años, me parece que nos deja con la miel en los labios, con la sensación de que en el fondo hay unas historias interesantes, fértiles, que se quedan sin desarrollar; y que nos podrían confirmar que son más que retazos o estereotipos de relatos ya consabidos, explorados y explotados. Es decir, si, por un lado, Mouawad vuelve sobre la cuestión de la guerra en el Líbano, el dolor del exiliado, como él mismo lo ha sido, y no desarrolla una nueva biografía para un nuevo personaje, poco tenemos entonces en escena. En esta función, no nos queda más remedio que rascar sobre algunas metáforas y sobre algunas de las paradojas que se plasman humorísticamente. Sigue leyendo

Imagine

El polaco Krystian Lupa recorre el desencanto de la contracultura y emprende un camino de exégesis de nuestro mundo actual

Imagine - Foto de Pablo Lorente
Foto de Pablo Lorente

Tiene, ante nuestros ojos, algo de patético, de pijo, de caterva de burgueses torturados por el pecado del consumo que, aunque sea como farsa y cartón-piedra, encuentra hoy en la tribu woke, todo un referente. ¿Les sigue diciendo algo el «Aullido», de Ginsberg que recitan como una oración, como un Te Deum? Ni siquiera les motiva ya recitar aquello de «¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! / ¡El mundo es santo! ¡El alma es santa! ¡La piel es santa! ¡La nariz es santa! ¡La lengua y la verga y la mano y el agujero del culo son santos!». Aunque Michał Lacheta aparezca en esa santa cena como un John Lennon redivivo, el fin de la historia para ellos ya se ha concebido. Sigue leyendo

Safo

Con la cantante Christina Rosenvinge al frente, este espectáculo, dirigido por María Pazos, es un concierto teatralizado acerca de la mítica poetisa griega

Safo - Foto de Pablo Lorente
Foto de Pablo Lorente

El proemio ya nos debe dar cuenta de cuál es el marco con el que se nos pretende vender este montaje, con sus dosis de Wikipedia, sus proclamas feministas anacrónicas y el relleno, cual totum revolutum, que completa los ochenta minutos de algo que se denomina «poema escénico, musical y visual». Si las musas, como las guitarristas de Robert Palmer adictas al amor, se ponen en fila frente al micrófono para informarnos de esa biografía endeble con la que contamos de aquella Safo de Lesbos, de Mitilene, del siglo VII, que debió de escribir unos diez mil versos, pero de la que solo conservamos unos ciento sesenta y ocho fragmentos y un único poema completo, el «Himno a Afrodita». Así las plañideras que, puestas en fila, de riguroso luto, unas supuestas musas que nos van dando la información pertinente para que el personal no se pierda y descubra que lo de lésbico es por Lesbos y, por ende, por Safo. Sigue leyendo

El perro del hortelano

Paco Mir ofrece su visión metateatral del clásico de Lope de Vega en los Teatros del Canal

El perro del hortelano - FotoSe nos presenta esta idea de Paco Mir como otra más de esas incursiones metateatrales que tanto abundan en el panorama teatral en las últimas décadas. Tanto es así, que este estilo resulta muy recurrente en las propuestas para adolescentes y en funciones escolares. Es una forma, inicialmente, de introducirlos al teatro en sí como arte ficcional con el fingimiento (o no) de la cuarta pared; y, si se quiere continuar hasta el final por esos andurriales —como ocurre en la función que nos compete—, pues como forma de captar la atención y habilitar otras derivas ficcionales que, en este caso, no son demasiado ingeniosas. Sigue leyendo

RUN

Un espectáculo de teatro documento que se sobredimensiona a partir de una serie de hitos que vinculan el baloncesto y el fútbol con distintos acontecimientos políticos

Run - Foto de Javier Naval
Foto de Javier Naval

Recordemos los exitosos Shock 1 y Shock 2 que dirigió Andrés Lima en el Centro Dramático Nacional. Teatro político y documental, crítico y desenfadado, sarcástico hasta rozar la demagogia. Bien, pues Jose Padilla parece que ha pretendido el Shock 3… pero sin una producción a la altura del embrollo, sin un soporte audiovisual que pudiera echar un cable al respetable y sin un elenco lo suficientemente dúctil (para el deporte), vestidos de la década de los 70, carentes de una caracterización mínima, que fomentara la verosimilitud (meterse en la piel de individuos negros de más de dos metros lleva las convenciones teatrales a excesos algo abusivos) y arrojados al parqué como personajes deshilachados o, peor, únicamente como narradores. Sigue leyendo

Contes et légendes

Joël Pommerat sube unos «robots» a escena para interactuar con unos adolescentes en un espectáculo compuesto por varias piezas de carácter ejemplar

Contes et légendes - Foto de  Pablo Lorente
Foto de Pablo Lorente

Ya casi están aquí, a la vuelta de la esquina, o eso anuncian los japoneses. Los robots forman parte de nuestro imaginario desde que el cine ha propiciado su presencia en múltiples películas; pero el teatro no ha sido tan acogedor (de los pocos ejemplos que tenemos en la dramaturgia española puedo destacar Metálica, de Íñigo Guardamino). Me parece un tema interesantísimo que debería traerse más a colación, sobre todo antes de que llegue la avalancha de los cachivaches y volvamos a cuestionarnos nuestra naturaleza y nuestra posición en el mundo; cuando el eje de coordenadas antropocentrista vuelva a dislocarse. Sigue leyendo