Quien sea llega tarde

Los componentes de La Zaranda en colaboración con los argentinos de Teatro Picadero discurren en el vacío de la espera

Todos tenemos clara la estética y la ética que han desarrollado con su arte Eusebio Calonge y Paco de La Zaranda. Ambos inciden de manera expresionista en los márgenes sociales. Su teatro «pobre» perfila con precisión la angustia vital de sus personajes para imponernos el espejo cóncavo con el que retratarnos. En demasiadas ocasiones los grandes temas se solapan de un proyecto a otro. Y las técnicas dramatúrgicas se evidencian con demasiada prontitud. Esto es una rémora pertinaz que evita la sorpresa y la revelación en el espectador asiduo a sus montajes. Sea como sea, son insistentes en la búsqueda y en la plasmación de cuitas esenciales del ser humano. Su profundidad es tan honda que suelen toparse con un vacío agónico. Sus resoluciones nos hacen zozobrar, mientras esbozamos una sonrisa construida con sincera compasión. Sigue leyendo

Los Estunmen

Los artistas Nao Albet y Marcel Borràs su irónica mezcolanza a la ópera contemporánea para discurrir sobre la masculinidad

Foto de Marta Mas

Con el anterior espectáculo, De Nao Albet y Marcel Borràs, estos artífices ya nos anunciaron que se enfrascarían en una ópera. Pero como el collage es lo que les priva (véase fundamentalmente para el caso que nos compete Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach), más que ópera nos encontramos con una obra atravesada por lo puramente teatral, la performance y una música que se entiende más como banda sonora en directo que como fundamento esencial e inequívoco del montaje. Fernando Velázquez, versado en potenciar la emotividad en todo tipo de filmes (escúchese, principalmente, Un monstruo viene a verme), recorre estilos, ya sean épicos o románticos, colorea mucho con los metales, la trompeta y la trompa son persistentes, e introduce el piano para ofrecer dinamismo en las transiciones. Luego, la vibración de los timbales sobrelleva la tensión en el desconcierto. La Joven Orquesta Nacional de España se imbrica con auténtica consistencia en la acción, remarcando el tráfago de emociones tan diversas, superando circunstancias extravagantes en las que el ruido escénico se entromete. Sigue leyendo

La dama boba

Nueva propuesta dirigida por Josep Maria Mestres del clásico de Lope de Vega en los Teatros del Canal

Foto de Javier Naval

La dama boba, la comedia que Lope de Vega escribió en 1613 en plena madurez, es indudablemente uno de los clásicos auriseculares que más suben a las tablas. Merece la pena que me refiera a la adaptación que preparó Alfredo Sanzol con la Joven Compañía de Teatro Clásico en 2017, pues poseyó gran atractivo en su disposición escénica. Además, allá encontrábamos a un actor que ya apuntaba maneras, Pablo Béjar, a quien hace bien poco contemplábamos en Panorama desde el puente, y que ahora encarna a Liseo, para demostrar su ambición en el dilema que se le presenta.

Con ánimo modernizador y captador del público adolescente hallamos una propuesta kitsch. Sigue leyendo

Medea

Declan Donnellan nos invita a descubrir de pie esta tragedia en un espectáculo despojado de aderezos en los Teatros del Canal

Apenas hace unos meses presentaba Milo Rau Medea’s Children donde exponía la crueldad de un modo tajante. Era un paso más en ese recorrido que hemos ido apreciando estos últimos años, cuando el relato de esta mujer, ya fuera una hechicera o una sacerdotisa, ha regresado a los teatros. Quedan en nuestra memoria las actuaciones de Ana Belén o de Aitana Sánchez-Gijón (recogiendo a Séneca), visiones más oscuras y hasta salvajes. En definitiva, la perspectiva de Declan Donnellan, quien repite la misma fórmula que en aquel Edipo Rey de 2024 ─verdaderamente más impactante y ágil─, busca despojarla de todo atributo accesorio. Él quiere bosquejar una dramaturgia de la cercanía y la palabra. Y aunque se aleja de la negrura, su propuesta es muy distinta a la de Simon Stone, quien nos «fustigó» con una iluminación realmente potente. Sigue leyendo

Bérénice

Isabelle Huppert se convierte en un mero títere en la performance de Romeo Castellucci sobre la reina de Judea

Foto de Alex Majoli

Bajar desde Bros, el anterior proyecto de Romeo Castellucci que recaló en España, a esto es un duro golpe como espectador. Nos situamos de nuevo ante un velo que provoca el sfumato, como ya hizo en Go Down, Moses, y a exprimir a Jean Racine, como pergeñó con gran atractivo Franz Castorf en Bajazet. Ahora regresa con Isabelle Huppert, gran estrella mundial, para subsumirse en el estatismo que de similar manera le impuso Bob Wilson en Mary Said What She Said. Poco importa que sea una reina. La cuestión está en reducirla a impresión pictórica o a sucesión de fotogramas. El esquema argumental será no ya el que propuso el dramaturgo francés, sino el que cada uno lleve aprendido de casa. Ahí está Berenice; pero podría estar una escultura parlante de cualquier diosa o de una burguesa consternada enfundada en el traje que ha diseñado Iris van Herpen, que destaca por sus pliegues como ondulaciones arenosas en el desierto. Sigue leyendo

La vida extraordinaria

Mariano Tenconi recupera esta obra estrenada en 2018 para que Malena Alterio y Carmen Ruiz ofrezcan sus formidables interpretaciones

Unos cuantos espectadores españoles acudirán a La vida extraordinaria como a una exploración en los antecedentes dramatúrgicos de Mariano Tenconi, pues esta propuesta data de 2018; pero los proyectos que hemos contemplado de él, tanto Las cautivas (2021), que vimos en el Matadero en 2024, como La mujer fantasma (2024), que se presentó en el Teatro Valle-Inclán a cargo de las T de Teatre, son posteriores. En estas últimas ya detectamos unas características que ahora refrendamos. Sigue leyendo

Golem

Amos Gitai presenta en los Teatros del Canal su particular visión política sobre mito judío de esta criatura de barro

Foto de Simon Gosselin

La célebre leyenda hebrea ha tenido en los últimos tiempos diferentes enfoques que se nos han ofrecido teatralmente. Juan Mayorga elaboró una perspectiva verdaderamente compleja con El Golem, mientras que la compañía 1927 ya nos planteó hace más de un decenio un espectáculo muy atractivo. Pero esta vez, Amos Gitai, quien estuvo por aquí hace un año con House, nos transmite un montaje descabalado (valga la paradoja), una mezcolanza descuidada, donde el consabido relato cabalístico, que apenas daría para media hora, se prolonga con un preámbulo musical, un prólogo cinematografiado y un epílogo entreverado de consignas, cuitas y anécdotas de los propios intérpretes que extienden la propuesta hasta las dos horas y cuarto. La cantidad de espectadores que abandonó la Sala Roja en el estreno da cuenta de la instantánea desafección que provocó este artefacto. Sigue leyendo

Pandax

Cirque La Compagnie nos montan en su Fiat Panda para ejecutar sus números acompañados de un grupo musical

Foto de Juliette Mach

Continúa el Festival Riesgo de la Comunidad de Madrid ofreciéndonos espectáculos que, a priori, pintan extraordinariamente. Eso se podía intuir con Pandax, de Cirque La Compagnie, un amplio grupo de polifacéticos artistas. Verdaderamente, la ambientación promete una cercanía magnífica, pues los asistentes nos sentamos en unos escalones para configurar una gran circunferencia. Que se adentren con un destartalado Fiat Panda a dar vueltas alocadas, ya parece un comienzo deslumbrante. Los cinco intérpretes ofrecen un número inicial repleto de agilidad y atractivo, explotando ese elemento tan angosto y complejo. Saltar por encima, introducirse por las ventanas, golpearse como genuinos clowns con esas puertas chirriantes y espachurrar el capó. La lástima es que luego ese coche no se llegue a aprovechar tan bien de esa manera. Sigue leyendo

Der Lauf

La compañía Les Vélocimanes Associés desarrolla todo un dispositivo de acciones insensatas dentro del Festival Riesgo

Foto de Irving Villegas

Afirman los componentes de la compañía Les Vélocimanes Associés que su máxima influencia es el mediometraje Der Lauf der Dinge (1987), de los suizos Peter Fischli y David Weiss. Un claro ejemplo de cómo las reacciones en cadena, con la consabida teoría del caos y el efecto mariposa de fondo se ponen en marcha de una manera lúdica, en consonancia con el influjo dadaísta de Marcel Duchamp o de otros como Rube Goldberg y su máquina. Ciertamente, en los últimos tiempos quien se ha llevado la palma con estos procedimientos son los videoclips del grupo Ok Go («¿Verdad, U, que te encantan sus movidas?». «¡Sí, son geniales!»). No obstante, el contexto actual de desafíos estúpidos está a la orden del día. La estela del programa televisivo Jackass es alargada, de hecho, poco importa que Vergüenza ajena, también en la MTV, haya llegado a su fin; puesto que lo esencial es que nuestro ecosistema está ahíto de ridiculez por todos lo lados: retos virales que acaban en desastre o, incluso, en muerte, divertimentos obsesivos sobre cómo lograr una precisión imposible (se encuentran en las redes auténticas machadas sin la intervención de la IA),… El absurdo nos rodea, el entretenimiento de adultos y jóvenes se aúna en una scape room totalitaria. Convengamos en que, en este aspecto, el cerebro masculino (aceptémoslo hasta que se demuestre fehacientemente lo contrario) se obceca en logros que únicamente valen para obtener la ovación de las multitudes para caer en el posterior olvido (fijémonos en los Premios Darwin). Aunque también habilita ese espacio para la imaginación, para lo inverosímil, para que el arte indague como lo ha hecho el fluxus a través de happenings y acciones. ¿Qué hará la Inteligencia Artificial con la estupidez humana? Hace poco nos deleitábamos con las proezas de Oriol Pla en Gula. Y ahora en los Teatros del Canal, dentro del Festival Riesgo de la Comunidad de Madrid, contemplamos a un tipo en plena yincana de lo inconcebible. No desvelaré todos los números; pero, para hacernos una idea, tenemos a nuestro trajeado ─como un ejecutivo en su propia rueda de ratón─ con el susodicho cubo metálico en la cabeza intentando poner en equilibrio unos platos sobre unos alambres. No dudará el público en gritar indicaciones para que consiga su propuesta. Los propios espectadores participarán muy activamente en el montaje, ya sea lanzando pelotas para probar puntería como para descubrir unas gafas especiales en un sobre que indica: «no abrir, por favor». Sorpresa para el bonito epílogo.

Quizás dure demasiado la partida que se echan a un juego de tono ajedrecístico donde un par de contendientes (ambos con el cubo en la cabeza) deba hacer un apilamiento de copas de cristal y ladrillos sobre un tablero colgado de una cuerda. Es risible, por supuesto, cómo se comportan, sus guiños tan habituales en el slapstick; pero para un espectáculo que apenas alcanza los cincuenta minutos me parece que ocupa bastante tiempo. Habrá alguna escena más, sin embargo, una vez superada el asombro que nos causa el primer cuarto de hora, creo que podíamos esperar otros pasos más allá. Insisto en que la circunstancia en la que nos movemos actualmente nos lleva a extremos radicalmente insensatos.

Les Vélocimanes Associés nos plantean una cuestión existencial sobre nuestra vida (o muerte) a través de cartelones que avanzan y retroceden al comienzo y en el desenlace. Nuestro acontecer está repleto de momentos absurdos y debemos ver cómo los solventamos, o no. Ellos nos llevan al desparrame, al divertimento, a disfrutar como niños cuando las reglas se saltan, cuando nos convertimos en pícaros («¿Ayer, U, con tus ocho años, cometiste alguna picardía?». «Yo no, pero tú sí. Y eso me divirtió mucho»). Continuemos con la «marcha de los eventos» hasta que podamos.

Der Lauf

Creación e interpretación: Guy Waerenburgh, Édouard Cuvelier (o Morgan Cosquer, o Stan Vangheluwe) y Julien Lanaud (o Juliette Delfosse, o Paul Roussier, o David Maillard)

Mirada externa: Éric Longequel y Bram Dobbelaere para “le bonneteau”

Diseño de iluminación: Julien Lanaud

Directora de producción: Anne-Agathe Prin

Producción: Les Vélocimanes Associés en colaboración con Le Cirque du Bout du Monde

Coproducciones y residencias: Espace Catastrophe / Centro Internacional de Creación de las Artes del Circo – La Maison des Jonglages / escena concertada, La Courneuve – Theater op de Markt / Provinciaal Domein Dommelhof – La Piste aux Espoirs / Maison de la Culture de Tournai – Circuscentrum – Latitude 50 – PERPLX / Circusfestival – Le Prato, théâtre international de Quartier – Centre Culturel d’Isbergues – Théâtre Le Majestic, Ville de Carvin – Le Grand Sud, Lille

Con el apoyo de: Wallonie-Bruxelles International (WBI), la DRAC, la Région Hauts-de-France, el Département du Pas-de-Calais, la Communauté d’Agglomération Hénin-Carvin, la Ville de Carvin y la Ville de Lille

Festival Riesgo 2026

Teatros del Canal (Madrid)

Hasta el 15 de febrero de 2026

Calificación: ⭐⭐⭐

U: ⭐⭐⭐⭐

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