Cucaracha

Julián Fuentes Reta se pone al frente de este drama de Sam Holcroft que se dirime entre lo humano y lo animal

La pregunta con la que intentan captar nuestra atención («¿la educación puede salvarnos pase lo que pase?») tiene una fácil respuesta: no. La educación no es la panacea y únicamente los ingenuos contestarían que sí. Si el objetivo de la educación es el desarrollo de la libertad de cada alumno, entonces dependerá de las elecciones de esos discentes en su madurez salvarse más o menos (entiendo que de una existencia profundamente insatisfactoria o de provocar un mal irreversible). Verdaderamente, el planteamiento de esta obra sigue los cauces estrechos de la mayoría de las distopías que pueblan la literatura y el cine. Las premisas angostan las resoluciones y obvian factores que después brotan en la realidad. Sam Holcroft presentó este texto en 2008 y creo que, según lo vamos observando en la representación, descubrimos que le falta hondura. Sigue leyendo

Los lunes al sol

La adaptación de la célebre película dirigida por Fernando León de Aranoa sube a las tablas con un cariz más atemperado

Ahora que hemos llegado al final del proceso, donde apenas contemplamos protestas cruentas en sectores industriales, donde no se paralizan carreteras con barricadas de ruedas humeantes y no surgen los antidisturbios para marcar orden en el orden, merece, y mucho, la pena revisar sobre las tablas una de esas historias que durante un periodo utilizaron las películas para coger eco. El cine social de corte obrerista ha continuado tímidamente su andadura como en On Falling o Matria, por poner únicamente un par de ejemplos, pero convengamos que nuestra realidad europea ha cambiado. Que fabriquen otros tiene sus consecuencias, lo experimentamos claramente durante la pandemia; pero también genera unas repercusiones políticas enormes. Desde esta perspectiva, los discursos de pura conciencia de clase que escuchamos en boca de Santa implican toda una cosmovisión que parece haberse roto para siempre. Sigue leyendo

Quien sea llega tarde

Los componentes de La Zaranda en colaboración con los argentinos de Teatro Picadero discurren en el vacío de la espera

Todos tenemos clara la estética y la ética que han desarrollado con su arte Eusebio Calonge y Paco de La Zaranda. Ambos inciden de manera expresionista en los márgenes sociales. Su teatro «pobre» perfila con precisión la angustia vital de sus personajes para imponernos el espejo cóncavo con el que retratarnos. En demasiadas ocasiones los grandes temas se solapan de un proyecto a otro. Y las técnicas dramatúrgicas se evidencian con demasiada prontitud. Esto es una rémora pertinaz que evita la sorpresa y la revelación en el espectador asiduo a sus montajes. Sea como sea, son insistentes en la búsqueda y en la plasmación de cuitas esenciales del ser humano. Su profundidad es tan honda que suelen toparse con un vacío agónico. Sus resoluciones nos hacen zozobrar, mientras esbozamos una sonrisa construida con sincera compasión. Sigue leyendo

Los Estunmen

Los artistas Nao Albet y Marcel Borràs su irónica mezcolanza a la ópera contemporánea para discurrir sobre la masculinidad

Foto de Marta Mas

Con el anterior espectáculo, De Nao Albet y Marcel Borràs, estos artífices ya nos anunciaron que se enfrascarían en una ópera. Pero como el collage es lo que les priva (véase fundamentalmente para el caso que nos compete Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach), más que ópera nos encontramos con una obra atravesada por lo puramente teatral, la performance y una música que se entiende más como banda sonora en directo que como fundamento esencial e inequívoco del montaje. Fernando Velázquez, versado en potenciar la emotividad en todo tipo de filmes (escúchese, principalmente, Un monstruo viene a verme), recorre estilos, ya sean épicos o románticos, colorea mucho con los metales, la trompeta y la trompa son persistentes, e introduce el piano para ofrecer dinamismo en las transiciones. Luego, la vibración de los timbales sobrelleva la tensión en el desconcierto. La Joven Orquesta Nacional de España se imbrica con auténtica consistencia en la acción, remarcando el tráfago de emociones tan diversas, superando circunstancias extravagantes en las que el ruido escénico se entromete. Sigue leyendo

La dama boba

Nueva propuesta dirigida por Josep Maria Mestres del clásico de Lope de Vega en los Teatros del Canal

Foto de Javier Naval

La dama boba, la comedia que Lope de Vega escribió en 1613 en plena madurez, es indudablemente uno de los clásicos auriseculares que más suben a las tablas. Merece la pena que me refiera a la adaptación que preparó Alfredo Sanzol con la Joven Compañía de Teatro Clásico en 2017, pues poseyó gran atractivo en su disposición escénica. Además, allá encontrábamos a un actor que ya apuntaba maneras, Pablo Béjar, a quien hace bien poco contemplábamos en Panorama desde el puente, y que ahora encarna a Liseo, para demostrar su ambición en el dilema que se le presenta.

Con ánimo modernizador y captador del público adolescente hallamos una propuesta kitsch. Sigue leyendo

Medea

Declan Donnellan nos invita a descubrir de pie esta tragedia en un espectáculo despojado de aderezos en los Teatros del Canal

Apenas hace unos meses presentaba Milo Rau Medea’s Children donde exponía la crueldad de un modo tajante. Era un paso más en ese recorrido que hemos ido apreciando estos últimos años, cuando el relato de esta mujer, ya fuera una hechicera o una sacerdotisa, ha regresado a los teatros. Quedan en nuestra memoria las actuaciones de Ana Belén o de Aitana Sánchez-Gijón (recogiendo a Séneca), visiones más oscuras y hasta salvajes. En definitiva, la perspectiva de Declan Donnellan, quien repite la misma fórmula que en aquel Edipo Rey de 2024 ─verdaderamente más impactante y ágil─, busca despojarla de todo atributo accesorio. Él quiere bosquejar una dramaturgia de la cercanía y la palabra. Y aunque se aleja de la negrura, su propuesta es muy distinta a la de Simon Stone, quien nos «fustigó» con una iluminación realmente potente. Sigue leyendo

Bérénice

Isabelle Huppert se convierte en un mero títere en la performance de Romeo Castellucci sobre la reina de Judea

Foto de Alex Majoli

Bajar desde Bros, el anterior proyecto de Romeo Castellucci que recaló en España, a esto es un duro golpe como espectador. Nos situamos de nuevo ante un velo que provoca el sfumato, como ya hizo en Go Down, Moses, y a exprimir a Jean Racine, como pergeñó con gran atractivo Franz Castorf en Bajazet. Ahora regresa con Isabelle Huppert, gran estrella mundial, para subsumirse en el estatismo que de similar manera le impuso Bob Wilson en Mary Said What She Said. Poco importa que sea una reina. La cuestión está en reducirla a impresión pictórica o a sucesión de fotogramas. El esquema argumental será no ya el que propuso el dramaturgo francés, sino el que cada uno lleve aprendido de casa. Ahí está Berenice; pero podría estar una escultura parlante de cualquier diosa o de una burguesa consternada enfundada en el traje que ha diseñado Iris van Herpen, que destaca por sus pliegues como ondulaciones arenosas en el desierto. Sigue leyendo

La vida extraordinaria

Mariano Tenconi recupera esta obra estrenada en 2018 para que Malena Alterio y Carmen Ruiz ofrezcan sus formidables interpretaciones

Unos cuantos espectadores españoles acudirán a La vida extraordinaria como a una exploración en los antecedentes dramatúrgicos de Mariano Tenconi, pues esta propuesta data de 2018; pero los proyectos que hemos contemplado de él, tanto Las cautivas (2021), que vimos en el Matadero en 2024, como La mujer fantasma (2024), que se presentó en el Teatro Valle-Inclán a cargo de las T de Teatre, son posteriores. En estas últimas ya detectamos unas características que ahora refrendamos. Sigue leyendo

Golem

Amos Gitai presenta en los Teatros del Canal su particular visión política sobre mito judío de esta criatura de barro

Foto de Simon Gosselin

La célebre leyenda hebrea ha tenido en los últimos tiempos diferentes enfoques que se nos han ofrecido teatralmente. Juan Mayorga elaboró una perspectiva verdaderamente compleja con El Golem, mientras que la compañía 1927 ya nos planteó hace más de un decenio un espectáculo muy atractivo. Pero esta vez, Amos Gitai, quien estuvo por aquí hace un año con House, nos transmite un montaje descabalado (valga la paradoja), una mezcolanza descuidada, donde el consabido relato cabalístico, que apenas daría para media hora, se prolonga con un preámbulo musical, un prólogo cinematografiado y un epílogo entreverado de consignas, cuitas y anécdotas de los propios intérpretes que extienden la propuesta hasta las dos horas y cuarto. La cantidad de espectadores que abandonó la Sala Roja en el estreno da cuenta de la instantánea desafección que provocó este artefacto. Sigue leyendo