Mary Said What She Said

Isabelle Huppert y Bob Wilson se unen para desentrañar la figura de María Estuardo en una pieza desasosegante

Foto de Lucie Jansch

Adentrarnos en una nebulosa donde se destila el sufrimiento que nos anticipa la decapitación. ¿Consigue Isabelle Huppert transmitirnos el posible sentir de la reina María Estuardo? Si no nos dejamos llevar por la fuerza del fetiche en esta reunión de artistas con ínfulas epatadoras; quizás debamos reconocer que el personaje que se recrea en escena resulta tan estrafalario como el espectro de una mujer que ha sucumbido a la locura o que ha perdido su esencia humana para transformarse en una autómata. Por lo tanto, la distancia que se provoca es máxima con todos los atributos estetizantes con los que procede Robert Wilson. Si estamos dispuestos a dejarnos apabullar por el virtuosismo tan teatral como gimnástico, entonces quedaremos subyugados por la trepidación del inicio. Y es que la música del célebre compositor italiano Ludovico Einaudi, con un ritmo de piano que nos traslada directamente a la tensión de cualquier momento álgido y que se desea mantener durante muchos minutos, viene acompasada con una declamación estratosférica de la actriz. La lectura de los subtítulos se hace inviable, la escucha deviene en una paranoia y el hieratismo de su gesto determina un procedimiento rayano en el surrealismo. El texto queda desbrozado y casi anulado, Huppert parece empeñada en superar el record Guiness de palabras por minuto como una opositora a notaría, como si cada vocablo quemase, como si las sentencias fueran el veneno que se debe esputar inmediatamente. En cierto sentido, nos recuerda al coro agónico que dispuso Wadji Mouawad con su Notre Innocence en este mismo espacio del Valle-Inclán hace un año. Por un instante, dado este acontecimiento machacante de final explosivo ―aunque sea el comienzo―, agota, desanima y hasta decepciona. Podemos acabar pensando más en las habilidades vocales de la intérprete que en su verdadera expresión artística; puesto que podría estar hablándonos de cualquier cosa. Y es que el espectador no puede asirse a casi nada. Cierto es que la figura de María Estuardo ha sido ampliamente tratada en el cine, en la literatura (Corona trágica, de Lope de Vega) o en el estupendo ensayo de Stefan Zweig. Además de que por nuestros lares la dramaturga Denise Despeyroux también se ocupó de la escocesa en su obra Ternura negra. El texto de Darryl Pinckney se plasma en escena con las habituales herramientas de Bob Wilson, a saber, ante todo, la repetición. No únicamente de partes del texto que funcionan como estribillos (toda la retahíla de las Marías que acompañaban a la reina y que eran sus confidentes), y que se solapan con el texto ofrecido por la voz pregrabada; sino también por los movimientos, como esas coreografías de Pina Bausch, tan obstinada en la repetición y en la variación del mismo motivo. Hasta la saciedad, Huppert se desplaza adelante y atrás, mueve los brazos como si fuera un muñeco y ella misma se convierte en el monigote del poder, de la lucha religiosa, del entuerto amoroso, del encierro en el castillo. Los conflictos no dejan de ser grandiosos porque no se entre en detalle y perdamos la contextualización. Aquí se trata de emanar la sentimentalización, de jugar con la sinestesia a través de una iluminación repleta de destellos y que resulta oceánica. El minimalismo de Wilson ―pues el espacio está prácticamente vacío―, además es un maximalismo al pretender absorbernos con la magnitud de la pantalla. Y destinarla al cielo, a esa cápsula de humo neblinoso para endosarse el silencio. Mary Said What She Said es una pieza que se enmarca entre dos tiras fluorescentes como si fuera una videocreación expuesta en algún museo de arte contemporáneo, como si la protagonista fuera un holograma encerrado para la eternidad como un alma perdida en el purgatorio. El montaje termina, pero podría continuar subido en la línea infinita del tiempo, propulsado por las palabras de la Huppert a la velocidad de la luz. Nuestro anonadamiento también deja posos de indiferencia ante la amalgama de emociones que no pueden elaborarse con el raciocinio.

Mary Said What She Said

Dirección, escenografía e iluminación: Robert Wilson

Texto: Darryl Pinckney

Actriz: Isabelle Huppert

Música: Ludovico Einaudi

Vestuario: Jacques Reynaud

Director asociado: Charles Chemin

Colaborador de escenografía: Annick Lavallé-Benny

Colaborador de iluminación: Xavier Baron

Colaborador de vestuario: Pascale Paume

Diseño sonoro: Nick Sagar

Maquillaje: Sylvie Cailler

Texto en francés: Fabrice Scott

Producción: Théâtre de la Ville, Paris

Coproducción: Wiener Feswotchen, Teatro della Pergola – Firenze, Internationaal Theater Amsterdam y Thalia Theater – Hamburg

Productor asociado: EdM Productions

Teatro Valle-Inclán (Madrid)

Hasta el 6 de octubre de 2019

Calificación: ♦♦♦

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