El castigo sin venganza

Helena Pimenta dispone con una estética repleta de sobriedad esta cruenta tragedia del Lope maduro

Foto de Sergio Parra

Más allá de las grandes virtudes que atesora esta tragedia de madurez escrita por Lope de Vega allá por 1631, está la cuestión de crear un montaje modernizado en el que se pueda justificar el terrible final. En la propuesta de Helena Pimenta, con la aceptable versión de Álvaro Tato, quien ajusta atinadamente la función a la hora y cuarenta minutos, nos deleitamos con una estética austera. La escenografía de Mónica Teijeiro insiste en la oscuridad y en una negrura únicamente aliviada por la frescura de Casandra, cuando la iluminación de Juan Gómez Cornejo nos da un alivio. Detalle fantástico es el espejo que cuelga para mostrarnos eróticamente a los dos amantes yaciendo y cumpliendo el incesto. Nos recuerda, claro, a los espejos que aparecen en la mirada de Sanzol sobre Luces de bohemia, y que, vía esperpento, dialoga con ese famoso parlamento del Duque de Ferrara: «…que es la comedia un espejo / en que el necio, el sabio, el viejo, / el mozo, el fuerte, el gallardo, / el rey, el gobernador, / la doncella, la casada, / siendo al ejemplo escuchada / de la vida y del honor, / retrata nuestras costumbres, / o livianas o severas, / mezclando burlas y veras, / donaires y pesadumbres?». Sigue leyendo

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La dama boba

Una dinámica versión de Alfredo Sanzol para la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, donde el amor es el revulsivo de la estupidez

Como viene ocurriendo en los últimos años, los jóvenes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico ofrecen un contrapunto de enorme calidad a las propuestas de los mayores. En esta ocasión, Alfredo Sanzol se ha puesto en la dirección para versionar la popular comedia de Lope, La dama boba. Ha tomado la decisión de modernizar ciertos aspectos que, ya adelantamos, producen un cariz demasiado juvenil al montaje, aunque más respetuoso con las mujeres. Para empezar, ha desistido de emplear una escenografía como tal, no obstante, Alejandro Andújar la firma. Nos situamos en una configuración circular en la sala pequeña (la Tirso de Molina), del Teatro de la Comedia, por donde los artistas revolotearán sin freno. El vestuario directamente es el que uno se puede imaginar para estos chicos cuando vayan por la calle. Sigue leyendo

Fuente Ovejuna

La Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico dinamiza esta atrayente propuesta sobre el clásico de Lope

Es, sin duda, una de las obras de teatro español más conocida; se sigue comentando en los institutos e, incluso, leyendo. Aunque también es cierto que los acontecimientos históricos y dramáticos han derivado en una lectura un tanto errónea en el acervo popular; puesto que se habla de ella como la comedia que defiende que la unión hace la fuerza. Hoy en día no parece aceptable a nuestros ojos la actitud de los lugareños de aquel pueblo cordobés frente al comendador, Fernán Gómez. El tiranicidio como justicia y refrendada por los reyes. Fuente Ovejuna siempre ha sido, en cierta medida, una obra desigual. Primero porque la historia de amor entre Laurencia, aquí con una Paula Iwasaki poderosa y, a la vez, zalamera, y Frondoso, que Pablo Béjar, a pesar de que se le ve algo aniñado, es capaz de expresar heroísmo; y en la que interviene el propio comendador —interpretado por Jacobo Dicenta con buenas dosis de engreimiento y aplomo dramático—, no sirve ni de columna vertebral ni de núcleo tensional suficiente como para atraernos, por mucho que nos topemos con encuentros de flirteo entre los amantes o el rapto de la labradora encienda los ánimos. Por otra parte, la tendencia abusiva a remarcar el grupo disuelve en él a los posibles secundarios y a la concreción de subtramas que complejicen el drama. Sigue leyendo

La judía de Toledo

Laila Ripoll versiona con insuficiente ambición esta desconocida obra de Lope de Vega

El acontecimiento teatral del siglo XVIII fue La Raquel de Vicente García de la Huerta, una tragedia basada en una leyenda castellana sobre la judía amante de Alfonso VIII. Sobre el mismo tema ya había escrito el mismísimo Lope de Vega con el título de Las paces de los Reyes y judía de Toledo, publicada en 1617. Desde luego, ya podemos afirmar que no es el mejor texto del Fénix, principalmente por las incoherencias estructurales entre el primer acto y los otros dos. De hecho, el planteamiento es resuelto por la versión de Laila Ripoll con una extensa contextualización en vídeo, donde comprendemos que nos hemos de trasladar a los años 60. Se establece un «juego» con imágenes del NO-DO en las que aparece Franco, por supuesto; pero también Fabiola y Balduino, que se utilizan para narrar el enlace entre Alfonso VIII (1155-1214) y Leonor de Plantagenet, hija de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania. Pero el meollo del asunto radica en el súbito enamoramiento del rey de una judía llamada Raquel que encuentra un día en la orilla del río y con la que se recluirá siete años en un castillo hasta que todo se finiquite por las bravas. A mitad de camino entre la historia de amor fronterizo y el thriller político, en un pim pam pum (fuego) se deshace el nudo. Sigue leyendo

El perro del hortelano

Extraordinaria representación de la comedia lopesca a cargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico

el-perro-del-hortelano-fotoHay que reconocer que en este país, desde que Pilar Miró se la jugó, pero de verdad, llevando El perro del hortelano al cine ─con verso y todo; logrando un éxito que se extiende hasta nuestros días, esta comedia resulta ser, dentro de las populares de Lope, la mejor acogida por los bachilleres y por el público en general. La obra en cuestión es nombrada por doquier ─junto a otras─ como parte del acervo popular, ya se sabe: «Todos a una como en Fuenteovejuna» y «eres como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer». Además, por esos azares del destino, volvemos a tener delante a Fernando Conde, que, en su madurez, ha cambiado su papel de mercader griego en el film por el de conde Ludovico. Dicho esto, debemos aceptar que el texto del Fénix es todo un zarpazo de ingenios, repleto de discursos veloces, cargados como metralla para que ambos contendientes disparen tanto a discreción como con la máxima pericia. Por momentos, uno parece escuchar a Cyrano cuando en boca de Teodoro surge: «…ese tornasol mudable, / esa veleta, ese vidrio, / ese río junto al mar […] esa Diana, esa luna, / esa mujer, ese hechizo,…». Sigue leyendo

La villana de Getafe

El Teatro de la Comedia presenta una audaz versión de Lope de Vega con la energía de la Joven Compañía Nacional

La villana de Getafe - FotoHa resultado toda una sorpresa la disposición con la que se ha lanzado en barrena la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico con esta obra casi desconocida en las tablas de Lope de Vega (1562-1635). Es La villana de Getafe una comedia de enredo, seguramente escrita hacia 1613, época en la que se expulsa a los moriscos, tema lateral dentro de la obra, pero que queda patente de forma irónica. Si bien el armazón que sustenta la obra brota de los propios presupuestos que el dramaturgo expuso en su Arte nuevo de hacer comedias, es decir, lanzar varios hilos argumentales en los que se escenifique la vida de los diversos estamentos (nobles, criados, pueblo llano) con destino a un final feliz; en esta, sin ser nada revolucionario, descubrimos a una protagonista intentando el salto mortal de la peripecia zorruna. Inés, la villana getafeña, es tomada en cuerpo y alma por Paula Iwasaki, demostrando su madurez como actriz, sus capacidades para matizar y redondear personajes; debemos tener en cuenta que aquí se las tiene que ver con tres papeles en uno: de la propia villana, de criada de doña Ana y como indiano. Carga con gran parte del peso de la función aportándole agilidad y dominio. El noble donjuanesco que la conquista para dejarla con un palmo de narices es don Félix, al que da todo su desparpajo y desgaste físico, con una colección grandiosa de posturitas y ramalazos de señorito, Mikel Aróstegui (a su lado, el servicial Lope, un Marçal Bayona que va contribuyendo con gracia al proceder inextricable). La correspondida, una noble de la corte, es doña Ana, una pija cargada de lubricidad que también guarda sus bazas y que Ariana Martínez colorea con excitación. Sigue leyendo

La Estrella de Sevilla

Una obra histórica del Siglo de Oro, con Sancho IV de protagonista, envuelta en una sugerente escenografía

LaEstrelladeSevillaLo primero que cabe afirmar sobre La Estrella de Sevilla es que, según los argumentos del profesor Rodríguez López-Vázquez, si de alguien es esta obra, es de Andrés de Claramonte; un autor, desde luego, mucho menos célebre que su coetáneo Lope de Vega. Después hay que continuar declarando que, a pesar de que el argumento no ofrezca mucha originalidad respecto a otras obras sobre reyes despóticos, sí que resulta interesante, tanto por la estructura, tan bien equilibrada, como por la creación de personajes que se deben redondear con el paso del tiempo. Pero si por algo merece la pena el espectáculo que han pergeñado Alfonso Zurro y su equipo, es por su gusto escénico. El trabajo de Curt Allen con el vestuario, tan anacrónico y a la vez adecuado para el diseño de la escenografía, con apenas unas varas enormes que se van clavando en el suelo luminoso, según las necesidades de la acción, creando espacios invisibles, compone una Sevilla imaginaria que recibe la luz simbólica y rotunda que ha preparado Florencio Ortiz. Luego, apenas unos elementos muy bien seleccionados como un trono ligeramente esbozado. Además, se le suma una música que encaja exquisitamente. En verdad que la estética de esta obra es admirable. Sigue leyendo

Escena: Fin de temporada 2014-2015

Repaso a las mejores obras teatrales que hemos podido disfrutar en las salas madrileñas

Escena de InvernaderoLa burbuja teatral en Madrid no para de hincharse, uno ya es incapaz de contar cuántas salas se abren y en cuántos lugares se monta una obra buscando llamar la atención de un público que ya no sabe dónde acudir, y que no se puede repartir más. Si no se adopta una estrategia efectiva (debe pasar por la pedagogía, por construir nuevos espectadores) el pastel no va a dar para tanto. Pierden los actores en sus derechos laborales y pierde el teatro en esa complacencia por agradar y buscar el éxito a cualquier precio. El filtro se ensancha y muchos textos se representan de cualquier manera. Otro tema que las pequeñas salas no deberían dejar pasar por alto es la comunicación. Sigue leyendo

La cortesía de España

Lope de Vega se cuela en el Matadero con La cortesía de España, una obra sobre las cargas de la tradición

la-cortesia-de-españaPresenta, y muy bien, la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico un comedia, tildada de famosa, de esas de enredo. Como suele ser propio en Lope y otros autores de la época, la trama se dispone a través de los amores de sus protagonistas que, entre equívoco y equívoco, van lanzándose hacia un final que se adivina feliz, pero que dada la confusión, no sabe uno quién acabará con quién. La cortesía de España no solo es una comedia de costumbres urbana como El acero de Madrid o La noche de San Juan donde aparecen ciudades de nuestro país, sino que, en esta ocasión, uno de los protagonistas y su sirviente viajan por Génova, Venecia o París, todo un tour que se va reflejando en unas acertadas proyecciones de vídeo repartidas a tres alturas: en un ciclorama, en unas cortinas y en las puertas giratorias. Resulta, por lo tanto, una escenografía sencilla, minimalista, en apariencia, con una especie de pasarela como si fuera un puente veneciano, con portalones que van metaforizando aún más la trama con sus giros y una serie de pequeños elementos que matizan el espacio como unas sillas con un elevado respaldo hueco, elegantes, y que no disuaden la mirada del espectador. A esto se añade un vestuario equilibrado en los colores, diseñado por María Araujo y una música basada fundamentalmente en una sonora percusión ejecutada por Mauricio Loseto que va hilando cada una de las escenas. Sigue leyendo