Tebas Land

Un drama sobre las fronteras de la ficción y el parricidio, protagonizado por Israel Elejalde y el joven Pablo Espinosa

Foto de Vanessa Rabade

Otra vez el ir haciendo, otra vez el metateatro, otra vez bordear los márgenes de la realidad y de la ficción. Vía agotadora de los últimos cien años, que en los tiempos presentes ha ahondado en la autoficción, que resulta más periodismo y documental que otra cosa. En Tebas Land, además de trabajar con las herramientas mismas del acto de representación, se aborda el tema del parricidio. El gran problema con el que nos encontramos, una vez ha finalizado la función, es aceptar que todo el andamiaje sobre la elaboración de la propia obra teatral no acaba de estar ni al servicio de su propia reflexión, ni al servicio de una profundización interesante acerca del caso que nos compete: un hijo ha matado a su padre. Para empezar, contamos con tres personajes a los que les falta redondearse. Primeramente, Israel Elejalde se enmascara en un dramaturgo que se hace llamar S, que pretende escribir una obra de teatro sobre un chico (uno concreto y conocido), que ha matado a su padre y que está recluido en la cárcel. Se dirige a nosotros a modo de presentación, para explicarnos lo que pretende hacer: básicamente, entrevistarse con el muchacho, pergeñar los diálogos y, mientras tanto, intentar que El Pavón Teatro Kamikaze le acepte las diversas propuestas; siempre y cuando se puedan sortear las trabas del Ministerio del Interior. Sigue leyendo →

Un tercer lugar

Denise Despeyroux profundiza en su concepción del amor a través de seis personajes repletos de rarezas

Foto de Sergio Parra

La dramaturga más prolífica de estos lares vuelve a recurrir al ensamblado de piezas en una estructura tripartita, como ya hizo en la mejor de sus obras hasta la fecha: Carne viva. Para ello ha aprovechado el fragmento que incluyó en aquel experimento comunal que puso en marcha Fernando Sánchez-Cabezudo en la clausurada sala Kubik Fabrik: Historias de Usera. Llegó a ser una especie de hilo conductor y aquí lo es de nuevo. El relato nos entrega a Tristán, interpretado por Jesús Noguero —nuevamente con esa apostura y ese paladeo de la emoción que debe ser expresada—, y a Matilde, con una Lorena López cariñosa y vitalista. Ambos se encuentran en un teatro (la propia sala Kubik, antes nombrada), donde asisten a una representación comandada por Daniel Veronese (de quien precisamente ahora se puede disfrutar su Espía a una mujer que me mata). Sigue leyendo →

La noche del Sr. Smith

Un drama sobre la inmortalidad y la memoria representada a través de una fábula futurista

Ante todo, es innegable que la Compañía del Sr. Smith posee un estilo que es reconocible, como pudimos observar con su anterior trabajo La piel del lagarto, y que se caracteriza por una inclinación a lo fabulístico, al desarrollo imaginario de otros mundos posibles, cierto infantilismo que termina por ser naíf y un humor juguetón sobre la crítica de nuestras costumbres. La noche del Sr. Smith nos sumerge en la mente quebrada de un enfermo de Alzheimer que, desde el hospital, lucha contra la tergiversación de sus recuerdos. Esa paradoja por la cual estos pacientes «se convierten» en niños, ancianos que regresan a la infancia, a sus primeras experiencias —seguramente reconfiguradas por nuestro engañoso cerebro— encaja perfectamente con el tono un tanto sensible y aniñado con el que procede el resto del elenco. Sigue leyendo →

Troyanas

Carme Portaceli presenta la versión de Alberto Conejero sobre el clásico de Eurípides con una mirada a las guerras actuales

Foto de Sergio Parra

Desde luego, no es fácil conseguir que una obra como Las troyanas de Eurípides resulte atractiva. Apenas se puede considerar una tragedia, y más tendríamos que tomarla como un largo epílogo de un extenso ciclo (perdido). Digamos que Alberto Conejero ha utilizado procedimientos similares a los que empleó el dramaturgo griego. Si aquel interpretó su época, inyectada de racionalismo, en aquel siglo V de Pericles, para construir textos que se han llegado a denominar «aburguesados» y que tomaban como base tanto la sofística como la retórica; nuestro versionador, mutatis mutandis, ha hecho lo propio. Auspiciado por una corriente del feminismo que la directora Carme Portaceli abraza gustosamente y que expone en el programa de mano: «Hoy seguimos viendo cómo las mujeres son seres de segunda categoría a las que no importa excesivamente lo que les suceda: después de cada guerra, e incluso durante la guerra y sin guerra, a las mujeres se las viola reiteradamente, se les falta al respeto, se les maltrata sin ningún respeto (sic), sin ni siquiera temor a las leyes que prohíben la violencia… No pasa nada, sus problemas, sus sufrimientos siempre quedan en la cola, siempre hay problemas más importantes: los niños, el hambre, los refugiados…». Sigue leyendo →

La noche justo antes de los bosques

El monólogo de Koltès sobre la vivencia desgarradora de un extranjero vagando por las calles de París

Ni es posible el vagabundeo, ni vivir como un eremita, la calle te deglute para devolverte como un pordiosero. Los últimos setenta avisaban de la hecatombe y París, como Madrid, o cualquier otra capital dejaban fríos los adoquines hasta que no quedaba más remedio que apoyar el culo. Escuchar a este Koltès es imaginarse La Movida, un portal de Malasaña, el caballo en las venas, mientras la fiesta sigue en el amanecer. O es la asfixia actual de las grandes urbes cuando el desfase saturnal de dance, drogas e incipiente resaca no suponen la más mínima catarsis para vidas arrojadas a un ocio incólume y en absoluto resolutivo; apenas anestesia que te disuada momentáneamente de la perpetua desilusión. La noche justo antes de los bosques destila un desgarro existencial que perfectamente se puede asimilar con el roto que llevan encima muchos jóvenes que han vuelto a sufrir, en nuestros días, el desencanto político. O acaso no se encuentra en el texto de Koltès esa acidia post Mayo del 68, como en muchos treintañeros inmersos en el precariado después del 15M. Sigue leyendo →

La visita

Carmen Resino realiza un juego de realidad-ficción sobre el viaje exprés de Hitler a París en 1940

Foto de Víctor Frutos

Cuando se discute acerca de las diferentes éticas que recorren la historia de la filosofía, no es extraño intentar cercenar la propuesta kantiana con dilemas morales basados en hipótesis como: «De acuerdo, matar está mal; pero si pudieras viajar en el tiempo y tuvieras la oportunidad de matar a Hitler mucho antes de que subiera al poder, ¿lo asesinarías?». Carmen Resino también elucubra con un contrafáctico, cuando nos mete en la piel de aquel guía que mostró La Ópera de París a Hitler, a los arquitectos Hermann Giesler y Albert Speer, y al escultor Arno Breker el 28 de junio de 1940 tras la rendición francesa. Se apoya en un hecho real, documentado, para construir un personaje que fantasea con esa posibilidad perdida de asesinar a ese individuo que ha usurpado su patria. Hasta qué punto su inacción lo convierte no solo en un cobarde, sino en alguien que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias, casi un traidor a sus propias ideas. Sigue leyendo →

Espía a una mujer que se mata

Daniel Veronese plantea un Tío Vania propulsado por un elenco que lleva a límite su asfixia existencial

Foto de marcosGpunto

Quizás, cuando uno se adentra en el tedio, aceptando que Chejov es así, con su brillantez, pero también con su plomizo proceder, echa en falta algo más de ímpetu, del nerviosismo con el que hoy en día nos comunicamos. Pues Veronese nos lo concede y lleva a su máxima esencia esta obra hiperrepresentada (la temporada anterior el Vania, de Carles Alfaro). Si todo se redujera a la trama, a la observación de los deseos de cada uno y de cómo las piezas deben encajar, terminaría por ser un culebrón. Muy a la contra, es una oda nihilista que deja entrever fatuamente una esperanza existencial en la búsqueda de la belleza; ya sea en el arte o en la naturaleza o en las mujeres. Ahí tenemos, por ejemplo, la reiterada frase de Ostrovksy acerca de la lucha por liberar a «la belleza». La autoparodia irónica que el dramaturgo argentino pone en la boda de Serebriakov nada más empezar es toda una declaración de intenciones sobre su propuesta estética: «No querida, no… Empieza la función, y en un cuarto de tres paredes sucias, desangeladas, iluminado por una luz fría y artificial, ves a esos grandes talentos, a esos nuevos sacerdotes del arte sagrado, representando a la gente comiendo, hablando… Siempre los mismos, se repiten actores, no usan vestuario, los mismos decorados siempre… Y se creen que están haciendo un servicio a la humanidad». Sigue leyendo →

Mendoza

Los colochos acercan Macbeth a Méjico en un montaje que involucra al público en esta historia sobre la ambición de poder

Resulta del todo conveniente trasladar la ambición de poder, el mundo mágico y la conciencia torturada que encontramos en el Macbeth de Shakespeare al territorio mejicano. Raramente el espectador español puede situarse en la revolución de 1910, más bien observa la atmósfera de los narcos que hoy pueblan series y películas que nos llegan de allá. Ese ambiente que, por ejemplo, descubrimos en la sátira de Luis Estrada, El infierno (2010). Aquí somos concitados a una especie de corro para asistir a una pelea de gallos. Los colochos lo han organizado todo escenográficamente de tal manera que la sencillez material es sustituida por un movimiento grupal sorpresivo, como si nos viéramos en el bosque acechados por guerrillas. Somos envueltos por la tensión, por el pavor de todos esos personajes que viven en la sospecha. Aquí no hay, evidentemente, tres brujas, sino una chamana que porta una gallina canosa. Mónica del Carmen se esconde bajo una máscara para invocar a las fuerzas invisibles en un apóstrofe sacrificial y esotérico. Sigue leyendo →

El rufián dichoso

Recuperación de esta comedia cervantina sobre la vida del mártir fray Cristóbal de la Cruz

No es lugar para recordar aquí lo mal que le fue a Cervantes en vida como dramaturgo; aunque, como viene ocurriendo en los últimos tiempos, no paran de representarse obras suyas; ya sea la Numancia, algunos Entremeses o Pedro de Urdemalas. Al igual que esta última, El rufián dichoso —por lo visto, sin estreno previo a este conocido— se encuentra entre aquellas «ocho comedias nunca representadas» de su segunda época. En esta compagina el tema pícaro —en la órbita de Rinconete y Cortadillo—, con el hagiográfico. Mucho se empeñó el literato en buscar una vida de santo lo suficientemente atestiguada para lograr el máximo de verosimilitud. Para ello tomó la historia de Cristóbal de Lugo, un pendenciero sevillano que, tras repentina conversión, se marchó a Méjico para vivir como fray Cristóbal de la Cruz, donde realizaría varios milagros. Sinceramente, lo más interesante radica en el primer acto. Sigue leyendo →