Historias de Usera

Una colección de relatos entrañables sobre las gentes de este barrio populoso del sur madrileño

Foto Bárbara Sánchez Palomero

Mientras charlan y toman la fresca a la luz de la farola y van llegando más vecinos y nosotros nos acomodamos y ellos continúan en un ten con ten cruzado de chascarrillos, anécdotas y aventuras y los jóvenes preguntan a los mayores del lugar con avidez, se nombra, de pasada, Orcasitas, como el barrio más luchador de Madrid. Bien, pues antes de adentrarme en el meollo de la cuestión, me sorprende que se haya perdido la oportunidad para evidenciar la precariedad de muchas zonas del actual distrito de Usera y las diferencias socioeconómicas que aún hoy se dan respecto al norte madrileño. Incluso en el germen de la función, aquel Storywalker donde se fueron grabando esos relatos extraídos de la vivencias de los lugareños ─la mayoría de ellos acontecimientos reales─ ha participado algún que otro actor de la presente escena madrileña que estudió en un instituto de aquel barrio tan luchador, un verdadero barrizal en sus orígenes, que se dedicó a bloquear carreteras para exigir la urbanización de esa área. Si algunos supieran hasta qué punto ha vuelto la degradación en las aulas de aquellos lares… En fin, me duele hacer la siguiente comparación, pero me parece inevitable. Estas Historias de Usera huelen a ese cine de los cincuenta (salvo honrosas excepciones, como Surcos) en el que España se mostraba satisfecha de sí misma, como si no se pasara hambre y no existiera una gran angustia por el futuro, sobre todo en el mundo rural.

Hecha la conveniente precisión, el proyecto es absolutamente pertinente y ha conseguido que muchos vecinos participen en una actividad que suele estar alejada de aquellos territorios. De esta manera, podemos ver en escena a gentes de Usera aportando su espontaneidad y entrega con actores de máximo nivel en un teatro, el Matadero, que da cabida a propuestas modernas e, incluso, arriesgadas. Y, como frecuentemente ocurre con estas mezcolanzas, algunas historias funcionan mejor que otras, aunque todas se distinguen por el encanto y por resultar entrañables. Contamos con una estupenda colección de géneros que se entreveran con una fluidez inmejorable, en una ida y vuelta recursiva de algunos de los cuentos. Quizás la historia que puede servir de columna vertebral es la escrita por Denise Despeyroux, en la que conocemos cómo se fragua una pareja, precisamente en las butacas del teatro ─la Kubik, la sala que cerró hace unos meses y en la que durante varios años se le dio vidilla escénica a la zona. Pilar Gómez, con gracejo y soltura, lucha con afanosa positividad para contrarrestar la pesadumbre y el pesimismo de su pareja, un Juan Antonio Lumbreras, que vuelve a demostrar su habilidad para plasmar un sarcasmo sutil en su verborrea asfixiante. Ambos nos llevan a través de un diálogo que se descuelga en absurdos que nos sorprenden sobremanera. Se cuelan, entre medias, otras historias con menos desarrollo, como «El 37» de José Padilla, una extraña aventura de criados y sirvientes. Luego nos topamos con una de esas piezas que tanto caracterizan a Alfredo Sanzol, «Copacabana», en la que aquel famoso salón de baile se ha metamorfoseado en una oficina de la Agencia Tributaria, y, como es habitual en el dramaturgo, nos lanza de cabeza a lo sorpresivo y paradójico; por un momento parecía El amor en los tiempos del cólera versión castiza. Seguramente sea «El vampiro chino», el texto firmado por Alberto Olmos, el más irónico y el que aprovecha para dejar patente la amplia presencia de la comunidad oriental a lo largo y ancho de esas calles. Huichi Chiu, además, interpreta, con su habitual hieratismo mordaz, a ese muchacho sediento de sangre correteando por las azoteas. En el vaivén de los relatos y el baile que se montan con los más voluntariosos del público, aparece también el drama; tanto con «La Narcisa», esa mujer a la que le han quitado un hijo y que piensa que puede ser El Cordobés; como «El sereno», una crónica propia de El Caso. El final, con el escrito de Miguel del Arco sobre la famosa estampida de Lou Reed en el estadio del Moscardó, nos devuelve a los años donde la llegada de estrellas era todo un acontecimiento imperdible. El jolgorio que preparan es formidable. Debemos valorar muy positivamente la participación de los vecinos sobre todo la frescura de Juan Antonio Montes (Chucho) y la magnífica interpretación de Luis Ureña con ese borracho lleno de credibilidad. Concluye así un espectáculo que ha contado con la escenografía de Alessio Meloni, quien ha jugado con elementos alusivos a las propias calles de antaño como la arena y la gran farola que concentra nuestra atención. La función se ha tejido con la buenísima disposición de Alberto Sánchez-Cabezudo, que ha querido trascender el hecho teatral y creativo a una cuestión social, a un acercamiento a un barrio que también se merecía poseer una sala donde habitar. Estas Historias de Usera, con la salvedad comentada al principio, saben combinar la nostalgia y la memoria de épocas pretéritas con las transformaciones que han esculpido el distrito en lo que hoy es: una zona muy golpeada por la crisis, con nuevos inquilinos, pero también con ansias de modernización.

Historias de Usera

Autores: Alfredo Sanzol, Miguel del Arco, Denise Despeyroux, José Padilla, Alberto Olmos y Alberto Sánchez-Cabezudo y vecinos del taller de escritura José Hierro.

Director: Fernando Sánchez-Cabezudo

Reparto: Alicia Rodríguez, Pilar Gómez, Juan Antonio Lumbreras, Jesús Barranco y Huichi Chiu y vecinos de Usera (Iván Jiménez, Juan Ramón Saco, Juan Antonio Rodríguez, María Teresa Prado (May), Juan Antonio Montes, Juan Antonio Montes (Chucho) y Luis Ureña).

Ayudante de dirección: Carlos Tuñón

Talleres con vecinos: Juan Ayala

Iluminación: David Picazo

Diseño de sonido: Estudio 340

Música original: Sandra Vicente y Mariano García

Asesoría musical: Rennier Piñeiro

Vestuario: Paola de Diego

Escenografía: Alessio Meloni

Producción: Fabián Ojeda

Fotos: Bárbara Sánchez Palomero

Una producción de Kubik Fabrik. Con la colaboración de la Fundación BBVA

Naves del Matadero (Madrid)

Hasta el 6 de noviembre de 2016

Calificación: ♦♦♦

Texto publicado originalmente en El Pulso.

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