Andrés Lima monta un cabaret para recrear la historia de las anarquistas españolas escrita por Esther F. Carrodeguas
Me pregunto si con esta producción del Teatro del Barrio, espacio tan dado al feminismo, a lo femenino, a la feminidad e, incluso, al hembrismo, no se ha perdido la oportunidad de tender puentes hacia la parte masculina de la sociedad, puesto que la obra trata de anarquismo. Esther F. Carrodeguas, quien continúa con su veta política y satírica como demostró en Iribarne, recalca desde el inicio que los roles de género habituales en el último cuarto del siglo XIX y principios del siglo XX no se disolvieron a pesar de que dicha corriente se introdujera fértilmente en las clases trabajadoras. Había anarcomachistas. Realmente es muy difícil plasmar en escena una filosofía tan escurridiza y más si las protagonistas no son conocidas, como es el caso de la efímera organización anarcofeminista de Mujeres Libres: Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gascón se plantan aquí como retazos tras unas máscaras. Sigue leyendo
¿Ha intentado David Trueba hacer un refrito de su cine más costumbrista para ir sobre seguro en su primera aproximación a las tablas? Apostemos a que sí. Rebuscar en el pasado para describir a gente de su generación. Fijémonos en Casi 40. Tengamos, también, en cuenta que ambos actores trabajaron a las órdenes del director en A este lado del mundo. Además, podríamos considerar algunas de sus novelas, como Cuatro amigos. Ciertamente al autor le gusta penetrar en la realidad española y abordar aspectos a veces desapercibidos. Por eso es capaz de incluir elementos humorísticos extraídos de sus admirados Berlanga y Azcona. Aunque en esta obra teatral se eche de menos esa comicidad un tanto paradójica. 





