La rosa tatuada

Un Tennesse Williams menos melodramático en la versión de Carme Portacelli en el María Guerrero

Foto de David Ruano
Foto de David Ruano

En el imaginario de muchos espectadores colea una adaptación cinematográfica en la que Anna Magnani completó un papel creado ex profeso para ella, donde consigue ─aparte del Óscar─ una interpretación que encajaba excelentemente con unas circunstancias históricas, sociales y una consideración de lo que implicaban los extranjeros provenientes de Sicilia a Estados Unidos. También es cierto que el film no es fiel al texto escrito por Tennessee Williams. La cuestión principal radica en: ¿cómo se puede modernizar un relato en el que las costumbres de los protagonistas nos parecen ahora fuera de todo tiempo y lugar? Carme Portaceli se ha embarcado en la difícil tarea de encajar unos modos anticuados, en una sociedad más estilizada. Si la historia de Serafina delle Rose (¿existe alguna otra obra literaria de calidad en la que se abuse tantísimo de un símbolo como en esta? Uno acaba pinchándose con esas rosas por todos los lados), una costurera, inmigrante en un pueblo cercano a Nueva Orleans, enamoradísima de su marido ─a la sazón, un camionero que transporta plátanos y mercancías de otro cariz─ que muere abrasado durante una persecución policial, nos parece increíble; no hay más que fijarse en cómo acaba con un hombre que se define en estos términos: «¡Scusami, Signora, soy nieto del tonto del pueblo de Ribera!». O sea, después de idealizar a su esposo, un hombre, por lo visto, muy atractivo, varonil e impetuoso, que la mantenía y la mantiene en perpetuo encantamiento, esta se «cura» con alguien que de tan bueno, es tonto (incluidas unas orejas de soplillo que le regala el dramaturgo). Sigue leyendo →

César y Cleopatra

Encuentro de los célebres personajes en una propuesta demasiado fría para representar su pasión

César y CleopatraConocemos la trayectoria como directora teatral de Magüi Mira en los últimos años. Sus montajes cumplían, desde luego, con el interés y la profesionalidad que se le exige a una persona experta en estas lides, ya fuera en Kathie y el hipopótamo, En el estanque dorado o El discurso del rey. Más allá de ciertas cuestiones de mayor calado, no se puede afirmar que fueran inadecuadas dentro de la esfera dramática. Pero con lo que nos topamos en César y Cleopatra es un desatino. Sospechamos que la propia Mira es consciente de ello. A priori, el tema parece atractivo. Gracias a la fantasía del autor Emilio Hernández, los espíritus encarnados de Cayo Julio César y la reina de Egipto se encuentran en el presente para recordar su amor apasionado y para clarificar las tropelías que han cometido los historiadores con ellos. Estos espectros que surgen de la bruma son Ángela Molina y Emilio Gutiérrez Caba. Sigue leyendo →

Reina Juana

Nuevamente Concha Velasco nos ofrece una maravillosa interpretación que se percibe como colofón a su carrera

Foto de Sergio Parra
Foto de Sergio Parra

A estas alturas la fascinación que genera Concha Velasco en el mundo teatral ha provocado que aquello que vemos en escena sea un fetiche. Alguien que trasciende a su personaje y que se funde a él ante los ojos de cualquier espectador. Es Juana I de Castilla, pero es indefectiblemente la Velasco, y ambas vienen cargadas de historia y mito. Si comenzamos por el final diremos que el público de La Abadía se puso en pie ipso facto y que ella paró los aplausos para departir con el respetable y agradecerle tal comunión. Seguramente haya que tomarse esta Reina Juana como un homenaje en vida ─cuando debe ser─ a una actriz inconmensurable. Para qué premios, lo ideal es regalarle un texto atrayente, lírico, repleto de reverberaciones, flashbacks y recreaciones que concentren las esencias de una reina mítica a su manera. De esta forma, Ernesto Caballero como autor y Gerardo Vera en la parte directiva, han enmascarado a la actriz de Juana la Loca, una mujer que llegó a vivir setenta y cinco años, pero que estuvo recluida desde 1509 hasta 1555 en Tordesillas. Sigue leyendo →

La villana de Getafe

El Teatro de la Comedia presenta una audaz versión de Lope de Vega con la energía de la Joven Compañía Nacional

La villana de Getafe - FotoHa resultado toda una sorpresa la disposición con la que se ha lanzado en barrena la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico con esta obra casi desconocida en las tablas de Lope de Vega (1562-1635). Es La villana de Getafe una comedia de enredo, seguramente escrita hacia 1613, época en la que se expulsa a los moriscos, tema lateral dentro de la obra, pero que queda patente de forma irónica. Si bien el armazón que sustenta la obra brota de los propios presupuestos que el dramaturgo expuso en su Arte nuevo de hacer comedias, es decir, lanzar varios hilos argumentales en los que se escenifique la vida de los diversos estamentos (nobles, criados, pueblo llano) con destino a un final feliz; en esta, sin ser nada revolucionario, descubrimos a una protagonista intentando el salto mortal de la peripecia zorruna. Inés, la villana getafeña, es tomada en cuerpo y alma por Paula Iwasaki, demostrando su madurez como actriz, sus capacidades para matizar y redondear personajes; debemos tener en cuenta que aquí se las tiene que ver con tres papeles en uno: de la propia villana, de criada de doña Ana y como indiano. Carga con gran parte del peso de la función aportándole agilidad y dominio. El noble donjuanesco que la conquista para dejarla con un palmo de narices es don Félix, al que da todo su desparpajo y desgaste físico, con una colección grandiosa de posturitas y ramalazos de señorito, Mikel Aróstegui (a su lado, el servicial Lope, un Marçal Bayona que va contribuyendo con gracia al proceder inextricable). La correspondida, una noble de la corte, es doña Ana, una pija cargada de lubricidad que también guarda sus bazas y que Ariana Martínez colorea con excitación. Sigue leyendo →

Habrás de ir a la guerra que empieza hoy

Pablo Fidalgo Lareo recupera la historia de su abuelo, un exiliado de la Guerra Civil

Foto de Marta Pina
Foto de Marta Pina

Viene el montaje de Pablo Fidalgo Lareo avalado por la consideración del diario Público de Portugal como Mejor Espectáculo de Teatro en 2015. Habrás de ir a la guerra que empieza hoy es de esas obras que parece que necesitan la hiperrealidad, la hiperautenticidad, para que el monotema de la Guerra Civil española penetre en el oído de los compatriotas con aire renovado. Partimos de la propia contextualización que nos ofrece el dramaturgo en el centro de las tablas. Sostiene el libro «auténtico» del que parte todo, Papiro-zoo, de Giordano Lareo, su abuelo y, a la sazón, protagonista de lo que vamos a escuchar a continuación. Debe quedar claro que esta historia está basada en hechos reales. Guarda el folio que ha leído y comienza la función. Pero adelantemos el final, pues tampoco debemos considerarlo una sorpresa y, quizás, tampoco deberíamos considerarlo parte de la obra. El actor que interpreta el monólogo, se desenmascara y se convierte en el intérprete angoleño Cláudio da Silva, el «auténtico» Cláudio da Silva, que nos lee, folio en mano también, y en portugués, su penosa historia personal como exiliado. Este es el aparataje propio del arte conceptual. ¿Qué pasa si lo que nos cuentan es todo inventado? ¿Funciona la obra? ¿Somos capaces de disfrutarla, entenderla e, incluso, criticarla si no supiéramos estos hechos que pretenden comprometernos? Si lo tengo en cuenta, considero que quieren hipersensibilizarme y, además, lo consideraré más testimonio que expresión dramatúrgica; si retiro el prólogo y el epílogo (ahora mismo prefiero retirarlos de mi mente), entonces la función va como sigue, y su juicio también. Sigue leyendo →

Tierra del fuego

Claudio Tolcachir dinamiza el conflicto de Israel y Palestina en una propuesta visualmente muy efectiva

TierraDelFuego--620x349Cuando uno se acerca a un hecho artístico como una obra de teatro y esta trata sobre un hecho asentado ya en la historia, pero que aún colea y coleará durante bastante tiempo como es el tema de Palestina-Israel; debe aceptar, debe saber, que aquello es un acercamiento tangencial al asunto. Eso de ir a aprender, debería dejarse para otras disciplinas. Estas precauciones son necesarias para asistir a una función como Tierra del fuego. Si tuviéramos que considerar su contenido, la discusión sería tan eterna como el conflicto que en Próximo Oriente se lleva dando durante todo este tiempo. Aquí tenemos a una víctima judía que ha sufrido un atentado en Londres, en el que ha muerto una amiga suya. Tenemos a una mujer que, pasados más de veinte años, decide visitar al terrorista palestino a la cárcel. Recibe reproches cercanos de su esposo y allegados, y lejanos, de la sociedad en general, y de los sionistas en particular. Sigue leyendo →

Numancia

Pérez de la Fuente amplifica la historia de los numantinos con un espectáculo que mira a nuestro mundo actual

Numancia - FotoEn general, los estudiosos del teatro cervantino «salvan» los Entremeses y esta obra que aquí tenemos, titulada Numancia o Cerco de Numancia o La destrucción de Numancia, que pudo tener en su momento tres actos (algo novedoso para la época), pero que el texto que manejamos lleva cuatro jornadas. El argumento consabido daría como mucho para un episodio; es grandiosa y significativa la anécdota de los numantinos, pero cuesta imaginársela como relato autónomo y consistente. Precisamente por este hecho, la versión que nos presenta Juan Carlos Pérez de la Fuente podría recortarse leventemente con tal de no extender un acontecimiento ejemplar, que por falta de personajes individuales con los que identificarse debe sobredimensionarse estéticamente mediante manifestaciones alegóricas. Sigue leyendo →

Debate

El diputado Toni Cantó nos acerca las habituales componendas previas a un debate político

Debate - Foto«Casi todo lo que aquí se cuenta sucedió en alguno de los debates celebrados en la historia de nuestra democracia», comenta Toni Cantó en el programa de mano; y luego remata: «Las conclusiones, de ustedes». Las mías van al final de este texto. Cuando se pregunta sobre los criterios que se deben aplicar a la hora de juzgar una obra desde la crítica teatral, uno de ellos debe ser la consideración por la inteligencia del respetable (básicamente para que este siga siéndolo). Esa consideración radica fundamentalmente en que a un público adulto no se le dan explicaciones desde las tablas y, después, que no se le puede dar gato por liebre. Aquí el dramaturgo nos presenta los entresijos que transcurren en las bambalinas de un plató. Los números dos de los partidos rojo y azul (o los jefes de campaña, según se interprete) negocian tiempos, temas, enfoques de cámara, turnos y todas esas cuestiones fundamentales de la comunicación. El tono, desde el inicio, es manifiesto: ambos llevan el cinismo anudado a los dientes. Ambos venden todo el pescado enseguida. En un intento por emular a David Mamet o esas películas americanas tipo Los idus de marzo, Cantó pretende evidenciar la corrupción del sistema; si por un instante parece que se guardan alguna carta, enseguida vemos que son grotescamente zafios y que no se resisten a sacar espuma por la boca. Sigue leyendo →

Animales nocturnos

La obra de Juan Mayorga cuenta cómo la corrupción moral nos lleva a esclavizar a nuestros congéneres

Animales nocturnos - FotoLa condición de fragilidad se hace patente en escena en el mismo instante en que el Hombre Bajo se sienta frente al Hombre Alto y le intimida con su franca sonrisa: «Usted sí lo es. Extranjero». El empoderamiento político y sentimental lanzan sus garras sobre las debilidades de unos individuos, ya de por sí encerrados en un contexto social repleto de reglas. Sin llegar al punto de convertirse la función en una muñeca rusa, un armatoste pentagonal en el que se incluyen los dos pisos de sendas parejas, determina el devenir estético de una obra que ayuda al ocultamiento. Uno de los principales aspectos por los que sobresale el escrito de Juan Mayorga es la redondez de sus personajes. Contamos, por una parte, con el Hombre Alto y su novia, la Mujer Alta; él, Pablo Gómez-Pando carga con el protagonismo desde una interpretación vivaz y detallista, muy curtida. Su papel de celador conlleva altas dosis de encubrimiento y camuflaje, pero como ocurre con el resto de intervinientes, también imparte, con un engañoso tono de afabilidad, sus desprecios y críticas a la labor como traductora de su chica; esta, Viveka Rytzner, es el individuo más racional y prudente de todos, manifiesta su valor y arrojo en los momentos cumbre; se expresa con dulzura y, también, con seriedad y determinación. En la parte contraria, el Hombre Bajo nos depara a un Jesús Torres que pausadamente nos entrega a un cínico y torticero manipulador que, a primera vista, nos hace sospechar de su psicopatología. Le acompaña Irene Serrano como Mujer Baja, introduciendo a uno de los personajes que más deben evolucionar y que favorece que la actriz despliegue un abanico de timbres que proceden desde la taciturnidad de una insomne a la satisfactoria encarnación de una nueva villana. Sigue leyendo →