Yogur | Piano

Gon Ramos ha creado una experiencia teatral destinada a la síntesis de dos mundos a priori antagónicos

Foto de Pablo Bonal
Foto de Pablo Bonal

Partimos de un tema instrumental que posee un nombre parecido al de la obra que nos encontramos en el Espacio Labruc: Fjögur Pianó (quiere decir «cuatro pianos»), que fue compuesto por el grupo de Islandia, Sigur Rós, y que fue incluido dentro de su disco Valtari (2012). Precisamente generó dos videoclips (elegidos dentro de una competición creada a propósito) que, es de suponer, han provocado reacciones en todo el proceso de creación dramatúrgico. Uno es el de Anafelle Liu, que expresa muy bien esa idea de desprenderse de la lava que cubre un cuerpo como si fuera algo accesorio que no nos deja mostrarnos a nosotros mismos; y, luego, la pieza que más éxito tuvo, convirtiéndose en viral, fue la que dirigió Alma Har’el y que protagoniza Shia LaBeouf y Denna Thomsen; todo un producto de arte conceptual lleno de simbolismo y sobre el que merecería la pena detenerse. Así llegamos a Yogur | Piano, donde la presencia del instrumento musical queda clara dentro de la escena y máxime cuando es tocado por Jos Ronda (tanto el susodicho tema como un aria de Dido y Eneas de Purcell). Lo del yogur debe quedar para una metáfora quizás, inicialmente, irónica respecto al islandés «Fjögur» y, luego, como esa sustancia producto de la fermentación bacteriana, es decir, de nuestro propio cuerpo convertido en una masa informe y descompuesta dentro de una sociedad que nos subsume sin llegar a comprenderla. Y es que la función nos lleva por los derroteros del existencialismo, de la angustia y de los ritmos inasumibles a los que somos expuestos; pero todo ello llevado a través del surrealismo en su vertiente más psicoanalítica y onírica, y, también, del happening. Sigue leyendo →

Cinco horas con Mario

Lola Herrera mantiene el pulso y la energía en una vuelta a las tablas con la célebre obra de Delibes

Cinco horas con Mario - FotoSurgen tantas preguntas sobre cómo digerir esta célebre representación que lleva tanto tiempo realizando Lola Herrera, que uno al final debe optar (o no) entre una serie de puntos de vista. Primeramente, hemos de tomar el espectáculo como una especie de recreación realizada por la misma actriz, pero en un sentido arqueológico, en un atisbo de homenaje hacia el personaje que ella misma creó sobre la protagonista de Miguel Delibes. Evidentemente, por mucha peluca que le pongan y por muy buen aspecto que presente la Herrera, la persona que nos encontramos delante no puede tener cuarenta y cuatro años por mucho que fueran los de aquella época. Otro aspecto a tener en cuenta es que obviemos el hecho de que la escenografía se ha quedado más que obsoleta y que en una deriva más naturalista se muestra anticuada respecto al montaje de los años ochenta donde la presencia de los tonos morados patentizaba más la muerte; ahora, incluso, la iluminación es excesiva y demasiado general. Dicho todo esto, también es cierto que la expresión del monólogo es distinta. Es imposible tomarse lo que afirma con la misma seriedad que en otros tiempos. Me sorprendió ─y es algo de lo que me gustaría obtener respuesta─ que hiciera tanta gracia. ¿En qué año comenzaron las risas? ¿En qué proporción han aumentado transcurridas las temporadas? Por momentos parece el Club de la Comedia. Aquello que relata nos parece tan exagerado hoy…, esos comentarios sobre los negros, sobre la Guerra Civil, sobre el sexo marital o la defensa a ultranza de la servidumbre femenina. Cobra, por lo tanto, tintes que van de lo tragicómico a lo melodramático; siempre con el imaginario cuerpo presente de Mario. Sigue leyendo →

Lorenzaccio

La compañía del Teatro Nacional de Burdeos presenta su visión modernizada de la gran obra de Musset

Foto de Pierre Grosbois
Foto de Pierre Grosbois

Para comprender a Lorenzo de Médicis, a Renzo, a Lorenzino, a Lorenzaccio, debemos acercarnos a la figura Musset, a ese afectado por el «mal du siècle» (la abulia pija del siglo XIX), ese «dandi de las barricadas», según Lestringant, su biógrafo o, también, ese suicida retardado amigo de la absenta. Fue esencial para el dramaturgo y para la creación de esta obra, el affaire con George Sand, quien allá por 1833 le dio a conocer una copia de su «escena histórica» Une conspiration en 1537, la cual motivó la posterior escritura de Lorenzaccio. Otro dato de relevancia, antes de adentrarnos en la función, es que el poeta tuviera buenas relaciones con la casa de Orleans, a la sazón, beneficiaria de los acontecimientos de 1830. Este cruce biográfico, sentimental y filosófico entre Musset y el protagonista de su pieza refuerza las derivas ficcionales e interpretativas; si le sumamos los avatares de nuestra agitada modernidad, el drama está completo. Nos situamos en la Florencia del cinquecento, una ciudad dominada dictatorialmente por la crueldad y el antojo de Alejandro de Médicis. A este le acompaña, después de un reciente reencuentro, su primo Lorenzo, al que todos conocen como Lorenzaccio, un poeta, un juerguista, un travesti, un libertino, un instigador o un melancólico recalcitrante. En una compleja trama de intrigas donde prevalece más el diálogo, a veces denso, que la acción ─y es que la prosa del francés se complejiza por momentos─, el catálogo de caracteres entreverados reluce en su cinismo. Sigue leyendo →

Los temporales

Un coach visita a los empleados de una ETT para una sesión que desencadena todo tipo de conflictos internos

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Ya sabemos que lo último de lo último es que seas feliz en el trabajo. El nuevo mantra ha sustituido aquel otro de que el trabajo dignifica al ser humano (y el stajanovismo fortalece a la patria). Alienaciones. El mundo laboral se ha desencorsetado estéticamente para que te sientas como en casa. Se han tirado las paredes, han llegado los colorines, la música relajante (o acelerante, dado el caso), las ludotecas para mayores con piscinas de bolas, dianas con dardos, mesas de ping pong y de billar, gimnasio. La confraternización profunda con todos tus compañeros como si fuera una secta con propósitos trascendentales. Viste como quieras, todos somos hipsters. Tu jefe es tu colega. Siéntete como en casa. Quédate 14 horas seguidas, somos un equipo (somos tu familia). Cuando el estrés crece en tu interior hasta que te ves sentado frente a un siquiatra recetándote unos ansiolíticos, entonces puede que ya no haya marcha atrás, has quedado atrapado por un modo de vida similar al engranaje de una gran maquinaria. En una muestra de lo que podría ser este ambiente, nos encontramos en una empresa de trabajo temporal. Cuatro empleados reciben la visita de un joven coach, alguien avalado por las ventas de su libro-milagro, de su método de transposición de personalidades, un psicodrama en el que se intercambian los papeles y cada uno debe hacer de su compañero; un sistema, al fin y al cabo, para insuflarles altas dosis de absurda positividad, que es lo que hacen estos mercachifles que se nos cuelan por todos los lados. La cuestión es superar las crisis, fundamentalmente la de Olivia, una mujer desquiciada que ha sufrido un desvanecimiento y que parece dispuesta a tirar la toalla. Sigue leyendo →

Castigo ejemplar, yeah

Vitriólica comedia sobre unos padres en la tesitura de salvaguardar la educación de su hijo

Castigo ejemplar - FotoCon tanto advenedizo descalabrado en los últimos tiempos y todos aquellos que han visto diezmado su estatus, no parece extraño encontrarse a una pareja allanando el despacho del director de un colegio privado y religioso. La misión casi imposible consiste en «extraviar» los expedientes que han abierto la puerta de salida a su retoño de diez años. Su hijo, adelantémonos un poco, es la encarnación de Mefistófeles y este está dispuesto a liderar un movimiento con camino directo al apocalipsis. Básicamente, lo que nos encontramos es una comedia de situación. Allí, encerrados los progenitores, vemos cómo su propia convivencia en tan extraña coyuntura les lleva a cuestionarse el papel que han representado ellos en la educación de su hijo. Él, un abogado que no parece haber atesorado bastante poder ni autosuficiencia, declara que ha entregado esa noble labor instructiva a esa pulcra institución, y que son ellos, en definitiva, los responsables de aquel desvío en su conducta. Rodrigo Sáenz de Heredia es el papá pusilánime que atisba un futuro esplendoroso para su vástago si se convierte en una especie de pilarista con una buena cartera de contactos incluidos en el título de Bachillerato. Su interpretación se balancea entre chispazos de macho alfa y declaraciones que se sumergen en un patetismo verdaderamente elocuente. Sigue leyendo →

Battlefield

Regresa Peter Brook con un sobrio espectáculo que recoge lo esencial del gran libro hindú

Battlefield - FotoVuelve el dramaturgo inglés junto a Marie-Hélène Estienne y retoma esa epopeya que tanto le ha fascinado siempre: Mahabharata. Pero esta vez se nos muestra un reducido epílogo de la inmensa obra. Battlefield (Campo de batalla) recoge, de una forma parecida a Hécuba cuando hace recuento de su desgracia tras la caída de Troya, las consecuencias de la batalla en la que los Bharata han salido derrotados. Lo que verdaderamente se nos cuenta es el final de un ciclo y el consiguiente comienzo de otro. El rey ciego Dritarashtra ha perdido, mientras que Yudishtira se erige en verdadero protagonista y heredero en un reino devastado. Con partes sustanciales de narración vamos reflexionando sobre la justicia, la voluntad y el fatum. Varias fábulas escenifican las lecciones del abuelo, como si el vencedor tuviera que atender a enseñanzas superiores. Pero todo está en marcha y uno jamás puede desistir de tal responsabilidad, está escrito. Su madre, Kunti, y el rey ciego deben acudir al bosque a concluir su existencia, y el nuevo monarca debe comprender que la justicia y la creación de un mundo renacido pasarán por sus manos. Una cosmogonía, al fin y al cabo, enormemente cercana a las tradiciones de la religión griega que el cristianismo no nos dejó heredar. De manera similar a la metempsicosis, los hindúes establecían la perpetua reencarnación, el samsara. Asistimos por lo tanto al instante de la desintegración y al primer impulso de un devenir que nunca ha cesado. Dicho todo esto, la recepción de tales planteamientos conlleva una serie de problemas dramatúrgicos. Sigue leyendo →

Tom en la granja

Un thriller, en el que la homofobia dentro del ámbito rural juega un papel preponderante en el devenir de sus protagonistas

Tom en la granja - FotoEl enfant terrible del cine canadiense, Xavier Dolan, reciente ganador del Gran Premio del Jurado en Cannes por Solo el fin del mundo (otra adaptación teatral), llevó a la pantalla Tom à la ferme (Tom en la granja) en 2013. Es, con seguridad, su cinta más floja de toda su filmografía y en la que desparecen parte de sus señas de identidad estéticas, aun así, es una referencia muy valiosa ─por las intervenciones sobre el guion que realiza─ para valorar esta muestra que nos llega de la mano de Enio Mejía. Tom es un publicitario que llega a la granja en la que viven la madre y el hermano de su difunto novio, al que enterrarán al día siguiente. Cada uno de los personajes cuenta, a priori, con unos objetivos concretos. Inicialmente, el protagonista nos sorprende monologando, algo que repetirá a lo largo de la obra de forma desigual, incluso delante del resto, pero no como un aparte sino como una expresión de sus sentimientos o percepciones. Ese tipo de expresiones son de dos clases. Unas son descripciones. Siempre me han parecido un tanto ridículas las introspecciones que describen como lo hacen los novelistas: «Mantequilla. Mantequilla en la mesa. Una mancha. Amarilla, sucia, blanda. No puedo quitar mis ojos de ella», hecho auténticamente antiteatral; además, ¿quién piensa de esa manera? En otro cariz muy distinto está la introspección reflexiva que evoca situaciones pasadas: «Te imagino cuando eras pequeño. Intentando trepar por la encimera del fregadero», que, aunque deberían formar parte de la actuación, de sus emociones en los gestos o en la comunicación, pueden ser aceptables (Dolan directamente no contó con este recurso). Sigue leyendo →

Los vecinos de arriba

Una comedia de parejas sobre el liberalismo sexual con la que debuta el director Cesc Gay

Foto de David Ruano
Foto de David Ruano

Uno de los aspectos que caracteriza la filmografía de Cesc Gay es la sinceridad, es decir, qué papel juega la sinceridad en una sociedad que necesita tanto la hipocresía para solventar las complejas relaciones que se establecen a nuestro alrededor. En fin, o contamos lo que pasa, lo que ocurre de verdad (si es que lo sabemos) o continuamos con la farsa que, al fin y al cabo, puede resultar cómoda, modestamente tranquila e, incluso, divertida si se da el caso. Pero para forzar el nudo, el ahora dramaturgo, tensa los hilos, presiona y, al final, esa sinceridad de la que hablaba antes se desborda. Normalmente, sus películas (podemos fijarnos en algunas como En la ciudad, Una pistola en cada mano o, en la última, Truman) se mueven en el melodrama, con tendencia a la comedia, pero no, desde luego, con esta clara propensión hacia la sátira, hacia el retorcimiento de las costumbres de un matrimonio que, al principio, nos parece que se maneja en un equilibrio suficiente con altas dosis de cinismo irónico y oxigenante. «Yo he sido de izquierdas de toda la vida», comenta más adelante. Hablamos de modelos, de estereotipos, de esquemas sociales en los que nos vemos incluidos cómodamente o no. Balanceamos nuestra mirada hacia una pareja o a otra como si fuera un combate en el que alguien debe ganar necesariamente, en el que la victoria o la derrota de todos es imposible. Sigue leyendo →

Sueño de una noche de verano

Darío Facal presenta esta famosa comedia de Shakespeare con una renovada apuesta por la parodia

Foto de Elisa Abión
Foto de Elisa Abión

Durante esta temporada ya hemos tenido oportunidad de asistir a una versión de Sueño de una noche de verano. Los coreanos, dirigidos por Jung-Ung Yang, se inclinaron por una mezcolanza animista más propia de un divertimento callejero que de una aproximación trascendente de la comedia shakesperiana. Darío Facal, afortunadamente, ha vuelto a renovar con su mirada de farsa (conecta muy bien estéticamente con el montaje de Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín que nos regaló hace poco unos meses) las historias de amor, naturaleza y metateatro que bordó el bardo con gran genio. Pero… ¿quién es, en verdad, el protagonista? Muchos y ninguno. Hasta tres hilos argumentales se ponen en funcionamiento, muy bien recortados para que la fluidez sea máxima durante la hora y media larga que dura el montaje. Por un lado, contamos, en Atenas, con la presencia de Hipólita (llevada por Carmen Conesa con serenidad; luego, como Titania, aportará un toque erótico a través de su vestimenta) y Teseo (Alejandro Sigüenza sigue a su compañera con la altivez bondadosa propia de su personaje y, después, bien malicioso en el papel de Oberón), el duque y la reina de las amazonas están a punto de casarse, pero antes de que se celebren los fastos, deben mediar en un conflicto de compromisos maritales fallidos. Egeo, un caballero, no puede aceptar que su hija, Hermia, desee a Lisandro en menoscabo de Demetrio, de quien está enamorada Helena. Dos parejas destinadas al equívoco dentro del bosque en el que las hadas y los duendes hacen de las suyas, mientras Cupido cumple con su labor. En otro plano participan, como ya se ha comentado, en el interior de la frondosidad, los reyes Titania y Oberón en disputa. Sigue leyendo →