300 el x 50 el x 30 el

El colectivo belga FC Bergman inunda el escenario con su peculiar visión del diluvio universal

Foto de Sofie Silbermann
Foto de Sofie Silbermann

«Hazte un arca de maderas resinosas, divídela en compartimientos, y la calafateas con pez por dentro y por fuera. Hazla así: trescientos codos de largo, cincuenta de ancho y treinta de alto…». Como no habíamos tenido suficiente con el Moisés de Castelucci, ahora llegan los FC Bergman (su espectáculo dura exactamente lo mismo) a dibujarnos el diluvio a través de un montaje grandioso, maximalista y dispuesto, igual que el dramaturgo italiano, a epatarnos. ¿Habrá algo debajo de los efectos especiales? Nos encontramos con un pescador sentado en una caja frente a una charca. Se levanta el telón y aparece un pequeño pueblo con seis cabañas y un bosque al fondo. La gracia escenográfica del asunto radica en que una cámara de cine, enganchada a unos raíles que bordean la aldea y empujada por tres operarios, va a descubrirnos, a través de una pantalla enorme que ocupa el centro de la escena, el interior de cada habitáculo. Podrían haberlo asentado en una plataforma giratoria, pero, indudablemente, la cámara, como vamos a ver, da mucho de sí (se permiten el tonteo, enfocando al público y a los sufridos empujadores). Sigue leyendo →

Viejo, solo y puto

Drama agridulce sobre los avatares de dos travestis en una farmacia cochambrosa

Foto de Brenda Bianco

El conjunto ocupa la escena con una soltura soberbia y, aunque algunos personajes no están lo suficientemente trazados, el ritmo de altibajos que imprimen nos llama la atención, a pesar de la insustancialidad que se va apoderando del montaje (las cartas se echan sobre la mesa y ahí permanecen). Comanda la situación Federico Liss, fantástico en su huida hacia delante, adaptándose con astucia a cada uno de los pequeños quiebros del texto, tan asqueroso con las chicas como patético en la búsqueda de cariño; tan distinto a su hermano, que David Rubenstein carga con esa desdicha del futuro divorciado, todo un tipo con aire de perdedor, que ha gastado media vida en sacarse la carrera de bioquímica con la seguridad de heredar el negocio familiar. Por allí, Darío Guersenzvaig, un visitador médico, que el actor toma con la sobriedad casi imposible de alguien que pretende no inmiscuirse completamente y, a la vez, sacar rédito. Finalmente, los dos travestis, Patricio Aramburu y Marcelo Ferrari, buscan redondear y cincelar, dentro de lo posible, el estereotipo; ese vaivén de amargura alegre, de tirar como se pueda, aunque te partan los morros o te soben sin compasión. Creo que no es suficiente con lanzar a estos personajes a experienciar una situación para ellos cotidiana como esta. Vivimos en ciudades y la realidad que se nos plantea no nos resulta ajena; al contrario, cada vez la vislumbramos más en algunas calles, en algunos programas de televisión empeñados en aproximarse a los «apestados»; por eso parece necesario ahondar más en sus peculiaridades, en su biografía, en lo que se esconde debajo de la máscara, porque si no, apenas alcanza a comprometernos. Aquí, Sergio Boris apunta más de lo que expresa, y eso para forjar una atmósfera es una virtud, pero se requiere un desarrollo que nos lleve hacia territorios en los que se pueda cuestionar la problemática. Todo ello no quita para que el dramaturgo haya sabido tejer unos diálogos y, esencialmente, encajar unos posos de silencio, con verdadera maestría, logrando adensar un ambiente, con la escenografía naturalista de Gabriela A. Fernández y la iluminación propicia de Matías Sendón, que se debate entre la ruina y el nihilismo. Sigue leyendo →

Mecánica

Una versión cubana del clásico Casa de muñecas, donde el espíritu de Ibsen se deslavaza

Foto de Yasser Expósito
Foto de Yasser Expósito

En la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán, en la tercera etapa del ciclo «Una mirada al mundo», nos hemos encontrado con una telenovela cubana; y esta apreciación no radica en ningún prejuicio relacionado con el acento. Si la Casa de muñecas de Ibsen ha envejecido a marchas forzadas (nosotros ya hemos tenido una modernización hortera) y se ha quedado arrumbada a un contexto socioeconómico muy definido; la Mecánica de Abel González Melo no es más que un embrollo de personajes inconsecuentes en una trama inverosímil de nuestra sociedad desarrollada. Cualquier caracterización feminista en el nombre de la heroína Nora Helmer, queda aquí aniquilada al convertirla en Nara Telmer, directora suprema de un complejo hotelero, interpretada por Yuliet Cruz, que cumple con el estereotipo de jefa ocupadísima y de rictus insolente, absolutamente concentrada en su deber. La versión va por otros derroteros que, presuponemos, tienen que ver con el recurrente hálito de la ambición, del enriquecimiento y toda esa panoplia de anhelos tan humanos; pero que, en realidad, terminan por manifestar un lío amoroso en el que todos los intervinientes, sin excepción, se ven envueltos (y eso que son hasta cinco). Es el heredero, Olvaldo Telmer, el que se puede permitir vivir ocioso, dedicando sus horas a navegar por internet; Carlos Luis González lo encarna melosamente, aportándole a su papel cierto equilibrio que se desbarata al desenlace de forma exagerada. La obra se divide, al igual que el texto original del dramaturgo noruego, en tres actos. Sigue leyendo →

El perro del hortelano

Extraordinaria representación de la comedia lopesca a cargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico

el-perro-del-hortelano-fotoHay que reconocer que en este país, desde que Pilar Miró se la jugó, pero de verdad, llevando El perro del hortelano al cine ─con verso y todo—; logrando un éxito que se extiende hasta nuestros días, esta comedia resulta ser, dentro de las populares de Lope, la mejor acogida por los bachilleres y por el público en general. La obra en cuestión es nombrada por doquier ─junto a otras─ como parte del acervo popular, ya se sabe: «Todos a una como en Fuenteovejuna» y «eres como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer». Además, por esos azares del destino, volvemos a tener delante a Fernando Conde, que, en su madurez, ha cambiado su papel de mercader griego en el film por el de conde Ludovico. Dicho esto, debemos aceptar que el texto del Fénix es todo un zarpazo de ingenios, repleto de discursos veloces, cargados como metralla para que ambos contendientes disparen tanto a discreción como con la máxima pericia. Por momentos, uno parece escuchar a Cyrano cuando en boca de Teodoro surge: «…ese tornasol mudable, / esa veleta, ese vidrio, / ese río junto al mar […] esa Diana, esa luna, / esa mujer, ese hechizo,…». Sigue leyendo →

Escuadra hacia la muerte

La nueva incursión en la famosa pieza de Alfonso Sastre no consigue cautivar como antaño

Foto de Pedro CHamizo
Foto de Pedro CHamizo

Esta obra de Alfonso Sastre, estrenada en 1953 en este mismo Teatro María Guerrero, a pesar del éxito que ha ido cosechando históricamente, ha envejecido mal, puesto que requiere un contexto con el que dialogar que se ha perdido, aunque se mantengan ciertas pulsiones belicistas ahora reconfiguradas. La versión que presenta Paco Azorín sobre este grupo de jóvenes encerrados en un búnker (sustituye a la casa del guardabosques del original) a la espera de verse sacrificados en aras de una victoria durante la Tercera Guerra Mundial, aporta un cambio que podemos juzgar de trascendental para la interpretación del texto. Hablo del final ─no me queda más remedio que destriparlo─. Alfonso Sastre marcó que Pedro, mientras dice unas palabras, le ofrece su primer cigarrillo a Luis, el más joven e inocente de todos, y luego baja el telón. Sin embargo, Azorín ha optado por una resolución que puede tener múltiples lecturas. El caso es que nos topamos con este chaval, interpretado por Jan Cornet, con una fuerza expresiva que va de más a menos y que definitivamente remonta, se desnuda y sube esperanzado hacia las escaleras que llevan a la salida. Sigue leyendo →

Les larmes d’Oedipe

Un tedioso Edipo en Colono completa el ciclo de tragedias sofocleas bajo la interpretación de Wajdi Mouawad

Foto de Pascal Gely
Foto de Pascal Gely

Seguramente solo se puede entender este montaje de Wajdi Mouawad como el episodio final de su megaproyecto de subir a escena las siete tragedias que conservamos de Sófocles. Un atrevimiento loable donde, a sus incursiones sobre los dos héroes Áyax y Edipo más las propuestas sobre las mujeres Las traquinias, Antígona y Electra, se le suman ahora Filoctetes y este epílogo sobre el desastrado rey moribundo en Colono. Uno se imagina asistiendo a la representación de las seis primeras y tragándose este desenlace embebido por la ruina; pero estas «lágrimas» carecen de la autonomía suficiente como para extenderlas durante una hora y cuarenta cinco minutos. Uno acoge con entusiasmo al pobre ciego Edipo acompañado por su hija Antígona a las puertas de Atenas en las tierras de Colono; y toma con agrado que un visitante del siglo XXI llamado Pericles los reconozca como si fueran Quijote y Sancho, y que les cuente que durante las manifestaciones de la crisis económica y social griega del 2008, el joven Alexandros haya resultado herido por la policía. Nos balanceamos sincrónicamente entre las dos historias, entre esas dos muertes paralelas de dos hombres caídos en desgracia. Cuando el muchacho fallece, según se nos relata, la reiteración, la parsimonia y el tedio se apoderan de la escena. Sigue leyendo →

Inflammation du verbe vivre

Cine teatralizado sobre el Filoctetes de Sófocles en un intento fallido de aproximación en los márgenes de la metaficción

Foto de Pascal Gely
Foto de Pascal Gely

Wajdi Mouawad, en su pretensión por llevar a escena la siete únicas tragedias que conservamos de Sófocles, llega a la estación final, a los moribundos Filoctetes y a Edipo (en Colono); él, también, moribundo y errabundo en un proceso creativo atascado en el impás, resuelve salirse de sí, merodear alrededor del texto, aproximarse a la metafísica de la puesta en escena y, finalmente, acometer la purificación; es decir, la catarsis de su ser en una incursión alegórico-dantesca que le permita descubrir de nuevo la claridad. Para ello acude al lenguaje cinematográfico y nos plantifica en el centro del escenario una gran pantalla de la que el propio actor podrá salir y entrar, en ese juego metaficcional que hemos visto en otras ocasiones en el propio cine (como La rosa púrpura de El Cairo, inspirada a su vez en otras de Buster Keaton o Harold Lloyd) o, en el teatro, precisamente en este mismo escenario del Valle-Inclán y en el mismo ciclo de «Una mirada al mundo» con la Julia de Christiane Jatahy (en esta función lo fílmico y lo metateatral jugaron absolutamente a favor). Por otra parte, encontré que el subterfugio se aproximaba mucho al Tristam Shandy que Michael Winterbottom presentó en el 2006. La cuestión, en cuanto al montaje de este Filoctetes, radica en plantear si asistimos a una película con elementos teatrales o a una función dramática con apoyo fílmico. Sigue leyendo →

Historias de Usera

Una colección de relatos entrañables sobre las gentes de este barrio populoso del sur madrileño

Foto Bárbara Sánchez Palomero

Mientras charlan y toman la fresca a la luz de la farola y van llegando más vecinos y nosotros nos acomodamos y ellos continúan en un ten con ten cruzado de chascarrillos, anécdotas y aventuras y los jóvenes preguntan a los mayores del lugar con avidez, se nombra, de pasada, Orcasitas, como el barrio más luchador de Madrid. Bien, pues antes de adentrarme en el meollo de la cuestión, me sorprende que se haya perdido la oportunidad para evidenciar la precariedad de muchas zonas del actual distrito de Usera y las diferencias socioeconómicas que aún hoy se dan respecto al norte madrileño. Incluso en el germen de la función, aquel Storywalker donde se fueron grabando esos relatos extraídos de la vivencias de los lugareños ─la mayoría de ellos acontecimientos reales─ ha participado algún que otro actor de la presente escena madrileña que estudió en un instituto de aquel barrio tan luchador, un verdadero barrizal en sus orígenes, que se dedicó a bloquear carreteras para exigir la urbanización de esa área. Si algunos supieran hasta qué punto ha vuelto la degradación en las aulas de aquellos lares… En fin, me duele hacer la siguiente comparación, pero me parece inevitable. Estas Historias de Usera huelen a ese cine de los cincuenta (salvo honrosas excepciones, como Surcos) en el que España se mostraba satisfecha de sí misma, como si no se pasara hambre y no existiera una gran angustia por el futuro, sobre todo en el mundo rural. Sigue leyendo →

De vânzare / For sale

Una potente muestra en escena sobre la ocupación de tierras en Rumanía por parte de grandes empresas

de-vanzare-for-sale-fotoDe vânzare / For sale forma parte del Programa Teatrul Odeon de Rumanía, incluido dentro del ciclo «Una mirada al mundo» del Centro Dramático Nacional. Una obra que se presentaba a continuación de otra, Contra democraţiei, del autor barcelonés Esteve Soler y, a cargo, también, de los rumanos. Pero como uno, en este mundo que vivimos, no sabe en qué momento comienzan las funciones, quise pensar que todo estaba hilado. Poco antes de empezar, mientras descansábamos nuestras neuronas de tanta proclama política, se nos fue repartiendo en el guardarropa un aparatito para poder seguir la traducción simultánea. Los setenta espectadores nos fuimos situando en una improvisada cola, hasta que descubrí que las cordiales responsables de sonido, nos reclamaban alguna identificación, «algo en prenda», decían, «el carné de identidad, por ejemplo», «yo no tengo el carné de identidad», respondí, «pues déjanos, algo: el abono transporte, una tarjeta de crédito, las llaves de tu casa», «yo no tengo nada, y las llaves no te las pienso dejar». Me aparté a un lado hasta que se resolviera el conflicto mientras los dóciles asistentes iban dejando su DNI, su Visa y, como pude comprobar, hasta las llaves de su propia casa, para que le entregaran el jodido chisme (supongo que de un precio inimaginable). Sigue leyendo →