Todo el tiempo del mundo

Pablo Messiez nos propone una incursión desconcertante en la eterna reconstrucción de nuestros recuerdos

Foto de Vanesa Rabade
Foto de Vanesa Rabade

Durante toda la historia de la filosofía sus protagonistas se han preguntado insistentemente sobre la realidad, el tiempo y la memoria. Temas recurrentes a los que quisieron poner un fin conclusivo los físicos, aunque los artistas han sabido mantener el suspense sobre si el aquí y el ahora nos pertenecen a nosotros o si son producto de nuestra ensoñación. Pablo Messiez juega con estos elementos en un drama de inspiración autobiográfica en la que Flores, el dueño de una zapatería que lleva este sugerente apellido, va a reconfigurar su pasado o, quizás, su futuro, en una vuelta de tuerca a la relatividad einsteniana. Posee la obra del dramaturgo argentino un deje beatífico a lo Frank Capra. Si nos fijamos en Qué bello es vivir, podemos hacer un paralelo tanto estético como moral. Aquí, en Todo el tiempo del mundo, no tenemos un ángel, pero conocemos espectros, aparecidos, visitantes, remedos de recuerdos posibles que cumplen esa función tan necesaria de recuperar las esencias vitales. Sigue leyendo →

La noche de las tríbadas

Miguel del Arco presenta su particular visión sobre la furibunda misoginia del dramaturgo August Strindberg

Foto de Vanessa Rábade
Foto de Vanessa Rábade

Llevar a escena un retazo de la vida de August Strindberg, el célebre dramaturgo sueco, puede resultar a priori apetecible, máxime si la obra es versionada y dirigida por Miguel del Arco, alguien que apuesta fuerte y con ambición en cada una de sus propuestas. Por esta razón, la recepción debe ser también más exigente. Per Olov Enquist comenzó a escribir el texto allá por 1973 bajo los ecos del individualismo nixoniano y el feminismo antimasculino. Nos situamos en marzo de 1889 en el teatro Dagmar de Copenhague, Siri von Essen, la primera esposa de nuestro protagonista y de quien se estaba divorciando, está pasando la escoba sobre el escenario. Una muralla informe de cajas de cerveza, diseñada por el escenógrafo Alessio Meloni, una especie de sugerente frontera entre el abismo y la disolución, invade las tablas. No queda más remedio que emplear aquel espacio como almacén, no son tiempos boyantes. Creo que el punto de arranque por el que ha optado Miguel del Arco es determinante para el devenir de la función. En el libreto original, donde Siri jura en finlandés unas breves palabras ininteligibles para el supuesto público (la obra, recordemos, está en sueco), nuestro director ha puesto a Manuela Paso a berrear una ristra infame de improperios dignos de una poligonera bajo los acordes de una guitarra eléctrica. Sigue leyendo →

Tartufo

El clásico de Molière es modernizado hasta lograr un pastiche que disuelve sus fundamentos

Foto de J. Suárez
Foto de J. Suárez

Venezia Teatro me había dejado un buen sabor de boca con Los desvaríos del veraneo que presentaron hace unos meses, supieron darle brío al texto de Goldoni y nos hicieron pasar un buen rato. Muy diferentes sensaciones nos genera este Tartufo que, con aquello de las modernizaciones, se presenta delante de nuestros ojos como un pastiche sin rumbo al que se le han usurpado la esencia. Si como afirma el director de este montaje José Gómez-Friha: «La religión en el Tartufo es para mí anecdótico» (sic); entonces, ¿cuáles deben ser los fundamentos morales del gran protagonista (aunque la obra comience con su voz emitiendo rezos)? Esta es una cuestión elemental, puesto que la versión de Pedro Víllora ha reducido los personajes y ha hecho desaparecer, entre otros, a Cleanto, el cuñado de Orgón, con el que debería tener una serie de conversaciones propicias para concretar la impostura que se está llevan a cabo. Y es que esta función va derivando paulatinamente hacia la parodia y hasta, en ocasiones, la astracanada. Debo reconocer que comienza con fuerza y que la comicidad entra en acción enseguida. La ironía será constante y los minutos de diversión, como luego comentaré, trufan el espectáculo con verdadero ingenio y desparpajo. Inicialmente, Madame Pernelle, la madre de Orgón, bravamente encarnada por Vicente León, es capaz de lanzar acusaciones casi inquisitoriales a los habitantes de la casa, echándoles en cara la desfachatez de sus tratos sociales. Es ahí cuando se marcan los dos bandos: de rojo, los defensores de Tartufo, y de verde, sus contrarios. Sigue leyendo →

La cocina

Sergio Peris-Mencheta comanda un montaje grandioso sobre la Europa convulsa de los años cincuenta

Foto de marcosGpunto

La Bestia, igual que el Leviatán de Hobbes, es un mini-estado en forma de cocina, donde todos sus habitantes deben cumplir con las reglas que han aceptado para que sea posible alcanzar la armonía. Sergio Peris-Mencheta, con sus 41 años, se juega, con esta oportunidad que le ha brindado el Centro Dramático Nacional, obtener un prestigio que lo lleve a la élite española de la dirección escénica. Desde mi punto de vista, antes de analizar el resto de elementos, el madrileño ha logrado dar un aldabonazo con esta propuesta tan ambiciosa y tan sugerente. Ha sabido plasmar con maestría ese espíritu inasible del perspectivismo, de la amalgama que forman toda una serie de personajes muy distintos que se van compactando a través de la angustia vital, la esperanza ensoñadora y la perceptible alienación. Nos encontramos en Londres, el 8 de agosto de 1953, el día que los germanos verían condonada parte de la deuda contraída por aquel doloroso y humillante Tratado de Versalles, y las posteriores condenas. Mangolis, un pinche chipriota, el trabajador más joven de todos, un tipo vitalista, sin el peso de la tradición y la amargura sobre sus hombros, una especie de símbolo conciliador de los nuevos tiempos, es el primero en llegar al curro del Marango’s. Sigue leyendo →

La extinta poética

Alegoría sobre la descomposición humana a través de una familia dominada por los ansiolíticos

La Extinta PoéticaEn una inversión de los papeles tradicionales, es la novia, inquieta y solitaria, quien espera al futuro esposo con su blanco vestido algo arrugado. Regresan Eusebio Calonge y Paco de La Zaranda, pero esta vez para movilizar o ser movilizados por la compañía Nueve de nueve, para presentarnos a una familia paradigma de la descomposición social de nuestros días. Como suele ser habitual en sus modos de trabajo, la falta de un argumento concreto propende a la abstracción de los personajes y, en este caso, se ha incidido de forma pesimista y caricaturesca en ciertos modos de vida, exagerados, desde mi punto de vista, y hasta estereotipados. Puesto que no es una familia concreta, sino el símbolo de una masa empastillada ─de hecho, así se presentan sus miembros, encerrados en el círculo vicioso de los efectos secundarios que son paliados por otras pastillas, y vuelta a empezar (no hay remedio definitivo)─ parece que el prisma desde el que se aproximan es el de la pura desolación, el de aceptar que esta sociedad nuestra es pura enfermedad, pura grosería de la que nada se puede esperar. Discurso bastante asentado en ciertos sectores culturales y sociales, principalmente de generaciones provectas, que parecen abrumados por la estética del espectáculo soez. Sigue leyendo →

Las palabras y la cosa

Encuentro epistolar entre un lingüista y una actriz porno acerca de la sinonimia lúbrica de nuestro idioma

las-palabras-y-la-cosa-fotoSi en algo debemos valorar esta adaptación que Ricard Borràs ha realizado del libro Las palabras y las cosas de Jean-Claude Carrière, es que haya aceptado el reto de trasladar el vocabulario libertino del siglo XVIII francés, al acervo léxico de la tradición española, incluyendo pertinentes anotaciones regionales y otras variantes del catalán, por ejemplo. Digamos, eso sí, para entrar ya en materia, que podría haberse extendido algo más en las referencias literarias; habrían sido idóneas las invenciones de Cela y su Diccionario secreto o de Umbral y Los helechos arborescentes (trufada está la novela de vocablos libidinosos) o el Coños escrito por Juan Manuel de Prada. Aunque no están nada mal las remisiones a La Celestina, El Quijote, La lozana andaluza y, como no, El libro de buen amor, entre otras. La cuestión esencial a la que debemos responder ante tal espectáculo es en qué medida gana el librito del francés subido a la escena. Y para contestar, nos podemos fijar en la estructura de esta pieza que dura poco más de una hora. Podemos dividir el entramado en cada uno de los conceptos que desgrana a través de una retahíla tremenda de sinónimos y expresiones al uso que divierten y sorprenden al respetable, eso es innegable. Sigue leyendo →

Premios y castigos

El director argentino Ciro Zorzoli nos muestra cómo se puede llevar al paroxismo el entrenamiento actoral

premios-y-castigos-fotoLa peripecia que nos presentan T de Teatre en La Abadía es un capítulo más que debemos añadir a la lista de intromisiones metaliterarias que han trufado la literatura del siglo XX y de parte de este XXI. Ciro Zorzoli ha ideado un planteamiento en apariencia sencillo, en el que apenas intuimos una trama, y que consiste en lanzar a una compañía a desvelar sus métodos de trabajo, en este caso, su entrenamiento. Tenemos que situarnos no más atrás de 1905 ─fecha en la que estrenó Barranca abajo, el drama rural del uruguayo Florencio Sánchez que ensayarán más adelante─; aunque sus ropas pudieran trasladarnos a épocas más pretéritas. Ante un inmenso tapiz, bordeado por mesas, sillas y algún cachivache, aguarda Carolina Morro (a la sazón, asistente de dirección del espectáculo «real»), que le ha tocado el papel de Muleta. Apenas debe moverse de su sitio y emitir un par de palabras, y adoptar un rictus de seriedad casi hipnótico. La gracia del asunto, muy original, radica en el posicionamiento extremo de la profesión actoral, de tomar esta como un ejercicio gimnástico, de igual manera que podría observarlo un entrenador de salto de trampolín o, también, una pareja de bailarines de salón dispuestos a ganar una competición a base de caricaturizar los pasos. Sigue leyendo →

La distancia

Pablo Messiez adapta la novela de Samanta Schweblin a través de una atmósfera onírica

la-distancia-fotoNo se puede negar que, al principio, cuando surge ese niño refiriéndose a los gusanos que tiene alrededor, mientras se dirige a una señora en silla de ruedas, la extrañeza nos toma de la mano para dirigirnos hacia la resolución tanto del misterio como de la nebulosa situación. Los fluidos cambios de tiempo y espacio, de postura y tono, y la evidente participación de espectros y conciencias comatosas, recogen parte del testigo lanzado por Juan Rulfo en Pedro Páramo y nos subsumen en una sustancia onírica que lucha con fuerza realista. Si no fuera por estos mecanismos que tan bien funcionaron en la novelística adscrita al realismo mágico, el argumento de La distancia cojearía un poco o, si se quiere, sería un tanto redundante, porque parece que hay un empeño por no avanzar en el relato, da la impresión de que el niño no quiere soltar prenda con tal de mantener la intriga. Pero los procedimientos a los que se acoge Messiez poseen el poder de convocar lo simbólico, ya sean las relaciones maternofiliales, significadas precisamente por esa «distancia de rescate» (un concepto que suena a puro socorrismo de piscina y que es emblema de nuestra sociedad hiperprotectora), o las fuerzas de la naturaleza como vengadoras ante nuestro propio ataque (como si La Tierra hubiera sido mayoritariamente un páramo antes de nuestra aparición). Sigue leyendo →

Las Cervantas

El «caso Ezpeleta» sirve de excusa para reivindicar el papel de la mujer en los comienzos del siglo XVII

las-cervantas-fotoSe están dando en nuestra sociedad últimamente con mayor profusión toda una ristra de endebles proposiciones culturales que se empeñan en obviar lo verosímil con tal de entretener vanamente o, en otros casos, encontrar las fuentes de ciertas ideologías de gran predicamento en la modernidad, en concreto, el feminismo. El falseamiento de la historia socioeconómica y sus costumbres que se da en muchas series de televisión españolas es clamorosa, no hay más que fijarse en Velvet que, por lo visto, transcurre en una burbuja espacio-temporal donde el franquismo no afecta y los personajes femeninos viven como si disfrutaran de todos sus derechos (flaco favor. Ante todo no hay que amargar al espectador). Mutatis mutandis, Inma Chacón y José Ramón Fernández nos quieren vender que las Cervantes (peyorativamente las Cervantas; aunque con mucho orgullo) eran prácticamente unas librepensadoras, unas intelectuales, casi revolucionarias, unas libertarias republicanas avant la lettre (con monja y todo); es decir, un despropósito, máxime cuando en la nota de prensa leemos: «Las hermanas de Cervantes, libres, cultas, que viven de su trabajo componiendo ropa, que han sobrevivido a los abandonos y la falta de palabra de hombres defendidos por los usos de la época…». Si no se acota esta libertad a lo que de verdad pudo ser, es fácil que parte del público más crédulo trasponga valores actuales con los de aquel periodo. Por lo tanto, se induce al engaño. Nos situamos en 1605, concretamente el lunes 27 de junio, en las afueras de Valladolid. Sigue leyendo →