Golem

Amos Gitai presenta en los Teatros del Canal su particular visión política sobre mito judío de esta criatura de barro

Foto de Simon Gosselin

La célebre leyenda hebrea ha tenido en los últimos tiempos diferentes enfoques que se nos han ofrecido teatralmente. Juan Mayorga elaboró una perspectiva verdaderamente compleja con El Golem, mientras que la compañía 1927 ya nos planteó hace más de un decenio un espectáculo muy atractivo. Pero esta vez, Amos Gitai, quien estuvo por aquí hace un año con House, nos transmite un montaje descabalado (valga la paradoja), una mezcolanza descuidada, donde el consabido relato cabalístico, que apenas daría para media hora, se prolonga con un preámbulo musical, un prólogo cinematografiado y un epílogo entreverado de consignas, cuitas y anécdotas de los propios intérpretes que extienden la propuesta hasta las dos horas y cuarto. La cantidad de espectadores que abandonó la Sala Roja en el estreno da cuenta de la instantánea desafección que provocó este artefacto. Sigue leyendo

Pandax

Cirque La Compagnie nos montan en su Fiat Panda para ejecutar sus números acompañados de un grupo musical

Foto de Juliette Mach

Continúa el Festival Riesgo de la Comunidad de Madrid ofreciéndonos espectáculos que, a priori, pintan extraordinariamente. Eso se podía intuir con Pandax, de Cirque La Compagnie, un amplio grupo de polifacéticos artistas. Verdaderamente, la ambientación promete una cercanía magnífica, pues los asistentes nos sentamos en unos escalones para configurar una gran circunferencia. Que se adentren con un destartalado Fiat Panda a dar vueltas alocadas, ya parece un comienzo deslumbrante. Los cinco intérpretes ofrecen un número inicial repleto de agilidad y atractivo, explotando ese elemento tan angosto y complejo. Saltar por encima, introducirse por las ventanas, golpearse como genuinos clowns con esas puertas chirriantes y espachurrar el capó. La lástima es que luego ese coche no se llegue a aprovechar tan bien de esa manera. Sigue leyendo

Der Lauf

La compañía Les Vélocimanes Associés desarrolla todo un dispositivo de acciones insensatas dentro del Festival Riesgo

Foto de Irving Villegas

Afirman los componentes de la compañía Les Vélocimanes Associés que su máxima influencia es el mediometraje Der Lauf der Dinge (1987), de los suizos Peter Fischli y David Weiss. Un claro ejemplo de cómo las reacciones en cadena, con la consabida teoría del caos y el efecto mariposa de fondo se ponen en marcha de una manera lúdica, en consonancia con el influjo dadaísta de Marcel Duchamp o de otros como Rube Goldberg y su máquina. Ciertamente, en los últimos tiempos quien se ha llevado la palma con estos procedimientos son los videoclips del grupo Ok Go («¿Verdad, U, que te encantan sus movidas?». «¡Sí, son geniales!»). No obstante, el contexto actual de desafíos estúpidos está a la orden del día. La estela del programa televisivo Jackass es alargada, de hecho, poco importa que Vergüenza ajena, también en la MTV, haya llegado a su fin; puesto que lo esencial es que nuestro ecosistema está ahíto de ridiculez por todos lo lados: retos virales que acaban en desastre o, incluso, en muerte, divertimentos obsesivos sobre cómo lograr una precisión imposible (se encuentran en las redes auténticas machadas sin la intervención de la IA),… El absurdo nos rodea, el entretenimiento de adultos y jóvenes se aúna en una scape room totalitaria. Convengamos en que, en este aspecto, el cerebro masculino (aceptémoslo hasta que se demuestre fehacientemente lo contrario) se obceca en logros que únicamente valen para obtener la ovación de las multitudes para caer en el posterior olvido (fijémonos en los Premios Darwin). Aunque también habilita ese espacio para la imaginación, para lo inverosímil, para que el arte indague como lo ha hecho el fluxus a través de happenings y acciones. ¿Qué hará la Inteligencia Artificial con la estupidez humana? Hace poco nos deleitábamos con las proezas de Oriol Pla en Gula. Y ahora en los Teatros del Canal, dentro del Festival Riesgo de la Comunidad de Madrid, contemplamos a un tipo en plena yincana de lo inconcebible. No desvelaré todos los números; pero, para hacernos una idea, tenemos a nuestro trajeado ─como un ejecutivo en su propia rueda de ratón─ con el susodicho cubo metálico en la cabeza intentando poner en equilibrio unos platos sobre unos alambres. No dudará el público en gritar indicaciones para que consiga su propuesta. Los propios espectadores participarán muy activamente en el montaje, ya sea lanzando pelotas para probar puntería como para descubrir unas gafas especiales en un sobre que indica: «no abrir, por favor». Sorpresa para el bonito epílogo.

Quizás dure demasiado la partida que se echan a un juego de tono ajedrecístico donde un par de contendientes (ambos con el cubo en la cabeza) deba hacer un apilamiento de copas de cristal y ladrillos sobre un tablero colgado de una cuerda. Es risible, por supuesto, cómo se comportan, sus guiños tan habituales en el slapstick; pero para un espectáculo que apenas alcanza los cincuenta minutos me parece que ocupa bastante tiempo. Habrá alguna escena más, sin embargo, una vez superada el asombro que nos causa el primer cuarto de hora, creo que podíamos esperar otros pasos más allá. Insisto en que la circunstancia en la que nos movemos actualmente nos lleva a extremos radicalmente insensatos.

Les Vélocimanes Associés nos plantean una cuestión existencial sobre nuestra vida (o muerte) a través de cartelones que avanzan y retroceden al comienzo y en el desenlace. Nuestro acontecer está repleto de momentos absurdos y debemos ver cómo los solventamos, o no. Ellos nos llevan al desparrame, al divertimento, a disfrutar como niños cuando las reglas se saltan, cuando nos convertimos en pícaros («¿Ayer, U, con tus ocho años, cometiste alguna picardía?». «Yo no, pero tú sí. Y eso me divirtió mucho»). Continuemos con la «marcha de los eventos» hasta que podamos.

Der Lauf

Creación e interpretación: Guy Waerenburgh, Édouard Cuvelier (o Morgan Cosquer, o Stan Vangheluwe) y Julien Lanaud (o Juliette Delfosse, o Paul Roussier, o David Maillard)

Mirada externa: Éric Longequel y Bram Dobbelaere para “le bonneteau”

Diseño de iluminación: Julien Lanaud

Directora de producción: Anne-Agathe Prin

Producción: Les Vélocimanes Associés en colaboración con Le Cirque du Bout du Monde

Coproducciones y residencias: Espace Catastrophe / Centro Internacional de Creación de las Artes del Circo – La Maison des Jonglages / escena concertada, La Courneuve – Theater op de Markt / Provinciaal Domein Dommelhof – La Piste aux Espoirs / Maison de la Culture de Tournai – Circuscentrum – Latitude 50 – PERPLX / Circusfestival – Le Prato, théâtre international de Quartier – Centre Culturel d’Isbergues – Théâtre Le Majestic, Ville de Carvin – Le Grand Sud, Lille

Con el apoyo de: Wallonie-Bruxelles International (WBI), la DRAC, la Région Hauts-de-France, el Département du Pas-de-Calais, la Communauté d’Agglomération Hénin-Carvin, la Ville de Carvin y la Ville de Lille

Festival Riesgo 2026

Teatros del Canal (Madrid)

Hasta el 15 de febrero de 2026

Calificación: ⭐⭐⭐

U: ⭐⭐⭐⭐

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El día del Watusi

La trilogía de Francisco Casavella se materializa teatralmente a través de un espectáculo de cuatro horas en los Teatros del Canal

Foto de Juan Miguel Morales

Francisco Casavella murió con 45 años y no pudo comprobar cómo su trilogía, El día del Watusi, se convertía, por méritos propios, en una de esas pocas obras que la Literatura iba salvando en este siglo XXI repleto de éxitos efímeros. Fresco monumental sobre los finales del franquismo, de adentramiento en la transición y de saboreo de aquellas mieles de la Barcelona olímpica, de diseño y, también, de clasismo a raudales en esa atmósfera de nacionalismo aristocrático. No sé si las cosas han cambiado mucho, tal y como parece, o si, en el fondo, siguen igual; el caso es que contamos con una obra muy española (tómenselo como quieran). Ante ustedes, un espectáculo de más de cuatro horas. Sigue leyendo

Numancia

José Luis Alonso de Santos ofrece claridad y didactismo en esta versión de la tragedia cervantina en los Teatros del Canal

Foto de marcosGpunto

Un signo de los tiempos es la búsqueda de que todo producto cultural que aspira a concitar a un número amplio de espectadores no solo los busque de una edad, sino de varias. Para lograr esto se acometen diferentes procedimientos que favorecen la hibridez de lenguajes para que unos pillen algo y otros todo, aunque sea con cierta estupefacción. Sucede en el cine, en la televisión y en el teatro. Consiste esencialmente en suavizar argumentarios y en dar explicaciones. Y que la misma función valga para los bachilleres y para los adultos. Aquí José Luis Alonso de Santos busca la nitidez en el lenguaje para una obra compleja. Sigue leyendo

Euforia y desazón

Nueva entrega del universo de Sergio Boris en los Teatros del Canal para introducirnos en un lugar cochambroso

Continuamos el seguimiento a la estética de Sergio Boris después de que pudiéramos contemplar Viejo, solo y puto en 2016 y Artaud en 2019. Ahora con Euforia y desazón se identifican los mismos mimbres y, en este sentido, aceptamos que se busca exprimir unas premisas muy definidas. Si aquí en España La Zaranda, por ejemplo, insiste e insiste en macerar el esperpento, el argentino ─esta vez en simbiosis con actores de acá─ rebusca en esa marginalidad grotesca de los perdedores. Despojar al proyecto de un argumento y trabajar con una situación, con un ambiente que favorezca la exploración de unos seres desasistidos. Sigue leyendo

Re Chicchinella

La directora Emma Dante ofrece esta versión del cuento de Giambatista Basile en los Teatros del Canal

Foto de Masiar Pasqual

Nos presenta Emma Dante (hace años conocimos su Bestias de escena) esta adaptación libre de otro cuento de Giambattista Basile, después de haber visitado Pupo di zucchero y La scortecata (por nuestros lares, Rakel Camacho sondeó «Sol, Luna y Talía», en La donna immobile). De la quinta jornada del Pentamerón (o Cuento de los cuentos) toma la autora La papara (La oca) para discurrir sobre un rey que, en un apuro defecatorio, coge las plumas de un ave que se encuentra a su lado. Él cree que es una gallina muerta; pero lo cierto es que está bien viva. Sigue leyendo

Historia de Amor

La compañía Teatrocinema recupera esta producción para representar su mezcla de película, cómic e interpretación en los Teatros del Canal

No han faltado en los últimos tiempos relaciones fructíferas dentro del teatro con el cine o con la mediación de cámaras y filmaciones (y hasta con el mismo título hace unos meses Historia del amor). Film performances o, como el nombre de la propia compañía chilena, Teatrocinema (este es el término más idóneo frente a las contaminaciones anglo). Todos hemos quedado sorprendidos con artefactos como El silencio, sobre la cinta de Bergman, u Orlando, de Katie Mitchell (por poner solamente dos ejemplos). Si la temporada anterior se recuperaba de este mismo grupo Gemelos, ahora se recurre a este proyecto que data de 2013. Sigue leyendo

Labio de liebre

El colombiano Fabio Rubiano nos presenta a una familia de asesinados visitando a su ejecutor a través de una atmósfera fabulística

Foto de Juan Antonio Monsalve

Fabio Rubiano ya no visitó el año pasado con Historia de una oveja. En este caso, recupera Labio de liebre, que data de 2015. Comprobamos la concomitancia fabulística y cómo aprovecha ese estilo para hacer rebullir el horror. Los efluvios del realismo mágico se vertebran con afán onírico y dispuesto, en ocasiones, a la comicidad: rastros de humor cínico y macabro, mientras suena una cumbia. De fondo está la referencia a Salvatore Mancuso, el paramilitar colombiano acusado de cometer hasta 75000 crímenes. Precisamente en 2024 fue devuelto a su país natal después de cumplir quince años de condena en Estados Unidos por narcotráfico. Sigue leyendo