La rosa tatuada

Un Tennesse Williams menos melodramático en la versión de Carme Portacelli en el María Guerrero

Foto de David Ruano
Foto de David Ruano

En el imaginario de muchos espectadores colea una adaptación cinematográfica en la que Anna Magnani completó un papel creado ex profeso para ella, donde consigue ─aparte del Óscar─ una interpretación que encajaba excelentemente con unas circunstancias históricas, sociales y una consideración de lo que implicaban los extranjeros provenientes de Sicilia a Estados Unidos. También es cierto que el film no es fiel al texto escrito por Tennessee Williams. La cuestión principal radica en: ¿cómo se puede modernizar un relato en el que las costumbres de los protagonistas nos parecen ahora fuera de todo tiempo y lugar? Carme Portaceli se ha embarcado en la difícil tarea de encajar unos modos anticuados, en una sociedad más estilizada. Si la historia de Serafina delle Rose (¿existe alguna otra obra literaria de calidad en la que se abuse tantísimo de un símbolo como en esta? Uno acaba pinchándose con esas rosas por todos los lados), una costurera, inmigrante en un pueblo cercano a Nueva Orleans, enamoradísima de su marido ─a la sazón, un camionero que transporta plátanos y mercancías de otro cariz─ que muere abrasado durante una persecución policial, nos parece increíble; no hay más que fijarse en cómo acaba con un hombre que se define en estos términos: «¡Scusami, Signora, soy nieto del tonto del pueblo de Ribera!». O sea, después de idealizar a su esposo, un hombre, por lo visto, muy atractivo, varonil e impetuoso, que la mantenía y la mantiene en perpetuo encantamiento, esta se «cura» con alguien que de tan bueno, es tonto (incluidas unas orejas de soplillo que le regala el dramaturgo). Sigue leyendo →

…y la casa crecía

Una sorprendente escenografía da cobijo a una inocentona comedia que critica a los advenedizos

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Como si las clases medias (sean lo que sean) no hubieran recibido su merecido con creces, por querer encaramarse a la clase superior con la ingenuidad de los crédulos homeopáticos, llega Jesús Campos García para aplastar a sus advenedizos protagonistas con el peso del lujo delicado. Una pareja es seleccionada para alquilar una mansión con el único inconveniente de limpiar y cuidar cada una de las piezas artísticas y decorativas que allí se encuentran. Sorpresivamente, el casón comienza a crecer al mismo ritmo que llegan nuevos artículos desde la aduana. Lo que en un principio estaba destinado al disfrute nobiliario, ahora se torna condena y enredo burocrático con absurdos tintes kafkianos. Y este planteamiento más el despliegue escenográfico son lo mejor de la función; el cómo ha trenzado el argumento, ese es otro cantar. Sigue leyendo →

Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales

La dramaturga Denise Despeyroux vuelve a mostrarnos su peculiar estilo en una trama tragicómica y familiar

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Una de las señas de identidad del teatro que trabaja Denise Despeyroux es la presencia de personajes dedicados a los peculiares asuntos de lo paranormal. Hace muy poco lo pudimos comprobar con su obra Ternura negra y, ahora, con este nuevo texto que presenta en el Centro Dramático Nacional, Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales, también. Generalmente, en el cine, en el teatro o en la literatura estos personajes suelen ocupar el espacio de los extravagantes que generan momentos irrisorios con toda su sarta de sortilegios; no llegan a bufones, pero, desde luego, no se les puede dar gran crédito. Sin embargo, aunque nos movemos principalmente en el ámbito de la comedia, aquí todos los individuos que se plantan sobre el escenario creen y practican estas artes esotéricas. Sigue leyendo →

Cocina

Los avatares de una pareja de clase media volcada en su ascenso social mientras su intimidad fracasa

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Resulta patético asistir a una cena de esas en las que el nivel de esnobismo y estupidez asciende en la misma medida que se ingiere alcohol y varios de los contendientes ven peligrar su victoria dialéctica. Escuchar la conversación durante un prólogo extensísimo te lleva a imaginar gestos y miradas de envidia, a generar odios y prejuicios sobre unos directivos, que no vemos, compartiendo mesa con su «querido» jefe, dueño de una editorial de renombre. La experiencia a la que nos someten el director y la autora marca un punto de distorsión dramática y una leve ansiedad por conocer verdaderamente a los invitados que, salvo ciertos gestos premonitorios que únicamente se entienden más adelante, nada nos hace sospechar que algo inverosímil vaya a ocurrir. Pero después lo que tenemos es un thriller, una revisión del Hitchcock más maquiavélico, con esas influencias de las peleas burguesas que suele plantear Yasmina Reza (como en Un dios salvaje) o filmes, sobre todo franceses, como Arcadia, de Costa-Gravas. Y, evidentemente, en Cocina tenemos a una nueva Lady Macbeth sibilina, meticulosa y con una perspicacia estomagante. Sigue leyendo →

Insolación

La adaptación de la novela escrita por Emilia Pardo Bazán resulta larga y demasiado cargada hacia el romanticismo

Foto de Luis Malibrán
Foto de Luis Malibrán

Se presenta un dilema siempre que asistimos a las adaptaciones de textos literarios y más si estas pertenecen a otro género (ya lo hemos visto con Los hermanos Karamázov). ¿Debemos juzgar la función como una obra auténtica, ajena a los presupuestos del autor o, inevitablemente, debemos comparar ambos hechos artísticos? Desde mi punto de vista, Pedro Víllora tiene todo el derecho a interpretar a Emilia Pardo Bazán como quiera y Luis Luque a dirigir la versión como estime oportuno, pero el espectador que se haya acercado a la novela Insolación (aunque habría que afirmar que más que novela es un «estudio episódico» ─según comentaba la novelista) observará que el realismo intimista con recursos naturalistas que la gallega pretendió desarrollar, empleando varios narradores que juegan a recrear la conciencia de la marquesa de Andrade, se convierte en escena en romanticismo tardío y en pudoroso recato. La trama es de lo más sencilla. La susodicha, joven viuda residente en el Madrid de 1887, con ideas bastante avanzadas para la época, aunque, en el caso de la obra, destinadas únicamente a la disputa alegre en las tertulias de los salones aristocráticos, y católica de misa inapelable, se encuentra con el gaditano Diego Pacheco, un donjuán al que ha conocido la víspera en casa de la condesa de Sahagún. Ese encuentro y la posterior excursión a la pradera de san Isidro durante la romería, suponen todo un desafía moral, una experiencia erótica y, sobre todo, un conflicto interno para Asís. Lo demás consiste en resolver su comedura de cabeza y esto, sinceramente, no da para casi dos horas de duración. Sigue leyendo →

Rapsodia para un hombre alto

Los tres tiros libres de un baloncestista ofrecen siete posibles desenlaces de una historia con trasfondo político

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Uno de los elementos más interesantes dentro del arte moderno es el de la incertidumbre. A Félix Estaire le motiva tanto el concepto que mientras a pocos kilómetros de distancia alguien del público decide cuál de las parejas (estas se conforman de manera distinta cada día) es la ganadora en la versión de Danzad malditos, aquí en el María Guerrero un joven baloncestista se enfrenta a tres tiros libres decisivos para el desenlace de un partido trascendentalmente personal. ¿Cuántas canastas encestará en cada función? Siete finales son posibles y, aunque, apenas ningún espectador vaya a contemplarlos, el solo hecho de que asistamos a un momento crucial en sentido estricto, bien vale la tensión que se genera; y esto es un punto a su favor. En el primer acto se plantean todas las cuestiones acerca de las decisiones vitales, de la necesidad de tomar partido, pero todo ello de una forma conceptual y epistemológica, sin centrarse en nada concreto. Es luego, según avanza la obra, cuando se introducen contextos históricos más determinados que nos remiten a la extinta Yugoslavia, a la guerra, a la vida de jugadores como Vlade Divac y su amistad rota con Petrovic. Serbia contra Croacia. Mientras, se lanza el primer tiro (en mi caso, encestó), y la presencia del padre da pie al cuestionamiento lógico del absurdo de las fronteras, de las banderas, de la manipulación política. En una de las reflexiones el público aceptará que la referencia a Cataluña es una evidencia absoluta. Poco más se puede afirmar de la trama, puesto que únicamente la muñeca del protagonista determinará su devenir. Sigue leyendo →

Bangkok

En un aeropuerto sin estrenar, dos hombres desvelan su verdadera identidad en una lucha dialéctica

Foto de David Ruano
Foto de David Ruano

Según crece la población mundial, así aumentan los no-lugares, esos espacios, según los define el antropólogo Marc Augé, de simple transitoriedad, sin entidad suficiente. Si es un aeropuerto y, encima, está sin estrenar, la idoneidad para que no ocurra nada y, a la vez, todo lo que debería importarle al planeta, es máxima. En Bangkok, el thriller teatral escrito y dirigido por Antonio Morcillo, dos personajes se encuentran en la sala de espera de un aeródromo de esos que aún aguardan a los aviones en nuestro querido país de la abundancia. El primero es un señor mayor, alguien despistado que aún no comprende por qué no ha recibido el aviso para despegar hacia la capital de Tailandia. Fernando Sansegundo, con una energía ruda que no cesa apenas en la función, se pregunta qué ocurre y, el otro, un joven encargado de lanzar a los halcones al aire en busca de los sisones antes de que estos se cuelen dentro de los motores, le responde que ha sido estafado. Dafnis Balduz consigue interpretar su papel con esa naturalidad destinada al despiste. Ambos ofrecen, sin duda, una demostración de versatilidad actoral. Sigue leyendo →

Los caciques

La versión de Los caciques que se presenta en el Teatro María Guerrero se muestra falta de ritmo

Foto de MarcosGpunto
Foto de MarcosGpunto

Es muy difícil presentar el teatro de éxito popular de los años veinte y treinta al público actual, precisamente porque ese teatro se basa en el gusto concreto de una masa de espectadores. Las exigencias y capacidades de aquellos que ocupan las butacas en cada función han aumentado o, más bien, quienes acuden a las salas pertenecen, en general, a un grupo sociocultural distinto. Hoy, el espectador de ese teatro popular, está en el cine. Se ha querido presentar una versión de Los caciques, de Arniches, más moderna, ágil y estetizada. Se han anulado algunas escenas, se ha cambiado el lenguaje vulgar y pueblerino por uno más sibilino y urbano, y han desparecido bastantes personajes; sin embargo, la trama permanece apenas alterada. Se espera la llegada de un inspector de hacienda (como aquella obra de Gógol en la cual se inspira, y que Miguel del Arco llevó a escena hace pocos años con una versión muy inteligente), y el alcalde del pueblo, un corrupto rodeado de untados adláteres, prepara todo para embaucarle con mentiras, pero antes se presentan, por casualidad, dos truhanes en busca de la sobrina del mismísimo regidor. Sigue leyendo →

Hedda Gabler

El personaje más célebre de Henrik Ibsen vuelve a vivificar su angustia existencial en la versión austera de Yolanda Pallín

Hedda - FotoLa heroína de Ibsen ha llegado al final del camino demasiado pronto; es lo que tiene la vida fácil y programada. Hedda Glaber, aún joven, sufre la enfermedad burguesa por antonomasia: el aburrimiento (a finales del XIX en Noruega no existían las tarjetas de crédito). Y lo que ocurre cuando se llega a ese estado es que la locura del arrepentimiento por las arriesgadas aventuras no emprendidas se introduce en el cuerpo. De esa manera, Hedda va perdiendo sus endebles valores morales. ¿Cómo construir un personaje tan complejo y que resulte creíble? Pues como hace el dramaturgo noruego al lograr confluir los caminos perdidos de Hedda en un corto periodo de tiempo. El azar predispone a los personajes para que la protagonista saque de sí su verdadera esencia. Vuelve de una soporífera luna de miel con su marido Jorge Tesman, un profesor a punto de ingresar en la universidad y al que no ama, lo interpreta Ernesto Arias con ese estilo paradójico en el que el intelectual parece no darse cuenta de lo obvio. Lo resuelve con mucha coherencia. Sigue leyendo →