Adentro

Carolina Román y Tristán Ulloa excavan en la intimidad de una familia porteña

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

A veces las familias se sostienen en la inercia y en la costumbre cuando una desgracia, en lugar de implosionar llevándoselo todo hacia el agujero negro, se arrumba soterrada carcomiendo los cimientos de la institución. Carolina Román ha puesto el foco en una viuda perezosa y en una hija llena de coraje y tragaderas, pero es el hermano quien nos ilustra sutilmente acerca de los avatares oscuros que han envilecido el futuro familiar.

Lo interesante de Adentro es la construcción a través de conversaciones anodinas y hogareñas, con el acento propio de la verborrea bonaerense, de una trama sobre un suceso pasado, sobre la muerte del padre. El tiempo transcurre como si nada, más allá de la supervivencia en la eterna crisis, como si la presencia de El negro en la cárcel no fuera más que una leve peculiaridad.

Este ritmo de cotidianidad lo marca desde el principio Araceli Dvoskin como la mamá que añora al marido y que quiere recuperar amistades casi olvidadas para pergeñar un cumpleaños convertido, a la postre, en punto de catarsis en el final de la obra. Carolina Román en su papel de hija encorajinada, sostiene con mucho temple las cargas que ha decidido soportar. La configuración que Nelson Dante realiza de su personaje es verdaderamente maléfica y embaucadora, su obsesión con las cremas faciales incide en una personalidad dominante. Los acompaña Noelia Noto, una especie de nota colorista, ingenua y complaciente, que como amiga de La negra parece dispuesta a agradar a cualquiera.

Por la obra, toda ella representada en los recovecos de una pieza con cristaleras que separan el patio de la estancia principal, se cruzan temas como el racismo, con ese empeño por reconocer los orígenes entre oriundos y europeos o el machismo o la precariedad laboral. Es una historia quizás demasiado pequeña en cuanto a su trama, con mucho drama de fondo, desde luego, pero que se consume a sí misma dejando una sensación desesperanzada. Al final, uno tiene la impresión de que falta algún línea de fuga, de ruptura que agite a unos personajes un tanto paralizados, más allá del «portazo» de La negra a lo Nora Helmer.

Adentro se sustenta en unas actuaciones muy bien engrasadas por la dirección de Tristán Ulloa, que permiten materializar una atmósfera de dolor subterráneo.

Adentro

Texto: Carolina Román

Dirección: Tristán Ulloa

Reparto: Nelson Dante, Araceli Dvoskin, Noelia Noto y Carolina Román

Escenografía: Alexandra Alonso-Santocildes

Vestuario: Clara Bilbao

Iluminación: Eduardo A. Chacón

Espacio sonoro: Nelson Dante

Caracterización: Perucha

Teatro María Guerrero – Sala de la Princesa (Madrid)

Hasta el 17 de mayo

Calificación: ♦♦♦

Texto publicado originalmente en El Pulso.

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