Alfonso el Africano

El Club Caníbal realiza su montaje más sólido para desbravar a los Borbones a través de una biografía satírica de Alfonso XIII

Alfonso el Africano - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

El retablo valleinclanesco que están perfilando los del Club Caníbal va a lograr que el esperpento supere el reflejo deformado de los espejos cóncavos y se nos estampe en los morros. Siempre ya el tema de España y nuestra insuperable ranciedad de fondo. Ni falta hace que algunos episodios de nuestra historia se caricaturicen. Las obras futuras de estos dramaturgos ya se están escribiendo, y de este Alfonso el Africano es fácil imaginar una segunda parte, una vida paralela que habrá que observar con suficiente distancia para que no nos sintamos demasiado estúpidos. Sigue leyendo

La última noche del mundo

Fabrice Murgia dirige una propuesta excesivamente narrativa sobre el fin del sueño en la humanidad

la dernière nuit du monde, fabrice murgia © kvde.be
Foto de Kurt van Der Elst

Si aceptamos la definición del tan traído transhumanismo, como una etapa transitoria de intervenciones corporales en su sentido tanto paliativo como meliorativo, antes de alcanzar el posthumanismo; La última noche del mundo (La dernière nuit du monde), de Laurent Gaudé, propondría otro paso más hacia la superación de esos límites intocables: el sueño. Asunto de una complejidad gigantesca por lo que supone para los seres humanos (y el resto de animales) que, como ocurre en la ciencia-ficción más simplona, se resuelve con la pastillita de turno y sus inevitables efectos secundarios negados a priori. Quizás debamos pasar por alto que no se indague mucho más en lo que supondría falazmente vivir casi en un continuo (el tiempo, evidentemente, no se detiene si seguimos conscientes). Aquí se plantea dormir cuarenta y cinco minutos al día, y dejar el asunto zanjado (luego se avanza hacia los quince). Sigue leyendo

El libro de Sicilia

Pablo Fidalgo plantea un lírico teatro-documento para llevarnos a la destrucción y renacimiento de Gibellina

El libro de Sicilia - Foto de Luz SoriaLa sencillez se desenvuelve con una poética de la mirada interior, de la asunción de un tiempo y de una herida telúrica. Pablo Fidalgo acierta al concitarnos a una experiencia visualmente simple; pero con amplias reverberaciones de un símbolo que aúlla dolorosamente. Que sostengamos en nuestra retina el fulgor de la vitriólica lava que desgarra La Palma, contribuye a deambular imaginariamente por Sicilia como si camináramos por un Tártaro rugiente. Solo desde la aspereza desértica y de la insolencia del siroco adentrándose por cualquier rendija hasta colarse en la ruta de tu raciocinio, sirve para abrazar el viaje del dramaturgo. Escribir un libro, trazarlo con notas, con semblanzas, con pecios, con la retahíla de lo inapreciable, como un «libro de horas» o lo que se tercie. Se pretenden, quizás, fusionar demasiadas ideas que se esparcen líricamente en las distintas alocuciones —narraciones, a veces evocadoras, otras, sentenciosas—. Sigue leyendo

N.E.V.E.R.M.O.R.E.

Propuesta de teatro-documento a cargo de la compañía gallega Chévere para recordar la catástrofe del Prestige

NEVERMORE - Luz Soria
Foto de Luz Soria

Los Chévere nunca han escondido sus filias políticas, es más, en algunos espectáculos como aquel Euzone, se les fue la mano. Pero desde aquellas, han logrado afinar inteligentemente sus sesgos hasta situarse en un punto de gran respeto hacia el espectador, sin obviar su pensamiento sobre diversas cuestiones. Así consiguen sortear el panfleto y el populismo tan acendrado en otros creadores. Esta «represión» en pos del arte y de la aceptación de distintas perspectivas sobre la realidad, los llevó a su máxima excelencia con Curva España. Sigue leyendo

Calígula murió. Yo no

La obra de Albert Camus sirve para hacer teatro dentro del teatro y proponer una suerte de lenguajes y críticas inasibles

Calígula murió. Yo no - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

Ante todo, hay que tomárselo en serio, sin paternalismo, con la máxima exigencia artística y con una mirada abierta. Esta propuesta de Clàudia Cedó, como versionista del texto de Camus, y el portugués Mario Paiva, un director experto en estas lides, es, cuando menos, inquietante; porque se logran concitar posturas y lenguajes que, a priori, uno es capaz de atisbar en su desarrollo. Podemos tener presentes algunas de las últimas adaptaciones de esta obra como la que dirigió Mario Gas o la que protagonizó Javier Collado; pero lo que aquí se propone va por otros derroteros. Primeramente, puesto que recoge una atmósfera entre absurda y melancólica —la iluminación de Nuno Samora destila esos azules mortuorios y venenosos, sobre la sencilla escenografía de José Luis Raymond, quien ha favorecido más la verticalidad, con las mesas colgando junto a la gran luna; que la horizontalidad, pues se tiende al despojamiento—. Segundo, porque el teatro dentro del teatro logra la metamorfosis de los actores como yoes infectados por sus personajes —hace bien poco veíamos un efecto así en Historia de un jabalí—. Sigue leyendo

País Clandestino

Propuesta azarosa y deslavazada de autoficción documental sobre las biografías de cinco creadores teatrales

País Clandestino - Foto de Pablo Mekler
Foto de Pablo Mekler

Un día, allá por 2017 (o antes), a Jorge Eiro, Pedro Granato, Florencia Lindner, Lucía Miranda y Mäelle Poésy se les ocurrió que podían hacer una obra de teatro juntos. Y quizás eso fue lo único que se les ocurrió. Así que, como son dramaturgos y conocen el percal, digo yo que, con tirar de autoficción documental que es lo que se «lleva ahora»; pues estaría todo hecho. Yo creo que a los autoficcionistas habría que prohibirles ya entrar en los teatros. Y siguieron pensando, digo yo, que el asunto quedaría en sí mismo muy cosmopolita; porque uno es brasileño, otra uruguaya, otro argentino, otra francesa y otra española. Y que, si charlaban un rato entre ellos, algo que resultara espontáneo y que, incluso, pareciera actual; pues el público sentiría que estaba delante de una tertulia amable. Y que si luego hacían un mezcladito cronológico y fugaz de los hitos más relevantes de sus biografías; pues que el asunto quedaría majo. Pues que si un poco de dictadura por aquí; pero sin profundizar. Que si otro poco de guerra civil por allá; pero sin insistir. Sigue leyendo

Los papeles de Sísifo

El Teatro María Guerrero acoge esta obra sobre el cierre del periódico vasco Egunkaria dirigida por Fernando Bernués

Los papeles de Sísifo - Foto de MIkel Blasco
Foto de Mikel Blasco

Vayamos al grano del asunto: el texto de Harkaitz Cano es intelectualmente timorato y esa mirada repercute de manera flagrante en la construcción de cuadros y de personajes. Ni es teatro documento, ni es una obra provocadora que recoja las intromisiones del poder y las luchas intestinas en un contexto muy complejo para referirnos el «caso Egunkaria» (aquí llamado Elea). La cuestión es que el montaje llega directamente al Teatro María Guerrero, ni más ni menos, con un elenco de once intérpretes (más otros intérpretes de sustitución para las funciones en vasco). Todo un despliegue de medios humanos para representar el drama de un primerizo; aunque con la dirección del ducho Fernando Bernués, responsable de la compañía Tantakka Teatro, que ya trabajó con Alfredo Sanzol, actual director de CDN (sería mucho afinar la vista; pero me dio la impresión de que el vino llevaba como etiqueta «La calma mágica», quizás me equivoque). Sigue leyendo

Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach

Nao Albet y Marcel Borràs han creado otro artefacto cargado de referencias cinematográficas para desarrollar un espectáculo cautivador

Foto de Luz Soria

Si del apabullante artificio que han dispuesto Albet y Borràs, hemos de tomar una referencia inequívoca para poder deconstruir críticamente lo observado, parece evidente que el nombre del guionista y director (y judío, por supuesto) Charlie Kaufman debe salir a colación desde el principio. Este genio ha escrito los guiones de El ladrón de orquídeas (ahí tienen un juego metaliterario sobre la acción de escribir), Cómo ser John Malkovich, otra virguería ontológica, o, la fundamental Synecdoche, New York (tampoco debemos perdernos su última maravilla, Estoy pensando en dejarlo). Desconozco si este autor ha influido a nuestros dramaturgos o si sus efluvios han viajado por otros derroteros hasta llegar a su mollera fantástica; pero las claves esenciales están ahí. Y hablamos de metacine, de la concepción posmoderna de la realidad que imprimió Baudrillard con su idea de simulacro, del cuestionamiento de la verdad auténtica en la conjunción ficcional del teatro y todo un etcétera sobre la teoría metafísica del acto propio de actuar. Si a esto, claro, le sumamos algunos procedimientos como el contrapunto, que indefectiblemente nos lleva por la vía violenta a Tarantino, entonces vamos atando cabos. Porque se nos ha concedido contemplar el frontal y el envés del atraco, con la repetición de escenas, en una coreografía de la confusión que se aclara para tergiversarse en un giro que va más allá de lo que se cree esperar. Sigue leyendo