Un tranvía llamado Deseo

David Serrano ofrece una correcta adaptación de este clásico de Tennessee Williams en el Teatro Español

Foto de Elena C. Graíno

Hubiera encajado estupendamente aquel proyecto titulado Tennessee, que se representó en la Sala Margarita Xirgu la temporada anterior (una atmósfera sobresaliente), para configurar uno de esos paralelos que últimamente se estilan. El último gran montaje sobre este clásico corrió a cargo de Mario Gas y es imposible no establecer lógicas comparaciones. Sin embargo, hasta llegar aquí hemos contemplado también La rosa tatuada y alguna versión de El zoo de cristal. Quizás la mayor pega de esta perspectiva de David Serrano esté en una matizada depuración de la violencia. Las sensaciones están más soterradas y el ambiente no es tan macilento como cabría esperar. En cualquier caso, me parece una puesta en escena correcta, sobre todo porque el elenco tiene un comportamiento muy consistente. Sigue leyendo

Ifigenia

Silvia Zarco recoge toda una serie de tragedias clásicas para hablar de violencia contra las mujeres

Si hace unos pocos años Silvia Zarco nos entregaba su particular visión Las suplicantes, de manera similar, con rasgos morales de la contemporaneidad, ofrece esta Ifigenia, que es más un recorrido sobre diferentes feminicidios dentro del ciclo de la Orestiada (esta temporada hemos podido verla adaptada), que una obra original centrada en exclusiva en este personaje. Pues este es algo secundario y anecdótico en la tradición. Nada que ver con aquel éxito de Iphigenia en Vallecas. Muy diverso es el enfoque que se pretende dotar esta versión, pues la dramaturga establece unas posturas maniqueas sobre el trato terrible que se les da a una serie de jóvenes mujeres. Postura a la que estamos acostumbrados. Ocurrió igualmente con aquellas Troyanas, dirigidas por Ángeles González-Sinde (mejores que las de Conejero), que remitían a las tragedias de Séneca y Eurípides, respectivamente. Sigue leyendo

El barbero de Picasso

Chiqui Carabante dirige esta amable dramedia firmada por Borja Ortiz de Gondra sobre la amistad entre Eugenio Arias y el insigne pintor

Foto de Javier Naval

Cualquiera que haya acudido a Buitrago de Lozoya y haya prestado un poco de atención a ese minimuseo que recoge las piezas de Picasso, que donó su amigo, su barbero en Vallauris, Eugenio Arias, habrá quedado sorprendido por tal peculiaridad. El peluquero y el artista mantuvieron una relación afable durante 26 años, que se forjó en aquella población de la Costa Azul. Si Borja Ortiz de Gondra se ha fijado en esta amistad, uno va a pensar, quizás, a priori, sobre el anecdotario del momento histórico, sobre las consabidas diatribas del famoso pintor y su encaje moral y artístico. El dramaturgo es un buen trazador de semblanzas dramáticas, como ha demostrado en su trilogía de Los Gondra; no obstante, aquí baja mucho el pistón. Sigue leyendo

Blaubeeren

Sergio Peris-Mencheta dirige con sobriedad esta obra de teatro-documento sobre la cotidianidad de los nazis en Auschwitz a través de un álbum de fotos

Foto de Javier Tolosa

El contexto actual es, como todos sabemos, la masacre que está aconteciendo delante de nuestros ojos en Palestina. De allí también aparecerán álbumes con el rostro de la «banalización del mal». Es la sempiterna idea, que tanto remite al concepto de teodicea. Si Dios existe, ¿por qué permite este horror? Cuando asistimos a estas obras sobre el nazismo, debemos reconocernos en este 2025 atenazados por, insisto, puestas en escena que nos remiten a la invasión israelí. En los mismos Teatros del Canal hemos asistidos hace muy poco a House, Amos Gitai o a Todos pájaros, de Wajdi Mouawad. Sigue leyendo

Coriolano

Antonio Simón cuenta con un buen elenco para dirigir esta tragedia de Shakespeare en los Teatros del Canal

Coriolano – Foto de Jero Morales

Si a principio de temporada daba cuenta de la versión contemporánea ofrecida por Emilio del Valle, ahora llega la mirada más ajustada al original de Antonio Simón para trazar la biografía de héroe. Ambas propuestas dialogan, en cualquier caso, con nuestro presente. Es fácil encontrar líderes por doquier tan ambiciosos como nuestro protagonista rodeado de grupos igualmente pertinaces. Volvemos a encontrarnos, por lo tanto, con una función que sobresale, ante todo, porque el elenco está configurado por actores y actrices de gran solvencia. Creo que Roberto Enríquez es una estrella de la interpretación teatral que no está considerado como se debe. No hará ni unos meses cuando demostró sus habilidades en Los cuernos de don Friolera. Sigue leyendo

La aventura de la palabra

El discurso de ingreso a la Academia de la Lengua de Fernando Fernán Gómez vertebra este espectáculo algo naíf

Foto de Luiscar Cuevas

Curioso resulta que en los últimos años varios discursos de académicos de la lengua hayan subido a escena. El más intenso y profundo de todos fue Silencio, de Juan Mayorga (al que se hace jocosa alusión en la pieza). Hace bien poco, en El sillón K, conocíamos el emitido por Carmen Conde. Y, si apuramos, algunos de los que pudieron haberse dado y que se quedaron interruptus, como el de Pardo Bazán (recordemos Emilia) o María Moliner (véase, El diccionario). En cualquier caso, Juan Carlos Pérez de la Fuente ha considerado que este texto de Fernando Fernán Gómez era digno de llevarlo a las tablas. Yo considero que es una disertación modesta, de poco fuste y bastante naíf, como el propio montaje. Sigue leyendo

Entre rimas y riberas

El Teatro de la Comedia acoge un espectáculo difuso con la poesía de Garcilaso de la Vega y algunas poetas uruguayas

Foto de Sergio Parra

No sabemos todavía cómo discurrirán los proyectos en la sala Tirso de Molina una vez entre de lleno en su puesto la nueva directora, Laila Ripoll. En los últimos años, el director, Lluís Homar, quien además firma aquí el trabajo con Gabriel Calderón, ha propiciado en ese espacio de la quinta planta espectáculos más modestos. Diálogos con lo que ocurriera en su momento abajo y, también, montajes que parecían rellenar un lugar con el que no se tiene mucha noción acerca de qué integrar. En esto estamos con Entre rimas y riberas, pues uno apenas sabe a qué atenerse. Sigue leyendo

Los yugoslavos

Juan Mayorga continúa en el Teatro de La Abadía abordando el poder de las palabras en un drama de menos fuste que otros anteriores

Foto de Lucía Romero

Antes de recurrir a los temas recurrentes del propio Juan Mayorga, me viene a la cabeza La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera. Aunque sea porque hallo efluvios en algunas de las concepciones de aquel novelista. Puesto que quiero creer que nuestro dramaturgo nos exige ver más allá y que tenemos que desvelar ciertos códigos en el uso concreto de algunas expresiones y de algunos silencios. Los cuatro personajes que pasarán delante de nosotros ─y todos aquellos clientes como espíritus que, en gran medida, se refieren a seres que poblarán otras obras del autor: la gafas de nadar perdidas, que nos recuerdan a Intensamente azules o las referencias a María Luisa o el jugador de ajedrez que remite a Reikiavik─ se dividen en ángeles y en cuerpos «unidimensionales», como señalaba Marcuse, para hacer referencia a esas personas cosificadas, instrumentalizadas por la sociedad. Sigue leyendo

Magia

Emilio Ruiz Barrachina adapta y dirige esta comedia de Chesterton, donde se dirime entre la razón y la religión la posibilidad de lo sobrenatural

Si por algo vale esta obra que Chesterton estrenó en 1913, provocado por G. Bernard Shaw, es por las ideas que se ponen sobre las tablas. Ahora, encajarla en el marchamo de la «comedia fantástica» podría recordarnos a esos juegos teatrales que acometió en su momento Jardiel Poncela con aquello de Un marido de ida y vuelta. Aquí no llegamos a ese punto de absurdez; pero lo que observamos es raruno. Sigue leyendo