Pero no se lo digas

La comedia de costumbres firmada por Ferran González aborda con desenfreno la hipocresía que anida en muchas parejas

El número de comedias que nos ubican en una cena de amigos para dirimir su estatus no deja de aumentar. La confrontación de las costumbres y la lucha por ocultar la hipocresía son el motor esencial en estas obras. Para que todos nos carcajeemos va a surgir imparable esa figura retórica llamada preterición o paralipsis. Es decir, hacer aquello que se niega que, en realidad, se está acometiendo. Concretamente, la revelación de intimidades una detrás de otra. Y así se dispone el simple argumento que ha pergeñado Ferran González, quien, como vamos a ver, se encierra en un esquema excesivamente angosto. Sigue leyendo

El trovador

La compañía Ensamble Bufo aprovecha el drama romántico de Antonio García Gutiérrez para desarrollar un espectáculo zarzuelesco

Muy difícil lo tiene el teatro del Romanticismo para regresar con brío a las tablas. Los conceptos, los modos y, sobre todo, las técnicas dramáticas rápidamente se nos exponen relamidas e inasumibles. Cualquier giro esbozado sin un máximo cuidado y sin una atmósfera propicia convierte lo inverosímil en un trago amargo. Si, además, se pretende un acomodo humorístico, entonces es imposible que el astracán no sobrevuele la puesta en escena como un ave de mal agüero. Desconozco las pretensiones profundas de la compañía Ensamble Bufo; pero han acometido un proyecto que resulta inconsistente desde todos los puntos de vista. Se espera del público que pase con toda lógica de lo serio a lo cómico a través de la explicación cronística. Encima con una factura que no favorece ninguna de las tesituras delimitadas. Si acaso, parecen convencer más al respetable cuando amenizan la velada con las piezas originales que se compusieron para las representaciones de aquel 1836. Por otra parte, las coplas zarzueleras con las que abren y cierran la función, más aquellas que introducen en el interludio elevan el ánimo general. En cualquier caso, ¿cómo podemos conjuntar tantas estéticas sin abrumarnos con lo kitsch? Sigue leyendo

Escena – Fin de temporada 2025-26

Resumen de lo más significativo de este curso teatral que ha finalizado recientemente

Foto de Javier Naval

Demasiados cursos ya sin que se obtenga un ramillete de espectáculos destinados a permanecer en la memoria durante un largo tiempo o, incluso, a situarse dentro del canon del siglo XXI. Parece que hemos alcanzado una reconfortante medianía, donde apenas las ideas que pululan en nuestra sociedad se exprimen en las contradicciones. Y los teatristas casi no arriesgan su prestigio abandonando en alguna medida los motivos consabidos. Podría afirmar que el cuestionamiento de la verdad ─sin caer en la posverdad contemporánea, pero aceptando la circunstancia─ ha sido el tema que mejor se ha elaborado durante estos meses. Por otro lado, da la impresión de que las formas de posteatro se han aposentado en lo convencional. Y los que apuestan por lo supuestamente rompedor ofrecen funciones inanes (véase LEXIKON o Tinieblas). Sigue leyendo

Farsa y licencia de la reina castiza

Nao d’amores convierte esta pieza de Valle-Inclán en todo un artilugio satírico representado con virtuosismo

Foto de Javier Naval

Las ilustraciones que mejor favorecen el imaginario de nuestra Reina de los Tristes Destinos se plasman en el álbum Los Borbones en pelota, que falsamente se les adjudicó a los hermanos Bécquer. Cuando en el tapiz observamos cómo vienen elaborados a través de la papiroflexia y el ingenio unos gorros a partir de periódicos satíricos, entre ellos Gil Blas, conectamos con el ambiente de putrefacción antes de la revolución de 1868. El mismo Valle, en 1920, cuando publicó esta Farsa en La Pluma contemplaba cómo se las gastaba Alfonso XIII (recordemos la parodia que nos entregó el Club Caníbal en el Teatro María Guerrero). Sigue leyendo

Jasón y las Furias

Nando López humaniza la figura del héroe para elaborar una tragedia compleja en un espectáculo protagonizado por José Vicente Moirón

Foto de Jero Morales

Con el planteamiento de Declan Donnellan a la hora de trasladar Medea al espacio vacío hace unos meses en los Teatros del Canal, volvimos a replantearnos el mito de la hechicera. Todo el foco estaba en ella, sin embargo, Nando López ha tenido el acierto y la originalidad de profundizar en Jasón. Y lo ha ejecutado desde un punto de vista tanto sicológico como experiencial, como una forma de situarse frente al espejo y detallar cómo el destino determinó su desenlace agónico. De esta manera, alcanzamos la parte en la que aquellos pobres niños ya han sido asesinados por su madre. El descenso al Hades de nuestro héroe es el acontecimiento más persuasivo conceptualmente, precisamente porque su vulnerabilidad y su desesperación se imbrican para mostrarnos a un padre que ansía recuperar a sus vástagos recurriendo al procedimiento fallido que habían utilizado Orfeo ─interpretado con espontaneidad por José F. Ramos─ y Pólux, con un Alberto Lucero enérgico. Sigue leyendo

La escopeta nacional

La película de Berlanga se traslada al Teatro Español atravesada por la astracanada con una dirección de Juan Echanove magnífica

Foto de Javier Naval

Juan Echanove se ha enfrascado en diversos proyectos teatrales en los últimos tiempos, y algunos de ellos poseían una carga política evidente. Desde una parte más seria y trágica podemos recordar La fiesta del chivo, pero desde un lado más cómico también tenemos Ser o no ser. Ahora contaba con la oportunidad de que las tropelías de los mandamases de antaño reverberasen con la insoportable actualidad de nuestros dueños y señores. No obstante, ha optado por conceder a Bernardo Sánchez Salas la autoría de la adaptación. Este es un conocedor y estudioso de Rafael Azcona y yo pienso que, en gran medida, lo ha traicionado. Aquí se ha impuesto la lupa de la astracanada y varios de los personajes que en la película ofrecían un hálito de sensatez aquí se lanzan por el desvarío. Sigue leyendo

El Lazarillo de Tormes

El Brujo regresa a Alcalá de Henares para interpretar al insigne pícaro en una representación actualizada y seductora

Rafael Álvarez, El Brujo, estrenó este montaje el 26 de abril de 1990 en la misma ciudad de Alcalá de Henares (de aquí data una de las primeras ediciones del libro) a la que ahora regresa. En esta ocasión, el espacio elegido es más que idóneo: el Patio Santo Tomás de Villanueva. Esto ha permitido una ambientación que conjuga la traslación a un entorno que, a pesar de construirse en el siglo XVII, posee la influencia del estilo herreriano, con lo que encaja adecuadamente con la época a la que se nos remite. Por otro lado, la intemperie le da mayor lógica a nuestro protagonista callejero. A su vez, la iluminación juega un papel notable al modular entre azules, rojos y ámbares una escenografía harto sencilla. A diferencia de lo que ocurre con los espectáculos de El Brujo, generalmente en teatros a la italiana, donde poco destaca su aspecto visual, aquí la factura ha sido superior. Sigue leyendo

El Borbón rojo

La tercera parte de la tetralogía Todo por la Corona de Ignacio Amestoy dedicada a Juan de Borbón sube a las tablas del Círculo de Bellas Artes

Una vez que cayó el velo de la censura a conveniencia que los medios de comunicación habían asumido sobre los tejemanejes de los Borbones, hemos podido contemplar varias obras de teatro sobre nuestra insigne estirpe a través, generalmente, de la sátira. Como hizo Els Joglars con El Rey que fue o el Club Caníbal con Alfonso el Africano. Asimismo, con la parodia que montó Alberto San Juan en 2015 con El Rey. Por su parte, Ignacio Amestoy tiene escrita una tetralogía ─sería interesante observarla completa sobre las tablas─ compuesta por Violetas para un Borbón (sobre Alfonso XII), ¡Adiós, Borbón! (sobre Alfonso XIII), El Borbón rojo (sobre el Conde de Barcelona) y Un Borbón en el desierto (sobre Juan Carlos I). Y si bien ya se puede tratar sobre los soberanos ─y ya tenemos ejemplos─, tampoco es que algunos periodos auténticamente esenciales de nuestro pasado reciente se hayan abordado. Por eso mismo, esta propuesta es tan pertinente. Sigue leyendo

Las troyanas

Carlota Ferrer e Isabel Ordaz se ponen al frente de una adaptación de la tragedia euripídea con estéticas dispares

Foto de Jero Morales

La recurrencia a esta obra es abundante. Esta adaptación se suma a otras dos que hemos podido contemplar en los últimos tiempos. Ángeles González-Sinde se apoyó en Séneca y Alberto Conejero en Eurípides. Ahora Carlota Ferrer e Isabel Ordaz se han unido o, más bien, se han juntado para lanzarnos dos perspectivas estéticas que pretenden empastarse en escena sin lograrlo. La veterana actriz encarna a la reina Hécuba. Ella se cubre con una sencilla túnica negra y adopta el rictus pertinente para que su discurso resuene tan pertinaz como doliente. Únicamente ella consigue que el espectáculo tenga un cañamazo medianamente sólido, cuando hablamos, además, de una tragedia con un esquema episódico muy palpable, pues básicamente debemos enterarnos de la suerte de cada una de esas troyanas que han sobrevivido después del desastre. Sigue leyendo