Guayominí

Laura Garmo presenta en el Matadero una comedia paródica sobre un cantante que fracasa en el Festival de Eurovisión

Foto de Geraldine Leloutre

Paradójico cuando menos es que el Matadero, antiguo centro de artes vivas y propuestas vanguardistas, acoja un espectáculo sobre los vericuetos de un juguete roto en el Festival de Eurovisión en el año en que nos hemos dado de baja por vergüenza torera, pues, como saben, participa Israel, país que no para de cometer atrocidades. Por eso mismo, también, llama la atención lo despolitizado que está Guayominí (‘Royaume-Uni’, Reino Unido, en francés), el texto de Laura Garmo (hasta ahora la habíamos conocido en sus labores de dirección como en Cumpleaños o El desconocido). La dramaturga nos presenta una obra de trama consabida, con personajes altamente estereotipados y sin trasfondo suficientemente trascendente como para alcanzar la denominación de drama social. Sigue leyendo

Medea

Declan Donnellan nos invita a descubrir de pie esta tragedia en un espectáculo despojado de aderezos en los Teatros del Canal

Apenas hace unos meses presentaba Milo Rau Medea’s Children donde exponía la crueldad de un modo tajante. Era un paso más en ese recorrido que hemos ido apreciando estos últimos años, cuando el relato de esta mujer, ya fuera una hechicera o una sacerdotisa, ha regresado a los teatros. Quedan en nuestra memoria las actuaciones de Ana Belén o de Aitana Sánchez-Gijón (recogiendo a Séneca), visiones más oscuras y hasta salvajes. En definitiva, la perspectiva de Declan Donnellan, quien repite la misma fórmula que en aquel Edipo Rey de 2024 ─verdaderamente más impactante y ágil─, busca despojarla de todo atributo accesorio. Él quiere bosquejar una dramaturgia de la cercanía y la palabra. Y aunque se aleja de la negrura, su propuesta es muy distinta a la de Simon Stone, quien nos «fustigó» con una iluminación realmente potente. Sigue leyendo

Panorama desde el puente

Una adaptación demasiado luminosa firmada por Eduardo Galán del drama de Arthur Miller sube al escenario del Teatro Fernán Gómez

Foto de Gerardo Sanz

En los últimos años Arthur Miller ha mantenido su vigencia con montajes de éxito como Muerte de un viajante ─también tuvo relevancia El precio─. Lo cierto es que otras obras reverberan con más interés en el presente por las denuncias que anidan en sus argumentos. Así ocurrió con Las brujas de Salem en relación a la libertad de expresión y vuelve a pasar ahora con Panorama desde el puente (podemos recordar aquella puesta en escena protagonizada por Eduard Fernández), que pone encima de la mesa la eterna problemática de la migración. Es patente que las detenciones abruptas y violentas del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos) resuenan en esta función. Sigue leyendo

LEXIKON

El Conde de Torrefiel insiste en su concepción insulsa de las artes escénicas para crear una performance en siete episodios

Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Para hacerse cargo de la práctica escénica de este tipo de creadores es muy necesario aproximarse a su teoría, que suele ser tan extensa como ridículamente abstrusa. Romper con la tradición, que cuestiona la llamada «posmodernidad», requiere un nuevo mapa de instrucciones capaz de ofrecer una consistencia compleja que se contraponga a milenios de simbolismo esotérico y adensado. Es decir, una catedral gótica es por definición un «acto performativo» colosal. Frente a eso, ¿qué brindan gentes como El Conde de Torrefiel? Si son unos bufones, unos satirizadores del arte contemporáneo que emplean sus mismas herramientas, todavía puedo concederles algo de ingenio; aunque sea ya bastante repetitivo. Sigue leyendo

Tormenta

Iván López-Ortega ofrece una propuesta estética muy atractiva sobre esta obra de cámara de August Strindberg

Desde luego, si el espacio Salón de los Balcones – Andrea D’Odorico ha de ocuparse de piezas que no alcancen la hora de duración (deseable sería propiciar el doblete con las otras salas del Teatro Español), esta obra de August Strindberg, dramaturgo sueco que dialoga con su compatriota Ingmar Bergman (Tras el ensayo), me parece más que idónea. Además, viene comandada por el polifacético actor Iván López-Ortega, quien se encarga de disponernos un espectáculo muy atractivo en varios de sus elementos artísticos. En primer lugar, porque ha llevado este drama de 1907, proveniente del «teatro de cámara», hacia unos postulados oníricos. Fácilmente uno se imagina adentrándose en el País de las Maravillas de Alicia. Una gran casa de muñecas ─apta para que los propios intérpretes se inserten─ se sitúa en el fondo. El juego que favorece es fenomenal. Sigue leyendo

Perra cimarrona

Lucía Trentini se convierte en la vengadora de aquellas indígenas violadas que fueron sus antepasadas en una performance repleta de tópicos

Foto de Javier Villasuso

Cansa un poco que aspectos tan duros como el abuso sexual y las violaciones contra mujeres en tantos y tantos conflictos bélicos, de procesos colonizadores y de usurpaciones diversas en Iberoamérica pasen por los tópicos de la «leyenda negra». Lucía Trentini, uruguaya, elabora una performance, y ya sabemos que este tipo de espectáculos pueden ser un cajón de sastre. Una mezcolanza sin ánimo de cohesión y un esparcimiento de expresiones poéticas, discursivas y musicales para que la idea principal quede clara. Ella, con vigor autoficcional, asume que es «indígena por parte de madre» (¿y quién no? Me pregunto). Ella se arroga el victimismo de sus supuestas antepasadas para abrazarse con otras, aunque otras hoy puedan haber medrado bárbaramente. Sigue leyendo

El veneno del teatro

La adaptación de esta célebre tragedia de Rodolf Sirera en el Teatro Fernán Gómez carece de empuje

Desde que Rodolf Sirera escribiera en 1978 este breve texto, ha logrado con el paso de los decenios asentarse como una obra de referencia del ámbito metateatral. La última adaptación fue aquella que montó Mario Gas en los Teatros del Canal. Ahora regresa a las tablas bajo la mirada de Robert Torres. Se ha pretendido ofrecer un cariz más oriental en su estética, que podría incluso remitir a películas de serie b con cierto aire pulp. El carrito de licores y, después, la ristra de espejos giratorios que ha situado Llorenç Corbella configuran una escenografía seductora.

Aceptemos que estamos en el presente ─el teléfono móvil que se emplea así lo indica─; aunque el dramaturgo imaginó este combate dialéctico a finales del siglo XVIII. Sigue leyendo

Teoría King Kong

El ensayo de Virginie Despentes discurre en una propuesta teatral falta de energía punk en el Teatro de La Abadía

Foto de Marta Caravaca

No se puede negar que este ensayo tan personal y sui géneris de Virginie Despentes ha logrado asentarse como un texto de referencia en todo lo que tiene que ver con el feminismo, la sexualidad contemporánea e, incluso, de cuestiones como la prostitución, el porno y la lucha de clases. Digamos que la autora reparte en todas las direcciones e incomoda a las distintas facciones de nuestras controversias presentes.

Hay una apuesta por la libertad individual, en sentido libertario, anarquista, fuera de la moralidad pacata y cristiana, y también de ese feminismo punitivo que ha ganado la partida en los últimos diez años aproximadamente en España y que ahora parece tambalearse en algunos de sus flancos. Sigue leyendo

Las gratitudes

La exitosa novela de Delphine de Vigan es dirigida por Juan Carlos Fisher en el Teatro de La Abadía

Foto de Elena C. Graiño

Si con mucha frecuencia exigimos sutileza en las propuestas literarias, ya sean novelas o dramas ─ese gesto permite al lector o al espectador completar con su intelecto y su imaginación los huecos esbozados─; el exceso de omisión puede derivar en simpleza. Eso es lo que observo en el texto de Delphine de Vigan. Por un lado, convengamos en que más parece un extenso relato que se ha alargado hasta configurar una novela corta. Procedimientos de tipo editorial que valen para lanzar un producto que considero sobrevalorado.

Ocurre como en la adaptación (también en La Abadía) de la novela de Amélie Nothomb, Una forma de vida, la cual no era su mejor obra; pero venía bajo el halo de su autora. Si Las gratitudes se tomara, insisto, como un cuento, sería aceptable que los personajes fueran planos y cumplieran como peones al servicio de ese concepto de gratitud. En este sentido, el mensaje resulta evidente. Sigue leyendo