Iván López-Ortega ofrece una propuesta estética muy atractiva sobre esta obra de cámara de August Strindberg
Desde luego, si el espacio Salón de los Balcones – Andrea D’Odorico ha de ocuparse de piezas que no alcancen la hora de duración (deseable sería propiciar el doblete con las otras salas del Teatro Español), esta obra de August Strindberg, dramaturgo sueco que dialoga con su compatriota Ingmar Bergman (Tras el ensayo), me parece más que idónea. Además, viene comandada por el polifacético actor Iván López-Ortega, quien se encarga de disponernos un espectáculo muy atractivo en varios de sus elementos artísticos. En primer lugar, porque ha llevado este drama de 1907, proveniente del «teatro de cámara», hacia unos postulados oníricos. Fácilmente uno se imagina adentrándose en el País de las Maravillas de Alicia. Una gran casa de muñecas ─apta para que los propios intérpretes se inserten─ se sitúa en el fondo. El juego que favorece es fenomenal. Sigue leyendo